40 años del asesinato de John Lennon: La muerte del talento y las ideas. II – El dolor de los que aman (4).

De la poca información que en Cuba pudimos tener sobre este acontecimiento, recuerdo que se habló del miedo que sintieron varias estrellas de la farándula, quienes enseguida reforzaron la seguridad de sus casas o la suya propia como simples seres humanos.

Héroe de clase trabajadora

«Creo que, al final, el hecho de que fuera demasiado honesto puede haber ofendido a algunas personas y puede haber acortado su vida».

Eso dijo Yoko Ono a Inside Edition en 1997 sobre Lennon. Y añadió: «Creo que a veces tienes que pagar un alto precio y así lo hizo, y apostó por ello».

En los años que siguieron a la muerte de Lennon, Yoko ha mantenido un fuerte control de la herencia y el legado de su difunto marido.

«Nunca lo superas, solo tienes que seguir adelante, supongo», le dijo a Inside Edition en 2000. «Pensamos que íbamos a estar juntos para siempre… El espíritu de John en cierto modo sigue vivo en el corazón de la gente: las declaraciones que hizo, la música que hizo todavía está dando la vuelta al mundo. Es como si todavía estuviera vivo de cierta manera».

Hoy en día, Ono sigue hablando abiertamente sobre el control de armas en Estados Unidos.

Después de la masacre de octubre de 2017 en Las Vegas, donde casi 60 personas fueron acribilladas en un festival de música country, Yoko se fue a Instagram para pedir paz.

Yoko escribió en un post, acompañando una imagen de los anteojos característicos de su marido, sangrientos y rotos, en un manto con vistas a la ciudad de Nueva York: «Más de 1,186,000 personas han muerto por armas en los Estados Unidos desde que John Lennon fue asesinado a tiros el 8 de diciembre de 1980».

Todavía vive en el Dakota.

«El Dakota es el lugar donde vivíamos juntos y lo pasamos muy bien, fue un momento muy dulce para la familia», le dijo la viuda a Inside Edition en 1995.

Mientras que el asesinato de Lennon rompió corazones en todo el mundo, los acontecimientos de ese día afectaron a los oficiales que arrestaron al asesino y al cirujano que asistió al moribundo de una manera que nadie entenderá realmente.

En 2017, Sal Bono publicó un artículo para Inside Edition con entrevistas hechas a los protagonistas de aquella noche.

Palma opinó: «La gente amaba a John. Les encantaba la música. Era un icono. Piense en toda la música que podría haber escrito y en lo que podría haber logrado».

Cullen reflexionó: «Alguien me dijo una vez que la música nunca muere. Es muy cierto».

Frauenberger se retiró de la fuerza en 1984 y vive en el norte del estado de Nueva York con su esposa. Todavía califica al incidente de «loco». Sigue siendo muy amigo de Palma y, durante un período, todos los oficiales se mantuvieron en contacto.

Él comentó: «Esta es una de esas cosas que nunca morirán. Hasta el día de hoy, lo recuerdas con todas las canciones de los Beatles. Todavía están en todas partes».

Palma se retiró en 1985 y ahora divide su tiempo entre casas en Nuevo México y México. Dice que todavía recibe llamadas de todo el mundo sobre aquella noche: «La gente todavía habla de ello».

Cullen se retiró a Florida después de 25 años en la fuerza: «Esa fue una noche en la historia y yo fui parte de ella».

Halleran, en ese año todavía médico practicante en Syracuse, estado de Nueva York, dijo que en los días que siguieron a la muerte de Lennon, no pudo hacer mucho: «Este es uno de esos casos que los vivo una y otra vez. No pude escuchar la radio, leer un periódico, ver la televisión durante tres días después de esa noche».

Ahora, 37 años más tarde, el médico puede reflexionar sobre la noche en que se vinculó para siempre con un icono musical: «Es una historia del tipo “tiempo y lugar”. Cualquier otra noche, yo podría no haber estado allí».

El doctor Lynn, un fan de Lennon y los Beatles, dijo que trataba de imaginar lo que Lennon estaría haciendo hoy en sus 70: «Habría sido bueno ver lo que habría hecho a los 75 años. El hecho de que estoy hablando de esto es aún más impresionante. Lo que hicimos fue como un granito de arena de la historia».

Mark David Chapman

El asesino nació en Fort WorthTexas en 1955. Él declaró que le tenía miedo a su padre cuando era niño, ya que este abusaba físicamente de sí mismo y de su madre. También fantaseaba con tener el poder de un dios sobre un grupo de «pequeñas personas» imaginarias.

A los catorce años consumía drogas, faltaba a clases, y una vez huyó de su casa y vivió en las calles durante dos semanas. En la época en que su banda favorita eran los Beatles, el criminal consumía marihuana, cocaína, ácido, heroína, mezcalina y barbitúricos.

En 1971, Chapman se convirtió al cristianismo, y distribuía publicaciones religiosas. Un amigo le recomendó el libro de J.D. Salinger «El guardián entre el centeno», y la historia pronto tuvo una gran importancia personal para él, hasta el extremo que declaró que deseaba modelar su vida a imagen de la del protagonista, Holden Caulfield.

Chapman empezó a estudiar con una novia en la Covenant University —una universidad evangélica presbiteriana especializada en las artes liberales—, en Lookout MountainGeorgia. Sin embargo, se obsesionó con la culpa de haber tenido una aventura, comenzó a tener pensamientos suicidas y a sentirse un fracasado. Dejó la universidad y su novia lo dejó a él.

Chapman se fue a Hawái.

En 1977, Chapman intentó suicidarse por envenenamiento con monóxido de carbono; conectó un tubo de aspiradora al escape de su coche y puso el otro extremo dentro, pero la manguera se derritió en el tubo de escape y el intento fracasó. Un psiquiatra lo admitió en el Castle Memorial Hospital por depresión. Sus padres comenzaron los procesos de divorcio, y su madre se fue con él a Hawái.

En 1978, Chapman realizó un viaje de seis semanas alrededor del mundo, inspirado parcialmente por la película La vuelta al mundo en ochenta días. Comenzó una relación sentimental con su agente de viajes, una mujer japonesa-americana llamada Gloria Abe, con la cual se casó.

Todos deben recordar esta refrescante película con David Niven y Cantinflas.

Para ganar más, Chapman obtuvo un trabajo en la imprenta del hospital; fue despedido y vuelto a contratar, pero, finalmente, renunció tras una pelea a gritos con una enfermera.

Obtuvo un trabajo como guardia de seguridad por las noches y comenzó a beber.

Entonces, desarrolló una serie de obsesiones, que incluían aquel libro de Salinger, música y, en particular, John Lennon. También «escuchaba voces».

En septiembre de 1980, le escribió una carta a su amiga, Lynda Irish, en la que decía: «Me estoy volviendo loco», y la firmaba como «The Catcher in the Rye» (en alusión al personaje de «El guardián entre el centeno»).​

Cuando planeó el asesinato de Lennon, Chapman vivía en Honolulu, Hawái. Al cometerlo, no tenía condenas penales previas. Él había viajado previamente a Nueva York con la intención de asesinar a Lennon en octubre, pero cambió de opinión y regresó a casa.

Más tarde afirmó que había sido enfurecido por el infame y muy publicitado comentario de 1966 de Lennon sobre que los Beatles eran «más populares que Jesús»,

Disculpa dada por Lennon en una conferencia en Chicago donde explica su expresión sobre Jesús.

y especialmente por la letra de las canciones posteriores de Lennon God de 1970 e Imagine de 1971.

Chapman creía que Lennon era un farsante que había vendido sus humildes raíces, basado en la dicotomía entre la frase altruista «imagine no possessions» («imagine que no hay posesiones») y su estilo de vida lujoso como se muestra en el libro John Lennon: One Day at a Time de Anthony Fawcett, de 1976. Chapman más tarde dijo que pensaba que el asesinato lo convertiría en un Holden Caulfield, un «cuasisalvador» y «ángel guardián».

Chapman voló de regreso a Nueva York el 6 de diciembre de 1980, logrando pasar su arma a través del aeropuerto, y se registró en YMCA en 5 W 63rd Street el 6 de diciembre de 1980. El 7 de diciembre, estaba ya registrado en el Sheraton New York Times Square Hotel de 7th ave y 52nd Street.

En la mañana del 8 de diciembre, Chapman salió del hotel, dejando atrás objetos personales que la policía encontraría más tarde. Compró la copia de The Catcher in the Rye que firmó como ya se dijo (si te lo perdiste, lo puedes leer usando este enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/2704) .

Chapman esperó a Lennon fuera del Dakota en la madrugada y pasó la mayor parte del día cerca de la entrada, hablando con los fans y el portero. Durante esa mañana, distraído, se perdió de ver a Lennon salir de un taxi y entrar en el edificio.

Más tarde en la mañana, Chapman conoció a la niñera de la familia de Lennon, Helen Seaman, que regresaba de un paseo con el hijo de cinco años de Lennon, Sean.

Chapman se puso delante del ama de llaves para estrechar la mano de Sean y dijo que era un chico hermoso, citando la canción de Lennon Beautiful Boy (Darling Boy).

Chapman diría luego de la firma de su disco Double Fantasy por Lennon: «Fue muy amable conmigo. Irónicamente, muy amable, y fue muy paciente conmigo. La limusina estaba esperando, y se tomó su tiempo conmigo y firmó mi álbum. Me preguntó si necesitaba algo más. Le dije: “No. No señor”. Y se fue. Un hombre muy amable y decente».

En una entrevista de 1992 con Larry King, Chapman diría que presintió que Lennon sabía que había algo sospechoso en él. De hecho, Paul Goresh mencionó en una entrevista haber comentado con Lennon la extraña actitud de Chapman durante la firma del álbum.

Puedes leer la traducción de esta porción de la entrevista en este enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/3278, donde también se halla esta misma porción en inglés por si quieres seguir la entrevista en ese idioma. La traducción antecede a la transcripción en inglés.

Chapman dijo que trató de que Goresh se quedara, y que le pidió a Jude, otra fan de Lennon con la que había, incluso, almorzado ese día, que permaneciera en la entrada del edificio con él esa noche. Sugirió que, si la chica hubiera aceptado su invitación o Goresh se hubiera quedado, no habría asesinado a Lennon esa noche, pero probablemente lo habría intentado otro día.

En la policía, tres horas más tarde de ser arrestado, Chapman declaró: «Estoy seguro de que la mayor parte de mí es Holden Caulfield, que es la persona principal en el libro. La pequeña parte de mí debe ser el Diablo».

Irónicamente, la tienda J&S Sales Ltd., sita en el 1338 Young, Honolulu, Hawái —cuyo logo podría traducirse como: «¡Compra un arma y obtén una gran satisfacción de la vida!»—, donde Chapman compró el revólver con el que segó la vida de un genio, se ha convertido en el bar de karaoke Di’s Karaoke, donde a cualquiera se le pudiera ocurrir cantar Imagine.

En la foto, además de la tienda devenida bar, puede verse el recibo hecho a Chapman por la compra del revólver.

¿Qué le pasó a Mark Chapman?

En la próxima entrega sabrás sobre el destino del asesino. No te lo pierdas.

Publicado por jmhernandezgonzalez

Cubano por nacimiento y corazón. Amigo de quien se lo merece, porque nada comparable con el amor a la familia como la lealtad a un buen amigo. ¿Escritor? Solamente sé que escribir para mí es más que multiplicarme en la inmensidad del tiempo y el espacio dando campanazos de imaginación.

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