Apéndice al artículo «Boca de Samá: Otro día infame en la Historia con la consecuente impunidad para el terrorismo (II)».

(esta información está vinculada al artículo principal que se halla en el siguiente enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/6251)

1. Frente de Liberación Nacional Cubano (FLNC).

Esta fue una organización terrorista formada por cubanos exiliados en los Estados Unidos, que se forma en octubre de 1973 como un grupo terrorista, contrario a la política socialista de Cuba.

Uno de sus líderes más conocidos es Francisco Castro Paz, a quien también llaman «Frank Castro», y que participó en la invasión de Playa Girón —que el mundo occidental llaman «Bahía de Cochinos»— en Cuba.

Frank Castro fue entrenado por la CIA. Durante un periodo el FLNC tenía como base de entrenamiento el hoy parque nacional de los Everglades de la Florida.

También se les relaciona con el tráfico de drogas en Florida.

Los mismos terroristas del Frente se atribuyeron alrededor de 25 actos de terror.

El 21 de enero de 1972, la embajada de Cuba en México recibió una carta bomba y después el FLNC lanzó bombas contra la embajada.

Las vinculaciones entre el FLNC y el grupo terrorista Abdala los llevaron a una unión que disolvió al primero en aras de unirse por completo al segundo, que también es contrario al gobierno cubano.

2. Plan Torriente: documento y fotos.

Documento de Unidad con firmas, y fotos de la reunión.

3. Operación Mangosta.

Ese fue el nombre clave de las operaciones encubiertas de la CIA contra Cuba, ideado tras el fracaso de la invasión de Cuba en el desembarco por Playa Girón (o Bahía de Cochinos).

La operación contaba con 32 tareas, 13 de las cuales planeaban la guerra económica en forma más estructurada y con parte importante de la codificación que hasta hoy conserva.

El jefe de la operación fue Edward Lansdale (foto), quien diseñó el programa que conducía a la revuelta y al derrocamiento del régimen cubano.

En ella aparecen ya las acciones para encarecer y dificultar el transporte marítimo hacia Cuba, provocar fracasos en las cosechas de alimentos e impedir las ventas de níquel, entre otras. Durante el período de vigencia de este plan, en un lapso de unos 14 meses se registraron 716 sabotajes de envergadura contra objetivos económicos.

Cuba luego accedió a la sugerencia de la Unión Soviética de emplazar cohetes atómicos en su territorio, lo que condujo a la Crisis de Octubre —o Crisis de los misiles de Cuba, como se le llama en el mundo capitalista occidental—, en octubre de 1962, uno de los momentos más álgidos de la Guerra Fría.

En la foto: Primera página del informe de una reunión de la Operación Mangosta, 4 de octubre de 1962.

4. El «traidor profesional».

El General Eulogio Cantillo fue Jefe del Cuerpo de Aviación del Ejército antes de ser nombrado Jefe del Estado Mayor Conjunto. En la revolución cubana, Cantillo encabezó una ofensiva que se desarrolló en el verano de 1958 bajo el nombre de «Operación Verano», que tenía como objetivo destruir a la guerrilla de Fidel Castro que venía causando varias pérdidas militares desde la primavera de 1957.

Mas, tras el fracaso y la ofensiva rebelde, el 8 de agosto de 1958 Cantillo firmó un armisticio secreto con el Movimiento 26 de Julio, y así terminó toda la ofensiva. Las razones para la tregua no están claras, pues algunos argumentan que Cantillo simpatizaba con la guerrilla, mientras que otros afirman que Cantillo todavía creía que Castro tenía más de 2000 guerrilleros bien entrenados y bien disciplinados.  

Por lo tanto, necesitaba la tregua para reagrupar sus propias fuerzas y poder contrarrestar mejor a la guerrilla. Fidel Castro, sin embargo, aprovechó este tiempo para crear una contraofensiva, conocida como la «Campaña del Cauto».  

Cantillo quedó como jefe de las Fuerzas Armadas cubanas y Jefe de Estado de facto de Cuba después de la huida de Batista a la República Dominicana en la madrugada del 1 de enero de 1959. Más tarde gobierno revolucionario lo arrestó, juzgó y sentenció a 15 años de prisión.

Al ser liberado antes de cumplir su sentencia completa, dejó Cuba para convertirse en un exiliado cubano en Miami, donde se unió a grupos anticastristas, y finalmente murió el 9 de septiembre de 1978.

5. Algunos documentos del expediente del FBI sobre Torriente.

6. Memorando de la Oficina del Asesor Jurídico del Departamento de Estado sobre las acciones de Torriente.

En el volumen E-10 de las «Relaciones internacionales de los Estados Unidos, 1969-1976», aparece este «Memorando de la Oficina del Asesor Jurídico del Departamento de Estado, al Subsecretario de Asuntos Interamericanos (Hurwitch), Washington, 14 de agosto de 1970», entre los «Documentos sobre las Repúblicas Americanas, 1969-1972»:  

Washington, August 14, 1970
DEPARTMENT OF STATE
THE LEGAL ADVISER
August 14, 1970
TO: ARA – Mr. Robert Hurwitch
FROM: L/ARA – Mark B. Feldman [MBF initialed]
SUBJECT: Cuba – De la Torriente’s Invasion Plans
REF: San Jose 1990 (August 6, 1970)
José Elías de la Torriente y sus asociados han estado tomando una serie de iniciativas en los Estados Unidos y América Latina aparentemente para organizar a los exiliados cubanos para una acción militar contra Cuba. Más recientemente, él y Guillermo Martínez Márquez hicieron declaraciones a la prensa después de un llamado al presidente de Costa Rica prometiendo que su movimiento emprendería una invasión de Cuba «sin la asistencia de los Estados Unidos, antes de finales de este año». El presidente Figueres hizo algunas observaciones generales en apoyo de una cruzada contra el terrorismo que atribuyó a Cuba, incluida la acción dentro de la propia Cuba.
Además de las reiteradas declaraciones de De la Torriente mirando hacia una invasión a Cuba, él ha comenzado a realizar un censo de la población de exiliados cubanos en Estados Unidos y en el extranjero. El formulario del censo solicita al destinatario que proporcione información sobre la experiencia y las habilidades militares, pero no llega expresamente a solicitar reclutas para una expedición militar. Sin embargo, hay informes de inteligencia de que se están llevando a cabo clases de entrenamiento en tácticas de demolición e infantería en las oficinas de la Brigada 2506 y la Asociación Cívica de Guantánamo en Miami. Torriente ha recibido fondos de diversas fuentes, incluidos 45.000 dólares de la Asociación Médica Cubana, y el formulario del censo solicita a los destinatarios que contribuyan con 25 centavos para cubrir los costos administrativos del censo.
El 4 de julio, de la Torriente llamó a la oficina del Departamento de Estado en Miami y le entregó a Matthew Smith una copia del censo. Smith informa que Torriente «admitió tácitamente que este censo es un censo preliminar para el reclutamiento militar». Al mismo tiempo, Torriente expresó su deseo de trabajar dentro de la ley estadounidense. Este comentario es consistente con una declaración que hizo al Miami News el 15 de abril de que «no está en contra de las leyes de los Estados Unidos registrar personas para luchar en otro lugar». El Sr. Smith ha expresado su preocupación de que de la Torriente «bien pueda tomar nuestro silencio en el asunto como algún tipo de aceptación o autorización tácita para su plan», y se pregunta si sería deseable redactar una advertencia sobre el posible conflicto con nuestras leyes de neutralidad.
En nuestra opinión, la preocupación del Sr. Smith tiene sentido. Las actividades de De la Torriente, presentes o futuras, pueden violar la legislación penal de los Estados Unidos, y nuestro silencio frente a sus crecientes actividades podría interpretarse como una condonación de sus proyectos no solo por De la Torriente, sino también por Castro y otros gobiernos del hemisferio. Los estatutos de los Estados Unidos prohíben (1) acciones dentro de los Estados Unidos para preparar una expedición militar desde los Estados Unidos contra el territorio de un estado extranjero con el que los Estados Unidos están en paz (18 ESTADOS Unidos. C. 960) y (2) acciones dentro de los Estados Unidos para reclutar personas en el servicio militar de un estado o pueblo extranjero (18 ESTADOS Unidos. C. 159). Otras disposiciones de la ley prohíben armar a los buques para cometer hostilidades contra los estados con los que estamos en paz (18 U.S.C. 961–62). La aplicación de estos estatutos es necesaria para cumplir con las obligaciones de los Estados Unidos en virtud del derecho internacional de no permitir que nuestro territorio sea utilizado como base para la actividad militar contra otros estados.
El Departamento de Justicia ahora está investigando la cuestión de si las acciones de De la Torriente hasta la fecha violan algún estatuto de los Estados Unidos. Puede ser difícil demostrar una violación o una conspiración para violar la ley sobre la base del censo y las declaraciones públicas solamente. Sin embargo, si se puede reunir evidencia de las actividades de reclutamiento y capacitación en los Estados Unidos, puede haber base para una acusación sin esperar más. En cualquier caso, sin embargo, creemos que los hechos actuales justifican una advertencia firme a De la Torriente de que
(a) el reclutamiento en los Estados Unidos para una invasión de Cuba puede constituir una violación de las leyes penales de los Estados Unidos y (2) que cualquier violación de las leyes de los Estados Unidos será procesada.
Además de emitir una advertencia en las líneas sugeridas anteriormente, creemos que sería prudente tomar medidas para garantizar que (a) ninguna persona asociada o que reciba fondos de la CIA contribuya con apoyo financiero o se involucre de otra manera en este proyecto, (b) para asesorar a otros gobiernos en el hemisferio que los Estados Unidos no están apoyando a De la Torriente y que si viola las leyes de los Estados Unidos será procesado.
Otro paso que debemos dar para desanimar a De la Torriente y señalarle nuestra posición sobre su actividad es seguir adelante con el enjuiciamiento de los participantes de ALPHA 66.

7. El fiasco de Torriente.

El 12 de abril de 1974, hace este jueves treinta y tres años, fue asesinado en Miami el señor José Elías de la Torriente y Ajuria, a los setenta años de edad, quien unos meses antes era considerado la figura más importante del exilio cubano.
Nunca pensé que tantos años después tendría que hablar sobre un hecho con el que no tuve ninguna conexión, ni directa ni indirecta; pero en este sitio de la internet se publican unas declaraciones, hechas en aquella época por el líder nacionalista Felipe Rivero Díaz, fallecido hace dos años aquí en Miami, en las que me acusa de ese hecho y eso me obliga ahora a hacer estas breves aclaraciones:
1-. La acusación de Felipe fue hecha en noviembre de 1974, cuando desde La Habana, en una comparecencia televisada, yo lo acuse a él de lo mismo. Al decir lo que entonces dijo, Felipe usaba una táctica clásica del ajedrez, en este caso político: la mejor defensa es el ataque. Quien lea en este mismo sitio, seguido de las declaraciones de Felipe, lo que él mismo dijo cinco años después, en 1982, en la propia Revista «Réplica» («Rivero Collado obliga a la Brigada a una definición») ha de comprender, con toda facilidad, que esas nuevas declaraciones del dirigente nacionalista cubano dejaban sin efecto lo dicho por él mismo, en 1977, sobre la muerte de Torriente. Como decíamos en Cuba: invito al público a comprobar la bola… conectándose en este propio portal y leyendo esa segunda declaración de Felipe sobre mí.
2-. Al día siguiente de la muerte de Torriente, un vocero de la policía de Miami dijo, textualmente: «En la muerte del señor Torriente hay tantos sospechosos como cubanos en Miami».
3-. Jamás, ni estando yo en Cuba de 1974 a 1977, ni después de haber regresado a Miami, nadie me ha vinculado a ese hecho. Nadie. Sólo Felipe, en aquellas especiales circunstancias, acusación que se invalidó después cuando reanudamos nuestra íntima amistad, que comenzó en 1954 y duró hasta su muerte, más de medio siglo después. Hay cientos, quizás miles, de personas aquí en Miami que conocieron de esa gran amistad y me vieron junto a Felipe, de 1978 al 2005, año de su muerte, defendiendo la justa causa del nacionalismo cubano y oyeron las múltiples comparecencias que hicimos juntos en el programa radial diario «Trapecio», bajo su dirección. Esto lo saben todos los amigos y familiares de Felipe y míos. Teníamos el mismo apellido, pero no éramos familia, sino mucho más que eso.
4-. Después de haber vivido casi toda su vida en el norte de este país, Torriente llegó a Miami, en 1968, y, de acuerdo con un grupo de asociados suyos —Galeote, Mendigutía, etc.— convenció a la mayoría de los exiliados cubanos que era «el hombre de los americanos» que iba a «liberar a Cuba». Ese tipo de exilio que jamás ha querido pelear, porque quiere que sean los marines quienes derroquen a Fidel Castro, lo apoyó en masa. Todos los grupos se le unieron, menos el Movimiento Nacionalista Cubano, del que Felipe era jefe, y yo miembro de su Consejo Supremo, integrado por siete personas. Torriente recogió en un par de años, según se cree, unos tres millones de dólares, doce o quince de hoy. Financió a un grupo de exiliados que realizó el ataque a Samá, en el que murieron varios milicianos y pescadores cubanos. Esa «hazaña» alegró a muchos exiliados de Miami y enfureció a muchas personas en Cuba. Las recaudaciones de Torriente aumentaron. Ya tenía cinco millones de dólares, veinte o veinticinco de hoy. Entonces, fue a México y, según dicen, un poco embriagado del buen whisky escocés, dijo: «Los días de Castro están contados; dispongo de armas nucleares». Ahí fue donde el State Department lo desautorizó. Se convirtió, de la noche a la mañana, de jefe del exilio a enemigo del exilio, porque la fuerza suprema de ese exilio no son sus líderes, sino el gobierno de Estados Unidos. Entonces, Torriente y sus socios comerciales se retiraron de toda actividad política y usaron el dinero recaudado para «liberar a Cuba» en la urbanización del Reparto Westchester, en la que planeaban ganar decenas de millones. No le dieron al exilio ni la menor explicación. Sencillamente salieron de la escena política, como si nunca hubiesen entrado en ella.  Esa es la historia real del señor Torriente y emplazo a cualquiera a que la desmienta.
5-. Por supuesto que un hombre que hiciera eso tenía que buscarse muchos enemigos: en Cuba, por lo de Samá; en el exilio, por lo de Westchester.
6-. Creo que la declaración del vocero de la policía de Miami, unas horas después del hecho, debió haber sido ésta: «En la muerte del señor Torriente hay tantos sospechosos como cubanos en Miami, Cuba y el resto del mundo».
7-. No tengo nada más que decir sobre esto. Nunca tuve que hacerlo en treinta y tres años. Hacerlo ahora quizás merezca una mención en el libro de Guinness.
Carlos Rivero Collado,
                                                                   carico39@bellsouth.net
                                                                    Miami, 9 de abril de 2007
Carta de Carlos Rivero Collado sobre la muerte de Torriente.

Felipe Rivero acusó a Carlos Rivero de asesinar a Torriente.

Artículo que Carlos Rivero menciona en su carta.

8. Documento del FBI sobre Antonio Iglesias.

9. La revista «Réplica».

Para conocer sobre ella y su destino, reproduzco el artículo de Hedelberto López Blanch, tal como se publicó en cubadebate.cu el 19 mayo del 2005:

Una llamada telefónica anónima alertó a los empleados de la Revista Réplica: hay una bomba en el local. Inmediatamente los empleados desalojaron el inmueble y a los pocos minutos apareció un enorme despliegue policial con carros patrulleros, bomberos, ambulancias.
En tres ocasiones anteriores estallaron bombas en el edificio que ocupaban las redacciones de la revista miamense Réplica y una de sus oficinas, donde realicé la entrevista con su editor jefe Max Lesnik, fue destruida completamente en el año 1981.
En ninguna de las ocasiones los servicios de inteligencia ni la policía investigaron quienes podían haber sido los autores de esos hechos terroristas, partiendo de la realidad de que estos estaban en completo contubernio con las organizaciones ultraderechistas cubanoamericana, cuyos miembros odiaban y atentaban contra cualquiera que osara hablar o mencionar algo favorable al gobierno de Cuba.
La Revista Réplica surgió a finales de la década de 1960 como contrapartida a la única publicación en español que circulaba en aquella época en Miami, (no existían medios importantes de radio, televisión o periódicos) dirigida por personal de la derrocada dictadura de Fulgencio Batista y que se nombraba, increíblemente, Patria.
Los batistianos, por medio de su diario, influenciaban en la mentalidad de todos los emigrados, sembrando la intolerancia y el terrorismo contra el pueblo cubano.
Lesnik funda el semanario Réplica que cuando ve la luz en sus entonces oficinas de la 3026nw y 7 St., lo hace con ocho páginas tabloide, pocos anuncio y mala calidad de impresión. Pero sus artículos sirvieron para llenar el vacío informático y contrarrestar los planteamientos y filosofía de la ultraderecha batistiana.
Dado el impacto positivo que tuvo dentro de la emigración, de tabloide se convierte en 1972 en una revista semanal con 48 páginas y con un formato y estilo parecidos a la revista cubana Bohemia.
«Desde sus inicios no se aceptaron subvenciones extrañas y mucho menos de la CIA que por entonces entregaba dinero a periodistas, diarios y otras publicaciones», afirma Lesnik.
Debido a la confrontación desde sus páginas con la poderosa derecha cubanoamericana, apoyada por las diferentes administraciones estadounidenses, estos elementos comenzaron el boicot contra Réplica, sobre todo cuando en 1978 la publicación apoyó las conversaciones que se realizaron entre la comunidad emigrada y el gobierno de la Isla.
La agresividad no se hizo esperar y «la semilla venenosa del fascismo fue tomando cuerpo en el alma del exilio», puntualiza Max.
El resultado fue varias bombas en las oficinas, intentos de asesinato contra su editor, amenazas y agresiones a los comerciantes que distribuían las revistas en los establecimientos, intimidaciones a los anunciantes.
El cerco fue total y las entradas monetarias se fueron reduciendo a la mínima expresión mientras el gobierno federal «investigaba» los hechos pero nunca aparecieron los culpables.
Las autoridades norteamericanas no podían permitirse que la última bomba estallara. Cuatro libras de C-4 habían sido colocadas en el local, y su fuerza expansiva haría volar toda la manzana e incluso una escuela que se encontraba frente a Réplica.
El artefacto fue desactivado y con la intervención del FBI resultaron detenidos algunos elementos de la organización terrorista Omega 7, los que más tarde fueron liberados.
En 1983 el jefe principal de Omega 7, Eduardo Arocena fue detenido y acusado de planear el intento de asesinato contra el embajador cubano en Naciones Unidas, Raúl Roa Kourí, de tráfico de drogas y de colocar más de 20 bombas en Nueva York y Miami
En sus alegatos, antes de que fuera condenado a cadena perpetua, Arocena declaró que Pedro Remón, (el mismo que con Posada Carriles, Guillermo Novo y Gaspar Jiménez Escobedo intentaran asesinar en Panamá al presidente cubano Fidel Castro), era el autor directo de los asesinatos del funcionario cubano en Naciones Unidas, Félix García y del cubano emigrado Eulalio José Negrín.
Remón no se le acusó de asesinato y solo cumplió unos meses en prisión a pesar de que en 1986 el juez Robert L. Ward, del distrito federal de Manhattan lo condenó, junto con Andrés García y Eduardo Losada a 10 años de encarcelamiento. La sanción fue solo un engaño pues el magistrado Ward señaló en el juicio que admiraba las acciones de Omega 7 para sacar de la silla al gobernante cubano Fidel Castro.
Las agresiones contra Réplica, ejecutadas por Omega 7, ocasionaron que la revista y sus otras publicaciones que ya sumaban cuatro, fueran reduciendo tirada y personal hasta que a fines de la década de 1990 dejaron de circular.
En resumen, como indica su fundador y ex director, Max Lesnik, Réplica es otra víctima de las profusas acciones terroristas realizadas en Miami que durante más de 40 años han contado con el apoyo de las diferentes administraciones norteamericanas. 

10. El final de Arturo Rodríguez.

Publicado por jmhernandezgonzalez

Cubano por nacimiento y corazón. Amigo de quien se lo merece, porque nada comparable con el amor a la familia como la lealtad a un buen amigo. ¿Escritor? Solamente sé que escribir para mí es más que multiplicarme en la inmensidad del tiempo y el espacio dando campanazos de imaginación.

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