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El abrevadero…

La palabra es tomada de una novela de Daína Chaviano, talentosa escritora, mujer cubana que ha seguido triunfando en el exilio, y bella persona. El libro es una pieza entrañable de mi vida en Cuba antes de emigrar, como las personas especiales, los amigos que siguen siendo hermanos, la familia perdida y los lugares inolvidables. Como La Habana. Cuando pensé en un nombre para el blog, nada me vino a la mente tan rápido como esa palabra. Así que, simplemente, ella estaba esperando a que yo me decidiera a crear este sitio. Y, por fortuna, Daína no pone reparos en que yo busque mi sed entre nuestros dinosaurios.

El empuje me lo dio el escritor y maestro Alejandro Quintana, en cuya academia estoy tratando de pulirme para escribir «algo que merezca la pena leerse» como él mismo dice. Gracias, Alejandro, por avivarme la sed de crear algo que yo pudiera compartir con el resto de la humanidad (o la parte que aquí llegue). porque mi abrevadero, como le comenté a Daína: «no es un oasis en mi desierto para calmarme la sed, sino un modesto motivo para buscar la sed en mi desierto».

En mi país yo diría: no soy de la gran escena, pero me gusta decir lo mío a tiempo y sonriente. Y de eso, precisamente, se trata este sitio: de decir y compartir. Y para avivar las sospechas de haber bebido de El Abrevadero alguna vez en forma de dinosaurio. Al visitante, gracias por acercarte a mi abrevadero, el cual irá mejorando en lo que pase el tiempo. Como los buenos vinos, espero.

Así que: ¡gracias por llegarte!

Boca de Samá: Otro día infame en la Historia con la consecuente impunidad para el terrorismo (II).

En la época en que se enmarca el hecho, Richard Nixon era el presidente de Estados Unidos, administración que, envuelta en problemas, necesitaba «una victoria sobre el comunismo». Había llegado el momento preciso para un plan cuyo objetivo era tomar «una pequeña ciudad» como preámbulo a «un ataque más amplio» y como «golpe de propaganda contra Cuba».

El ataque al poblado de Boca de Samá fue una de las numerosas operaciones terroristas realizadas por Alpha 66 a finales de la década del ‘60 y principios de la del ’70. El caserío resultó ser un blanco fácil para los terroristas producto de su lejanía, y de una línea costera salpicada por cuevas donde se podían almacenar armas y suministros.

La información sobre la autoría del hecho es confusa en las fuentes encontradas, porque varios terroristas se la adjudican.

Por ejemplo, una fuente dice que 6 días después del ataque, la organización terrorista denominada «Frente de Liberación Nacional Cubano» (FLNC), reconoció la autoría de este durante una conferencia de prensa celebrada en el Club de Mujeres Republicanas de la Florida, en la cual el propio terrorista Andrés Nazario Sargén (foto) expresó:

«Desde el momento del primer ataque comando en 1961, estábamos incitados a la guerra. Toda nuestra meta era destruir todo lo que pudiéramos dentro de Cuba».

(con este enlace puedes acceder a una reseña sobre este frente en el punto 1 del Apéndice a este artículo: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/6271)

El Gobierno de los Estados Unidos, cuando se le solicitó que replicara al comentario del cubano Sargén, afirmó: «El Gobierno estadounidense defenderá la ley en relación con todos aquellos que intenten violarla. La legislación estadounidense, incluida la Ley de Neutralidad, prohíbe expresamente la participación en cualquier expedición militar o naval lanzada desde territorio de los Estados Unidos contra una nación extranjera».

Pero los grupos terroristas siguieron operando desde Miami con oficinas físicas para representarse con toda impunidad.

El terrorista Gustavo Villoldo (foto), exmercenario de Playa Girón y uno de los hombres de la CIA que participó en la captura y asesinato de Ernesto Guevara, confirmó en público que esa organización de espionaje ordenó directamente el ataque terrorista a Boca de Samá y él fue su organizador, propuesto por la organización terrorista Alpha 66.

También el terrorista Santiago Álvarez Fernández-Magriñá (foto) se atribuyó el salvaje ataque al caserío cubano.

Todavía otra fuente informa que el 18 de octubre de 1971 fue el cabecilla anticubano José Elías de la Torriente y Ajuria (foto) quien declaró, en un banquete para recaudar fondos, ahora en el Club Nacional de Mujeres Republicanas en Nueva York, que en breve comenzaría una guerra contra Cuba.

No importa la cantidad de candidatos asesinos a adjudicarse «la victoria», había un plan detrás de esto: el Plan Torriente.

Antecedentes:

Según un artículo de 2015 publicado en cubaencuentro.com, en diciembre de 1969 circuló por Miami un llamado a la opinión pública mundial y a todos los cubanos como resultado de la reunión de los representativos de las vertientes ideológicas y los sectores del exilio para emprender un gran plan político-militar «con el objetivo fundamental de que Cuba volviera a ser una nación libre y democrática».

Al frente de esta iniciativa estaba el empresario cubanoamericano José Elías de la Torriente, quien armó su mesa de unidad de acción en la sede de la Brigada de asalto 2506 con: su jefe de turno, Juan José Peruyero; los expresidentes Carlos Prío Socarrás —depuesto por el golpe de estado de Batista en 1952— y Andrés Rivero Agüero —electo en 1958, pero que no llegó a ejercer—; Nicolás Castellanos, alcalde de La Habana entre 1947 y 1952; y la hermana de Fidel Castro, Juanita Castro.

(en el punto 2 del Apéndice puedes ver texto y fotos relacionados con esta reunión: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/6271)

Desde marzo de 1962, en sus directrices para la Operación Mangosta, la Casa Blanca, el Pentágono y la CIA habían sentado como premisa seminal de todo plan contra Castro que su «éxito final requería una intervención militar decisiva de los Estados Unidos». Torriente planeó recaudar fondos, reclutar exiliados y entrenarlos para derrocar a Fidel Castro al margen de Estados Unidos. El apoyo y las bases de operaciones se buscarían en Latinoamérica y el Caribe.

(usa este enlace para leer una reseña sobre lo que fue esta operación en el punto 3 del Apéndice: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/6271)

En una actividad de miles de exiliados la noche del sábado 21 de febrero de 1970, Torriente pidió «un voto de confianza y el apoyo moral, intelectual y económico de todos los cubanos».

La idea crece:

Así empezó a recaudar dinero entre los fieles, luego del aporte inicial de 45 mil dólares del Colegio Médico Cubano Libre, presidido por el Dr. Enrique Huertas Pozo.

Tras aclarar que no podía revelar secretos de guerra, Torriente aseveró que buscaría apoyo en Latinoamérica y remachó con que los días de Castro estaban contados.

De 1969 a 1971, el plan se organizó con rapidez y fuerza, apoyado por la derrotada Brigada de Asalto 2506, el Partido Revolucionario Cubano Auténtico y de la gran mayoría de las asociaciones cívicas de la emigración cubana en Estados Unidos. Tres organizaciones extremistas, Alpha-66, Abdala y el Movimiento Nacionalista Cubano, no se sumaron a este proyecto, pues tenían sus propios intereses.

Pero una fuente asevera que Torriente se fastidió a sí mismo con la designación del general batistiano Eulogio Cantillo Porras (foto) como jefe militar del plan.

El 22 de marzo de 1970, Prío dijo por el Canal 10 de Miami —WPLG— que no prestaría ayuda económica al Plan Torriente, ya que Cantillo no solo lo había traicionado a él, al complotarse en el «marzazo» en 1952 —golpe militar de Batista contra Prío—, sino que después traicionó a Batista y, finalmente, al propio Fidel Castro para quedar como «traidor profesional», y de este modo ser la figura más negativa entre los militares exiliados.

(para saber a qué se refería Prío con esto, usa el siguiente enlace para verlo en el punto 4 del Apéndice: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/6271)

El 1ro de junio de 1970, Torriente dio por radio el parte de su gira por Brasil, Argentina, Venezuela y República Dominicana. En la Mesa Redonda de «La Fabulosa» —WFAB—, Torriente anunció que «no podía hacer públicas muchas de las gestiones, pero que el plan avanzaba». Al dar cuenta de los gastos de viaje, subrayó: «La revolución se está haciendo bastante barata».

Torriente sostenía, en su proselitismo, que las autoridades estadounidenses no eran ajenas al proyecto.

(si quieres ver algunos documentos creados en el FBI y el Departamento de Estado de Estados Unidos sobre este hombre, busca los puntos 5 y 6 del Apéndice: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/6271)

En parte, quizás, eso encendió las declaraciones del 7 de junio de 1970 hechas por Juanita Castro en el Canal 23 —WLTV-DT—: «Torriente firmó un convenio, un tratado, yo diría, con nosotros. Pero el documento de unidad que vendría posteriormente nunca se llegó a firmar, y el señor Torriente está siendo dirigido por el Departamento de Estado americano y está sirviendo única y exclusivamente a los intereses del Departamento de Estado y del Gobierno americano».

Una acción justificativa:

En vista del resquebrajamiento de la unidad de apoyo, el 3 de julio de 1970 Torriente sacó un comunicado de prensa en Madrid que anunciaba la invasión a Cuba con unos «15 mil combatientes de la libertad», dentro del mismo año y desde un país no identificado de Centroamérica. El 12 del mismo mes dio una conferencia de prensa en Miami, donde precisó que en 60 días su ejército de liberación podría estar ya luchando en Cuba.

Se había constituido el Movimiento Unitario Invasor, una suerte de esfuerzo para aunar tendencias y corrientes dentro de la emigración involucradas en el intento de invadir al territorio soberano cubano. El llamado Ejército Libertador Cubano, en formación, llevaría —supuestamente—, la democracia a Cuba por la fuerza.

Las armas que se utilizarían en la proyectada invasión ha­bían sido compradas en Argentina, donde, en ese año, era asesor de los represores argentinos el criminal de origen cubano y agente de la CIA Félix Ismael Rodríguez Mendigutía (foto). De Argentina fueron enviadas a Brasil y después a Miami.

(conoce sobre este escándalo y otras cuitas asociadas en la disidencia cubana en Estados Unidos en el punto 7 del Apéndice utilizando este enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/6271)

El aparato militar llegó a tener más de 300 hombres. Estos recibían su paga a través de una compañía de construcción que levantaba viviendas en Miami en una urbanización de Torriente, que incluso los utilizaba como peones.

Lo que sucedió, al fin y al cabo, como la única acción militar del Plan Torriente, fue el vil ataque al caserío oriental de Boca de Samá.

El cobarde ataque tenía como objetivo cometer un acto terrorista con fines propagandísticos, regresar a la Florida, y continuar en la colecta de fondos para la prometida invasión. En las propias palabras de Torriente, había sido «una operación comando, pero de tipo psicológico».

Entre los terroristas participantes en este crimen, estaban: Juan Cosculluela Iduate, alias «Calígula», capitán del buque madre que llevó a las embarcaciones atacantes hasta cerca de la costa cubana; Antonio Iglesias Pons, alias «Tony», jefe militar de la operación; Ramón Cala Charbonier, Roberto Carballo Díaz y Ramón Orozco Crespo.

Todos tenían un largo historial de servicios con la CIA al haber participado en numerosas incursiones contra el territorio cubano, atacado a embarcaciones pesqueras, buques mercantes e infiltrado agentes de esa agencia con fines subversivos. Algunos habían sido mercenarios derrotados en Playa Girón.

(en el punto 8 del Apéndice puedes ver este documento que el FBI preparó sobre Antonio Iglesias: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/6271)

Como antecedente, el 14 de septiembre de 1970, un grupo de siete terroristas procedentes de Miami se había infiltrado por la Caleta de Tío Basilio a siete kilómetros del poblado de Boca de Samá, para incitar a la realización de actos de terror.

El «parte de guerra» de Juan Cosculluela, al regresar a Miami, donde ninguno de los atacantes fue molestado a pesar de que la denuncia cubana conmocionó a la opinión pública nacional e internacional, fue:

«El combate duró desde la medianoche hasta las tres de la mañana. Todos dormían en el pueblo. Desembarcamos y logramos ocupar la capitanía del puerto y un centro laboral. En la operación murió un miliciano y tres civiles fueron heridos, incluyendo dos niñas menores de edad».

Sin embargo, el 18 de octubre de 1971, Torriente amplificó esta escaramuza en un banquete para recaudar fondos del Club Nacional de Mujeres Republicanas de Nueva York, al decir que, según sus «estimados de guerra», habían causado entre 12 y 15 bajas mortales. Allí profirió de nuevo que en breve comenzaría la guerra definitiva contra Castro.

El fin:

Desde el 23 de abril de 1971, Felipe Rivero Díaz (foto), veterano de Bahía de Cochinos y líder del Movimiento Nacionalista Cubano, había sentenciado en la revista «Réplica» que el Plan Torriente estaba «más que enterrado» y había servido tan solo para entretener y defraudar a los cubanos, mientras «Torriente y sus íntimos se beneficiaban con las utilidades».

(lee este artículo que habla de cosas interesantes sobre esta revista en el punto 9 del Apéndice: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/6271)

No obstante, todavía el 1ro de octubre de 1972 Torriente insistía en que su plan seguía funcionando. «Podemos empezar a actuar en una fecha próxima, pero no me extrañaría nada que, inclusive, antes de que nosotros pudiéramos empezar se produjera alguna revuelta en Cuba». Así lo dijo en el programa radial «Actualidad» —de WQBA, «La Cubanísima»—, pero ya el exilio seguía la advertencia de Rivero Díaz sobre «estas momias que hablan todavía, se mueven, producen cosas, piden dinero».

En noviembre de 1971, las acusaciones de fraudes en las colectas de fondos para la causa de Cuba aumentaron, en particular por vincularse el dinero recogido a cierto proyecto inmobiliario de la corporación TMV Land Development, para construir un reparto de edificios en Miami, propiedad del gestor Torriente, al que se asociaba a uno de los colaboradores originales del Plan Torriente y al hermano de otro.

Esto generó divisiones internas entre los conjurados.

El 12 de abril de 1974, alrededor de las 9 pm, Torriente recibió un balazo mortal en la cabeza mientras veía la televisión con su esposa en su residencia del exclusivo barrio de Coral Gables en Miami. Una hora y media más tarde falleció en la sala de emergencia del Doctor’s Hospital.

Su muerte marcó el inicio de un período de violencia política que llevaría al FBI a llamar a Miami la capital terrorista de los Estados Unidos.

En su información sobre el asesinato —en Miami News, el 16 de abril de 1974—, Hilda Inclán reportó: «Cuando comenzó el plan, Torriente se había retirado de su trabajo como vicepresidente de Collins Radio. Fue entonces también cuando comenzó el proyecto de vivienda».

Torriente siempre negó las imputaciones de malversación de fondos, pero sus asesinos dejaron una nota que discrepaba: «José Elías de la Torriente, ejecutado por traición a la patria, recibió su cero».

El llamado «Grupo Cero» se adjudicó el hecho por medio de un comunicado que sostenía limpiaría el «exilio». Una cadena de pugnas internas se sucedió entre los grupos rivales y la guerra mafiosa alcanzó a Nueva York, Nueva Jersey y Miami, donde fueron asesinados varios cabecillas de grupos terroristas locales.

La misión de «dar ceros» se atribuyó a otro connotado terrorista, Orlando Bosch, quien siempre negó su participación en la muerte de Torriente, pero el 3 de julio de 1974 declaró a «Réplica» que distaba mucho de lamentarla:

«Él jugo con las esperanzas, las aspiraciones y el dinero del pueblo. Yo podría haber ordenado su muerte una vez que hubiéramos regresado a Cuba, pero no aquí. Nadie más levantará una falsa bandera por temor a perder su propia vida», dijo el terrorista.

A criterio de Orlando Bosch, Torriente había defraudado la fe del exilio al apropiarse de los enormes fondos recaudados.

Bosch también declaró al Miami New Times: «Su asesinato fue una buena lección para la comunidad de exiliados; a nadie se le ocurrirá venir con teorías ilusas para robarle a la gente».

Después, el propio terrorista extorsionó a quienes consideraba se habían quedado con los fondos millonarios recaudados por Torriente. Calmadamente, urgía a los antiguos seguidores del estafador ultimado a entregar sus fondos.

Sobre este proceder mafioso el periodista Jim Mallin de la revista Time opinó: «Es el viejo estilo gansteril de Chicago, nada nuevo. Si usted no paga, él le pone una bomba en su oficina. Bosch es un extorsionador, no un patriota».

Mientras, Arturo Rodríguez Vives, otro terrorista, fue más severo al opinar sobre este caso en un acto que se celebró el 14 de abril de 1974 en Union City, Nueva Jersey donde estuvieron presentes varios criminales, pero la figura central era Guillermo Novo Sampoll (foto), del Movimiento Nacionalista Cubano, grupo que se había declarado purificador de la emigración cubana y pretendía, por medio del terror, imponerse:

«No es hora de llorar la muerte de nadie. Debemos recordar que en la antigüedad los griegos mataban a los traidores».

(sigue este enlace y revisa el punto 10 del Apéndice para darle un cierre a Arturo Rodríguez: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/6271)

El Plan Torriente marcó el fin de la ilusión de derrocar a Fidel Castro por las armas y la salida de otras muchas falsas banderas en tiempos de paz, desde plebiscitos y paros nacionales en el aire hasta mesas y marchas sin orden ni concierto.


El periodista estadounidense Rich Haney en su libro «Celia Sánchez, la leyenda del corazón revolucionario de Cuba», de 2005, escribió:

«Siempre forzada a cuidar sus espaldas, Celia Sánchez ha estado cada vez más estresada por el incesante parloteo en Miami que solo alentaba más de tales ataques inhumanos contra la población civil de Cuba. Muchos de sus conocidos la urgían a tomar represalias mediante ataques terroristas contra la población civil de Miami. Pero ella nunca lo hizo. Marta Rojas la recuerda diciendo: “No. La mayoría de la gente en Miami son inocentes también. Nunca permitiré que Cuba les haga daño. Esa no es la respuesta”».
«La larga costa cubana y su proximidad a territorio estadounidense la hace muy vulnerable a los ataques terroristas de este país. Lanchas desde Miami pueden hacer fuego contra pescadores cubanos como medio para lastimar la economía de Cuba. Ibrahim Ruiz, un pescador que trataba de dar de comer a su joven familia, fue hecho estallar en su bote el 28 de enero de 1973. Esa misma noche el grupo terrorista estaba atribuyéndose el ataque en las radios de Miami, desdeñando cualquier reclamo del Gobierno acerca de la Ley de Neutralidad».

No hay patriotas detrás de actos de terror contra la población civil de cualquier lugar del mundo, sino terroristas, porque «crean terror» —lo pueden buscar en el diccionario, sobre todo cualquiera impreso antes del siglo XXI, un poco más confiable en su objetividad—. Grupos nacionalistas como ETA y ERI —más conocido por sus siglas en inglés, IRA—, fueron tachados de terroristas por sus acciones armadas y condenados mundialmente, aunque sus objetivos fueron domésticos. Los terroristas que vivieron y actuaron a sus anchas en territorio estadounidense extendieron sus crímenes a países extranjeros —léase, no Cuba— por el simple hecho de hacer comercio con la isla.

A las víctimas cubanas del terrorismo, sin embargo, no les tocó recibir justicia, porque ninguna potencia occidental cerró filas con Cuba para perseguir, atrapar y castigar a los asesinos. ¡Ah! Casi olvido que los criminales estuvieron descaradamente expuestos, con rostros y nombres en público, al alcance de las manos de los «abanderados contra el terrorismo», pero no hicieron nada.

No creo poder ser capaz de averiguar si esta gente alguna vez le preguntaron al pueblo cubano si aprobaban estos actos vandálicos y sangrientos en contra de ese mismo pueblo a cambio de esperar ser «liberados». Sí sé que ni los atentados a la economía, ni los asesinatos de cubanos y extranjeros relacionados con Cuba, ni La Coubre, ni Boca de Samá, ni el avión de Barbados…, creó en nosotros un mínimo de respeto, admiración o esperanza.

Todo lo contrario.

Lo cual me hace pensar si estos terroristas perseguían «liberarnos del comunismo» o reinstaurar en Cuba a la oligarquía batistiana que huyó con la candela en las nalgas y nos dejó a muchas generaciones nacer, crecer y vivir en una dictadura con un tirano, como cualquier otra de Latinoamérica.

Entonces, «ley del embudo», como decimos los cubanos. BIG NO-NO!!, parafraseando a los estadounidenses.

Apéndice al artículo «Boca de Samá: Otro día infame en la Historia con la consecuente impunidad para el terrorismo (II)».

(esta información está vinculada al artículo principal que se halla en el siguiente enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/6251)

1. Frente de Liberación Nacional Cubano (FLNC).

Esta fue una organización terrorista formada por cubanos exiliados en los Estados Unidos, que se forma en octubre de 1973 como un grupo terrorista, contrario a la política socialista de Cuba.

Uno de sus líderes más conocidos es Francisco Castro Paz, a quien también llaman «Frank Castro», y que participó en la invasión de Playa Girón —que el mundo occidental llaman «Bahía de Cochinos»— en Cuba.

Frank Castro fue entrenado por la CIA. Durante un periodo el FLNC tenía como base de entrenamiento el hoy parque nacional de los Everglades de la Florida.

También se les relaciona con el tráfico de drogas en Florida.

Los mismos terroristas del Frente se atribuyeron alrededor de 25 actos de terror.

El 21 de enero de 1972, la embajada de Cuba en México recibió una carta bomba y después el FLNC lanzó bombas contra la embajada.

Las vinculaciones entre el FLNC y el grupo terrorista Abdala los llevaron a una unión que disolvió al primero en aras de unirse por completo al segundo, que también es contrario al gobierno cubano.

2. Plan Torriente: documento y fotos.

Documento de Unidad con firmas, y fotos de la reunión.

3. Operación Mangosta.

Ese fue el nombre clave de las operaciones encubiertas de la CIA contra Cuba, ideado tras el fracaso de la invasión de Cuba en el desembarco por Playa Girón (o Bahía de Cochinos).

La operación contaba con 32 tareas, 13 de las cuales planeaban la guerra económica en forma más estructurada y con parte importante de la codificación que hasta hoy conserva.

El jefe de la operación fue Edward Lansdale (foto), quien diseñó el programa que conducía a la revuelta y al derrocamiento del régimen cubano.

En ella aparecen ya las acciones para encarecer y dificultar el transporte marítimo hacia Cuba, provocar fracasos en las cosechas de alimentos e impedir las ventas de níquel, entre otras. Durante el período de vigencia de este plan, en un lapso de unos 14 meses se registraron 716 sabotajes de envergadura contra objetivos económicos.

Cuba luego accedió a la sugerencia de la Unión Soviética de emplazar cohetes atómicos en su territorio, lo que condujo a la Crisis de Octubre —o Crisis de los misiles de Cuba, como se le llama en el mundo capitalista occidental—, en octubre de 1962, uno de los momentos más álgidos de la Guerra Fría.

En la foto: Primera página del informe de una reunión de la Operación Mangosta, 4 de octubre de 1962.

4. El «traidor profesional».

El General Eulogio Cantillo fue Jefe del Cuerpo de Aviación del Ejército antes de ser nombrado Jefe del Estado Mayor Conjunto. En la revolución cubana, Cantillo encabezó una ofensiva que se desarrolló en el verano de 1958 bajo el nombre de «Operación Verano», que tenía como objetivo destruir a la guerrilla de Fidel Castro que venía causando varias pérdidas militares desde la primavera de 1957.

Mas, tras el fracaso y la ofensiva rebelde, el 8 de agosto de 1958 Cantillo firmó un armisticio secreto con el Movimiento 26 de Julio, y así terminó toda la ofensiva. Las razones para la tregua no están claras, pues algunos argumentan que Cantillo simpatizaba con la guerrilla, mientras que otros afirman que Cantillo todavía creía que Castro tenía más de 2000 guerrilleros bien entrenados y bien disciplinados.  

Por lo tanto, necesitaba la tregua para reagrupar sus propias fuerzas y poder contrarrestar mejor a la guerrilla. Fidel Castro, sin embargo, aprovechó este tiempo para crear una contraofensiva, conocida como la «Campaña del Cauto».  

Cantillo quedó como jefe de las Fuerzas Armadas cubanas y Jefe de Estado de facto de Cuba después de la huida de Batista a la República Dominicana en la madrugada del 1 de enero de 1959. Más tarde gobierno revolucionario lo arrestó, juzgó y sentenció a 15 años de prisión.

Al ser liberado antes de cumplir su sentencia completa, dejó Cuba para convertirse en un exiliado cubano en Miami, donde se unió a grupos anticastristas, y finalmente murió el 9 de septiembre de 1978.

5. Algunos documentos del expediente del FBI sobre Torriente.

6. Memorando de la Oficina del Asesor Jurídico del Departamento de Estado sobre las acciones de Torriente.

En el volumen E-10 de las «Relaciones internacionales de los Estados Unidos, 1969-1976», aparece este «Memorando de la Oficina del Asesor Jurídico del Departamento de Estado, al Subsecretario de Asuntos Interamericanos (Hurwitch), Washington, 14 de agosto de 1970», entre los «Documentos sobre las Repúblicas Americanas, 1969-1972»:  

Washington, August 14, 1970
DEPARTMENT OF STATE
THE LEGAL ADVISER
August 14, 1970
TO: ARA – Mr. Robert Hurwitch
FROM: L/ARA – Mark B. Feldman [MBF initialed]
SUBJECT: Cuba – De la Torriente’s Invasion Plans
REF: San Jose 1990 (August 6, 1970)
José Elías de la Torriente y sus asociados han estado tomando una serie de iniciativas en los Estados Unidos y América Latina aparentemente para organizar a los exiliados cubanos para una acción militar contra Cuba. Más recientemente, él y Guillermo Martínez Márquez hicieron declaraciones a la prensa después de un llamado al presidente de Costa Rica prometiendo que su movimiento emprendería una invasión de Cuba «sin la asistencia de los Estados Unidos, antes de finales de este año». El presidente Figueres hizo algunas observaciones generales en apoyo de una cruzada contra el terrorismo que atribuyó a Cuba, incluida la acción dentro de la propia Cuba.
Además de las reiteradas declaraciones de De la Torriente mirando hacia una invasión a Cuba, él ha comenzado a realizar un censo de la población de exiliados cubanos en Estados Unidos y en el extranjero. El formulario del censo solicita al destinatario que proporcione información sobre la experiencia y las habilidades militares, pero no llega expresamente a solicitar reclutas para una expedición militar. Sin embargo, hay informes de inteligencia de que se están llevando a cabo clases de entrenamiento en tácticas de demolición e infantería en las oficinas de la Brigada 2506 y la Asociación Cívica de Guantánamo en Miami. Torriente ha recibido fondos de diversas fuentes, incluidos 45.000 dólares de la Asociación Médica Cubana, y el formulario del censo solicita a los destinatarios que contribuyan con 25 centavos para cubrir los costos administrativos del censo.
El 4 de julio, de la Torriente llamó a la oficina del Departamento de Estado en Miami y le entregó a Matthew Smith una copia del censo. Smith informa que Torriente «admitió tácitamente que este censo es un censo preliminar para el reclutamiento militar». Al mismo tiempo, Torriente expresó su deseo de trabajar dentro de la ley estadounidense. Este comentario es consistente con una declaración que hizo al Miami News el 15 de abril de que «no está en contra de las leyes de los Estados Unidos registrar personas para luchar en otro lugar». El Sr. Smith ha expresado su preocupación de que de la Torriente «bien pueda tomar nuestro silencio en el asunto como algún tipo de aceptación o autorización tácita para su plan», y se pregunta si sería deseable redactar una advertencia sobre el posible conflicto con nuestras leyes de neutralidad.
En nuestra opinión, la preocupación del Sr. Smith tiene sentido. Las actividades de De la Torriente, presentes o futuras, pueden violar la legislación penal de los Estados Unidos, y nuestro silencio frente a sus crecientes actividades podría interpretarse como una condonación de sus proyectos no solo por De la Torriente, sino también por Castro y otros gobiernos del hemisferio. Los estatutos de los Estados Unidos prohíben (1) acciones dentro de los Estados Unidos para preparar una expedición militar desde los Estados Unidos contra el territorio de un estado extranjero con el que los Estados Unidos están en paz (18 ESTADOS Unidos. C. 960) y (2) acciones dentro de los Estados Unidos para reclutar personas en el servicio militar de un estado o pueblo extranjero (18 ESTADOS Unidos. C. 159). Otras disposiciones de la ley prohíben armar a los buques para cometer hostilidades contra los estados con los que estamos en paz (18 U.S.C. 961–62). La aplicación de estos estatutos es necesaria para cumplir con las obligaciones de los Estados Unidos en virtud del derecho internacional de no permitir que nuestro territorio sea utilizado como base para la actividad militar contra otros estados.
El Departamento de Justicia ahora está investigando la cuestión de si las acciones de De la Torriente hasta la fecha violan algún estatuto de los Estados Unidos. Puede ser difícil demostrar una violación o una conspiración para violar la ley sobre la base del censo y las declaraciones públicas solamente. Sin embargo, si se puede reunir evidencia de las actividades de reclutamiento y capacitación en los Estados Unidos, puede haber base para una acusación sin esperar más. En cualquier caso, sin embargo, creemos que los hechos actuales justifican una advertencia firme a De la Torriente de que
(a) el reclutamiento en los Estados Unidos para una invasión de Cuba puede constituir una violación de las leyes penales de los Estados Unidos y (2) que cualquier violación de las leyes de los Estados Unidos será procesada.
Además de emitir una advertencia en las líneas sugeridas anteriormente, creemos que sería prudente tomar medidas para garantizar que (a) ninguna persona asociada o que reciba fondos de la CIA contribuya con apoyo financiero o se involucre de otra manera en este proyecto, (b) para asesorar a otros gobiernos en el hemisferio que los Estados Unidos no están apoyando a De la Torriente y que si viola las leyes de los Estados Unidos será procesado.
Otro paso que debemos dar para desanimar a De la Torriente y señalarle nuestra posición sobre su actividad es seguir adelante con el enjuiciamiento de los participantes de ALPHA 66.

7. El fiasco de Torriente.

El 12 de abril de 1974, hace este jueves treinta y tres años, fue asesinado en Miami el señor José Elías de la Torriente y Ajuria, a los setenta años de edad, quien unos meses antes era considerado la figura más importante del exilio cubano.
Nunca pensé que tantos años después tendría que hablar sobre un hecho con el que no tuve ninguna conexión, ni directa ni indirecta; pero en este sitio de la internet se publican unas declaraciones, hechas en aquella época por el líder nacionalista Felipe Rivero Díaz, fallecido hace dos años aquí en Miami, en las que me acusa de ese hecho y eso me obliga ahora a hacer estas breves aclaraciones:
1-. La acusación de Felipe fue hecha en noviembre de 1974, cuando desde La Habana, en una comparecencia televisada, yo lo acuse a él de lo mismo. Al decir lo que entonces dijo, Felipe usaba una táctica clásica del ajedrez, en este caso político: la mejor defensa es el ataque. Quien lea en este mismo sitio, seguido de las declaraciones de Felipe, lo que él mismo dijo cinco años después, en 1982, en la propia Revista «Réplica» («Rivero Collado obliga a la Brigada a una definición») ha de comprender, con toda facilidad, que esas nuevas declaraciones del dirigente nacionalista cubano dejaban sin efecto lo dicho por él mismo, en 1977, sobre la muerte de Torriente. Como decíamos en Cuba: invito al público a comprobar la bola… conectándose en este propio portal y leyendo esa segunda declaración de Felipe sobre mí.
2-. Al día siguiente de la muerte de Torriente, un vocero de la policía de Miami dijo, textualmente: «En la muerte del señor Torriente hay tantos sospechosos como cubanos en Miami».
3-. Jamás, ni estando yo en Cuba de 1974 a 1977, ni después de haber regresado a Miami, nadie me ha vinculado a ese hecho. Nadie. Sólo Felipe, en aquellas especiales circunstancias, acusación que se invalidó después cuando reanudamos nuestra íntima amistad, que comenzó en 1954 y duró hasta su muerte, más de medio siglo después. Hay cientos, quizás miles, de personas aquí en Miami que conocieron de esa gran amistad y me vieron junto a Felipe, de 1978 al 2005, año de su muerte, defendiendo la justa causa del nacionalismo cubano y oyeron las múltiples comparecencias que hicimos juntos en el programa radial diario «Trapecio», bajo su dirección. Esto lo saben todos los amigos y familiares de Felipe y míos. Teníamos el mismo apellido, pero no éramos familia, sino mucho más que eso.
4-. Después de haber vivido casi toda su vida en el norte de este país, Torriente llegó a Miami, en 1968, y, de acuerdo con un grupo de asociados suyos —Galeote, Mendigutía, etc.— convenció a la mayoría de los exiliados cubanos que era «el hombre de los americanos» que iba a «liberar a Cuba». Ese tipo de exilio que jamás ha querido pelear, porque quiere que sean los marines quienes derroquen a Fidel Castro, lo apoyó en masa. Todos los grupos se le unieron, menos el Movimiento Nacionalista Cubano, del que Felipe era jefe, y yo miembro de su Consejo Supremo, integrado por siete personas. Torriente recogió en un par de años, según se cree, unos tres millones de dólares, doce o quince de hoy. Financió a un grupo de exiliados que realizó el ataque a Samá, en el que murieron varios milicianos y pescadores cubanos. Esa «hazaña» alegró a muchos exiliados de Miami y enfureció a muchas personas en Cuba. Las recaudaciones de Torriente aumentaron. Ya tenía cinco millones de dólares, veinte o veinticinco de hoy. Entonces, fue a México y, según dicen, un poco embriagado del buen whisky escocés, dijo: «Los días de Castro están contados; dispongo de armas nucleares». Ahí fue donde el State Department lo desautorizó. Se convirtió, de la noche a la mañana, de jefe del exilio a enemigo del exilio, porque la fuerza suprema de ese exilio no son sus líderes, sino el gobierno de Estados Unidos. Entonces, Torriente y sus socios comerciales se retiraron de toda actividad política y usaron el dinero recaudado para «liberar a Cuba» en la urbanización del Reparto Westchester, en la que planeaban ganar decenas de millones. No le dieron al exilio ni la menor explicación. Sencillamente salieron de la escena política, como si nunca hubiesen entrado en ella.  Esa es la historia real del señor Torriente y emplazo a cualquiera a que la desmienta.
5-. Por supuesto que un hombre que hiciera eso tenía que buscarse muchos enemigos: en Cuba, por lo de Samá; en el exilio, por lo de Westchester.
6-. Creo que la declaración del vocero de la policía de Miami, unas horas después del hecho, debió haber sido ésta: «En la muerte del señor Torriente hay tantos sospechosos como cubanos en Miami, Cuba y el resto del mundo».
7-. No tengo nada más que decir sobre esto. Nunca tuve que hacerlo en treinta y tres años. Hacerlo ahora quizás merezca una mención en el libro de Guinness.
Carlos Rivero Collado,
                                                                   carico39@bellsouth.net
                                                                    Miami, 9 de abril de 2007
Carta de Carlos Rivero Collado sobre la muerte de Torriente.

Felipe Rivero acusó a Carlos Rivero de asesinar a Torriente.

Artículo que Carlos Rivero menciona en su carta.

8. Documento del FBI sobre Antonio Iglesias.

9. La revista «Réplica».

Para conocer sobre ella y su destino, reproduzco el artículo de Hedelberto López Blanch, tal como se publicó en cubadebate.cu el 19 mayo del 2005:

Una llamada telefónica anónima alertó a los empleados de la Revista Réplica: hay una bomba en el local. Inmediatamente los empleados desalojaron el inmueble y a los pocos minutos apareció un enorme despliegue policial con carros patrulleros, bomberos, ambulancias.
En tres ocasiones anteriores estallaron bombas en el edificio que ocupaban las redacciones de la revista miamense Réplica y una de sus oficinas, donde realicé la entrevista con su editor jefe Max Lesnik, fue destruida completamente en el año 1981.
En ninguna de las ocasiones los servicios de inteligencia ni la policía investigaron quienes podían haber sido los autores de esos hechos terroristas, partiendo de la realidad de que estos estaban en completo contubernio con las organizaciones ultraderechistas cubanoamericana, cuyos miembros odiaban y atentaban contra cualquiera que osara hablar o mencionar algo favorable al gobierno de Cuba.
La Revista Réplica surgió a finales de la década de 1960 como contrapartida a la única publicación en español que circulaba en aquella época en Miami, (no existían medios importantes de radio, televisión o periódicos) dirigida por personal de la derrocada dictadura de Fulgencio Batista y que se nombraba, increíblemente, Patria.
Los batistianos, por medio de su diario, influenciaban en la mentalidad de todos los emigrados, sembrando la intolerancia y el terrorismo contra el pueblo cubano.
Lesnik funda el semanario Réplica que cuando ve la luz en sus entonces oficinas de la 3026nw y 7 St., lo hace con ocho páginas tabloide, pocos anuncio y mala calidad de impresión. Pero sus artículos sirvieron para llenar el vacío informático y contrarrestar los planteamientos y filosofía de la ultraderecha batistiana.
Dado el impacto positivo que tuvo dentro de la emigración, de tabloide se convierte en 1972 en una revista semanal con 48 páginas y con un formato y estilo parecidos a la revista cubana Bohemia.
«Desde sus inicios no se aceptaron subvenciones extrañas y mucho menos de la CIA que por entonces entregaba dinero a periodistas, diarios y otras publicaciones», afirma Lesnik.
Debido a la confrontación desde sus páginas con la poderosa derecha cubanoamericana, apoyada por las diferentes administraciones estadounidenses, estos elementos comenzaron el boicot contra Réplica, sobre todo cuando en 1978 la publicación apoyó las conversaciones que se realizaron entre la comunidad emigrada y el gobierno de la Isla.
La agresividad no se hizo esperar y «la semilla venenosa del fascismo fue tomando cuerpo en el alma del exilio», puntualiza Max.
El resultado fue varias bombas en las oficinas, intentos de asesinato contra su editor, amenazas y agresiones a los comerciantes que distribuían las revistas en los establecimientos, intimidaciones a los anunciantes.
El cerco fue total y las entradas monetarias se fueron reduciendo a la mínima expresión mientras el gobierno federal «investigaba» los hechos pero nunca aparecieron los culpables.
Las autoridades norteamericanas no podían permitirse que la última bomba estallara. Cuatro libras de C-4 habían sido colocadas en el local, y su fuerza expansiva haría volar toda la manzana e incluso una escuela que se encontraba frente a Réplica.
El artefacto fue desactivado y con la intervención del FBI resultaron detenidos algunos elementos de la organización terrorista Omega 7, los que más tarde fueron liberados.
En 1983 el jefe principal de Omega 7, Eduardo Arocena fue detenido y acusado de planear el intento de asesinato contra el embajador cubano en Naciones Unidas, Raúl Roa Kourí, de tráfico de drogas y de colocar más de 20 bombas en Nueva York y Miami
En sus alegatos, antes de que fuera condenado a cadena perpetua, Arocena declaró que Pedro Remón, (el mismo que con Posada Carriles, Guillermo Novo y Gaspar Jiménez Escobedo intentaran asesinar en Panamá al presidente cubano Fidel Castro), era el autor directo de los asesinatos del funcionario cubano en Naciones Unidas, Félix García y del cubano emigrado Eulalio José Negrín.
Remón no se le acusó de asesinato y solo cumplió unos meses en prisión a pesar de que en 1986 el juez Robert L. Ward, del distrito federal de Manhattan lo condenó, junto con Andrés García y Eduardo Losada a 10 años de encarcelamiento. La sanción fue solo un engaño pues el magistrado Ward señaló en el juicio que admiraba las acciones de Omega 7 para sacar de la silla al gobernante cubano Fidel Castro.
Las agresiones contra Réplica, ejecutadas por Omega 7, ocasionaron que la revista y sus otras publicaciones que ya sumaban cuatro, fueran reduciendo tirada y personal hasta que a fines de la década de 1990 dejaron de circular.
En resumen, como indica su fundador y ex director, Max Lesnik, Réplica es otra víctima de las profusas acciones terroristas realizadas en Miami que durante más de 40 años han contado con el apoyo de las diferentes administraciones norteamericanas. 

10. El final de Arturo Rodríguez.

Boca de Samá: Otro día infame en la Historia con la consecuente impunidad para el terrorismo (I).

Crecí escuchando en Historia de Cuba sobre el vil y cobarde a Boca de Samá, «un pueblito de pescadores en Oriente».

En 1971, cuando tenía 8 años, toda mi información se resumía a eso, y mi entendimiento del suceso a otro pasaje de ataques de los enemigos del Estado, como la explosión del barco mercante La Coubre, la quema de cañaverales o los asesinatos de alfabetizadores.

O sea, otro acontecimiento histórico.

Pero ¿cuánto más hay detrás de cada hecho sangriento en cualquier lugar del mundo? Lo que concierne a la gente, a la población civil, a los que quedan ineludiblemente ligados a cada gota de sangre, a cada pérdida. Y, también, el destino de la justicia, que puede ser injusto, pues en este mundo la justicia está repartida de la misma forma que lo están el dinero y los recursos: por la regla 85-15 (85% de los recursos mundiales están en manos del 15% de la población, esto es en los países desarrollados occidentales; viceversa para el resto del planeta).  

Boca de Samá en la Geografía:

(según las descripciones de EcuRed y holguincuba.net)

En la costa noroeste de Oriente la primera irregularidad que aparece es la Bahía de Samá. Su entrada tiene la apariencia de un río, debido a la forma de su boca y las elevaciones que la flanquean.

Ubicado en la hermosa Bahía de Samá, Boca de Samá —o «boca de la Bahía de Samá»— es un tranquilo pueblo de pescadores en la costa norte de la provincia de Holguín, entre Guardalavaca —8 km al este de esta— y la ciudad de Banes —conocida como la capital arqueológica de Cuba—, y a 68 km de la capital provincial —aunque otra fuente la sitúa a 70 km—, la ciudad de Holguín.

Según el Censo de Población y Viviendas de 2012, este asentamiento rural tiene categoría de caserío y pertenece al municipio de Banes.

El pueblito cuenta con una escuela primaria, un consultorio médico, jardines de frutas y una casa de campo para degustar café preparado a la antigua usanza. También se halla la Marina Marlin, desde donde se pueden realizar diversas excursiones náuticas.

Asimismo, el lugar cuenta con un monumento que conmemora el ataque terrorista en Boca de Samá.

Boca de Samá en la Historia:

Según el sitio EcuRed, se supone que fue por aquí por donde llegaron algunos grupos aborígenes pertenecientes a la cultura aruaca —de la cual no pude establecer si tenía vínculo alguno con los arhuacos colombianos—, que dieron lugar desde el siglo VIII a la sociedad subtaína que pobló toda esta región.

Aunque el territorio que comprende el municipio Banes no fue colonizado vigorosamente, la zona de Samá se fue poblando con algunos núcleos de españoles, durante los siglos XVII, XVIII y la primera mitad del XIX.

Al estallar la guerra de independencia, las fuerzas españolas se posesionaron del territorio y Banes se convirtió en refugio para los mambises heridos y enfermos.

Por esta zona operaron los generales Calixto García y Máximo Gómez, y el 9 de junio de 1870 desembarcó por las cercanías de Boca de Samá la expedición del vapor George B. Upton.

De izquierda a derecha: George Bruce Upton, por quien nombraron al barco; el General Calixto García; y Máximo Gómez, el Generalísimo.

Durante el período de Tregua Fecunda en Banes floreció una importante plantación bananera cuyas fincas se extendieron hasta Samá y la producción de la zona se exportaba por el puerto de la bahía de Samá hacia los Estados Unidos.

Al reiniciarse la guerra en el año 1895, las fuerzas colonialistas se mantuvieron dominando toda la zona de Samá por constituir un punto estratégico de comunicación y abastecimiento.

El siglo XX comenzó en Samá igual que en Banes: con el inicio de la explotación extranjera, en este caso a través de la Sama Fruit Company. Los habitantes de este pequeño pueblo de pescadores se opusieron desde temprano a esa presencia cuando en 1903 secundaron a los portuarios del embarcadero de Banes en la primera huelga contra la patronal estadounidense que se desarrolló en la región oriental de Cuba.

De igual manera, se sumaron en 1933 al movimiento huelguístico que condujo al derrocamiento de la tiranía de Gerardo Machado.

Posteriormente, durante la lucha insurreccional, cuando la Columna # 16 se estableció cerca de esta zona, muchos se alistaron en sus filas.

El ataque terrorista:

El 12 de octubre de 1971, los habitantes de este pueblito de pescadores fueron víctimas de un ataque terrorista perpetrado la organización terrorista Alpha 66.

Según una de las fuentes consultadas para este trabajo, esta «pequeña ciudad», con una población de «unas docenas de personas» alojadas en «cabañas de madera» fue la escogida para la operación.

El ambiente del ataque se describe como una fresca noche de octubre, con luna llena y aparente calma. Aunque, según Griselda Rivaflecha Vargas, ese había sido un día muy nublado. Ella hasta la actualidad le llama «el día oscuro».

Alrededor de las 10 de la noche, un comando de catorce individuos, navegando en dos lanchas piratas y provenientes de un buque madre que aguardaba en el horizonte, identificadas como de Alpha 66, atacó el pueblo.

Los agresores burlaron la vigilancia fronteriza, aprovechando la oscuridad provocada por la rotura de la planta eléctrica, y caminaron por la orilla del mar hasta alcanzar el pueblo, tomando prisioneros a los moradores de tres viviendas e insistiéndoles que los guiaran hasta el puesto fronterizo, ubicado en una altura rocosa, con la idea de asaltarlo, y matar al jefe y a su dotación.

A pesar de las amenazas y maltratos, los rehenes no brindaron información ni accedieron a guiar a los terroristas hacia su principal objetivo. El otro fin era asaltar a la pequeña comunidad, para demostrar —mediante fotografías— que eran «valientes» y estaban dispuestos a causarle daño al gobierno cubano.

La única tienda del lugar fue saqueada por un grupo mientras que el otro abrió fuego con un mortero sobre la escuela y las casas de madera de los pobladores.

Al aproximarse al caserío sobrevino el encuentro inesperado. Mientras se dormía, las 21 casitas de Boca de Samá fueron atacadas

Pero los asaltantes encontraron resistencia. Así que, asustados, los terroristas corrieron de regreso a las embarcaciones y, mientras abandonaban el caserío hacia la nave principal, comenzaron a ametrallar todo el poblado.

El ataque mercenario duró unos 75 minutos según testimonios, lo suficiente para que todas las casas fueran impactadas, la tienda, la escuela; todo quedó arrasado por los proyectiles, incluso vidas humanas.

En su huida precipitada, los atacantes abandonaron las proclamas firmadas por la agrupación anticastrista Alpha 66 que estaban regadas por todo el poblado, y una bandera —cuya nacionalidad no pude encontrar en ninguna fuente consultada— que pretendían izar.

Los caídos:

El asalto causó la muerte de dos miembros del Ministerio del Interior (MININT), Lidio Rivaflecha Galán y Ramón Antonio Siam Portelles, y cuatro heridos graves, Carlos Escalante Gómez, entonces jefe de la Unidad de Tropas Guardafronteras de la zona, el obrero agrícola Jesús Igarza Osorio y las hermanas Aracelis y Nancy Pavón, con 13 y 15 años de edad, respectivamente.

Lidio.

Lidio Rivaflecha se encontraba en el POVC (Puesto de Observación y Vigilancia Costero) en este poblado, desempeñando sus funciones como oficial costero del Departamento de Seguridad del Estado.

Entre las 9:30 y las 10:00, el segundo jefe del POVC detectó el ruido producido por el motor de una embarcación y ordenó ocupar las posiciones de defensa. En ese momento, Lidio, en compañía de Carlos Escalante Gómez —jefe del puesto—, se dirigió al poblado para alertar a los centinelas que se encontraban en la bahía.

En la loma, en la misma boca de la bahía, cuando se encontraban en el muelle, el auxiliar Romilio Zaldívar les avisó que en la tienda del pueblo se escuchaban ruidos extraños, que hacían pensar en la posibilidad de un robo, por lo que los soldados se dirigieron al lugar de los hechos. Escalante Gómez procedió a dar el alto a los supuestos ladrones y realiza un disparo al aire, tras lo cual dispararon una ráfaga de ametralladora desde el interior de la tienda, que le causó la muerte a Lidio y a Ramón.

A Juana Vargas, la esposa de Lidio, fueron a decirle que él estaba herido, pero la mujer presintió, desde el primer momento, que habían matado a su esposo: «Aquello fue horrible, yo pensé que también me iba a morir de sufrimiento».

Juana Vargas era recogedora de café, y la llevaron al pueblo sobre un caballo, desmayada. Su hija menor, que en ese momento tenía dos años, desde ese momento no quiso que le «picaran» el pelo —o sea, recortarle el cabello— nunca más, porque su padre Lidio siempre les decía a sus hijas que le gustaba el cabello largo de las niñas, y les insistía en que no dejaran que les picaran el pelo.

Al día siguiente, Lidio fue trasladado a Santiago de Cuba, donde se le realizó un funeral multitudinario. Sus restos descansan en el Panteón de los Mártires del cementerio Santa Ifigenia. Hoy en día, una escuela en Cuba lleva su nombre.

Ramón.

Ramón Arturo (foto) se hallaba de guardia en un amarradero de embarcaciones, cercano al Puesto de Guardafronteras, cuando se produjo el ataque. Fue asesinado por los disparos de ametralladoras que sobre el indefenso lugar hicieron los atacantes.

Ramón, con apenas 24 años, había logrado su mayor obsesión: tener una niña. «Ya ve, estaba loco por tenerla y nunca pudo darle calor a su bebita», evocó llorando su mamá, Josefa Portielles.

Víctimas y testimonios:

José Abel Romero González.

José Abel Romero González fue el único maestro en la única escuela de Boca de Samá, durante años. Así rememora lo acontecido aquella noche:

«Todo el pueblo fue baleado. No hubo una sola casa que no tuviera marcas de bala. No puedo ni imaginarme cuántas balas pudieron haber disparado».

Romero tuvo conocimiento, a pesar de la oscuridad, de la muerte de los soldados del MININT bajo las balas de la tropa de Álvarez.

«Escuché cómo Ramón (Siam) cayó. Le escuché gritar. Después más disparos y finalmente silencio. Los compañeros de la policía pensaron que solo habían matado a una persona, Libiori (Rivaflecha), pero yo escuché a alguien quejándose en el otro lado del pueblo. Se iluminó el área y se encontró a Ramón, a quien le salía sangre por la boca. Estaba desplomado sobre una cerca. Le habían disparado varias veces, había sido asesinado a sangre fría».

Carlos Andrés Escalante Gómez.

Carlos Andrés, apodado «el Chino», contó ante un tribunal cómo el encuentro con los terroristas aquella noche de 1971, le valió ocho proyectiles en la pierna.

«De la lancha rápida norteamericana desembarcaron 14 hombres, mientras que en el buque madre quedó el resto para hacer fuego contra el pobladito».

«Estábamos en una cueva tratando de descifrar aun lo que la nave estaba haciendo cuando de repente un pescador vino corriendo a lo largo de la costa gritando a todo lo que le daban sus pulmones que había visto un grupo de gente».

«Rápidamente organicé la defensa en grupos de tres, al primero lo situé en barlovento, el segundo en sotavento y los demás los distribuí en varias direcciones. Corrimos hasta la escuela y entonces escuchamos un ruido. Los bandidos ya estaban en el pueblo. Estaban derribando la puerta de la tienda».

«La escuela estaba justo frente a la tienda, quizás a unos diez metros. Los tres de mi grupo salimos de la escuela. Yo iba al frente y los otros dos a mi lado. Sabíamos que había algunos bandidos en la tienda. Podíamos escucharlos destrozando cosas».

«Cuando llegamos a la tienda, yo fui hacia la puerta lateral y les grité a los que estaban dentro para que se rindieran».

Frente a él, en la oscuridad, se encontraba uno de los atacantes con una ametralladora.

«Metió la punta del arma entre las tablillas y comenzó a disparar ciegamente. Sonaba como si estuviera disparando cientos de tiros a la vez. Yo recibí ocho impactos, todos ellos en mis piernas, e inmediatamente caí al suelo. Sabía que me habían dado. El dolor era intenso y podía sentir cómo mis pantalones se empapaban con mi sangre. Pero continué disparándole con mi pistola».

«Una de las balas me impactó muy cerca de la arteria femoral. De haberme dado allí, habría muerto».

«Lidio y Ramón me acompañaban cuando comenzó el intercambio. Al primero lo mataron a boca de jarro, le quemaron la camisa con el cañón, al segundo le destrozaron la parte de las costillas y a mí me hirieron las dos piernas».

Otros dos terroristas disparaban desde dentro de la tienda, aunque pronto, asustados por la resistencia encontrada, comenzaron a correr de regreso a sus embarcaciones.

«Mientras abandonaban el caserío y regresaban a la nave principal, comenzaron a ametrallar a todo el pueblo. Todas las casas fueron impactadas, la tienda, la escuela, todo».

En 2018, Carlos Escalante dijo en una entrevista:

«Me causaron muchas heridas en las piernas que aún me duelen, pero lo peor fue la muerte de Lidio y Ramón. Éramos como hermanos. Eso nunca lo he podido superar. Cada mañana me levanto y recorro donde cayeron mis compañeros y les coloco flores, porque ellos merecen ser recordados para siempre, merecen respeto y admiración».

Nancy Pavón Pavón.

Nancy Pavón Pavón era una adolescente de solo 15 años cuando el ataque terrorista aconteció. Ella estaba durmiendo ya al todo comenzar, pero recuerda claramente el hecho que marcó su vida para siempre.

«Mi hermana Angela aún estaba durmiendo cuando yo me desperté, y entonces salté sobre ella para protegerla. Comencé a ponerme los zapatos y grité: “Estoy muerta”. Sentí algo que me golpeó, no sabía dónde, pero sabía que me había golpeado. Me dolía, pero el dolor no era grande. Estaba muy asustada. La casa estaba oscura y no podía saber con certeza qué me había pasado. Al mismo tiempo, mi hermana también gritó: “Yo también estoy muerta”». 

«Increíblemente, era la misma bala que también había impactado a mi hermana en su pie. Yo me estaba inclinando para ponerme el zapato derecho y levanté la cabeza en ese momento en que la bala llegó. Si yo hubiera estado aún inclinada, me habría matado».

«El zapato se quedó en la casa. Cuando todo hubo terminado y regresamos, estaba aún allí. Mi padre dijo que aún estaba limpio y no tenía sangre. El resto de la casa era un caos, llena de agujeros de balas y la mayor parte de las cosas rotas. Y a la vez, mucha sangre en el piso y las paredes. La piel de los pies impactados de mi hermana y míos estaba adherida a los mosquiteros».

Pasaron largos años de sufrimiento, dolor y esperanza. Cuando Nancy Pavón tenía 28 años la internaron en el hospital ortopédico Frank País, en La Habana. Le realizaron seis operaciones reconstructivas e injertos. Estuvo meses ingresada hasta que le empezaron a colocar prótesis y logró caminar, pero no terminó su calvario. Después tuvo que ser tratada nuevamente como resultado de las secuelas físicas y las sicológicas imborrables.

El 14 de julio de 1999, ante el Tribunal Provincial Popular de Ciudad de la Habana, en la Demanda del Pueblo de Cuba al gobierno de Estados Unidos por Daños Humanos, Nancy volvió a contar su amarga experiencia:

«Esa noche yo me encontraba durmiendo, cuando sentí un tiroteo. Mi papá era auxiliar de Guardafronteras y fue a presentarse. Le dijo a mi mamá que se iba a la Unidad. Mi mamá empezó a llorar porque había muchachos chiquitos. Él dijo que iba a asomarse a la loma para orientarse».
«No pudo bajar y viró rápido a la casa. Le dijo a mi mamá: “Pancha, llama a las muchachitas que parece que es un desembarco”».
«Mi hermana Ángela se quedó en la cama, y allí fue herida. Yo me tiré por encima de ella, y cuando me agaché a coger los zapatos y me paré, ella dijo: “Mami, me mataron”, y yo dije: “A mí también”. A ella la bala calibre 50 le hirió la pierna y los dos pies a mí».

«Mi papá dijo: “Tengan fuerza, no lloren, que nadie que matan habla”».
«Rápido, con el pie desbaratado…, el pie lo tenía cortado en pedacitos, el pie derecho y el otro como si me hubieran dado un machetazo, fui para la sala y mi hermana auxilió a mí mamá que estaba dando gritos, estaba en pánico».
«Mi papá dijo: “Vamos a ver cómo podemos salir de aquí con las muchachitas porque se van a desangrar”.

«Yo me quedé abajo de la mesa del comedor aguantándome los dos pies, porque era mucha la sangre que brotaba. Abajo de los tiros tuvimos que salir de la casa».
«Cuando mi papá me sienta en el camino que ya no había peligro, fue a buscar a mi mamá… Me paré y salí corriendo y mi hermana detrás de mí. Le dije a la vecina: “Nos han matado a mí y a mi hermana”».

Nancy rememora: «Yo había cumplido 15 años, y el anhelo mío cuando hacía comedias en la escuela, era que llegara el día de usar tacones. Nunca pude hacerlo, por esos desgraciados que me “chivaron” mi juventud. Y por eso estoy aquí, para demandar y apoyar todo lo que sea contra ellos. Nunca he sido feliz en mi vida».

En una entrevista publicada en YouTube en 2021, Nancy declaró: «A los 41 años de hacerme la primera amputación, me tuvieron que hacer esta —una segunda, algunos centímetros por debajo de la rodilla derecha—, porque es una cosa que no se me cura».

Monumento erigido en Boca de Samá que recuerda el ataque terrorista del 12 de octubre de 1971 y sus víctimas.

¿Qué importancia pudo haber tenido un caserío para una organización terrorista apoyada por la administración del país más poderoso? En la segunda entrega hablaremos del objetivo tras el ataque.

A falta de cabeza, más fama: la historia de Sunset Strip y Paul McCartney.

(este artículo está conectado al principal que puede leerse siguiendo este enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/5750)

Pues la historia se las traigo según se cuenta en la página de internet de la emisora radial KRCW californiana, escrita por Victoria Bernal.

La primera cartelera en Sunset Strip de The Beatles fue la legendaria portada del álbum Abbey Road.

El diseñador Roland Young fue asignado por Capitol Records para transformar el álbum de Kosh en una valla publicitaria con vistas a Sunset Strip, y este tampoco le añadió texto a la imagen.

De hecho, mantuvo la mayor parte del diseño original del álbum, pero recortó el paisaje urbano de Londres y extendió las cabezas hacia el cielo como si la banda estuviera cruzando Sunset Boulevard.

Poco después de que Abbey Road apareciera en Sunset Strip en diciembre, Bob Quinn decidió celebrar su cumpleaños —16 para algunos, 18 para otros, ó 19 para otra fuente— con una broma que involucraba esa cartelera de la banda británica: él y sus amigos planearon cortarle aquella cabezota de madera a Paul McCartney.

En ese momento, había renacido el rumor de la muerte del músico en el accidente automovilístico de 1966. Los teóricos de la conspiración «expusieron» todo tipo de «indicios» presentes en la portada del álbum Abbey Road como nueva prueba del deceso de Paul años atrás, y así seguir apoyando la teoría del «doble».

Robert Quinn era un gran admirador de los Beatles. Los vio tocar en el Dodger Stadium en 1966. Su hermana vio a la banda en el Hollywood Bowl.

Los Beatles en vivo en el Dodger Stadium de Los Angeles (Sunday 28th August 1966).
Los Beatles en vivo en el Hollywood Bowl en 1964.

Quinn creció cerca de Sunset Strip y asistió a la escuela primaria a solo un bloque de distancia. Este famoso bulevar era como un patio de recreo para adolescentes como él, sus amigos y muchos adolescentes locales.

El fotógrafo y autor Robert Landau, quien es apenas unos años más joven que Quinn, también vivió cerca de Sunset Strip y consideró a la legendaria calle ser su patio trasero. Hijo de un prominente galerista de La Cienega, Landau se animó a crear arte y eligió la fotografía como su medio. Cuando vio estas vallas publicitarias pintadas a mano apareciendo a lo largo de la avenida, sacó su cámara para documentar este bulevar convertido en galería de arte rock and roll de gran tamaño.

Landau recordaba: «No había tantas formas para que los artistas, en este caso los artistas de rock and roll, se comunicaran. Esta era una forma en que podían comunicarse visualmente en directo con sus fans o con otras personas en su negocio. Entonces, en cierto modo, fue una forma de expresión muy personal, y se pasó por alto o se perdió».

Las compañías mantenían las vallas publicitarias en pie solo durante unas semanas antes de volver a pintarlas, por lo que las fotos de Landau proporcionan documentación rara de, como él explica, «este período realmente interesante tanto en la historia del rock and roll como en la historia de Los Ángeles». 

Landau publicó estas fotos en un libro de Angel City Press llamado Rock ‘N’ Roll Billboards of the Sunset Strip y habló con KCRW cuando se publicó. También posee un documental llamado Sign O’ The Times: Rock ‘N’ Roll Billboards of the Sunset Strip con Rugged Entertainment, que profundiza en las historias de esta forma de arte de la cultura pop.  

Libro y documental de Landau sobre las vallas publicitarias de Sunset Strip.

La única otra reliquia conocida que queda de este arte efímero es la cabeza de Paul McCartney de la cartelera. En la noche de su cumpleaños en diciembre de 1969, Quinn y sus amigos saltaron a la parte posterior de la valla publicitaria, a solo cuatro pies del suelo, y le cortaron la cabeza a Paul, en una acción que tomó solo algunos minutos.

Landau notó la cabeza faltante y fotografió la valla publicitaria alterada antes de que fuese derribada. La compañía de vallas publicitarias también detectó el vandalismo y llamó enseguida al diseñador Roland Young, que estaba trabajando en el cercano edificio de Capitol Records.

El instinto inicial de Young fue reemplazarla. Pero cuando condujo hasta el sitio y la vio en persona, cambió de opinión. Con los rumores girando sobre la muerte de Paul, esta cabeza perdida atraería más atención que el diseño original. Como explicó Young en el libro de Landau: «Ese fue otro nivel de arte, la primera cartelera interactiva. Quien lo tomó era un artista callejero y no lo sabía».

Sin todavía haber respuesta a la desaparición de cabeza de Paul McCartney 40 años después, Landau anunció que le regalaría un ejemplar con su firma a la persona que llevara la cabeza al lanzamiento del libro.

Quinn se apareció con la cabeza de gran tamaño que había estado cargando durante la mayor parte de los 43 años. De hecho, esa cabeza había estado en la pared de cada hogar en el que Quinn ha vivido en los últimos 50 años.

Robert Landau, posando junto a la cabeza del Macca. Robert Quinn con la cabeza de Paul en la pared de su casa, como lo fotografió Victoria Bernal.

Landau y Quinn coordinaron una reunión con el artista de la cartelera Mario Rueda, quien falleció en 2014. Si se mira con detenimiento la cabeza cortada, se pueden distinguir los rasgos de las pinceladas de Rueda. Como cualquier artista, Rueda firmó el reverso de su obra.

En la inauguración de una galería que expuso las fotografías en el libro de Landau, el autor hizo arreglos para que Quinn conociera al hombre que había pintado esa valla publicitaria, Mario Rueda, y para que el pintor de 94 años se reuniera con su obra de hacía tantos años.

Bob Quinn buscaba que Paul McCartney le firmara en la parte posterior de la cartelera. McCartney se presentó en el Dodger Stadium el 13 de julio de 2019.

Sin embargo, ninguna fuente sobre este tema encontrada y consultada decía algo sobre si este deseo se cumplió o no.

Así que, si sabes algo al respecto, déjalo dicho aquí en un comentario.

El verdadero accidente de Paul McCartney que desató la teoría de conspiración.

(este artículo está conectado al principal que puede leerse siguiendo este enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/5750)

En lo que se convertiría en una de las «pistas» clave en el mito de «Paul está muerto», el domingo 26 de diciembre de 1965 —como detalla The Beatles Bible—, Paul McCartney sufrió un accidente de ciclomotor —pequeña motocicleta—, mientras visitaba a su familia en Liverpool.

McCartney cayó de su ciclomotor y se astilló un diente delantero. También se cortó el labio y quedó con una cicatriz.

En la foto, un ejemplo de ciclomotor: Raleigh Rm11 Tourist.

Brian Epstein, el mánager de los Beatles, lo informó de esta manera:

«A mediados de diciembre pasado, Paul se lesionó el labio y se astilló el diente en el accidente del ciclomotor. Honestamente, pensó que nadie notaría la astilladura, porque era bien pequeña. Le dije tres veces que debería hacer algo al respecto. Está en un lugar donde no hay terminaciones nerviosas, por lo que no siente dolor. Paul me aseguró que se repararía el diente, pero, desafortunadamente, no lo ha hecho. ¿Podría tener miedo del dentista? Es mi opinión que él simplemente lo dejará como está».

También en el paseo nocturno estaba Tara Browne (foto), amigo de McCartney. Browne fue el heredero Guinness cuya muerte inspiró —según se ha dicho— a John Lennon a escribir las primeras líneas de A Day In The Life.

Primeros versos de A Day In The Life, supuestamente inspirados por la muerte de Tara Browne en el accidente de auto.

Para el proyecto The Beatles Anthology, Paul McCartney contó:

«Tuve un accidente cuando salí de un ciclomotor en Wirral, cerca de Liverpool. Tenía un muy buen amigo que vivía en Londres llamado Tara Browne, heredero de Guinness, un buen tipo irlandés, muy sensible. Lo veía de vez en cuando y disfrutaba estar cerca de él. Vino a visitarme a Liverpool una vez cuando estuve allí viendo a mi padre y a mi hermano. Tenía un par de ciclomotores de alquiler, así que tuvimos la brillante idea de ir a la casa de mi prima Bett».

«Íbamos montados en los ciclomotores. Le estaba mostrando a Tara el paisaje. Él estaba detrás de mí, y era una luna llena increíble; realmente estaba enorme. Dije algo sobre la luna y él dijo “sí”, y de repente tuve una imagen congelada de mí mismo en ese ángulo con respecto al suelo, cuando es demasiado tarde para volver a levantarse; todavía estaba mirando la luna y luego miré al suelo, y me pareció tomar unos minutos pensar: “Ah, lástima, ¡voy a golpear ese pavimento con mi cara!” ¡Bam!»

«Ahí estaba yo, diente astillado y todo. Entró por mi labio y lo partió. Pero me levanté y fuimos a la casa de mi prima. Cuando le dije: “No te preocupes, Bett, pero he tenido un pequeño accidente”, ella pensó que estaba bromeando. Al principio se rio, pero luego dijo: “¡Santo!” Realmente le había dado a mi cara un buen golpe; parecía que había estado en el ring con Tyson (foto) durante algunas rondas. Así que ella llamó a un amigo suyo que era médico».

«El doctor llegó en el acto, sacó una aguja y, después de una gran dificultad para enhebrarla, la puso en la primera mitad de la herida. Estaba temblando un poco, pero consiguió su propósito, y luego dijo: “Oh, el hilo se acaba de salir, ¡tendré que hacerlo de nuevo!”. Sin anestesia. Yo estaba parado allí mientras él volvía a ensartar la aguja y a coser de nuevo».

«De hecho, esa fue la razón por la que me dejé el bigote. Fue bastante vergonzoso, porque en ese momento sabías que tus fotos se verían en revistas de adolescentes como 16, y era bastante difícil tomar una nueva foto con un labio hinchado. Así que me dejé crecer el bigote, a lo Sancho Panza, principalmente para cubrir el cosido en mi labio».

«Se hizo popular entre los chicos del grupo: si uno de nosotros hacía algo como dejarse el cabello largo y nos gustaba la idea, todos tendíamos a hacerlo. Y luego se vio como una especie de idea revolucionaria, ¡que los jóvenes de nuestra época definitivamente deberían dejarse crecer el bigote! Y todo encajó con el Sgt Pepper, porque él tenía un bigote caído».

El diente astillado y la cicatriz de McCartney se pueden ver en los videos promocionales de Paperback Writer y Rain, que se filmaron en Londres en mayo de 1966.

Los Beatles en su segundo día de filmación promocional el 20 de mayo de 1966 en Chiswick House, una casa con jardines del siglo 18 en el oeste de Londres.
Los Beatles grabaron imágenes en blanco y negro para los espectadores del Reino Unido, dos para Paperback Writer y una para Rain.

Aunque esos dos videos promocionales están completos, en esta porción del de Paperback Writter —publicado por The Beatles Bible—, utilizado en los Estados Unidos el primer plano de Paul permite ver mejor el diente astillado.   

El encuentro con el médico borracho ayudó a inspirar la canción de 1968 Rocky Raccoon.

Rocky Raccoon, del álbum The Beatles (álbum blanco).

Así lo recuerda Paul McCartney en un anuncio de su libro The Lyrics: 1956 to the Present:

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