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El abrevadero…

La palabra es tomada de una novela de Daína Chaviano, talentosa escritora, mujer cubana que ha seguido triunfando en el exilio, y bella persona. El libro es una pieza entrañable de mi vida en Cuba antes de emigrar, como las personas especiales, los amigos que siguen siendo hermanos, la familia perdida y los lugares inolvidables. Como La Habana. Cuando pensé en un nombre para el blog, nada me vino a la mente tan rápido como esa palabra. Así que, simplemente, ella estaba esperando a que yo me decidiera a crear este sitio. Y, por fortuna, Daína no pone reparos en que yo busque mi sed entre nuestros dinosaurios.

El empuje me lo dio el escritor y maestro Alejandro Quintana, en cuya academia estoy tratando de pulirme para escribir «algo que merezca la pena leerse» como él mismo dice. Gracias, Alejandro, por avivarme la sed de crear algo que yo pudiera compartir con el resto de la humanidad (o la parte que aquí llegue). porque mi abrevadero, como le comenté a Daína: «no es un oasis en mi desierto para calmarme la sed, sino un modesto motivo para buscar la sed en mi desierto».

En mi país yo diría: no soy de la gran escena, pero me gusta decir lo mío a tiempo y sonriente. Y de eso, precisamente, se trata este sitio: de decir y compartir. Y para avivar las sospechas de haber bebido de El Abrevadero alguna vez en forma de dinosaurio. Al visitante, gracias por acercarte a mi abrevadero, el cual irá mejorando en lo que pase el tiempo. Como los buenos vinos, espero.

Así que: ¡gracias por llegarte!

¡Biiiicho! Lo que se decía era cierto: los mosquitos se sienten atraídos hacia ciertas personas más que a otras.

Ha salido un artículo que lo corrobora. El Doctor Ben Hottel, jefe de servicios técnicos de Orkin, LLC: «Se ha documentado bien que algunos individuos son preferidos por los mosquitos más que otros».

El mosquito hembra es quien se alimenta del ser humano, «para adquirir la cantidad de proteína que necesitan para incubar», ha dicho el entomólogo Doctor Roberto M. Pereira, un investigador de la Universidad de la Florida. Los machos no pican a las personas, pues se alimentan del néctar de las flores (lo cual, por cierto, también hacen las hembras; son así de glotonas).

Los mosquitos tienen la habilidad de oler el dióxido de carbono, que se expulsa durante la respiración, y sienten la humedad que es también parte de lo que se exhala, explica el doctor Edward Walker, profesor de entomología en la Michigan State University.

La razón por la cual los mosquitos se sienten atraídos por ciertas personas más que otras no se ha explicado en totalidad, aunque hay ciertas teorías basadas en muchos estudios:

Sudar copiosamente:

A los mosquitos les gusta el ácido láctico, un compuesto orgánico que se produce en la piel y otras partes del cuerpo, por lo que han desarrollado receptores especializados en detectarlo. Hay personas que producen este ácido más que otras, atrayendo así a los mosquitos.

De cualquier manera, cuando se suda se tiende a secretar más de ese ácido.

Apestar después de mucho sudar:

En buen cubano: «si el grajo está en candela».

Además de lo mencionado arriba, los mosquitos se sienten atraídos por ciertos olores corporales, que se desprenden del cuerpo tras haber ingerido ciertas comidas o haber sudado mucho, según opina la Doctora Nancy Troyano, entomóloga y directora de operaciones, educación y entrenamiento del Ehrlich Pest Control.

También las bacterias en la piel ayudan en este sentido.

Quemar mucha energía:

El metabolismo basal —el valor mínimo de energía necesaria para que la célula subsista— se mide por la cantidad de dióxido de carbono que el cuerpo libera al quemar energía. Si una persona lo tiene alto, desprende más de ese carbono y, por consiguiente, atrae más a los mosquitos durante el proceso. Este valor puede subir durante el embarazo, por gordura, al beber alcohol o al ejercitarse.

El tipo de sangre:

Hay evidencia que los mosquitos prefieren la sangre tipo O que las A y B.

Un estudio publicado en el Journal of Medical Entomology reveló que los mosquitos atacan a personas con sangre tipo O en el 83% del tiempo, en tanto lo hacen en un 46.5% con las de tipo A.

Nada, que la sangre O no solamente les gusta a los «Vampiros en la Habana».

Uso de perfume o colonia:

Por su relación con las flores. Si se usa un perfume o colonia huele como a alguna de ellas, lo más probable es que el mosquito se sienta atraído.

Por tanto, se recomienda no usar o usar muy poca loción si se va a estar a la intemperie por largo tiempo, y observar la composición de los productos para la piel.

Llevar ropa oscura:

La Doctora Troyano indica que «los mosquitos utilizan en parte su visión para localizar a sus víctimas, y la ropa oscura les posibilita eso». Pereira añade que «es una cuestión de contraste: si se viste ropa oscura que contraste contra un fondo claro como el cielo o el césped, uno se convierte en un objetivo más fácil».

Esto, de noche, es menos probable.

Pues, ya lo saben. A usar técnicas que impidan al maldito mosquito convertirnos en comida para sus bebés. Aunque dicen que «la yerba que está pa’ uno, no hay chivo que se la quite».

¿Qué ustedes creen?

¡BEBER o NO BEBER!: Esa es la cuestión. Opiniones de un nutricionista sobre los beneficios del vino rojo.

El vino, en general, y el rojo en particular siempre ha tenido, mayormente, defensores que le atribuyen beneficios para la salud, sin hablar de lo contento que puede ponerte tras pasarse de copas.

En este artículo del Good Housekeeping Institute, hablan de esos beneficios:

  1. Puede proteger el corazón:

Se asevera que disminuye el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular.

Por otro lado, la American Heart Association señala que no se ha establecido un vínculo de causa y efecto en esta práctica y que, probablemente, se deba al seguimiento de un hábito dietético.

Por ejemplo, si se toma vino todas las noches, pues entonces el efecto estaría más vinculado al seguimiento de la dieta mediterránea.

2. Puede combatir la inflamación:

Este vino es abundante en polifenoles —sustancias químicas encontradas en ciertas plantas—, el Resveratrol sobre todo, que puede hallarse en la uva, el chocolate, cacahuetes, y ciertas bayas.

Los estudios han arrojado que los compuestos fenólicos tienen propiedades antioxidantes y antinflamatorias. Además, indican que reduce la resistencia a la insulina y reduce el estrés oxidativo.

El estrés oxidativo es causado por un desequilibrio entre la producción de especies reactivas del oxígeno y la capacidad de un sistema biológico de decodificar rápidamente los reactivos intermedios o reparar el daño resultante. La importancia de su regulación en el ser humano, radica en que el estrés oxidativo participa en los mecanismos etiopatogénicos primarios o en sus consecuencias en más de cien enfermedades de gran importancia clínica y social, como la aterosclerosis, la enfermedad de Parkinsonencefalopatía miálgicasensibilidad química múltipleperiodontitisvaricocele y la enfermedad de Alzheimer y también puede ser importante en el envejecimiento

3. Puede mejorar la mente:

La presencia de flavanoles —otro grupo de compuestos bioactivos propios de ciertas plantas—, puede proteger las células del cuerpo involucradas en desarrollar vasos sanguíneos saludables, un factor fisiológico clave en la mejora del flujo sanguíneo al cerebro y la prevención de placas de ateroma.

Los estudios en animales han revelado que el Resveratrol puede combatir la degeneración de la memoria relacionada al envejecimiento.

4. Puede incentivar la longevidad:

¡Por el simple hecho de beber! Los estudios poblacionales han establecido una relación entre la ingesta controlada de alcohol y la longevidad (no se los dice un alcohólico, que conste).

Las investigaciones también concluyen que se pueden afianzar los efectos del Resveratrol con una dieta balanceada como la Mediterránea.

5. Puede mejorar el estado de ánimo:

¡Y hablando de beber!

Ciertos estudios han vinculado la ingesta moderada de alcohol con la mejoría del estado de ánimo.

Un estudio en el 2014 demostró que las personas que habían ingerido un vaso de vino en un ambiente no placentero habían alcanzado el mismo nivel de mejoría en su ánimo, que el experimentado por abstemios en un mejor ambiente.

Para no pecar de alcohólico —supongo—, el artículo también incluye perjuicios que The American Heart Society considera que pudiera acarrear el beber demasiado vino: daño al hígado, obesidad, ciertos tipos de cáncer, embolia, cardiopatías.

El American Institute for Cancer Research ha dicho que, mientras menos vino se tome, menor es el riesgo de contraer cáncer, y aconseja abstenerse de beber si se quiere trabajar en base a no padecer de uno.

Otra cosa es que beber alcohol aumenta las calorías y, por ende, el peso.

En los Estados Unidos los estatutos federales y the American Heart Association aconsejan beber alcohol con moderación y no más de dos tragos por día para los hombres y uno para las mujeres, ofreciendo esta referencia como equivalente para un trago:

  • 12 onzas de cerveza
  • 4 onzas de vino
  • 1.5 onzas en bebidas como whiskey, bourbon, vodka, gin, tequila, etc. (menos de 50% de alcohol)
  • 1 onza para bebidas Fuertes como vodka y ron con 50% de alcohol

Como quiera, se sigue considerando al vino como la mejor opción en bebidas alcohólicas. Así que queda a nuestra elección —¿o juicio?— si bebemos o no bebemos. Siempre habrá opiniones muy diversas sobre cualquier tema.

Astrid Kirchherr: el ojo tras la cámara que primero inmortalizó a los Beatles.

El 15 de mayo de 2020, a la edad de 81 años, murió Astrid Kirchherr, de quien se dice ser la primera fotógrafa que tomó fotos profesionales de los Beatles, y que se convirtió en una amiga cercana para ellos.

Aquellas primeras fotos, tomadas en Hamburgo, Alemania, a comienzos de los sesenta, mostraba a los chicos de Liverpool en abrigos y pantalones de cuero y peinados al estilo Elvis Presley, una imagen tan diferente a la que el grupo más tarde exhibiera al vestir sus elegantes trajes Edwardian, ya siendo famosos.  

Astrid conoció a los Beatles a través de su amigo, el artista Klaus Voormann, quien los había descubierto cuando aquellos tocaban en el club Kaiserkeller de Hamburgo en 1960. Después que Voormann llevara a Astrid a oír tocar a aquellos jóvenes, ellos dos y el fotógrafo Jurgen Vollmer formaron una muy cercana amistad con los rockeros ingleses.

«Ellos confiaban en mí, y eso es lo más importante con que debe contar un fotógrafo que le toma fotos a la gente. Si ellos no te tienen confianza, olvídalo», le dijo Astrid a Daytrippin’ Magazine en una entrevista exclusiva.

George Harrison recordó una vez: «Astrid fue la que más influenció en nuestra imagen. Lo cual nos hizo ver bien».

Eso sí: ella niega rotundamente haber incitado en los Beatles el uso de ese corte de cabello que los acompañó por años. Al respecto, Astrid dijo: «Todo eso que dice la gente que yo inventé su estilo es una tontería. Muchos jóvenes alemanes llevaban ese corte. Stuart (Sutcliffe, el primer bajista de los Beatles) lo había usado por largo tiempo y los demás se lo copiaron. A lo más importante que yo contribuí fue a la amistad».

Aquí les dejo algunas de aquellas fotos con que la fotógrafa, primero que nadie, dio a conocer la imagen de los músicos que tomarían la música contemporánea por asalto.

ASTRID Y THE BEATLES

Un caballero, un clarividente, un exorcista, entre otros inolvidables personajes; un único y gran actor.

Se ha ido uno de los mejores actores del cine de todos los tiempos que no nació en Estados Unidos ni se hizo en Hollywood: Carl Adolf von Sydow. Dicho así, es probable que a nadie le suene, incluso si se dijese «Max von Sydow», excepto para los conocedores de cine. Pero si digo: ha muerto el sacerdote Lankester Merrin, quien exorcisó a la pequeña Regan de doce años en Georgetown, lo más probable es que todo el mundo exclame: ¡El exorcista! Porque, ¿quién no ha visto esa fenomenal película que es El exorcista?

Carl Adolf von Sydow nació el 10 de abril de 1929 en Lund, Suecia. Por dos años sirvió en el servicio militar sueco, donde adoptó el nombre de «Max», tomado del actor estrella de un circo de pulgas. Tras esto, estudió y entrenó en el Teatro Real de Arte Dramático (Dramaten) en Estocolmo, entre 1948 y 1951. Allí ayudó un grupo teatral, del cual fue miembro la actriz Ingrid Thulin. Su debut lo realizó en las tablas, al actuar en un pequeño papel en una obra de Goethe, Egmont, del cual él pensaba había sido un desastre, pero que recibió buenas opiniones de la crítica. Estando allí, debuta en el cine en una película de Alf Sjöberg, Bara en mor (Sólo una madre, de 1949), y Fröken Julie (La señorita Julie, de 1951). Este último año, el actor se une al Teatro Municipal Norrköping-Linköping, y en 1953 al de Hälsingborg. Por su trabajo teatral, Von Sydow recibió críticas favorables y el premio de la cultura de la Royal Foundation of Sweden, en 1951, el que se les otorgaba a jóvenes prometedores.

Al trasladarse a Malmö en 1955, conoce a quien sería su mentorIngmar Bergman, junto al cual haría varios trabajos. El primero de todos el que realizaría en el Teatro municipal de Malmö: «La gata sobre el tejado de zinc caliente», de Tennessee Williams. Posteriormente, trabajaría en cine con Bergman en películas como Det sjunde inseglet (El séptimo sello, 1957) —el primero que hicieran juntos—, Smultronstället (Fresas salvajes, 1957) y  Jungfrukällan (El manantial de la doncella1960), entre otros, porque fueron once. Por cierto, la escena de la película de 1957, en la que Von Sydow interpreta a Antonius Block, un trastornado caballero de las Cruzadas que regresa a una Suecia invadida por la peste, que juega ajedrez con la Muerte, está considerada ser un momento icónico en el cine. Entre 1957 y 1962, las películas actuadas por Max von Sydow fueron propuestas por Suecia para optar por el premio de la Academia en la categoría de Best Foreign Language Film. Junto a él y Bergman trabajaron Gunnar Björnstrand, Ingrid Thulin, Bibi Andersson y Gunnel Lindblom. La colaboración con Bergman tuvo tales matices, que el director sueco le puso a trabajar en varias películas junto a Liv Johanne Ullmann, la actriz noruega de quien se dice ser una de las «musas» de Bergman.

Con Bergman no vuelve a trabajar sino hasta 1991, cuando lo hace en The Best Intentions (Las mejores intenciones), bajo la dirección de Bille August y guion de Bergman. De nuevo, en 1996, en Private Confessions, ahora dirigido por Liv Ullmann y guion de Bergman.

Max von Sydow rechazó varias proposiciones para trabajar en Hollywood desde que se le aproximaran por primera vez en el Festival de Cine de Cannes en 1959, porque «estaba contento en Suecia y no tenía intenciones de iniciar una carrera internacional». Así, declinó el papel protagónico en Dr. No de 1962, y del Capitán von Trapp en The Sound of Music (Sonrisas y lágrimas o La novicia rebelde) de 1965. Finalmente, aceptó el rol de Cristo en la épica The Greatest Story Ever Told (La historia más grande jamás contada) de George Stevens en 1965, la cual le abrió las puertas a un público más amplio, pero no tuvo éxito. Sin embargo, Hollywood lo encasilló en villanos, como el aristócrata neonazi en The Quiller Memorandum (El memorando de Quiller, 1966), el coronel ruso de The Kremlin Letter (La carta del Kremlin, 1970), el asesino meticuloso y elegante de Three Days of the Condor (Los tres días del Cóndor, 1975), el Emperador Ming «el Implacable» en Flash Gordon (1980), y el antagonista de James Bond, Ernst Stavro Blofeld de Never Say Never Again (Nunca digas nunca jamás, 1983). Nada raro en Hollywood, cuyos héroes son norteamericanos y los actores extranjeros, si los quieren en una película, tienen que ser «los malos» (con muy pocas excepciones).

En 1973, como ya había mencionado, Max von Sydow actúa en su película más taquillera, The Exorcist de William Friedkin, lo cual le valió la segunda nominación para los premios Golden Globe, y luego en la secuela Exorcist II: The Heretic de 1977. Y de ahí parte una lista de filmes de renombre en la cinematografía hollywoodense en los que él tomó parte (además de los mencionados con anterioridad):

En televisión, el actor sueco tomó parte en:

En su haber tiene haber sido miembro del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Berlín en 1985. En su carrera artística recibió diez nominaciones y seis premios, entre los que se cuentan:

  • La primera nominación a un Globo de oro vino por Hawaii, de 1966, dirigida por George Roy Hill.
  • El premio a Mejor Actor por el Australian Film Institute debido a su actuación en Father, en 1990.
  • La nominación a Mejor Actor en la emisión 61 del Academy Awards en 1987 por su actuación en la película Pelle the Conqueror, de Bille August, considerada una de las mejores de su carrera. La película, por cierto, fue la ganadora en Best Foreign Language Film (Mejor película extranjera), en representación oficial de Dinamarca.
  • El premio Guldbagge —de la industria cinematográfica sueca— en 1988, en las categorías de Mejor Director y Mejor Película, por Katinka, la única que dirigió.
  • Su primera nominación al premio Primetime Emmy Award en 1989 por la película para la televisión Red King, White Knight de Geoff Murphy.
  • La segunda nominación al Primetime Emmy Award por su papel de Three-eyed Raven en la serie «Juego de tronos».  
  • La segunda nominación a premio de la Academia por su papel en Robin Hood.
  • Haber recibido honores por su carrera durante el Turner Classic Movie Festival en Hollywood, con la presentación de dos de sus filmes clásicos: Three Days of the Condor y The Seventh Seal .

Llegó a actuar, incluso, en la película española «Intacto», de Juan Carlos Fresnadillo. Sus dos últimas actuaciones tuvieron lugar en 2017, en el filme Kursk de Thomas Vinterberg, y en Echoes of the Past  de Nicholas Dimitropoulos.

El humor en los tiempos del COVID(-19): Un poco de luz en las sombras.

Charles Chaplin, «el genial cómico de todos los tiempos» —como le calificaran en Cuba—, en el artículo que escribiera para The New York Times el 27 de octubre de 1940 «Mr. Chaplin Answers His Critics”; The Comedian Defends His Ending of “The Great Dictator”» (Mr. Chaplin les responde a sus críticos; el comediante defiende el final de «El gran dictador»), escribió: «La risa es el tónico, el alivio, el cese del dolor». Lo hizo en respuesta a lo que escribió otro periodista en idéntico periódico, a propósito de la película mencionada: «quedó magnífica».

Se ha desatado una verdadera ola de humor en las redes sociales contra la pandemia que nos azota, lo cual no es nuevo, pues burlarse de las penurias, lo que nos molesta, lo que rechazamos, y hasta lo que deseamos, pero no obtenemos, es una de esas estrategias utilizadas por el hombre desde tiempos inmemoriales para paliar la frustración y ayudarse a deglutir la derrota, la rabia, la adversidad o la impotencia.

¿Alguien sabe cómo o dónde comenzó todo esto?

Una las primeras manifestaciones de este «movimiento» apareció en unos tuits en las redes sociales angloparlantes. Como se publicó en la revista Rolling Stone online, la historia sucedió así:

Poco antes de la medianoche del miércoles 11 de marzo, Brittany Barkholtz, una terapeuta en la ciudad de St. Paul, Minnesota, tenía dificultades para dormir. A la hora que se fue a la cama, Donald Trump ya había hecho el intento de tranquilizar a la nación con una aparición en horario estelarTom Hanks y Rita Wilson habían anunciado que dieron positivo en un examen por coronavirusHarvey Weinstein había sido sentenciado a veintitrés años de prisión por descaradito, y la NBA había suspendido los juegos por el resto de la temporada tras descubrirse que un jugador del Utah Jazz también había dado positivo al examen del COVID-19.

Todavía presa del insomnio, Barkholtz se metió en las redes sociales y encontró este tuit: «Hoy fue un día tipo We Didn’t Start the Fire (Nosotros no iniciamos el fuego)». El autor del mensaje era el escritor para televisión Matt Warburton, cuyos créditos incluyen The Simpsons y The Mindy Project.

Barkholtz, quien enseña piano y es una seguidora de Billy Joel, le dio forma a esta idea y, en media hora, tuiteó en su cuenta una nueva versión del éxito de Joel de 1989:

Schools close, Tom Hanks, trouble in the big banks/No vaccine, quarantine, no more toilet paper seen/ Travel ban, Weinstein, panic COVID-19, NBA, gone away, what else do I have to say?

(Las escuelas cerradas, Tom Hanks, problemas en los grandes bancos/No hay vacunas, sí cuarentena, y el papel higiénico no se encuentra/Prohibición de viajar, Weinstein, pánico por el COVID-19, la NBA cancelada; ¿qué más puedo decir?)

(Por supuesto, para que esas frases tengan sentido al comparárseles a la canción de Billy Joel es necesario, primero, recordar cómo va el ritmo de la letanía de eventos históricos cantados y, segundo, hacerlo en inglés).

La terapista declaró luego: «Nací en 1990, y esa canción recoge los sucesos hasta el final de los 80. Pero, me dije “necesitamos una segunda parte porque toda mi vida ha transcurrido después de esa canción».

Aunque Barkholtz se haya inspirado en el tuit de Warburton, ella no fue la única en hacerlo. Otros parecen haber visto otro post, ahora del veterano humorista de televisión Mike Royce, que escribió: «Billy Joel debería hacer una nueva versión de We Didn’t Start the Fire que recoja los eventos de los últimos diez minutos».

Lo que sea que haya sido, escritores profesionales, amateurs, y fanáticos de la música inundaron las redes sociales con sus propias versiones de la canción.

Para Barkholtz, por ejemplo, fue una sorpresa que su tuit se pasara 68,000 veces en los próximos dos días, en parte gracias a tuits que colgaron George Takei y Patton Oswalt.

Recordemos, entonces, el trabajo del artista que dio pie a esa ola de humor. We Didn’t Start the Fire apareció en el álbum de Billy Joel de 1989 Storm Front. Es un rápido conteo de sucesos que fueron titulares entre 1949 —el año en que nació Billy Joel— y 1989, cuando salió el disco. La idea se la dio al cantante una conversación que sostuvo con un amigo veinteañero de Sean Lennon, quien se quejaba de lo terrible que era esa época para sus cortos 21 años.

Joel le apoyó, al decir: «Sí, me acuerdo cuando tenía 21 años. Pensaba que pasábamos por duros momentos con lo de la guerra de Vietnam, los problemas con las drogas, y la lucha por los derechos civiles». El amigo de Sean replicó a esto: «Sí, sí, pero usted era un niño en los cincuenta, y todo el mundo sabe que en aquella época no pasó nada». A lo que Joel ripostó con: «Un momento. ¿Ustedes no han escuchado nunca nada sobre la Guerra de Corea o la crisis del Canal de Suez?».

Ante la pregunta del biógrafo Fred Schruers, «¿Qué significa la canción? ¿Una apología por los baby boomers?», Billy Joel respondió: «No, no lo es. Es tan solo una canción que explica que el mundo es un desastre. Que siempre ha sido un desastre, y que siempre será un desastre».

Y no diré más sobre la canción, pues eso puede ser tema para otro trabajito.

En cuanto a mí, me vino a la mente un «chiste» que decíamos en la Lenin:

  • ¡Ay, así no se puede vivir!
  • ¡Ay, así no se puede!
  • ¡Ay, así no sé!
  • ¡Ay, así no!
  • ¡Ay, así!
  • ¡Ayyyyyyyy!

Comparto la opinión de Billy Joel, pero me voy a entregar al optimismo de Charles Chaplin, quien también es uno de esos artistas que venero y respeto como de lo mejor que ha pasado por la humanidad:

«Nada es permanente en este malvado mundo, ni siquiera nuestros problemas» (dicho en una escena de Monsieur Verdoux).

«Tenemos que reírnos en la cara de nuestra indefensión ante las fuerzas de la naturaleza, o volvernos locos» (en su My Autobiography (Mi autobiografía), en la concepción de The Gold Rush (La quimera del oro)).

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