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El abrevadero…

La palabra es tomada de una novela de Daína Chaviano, talentosa escritora, mujer cubana que ha seguido triunfando en el exilio, y bella persona. El libro es una pieza entrañable de mi vida en Cuba antes de emigrar, como las personas especiales, los amigos que siguen siendo hermanos, la familia perdida y los lugares inolvidables. Como La Habana. Cuando pensé en un nombre para el blog, nada me vino a la mente tan rápido como esa palabra. Así que, simplemente, ella estaba esperando a que yo me decidiera a crear este sitio. Y, por fortuna, Daína no pone reparos en que yo busque mi sed entre nuestros dinosaurios.

El empuje me lo dio el escritor y maestro Alejandro Quintana, en cuya academia estoy tratando de pulirme para escribir «algo que merezca la pena leerse» como él mismo dice. Gracias, Alejandro, por avivarme la sed de crear algo que yo pudiera compartir con el resto de la humanidad (o la parte que aquí llegue). porque mi abrevadero, como le comenté a Daína: «no es un oasis en mi desierto para calmarme la sed, sino un modesto motivo para buscar la sed en mi desierto».

En mi país yo diría: no soy de la gran escena, pero me gusta decir lo mío a tiempo y sonriente. Y de eso, precisamente, se trata este sitio: de decir y compartir. Y para avivar las sospechas de haber bebido de El Abrevadero alguna vez en forma de dinosaurio. Al visitante, gracias por acercarte a mi abrevadero, el cual irá mejorando en lo que pase el tiempo. Como los buenos vinos, espero.

Así que: ¡gracias por llegarte!

86 años de vida, 65+ de carrera artística, 400+ canciones escritas, 50+ éxitos logrados. Armando Manzanero fue uno de los talentos + brillantes de nuestra música latina.

«No creo que nadie pueda hacer el amor con una canción de Maluma», eso dijo Armando Manzanero, a quien le llamaban «maestro» —y lo era— sobre el reguetón. Sin juzgar a nadie, ¿eh? Hay millones a quienes no nos gusta eso, pero hay otros a quienes sí.

Manzanero fue uno de los cantantes latinos que caló en los corazones de los románticos y amantes de la buena música en Cuba. Quizás mi generación fue más proclive a Roberto Carlos, Camilo Sesto, Julio Iglesias y José Augusto, pero quienes no podíamos conseguir los acetatos —con el buen Columbia que había en casa—, y no teníamos grabadora, escuchábamos a esos intérpretes en aquellos programas musicales de la radio cubana.

«El Rey del Romanticismo», como era conocido, se encontraba hospitalizado desde el 17 de diciembre tras haberse contagiado con COVID-19. Debido a esto, Manzanero sufrió afectaciones en los pulmones, las cuales sanaron este domingo, pero presentó, entonces, complicaciones en los riñones que lo mantuvieron internado. Finalmente, falleció en la madrugada del 28 de diciembre de 2020 de un paro cardíaco.

El músico había hecho su última aparición pública el pasado 11 de diciembre en la capital de Yucatán, Mérida, lugar donde encabezó la inauguración del Museo Casa Manzanero, el cual rinde homenaje al legado musical que deja el cantautor.

No le presten atención a los comerciales del final, que nadie me pagó nada por eso.

Músico desde la cuna

Armando Manzanero Canché nació en Mérida, Yucatán el 7 de diciembre de 1934. Su padre fue Santiago Manzanero, músico y uno de los fundadores de la orquesta típica Yucalpetén, una agrupación musical mexicana fundada en 1942. Así que puede deducirse la influencia que en el joven Armando habrá tenido esto.

Considérese que Manzanero inició estudios de música en la escuela de Bellas Artes de su ciudad natal a los ocho años, y los completó en la Ciudad de México. ​

Ya en 1950, compone su primera melodía: «Nunca en el mundo».

Comienza la carrera

En 1951 comienza su actividad profesional como pianista, y en 1957 se convierte en el director musical de la casa filial mexicana de la compañía discográfica CBS International y promotor musical de EMI. Al año siguiente ya toca el piano para intérpretes de la talla de Pedro Vargas, Lucho Gatica y Raphael.

Dos años después, un ejecutivo de RCA Victor lo insta a grabar un álbum de canciones románticas, y así surge «Mi primera grabación», en la que figuran éxitos como «Voy a apagar la luz»

y «Me faltabas tú».

Un camino de éxitos

El talento de Armando Manzanero le llevó a ganar festivales musicales dentro y fuera de México.

El primero de ellos fue el Festival de la Canción en Miami de 1965, con «Cuando estoy contigo». En 1962 había llegado a quinto lugar en el Festival de la Canción en México, pero en el de la «ciudad del sol» obtiene el primero.

El próximo primer lugar llegaría en 1978 en el Festival de Mallorca, España, con la canción «Señor amor», interpretada por Dulce, quien ganó por Mejor canción, Mejor intérprete y Cantante más fotogénica del festival (eso no tiene que ver con Manzanero, pero es un dato curioso).

Con la misma canción, Dulce obtiene el premio de Mejor Intérprete en el Festival de la Canción Yamaha en Tokio.

Más tarde, en 1982, recibe honores en este festival por la canción «Corazón amigo».

En 1966, Carlos Lico pone en primeras posiciones de radio su canción «No».

El músico mexicano tuvo un programa de televisión en el Canal 22, «El estudio de Manzanero», entre el 2004 y el 2006 en el que recibió a artistas internacionales.

También tuvo el programa radial «Manzanero presenta» por más de 18 años.

En su incursión como productor discográfico, se destaca la realizada en el álbum «Romance» de Luis Miguel, editado en 1991, en el que se incluyen canciones de su autoría como «Te extraño»

y «No sé tú».

En el 2000, Manzanero apareció como invitado musical en el último capítulo de la mundialmente exitosa telenovela «Yo soy Betty la Fea», donde cantó a dúo con la cantante puertorriqueña Olga Tañón la icónica canción «Somos novios».

En 2011, tras la muerte de Roberto Cantoral, asumió el cargo de presidente del Consejo Directivo de la Sociedad de Autores y Compositores de México, del cual ya había sido vicepresidente desde 1982 a 2011.

En 2012, colabora en el disco «Orígenes: el bolero», de los españoles Café Quijano —un grupo de rock latino formado en León, España—, al hacer dúo con ellos en la canción «Quiero que mi boca se desnude».

En 2013, participa en la grabación de la segunda parte del disco «Gracias a vosotros» de la legendaria cantante española María Dolores Pradera, interpretando a dúo «Esta tarde vi llover».

En Mérida se celebra el Concurso Nacional de la Canción «Premio Armando Manzanero», el cual se decida a galardonar al talento mexicano, especialmente la obra inédita de letra y música.

Hasta en el mundo anglosajón

Sid Wayne, compositor de Elvis Presley, en 1970 hizo una versión en inglés de «Somos  Novios» que tituló It’s Impossible, la cual fue interpretada por Perry Como y nominada a un Grammy.

Por cierto, llegó a decirse que Sid Wayne había denunciado a Manzanero por plagio, a pesar de que su versión es posterior. Pero fue el mismo compositor mexicano quien desmintió esto en 2013, en una entrevista televisiva en el programa argentino Tiene la palabra:

«El que escribió la letra (en inglés) se llama Sid Wayne, no solo no me hizo ningún juicio, sino que quedó muy agradecido, porque jurídicamente se acostumbra que cuando una canción tiene letra original, quien hace la versión en otro idioma se lleva el 35% (de las ganancias obtenidas) y con Sid Wayne fue tanto el gusto de que me haya dado ese éxito tan grande, que le di el 50%».

Una lección de modestia y magnificencia del maestro.

En 2011, el legendario cantante norteamericano Tony Bennett y español Alejandro Sanz grabaron una versión bilingüe de «Esta tarde vi llover» —en inglés Yesterday I Heard the Rain— para su álbum superventas Duets II.

Talento laureado

El Premio Lo Nuestro de 1993, en su quinta edición, le otorgó el Premio a la Excelencia por su trayectoria artística.

En el 2001 ganó el Latin Grammy Awards (Premios Grammy Latinos) al mejor dúo o grupo pop vocal por «Duetos», un álbum sacado con canciones inéditas en marzo de 2001, el cual incluye intérpretes como Olga Tañón, Alejandro Sanz, Ricardo Montaner, Lucero y Miguel Bosé, entre otros famosos.

En 2010, Manzanero recibió el Latin Grammy Lifetime Achievement Award (Premio Grammy Latino a la Excelencia Musical), y el sábado 27 de enero de 2014, se convirtió en el primer mexicano en recibir el Grammy Lifetime Achievement Award (Premio Grammy a la carrera artística).  

Manzanero fue incluido en el Salón Internacional de la Fama de la Música Latina en 2000, el Salón de la Fama de la Música Latina de Billboard en 2003, y el Pabellón de la Fama de los Compositores Latinos en 2013.  

En 2010 fue galardonado con el ASCAP Latin Heritage Award (la ASCAP, por sus siglas en inglés, es la Sociedad Estadounidense de Compositores, Autores y Editores).

Este año ganó el Billboard Latin Music Lifetime Achievement Award, donde se le hizo un homenaje.

Asimismo, fue nominado a: Premio Grammy a la Canción del Año en 1972; Premio Ariel al Mejor Tema Musical o Canción Especialmente Escrita para Cine en 1997 y 1998; y Premio Grammy Latino al Productor del Año en 2017.

Al final de su viaje en la vida

Armando Manzanero Canché compuso más de cuatrocientas canciones, cincuenta de las cuales le dieron fama internacional.

Participó en numerosos programas de radio y televisión, grabó más de treinta álbumes y compuso las partituras de varias películas.

Actuó en «Corazón contento» —con título alternativo «Somos novios»— de Enrique Carreras en 1969, y en «Cándido de día, Pérez de noche» de Jorge Ortiz de Pinedo en 1992.

Su música formó parte de todas estas telenovelas: Corazón salvaje (Amanecer) ,1977; Apasionada, 1993; Nada personal 1996 y 2017; Tentaciones 1998; Yo soy Betty, la fea, 2000; La hija del jardinero (Somos novios), 2003; Vidas robadas, 2010; Quiero amarte, 2014.

Manzanero dio actuaciones en grandes capitales de América, como Sao Paulo, Brasil, y Buenos Aires, Argentina; y en muchas otras ciudades de Europa y Asia.

Además, cantó en lugares renombrados como el Teatro Metropólitan de Ciudad de México, el Teatro Teresa Carreño de Caracas, y el Madison Square Garden de Nueva York.

Esta friolera de intérpretes han cantado sus composiciones: Elvis PresleyFrank SinatraAndrea BocelliChavela VargasPablo MilanésManoella TorresAngélica MaríaLibertad LamarqueMonchoAntonio MachínMaría Dolores PraderaMayte MartínLolita FloresPasión VegaHugo AvendañoJosé Alfredo JiménezLuis FonsiBelindaJoan SebastianLos Baby’sTito RodríguezEdith MárquezK-Paz De La SierraLa Arrolladora Banda El LimónDiana NavarroMyriamAlejandro LoraLucas ArnauRoberto CarlosAndrés CalamaroVikki CarrAna TorrojaAna GabrielDaniela RomoLaura PausiniCristian CastroAlejandro FernándezLuceroChristina AguileraPaulina RubioRocío DúrcalRaphaelElis ReginaSamoJesús NavarroMalúDavid BisbalPedro FernándezRosa LópezMina MazziniJosé JoséVicente Fernández…, entre otros.

Algunas de sus melodías también han sido grabadas por artistas de jazz, como Bill Evans,  Abbey Lincoln, y Tete Montoliu.

El excelso músico murió debido a reglas básicas que no debió haber roto en circunstancias como las que vivimos. Quizás en su destino ya estaba escrito así, pero el suceso nos hace enarcar las cejas.

De cualquier forma, Armando Manzanero no será recordado por una pifia cometida a esa altura de su vida, sino por las alturas que alcanzó en su vida a las que, por supuesto, nos subió a todos los que lo escuchamos.

Que descanse en paz.

40 años del asesinato de John Lennon: La muerte del talento y las ideas. II – El dolor de los que aman (5).

Para cerrar este bloque de mi homenaje a John Lennon, terminaremos de saber qué ha sido del asesino, y una nota curiosa sobre Cesare Curtis Claudio, el joven fan que conversó con Lennon (si no leíste sobre ese pasaje de la vida de ambos hombres en esta página, puedes ponerte al día con este enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/2657.

¿Qué le pasó a Mark Chapman?

Fue acusado de asesinato en segundo grado y se declaró culpable del crimen. En agosto de 1981 fue condenado entre 20 años de prisión a por vida, y más tarde se convirtió en elegible para la libertad condicional en 2000.

Antes de esa audiencia, Yoko Ono le envió una carta a la junta oponiéndose a la liberación de Chapman, a quien se refiere como «el sujeto».

Su carta, publicada en los medios de comunicación después por su portavoz de prensa Eliot Mintz, afirmaba que Lennon «trajo luz y esperanza a todo el mundo» y «habría cambiado con gusto su posición con “el sujeto” y vivir la vida de protección que “el sujeto” disfruta ahora».

Declaró que si a Chapman se le concediera la libertad condicional: «Yo y los dos hijos de John no nos sentiríamos seguros por el resto de nuestras vidas: personas que están en posiciones de alta visibilidad y franqueza como John también se sentirían inseguras», y que «muchos se sentirán traicionados. La ira y el miedo se levantarían de nuevo (de tal manera que) personas en el mundo exterior que están muy angustiadas por lo que ha hecho…, sentirían que es injusto que “el sujeto” sea recompensado con una vida normal mientras John perdió la suya. La violencia engendra violencia».

En su audiencia de la junta de libertad condicional de 2006, Chapman dijo: «El resultado sería que yo me haría famoso, el resultado sería que mi vida cambiaría y recibiría una enorme cantidad de atención, la cual recibí. Estaba en un lugar muy confuso y oscuro. Estaba buscando razones para desahogar toda esa ira y confusión y baja autoestima».

Afirmó que: «Creo que, si realmente quisiera, podría haber cambiado de opinión; tuve una amplia oportunidad de hacerlo y no lo hice, y lo lamento profundamente».

En 2020, fue citado diciendo que estaba «arrepentido» por matar a Lennon, y que «había estado buscando atención».

Palma dijo que llevó a Chapman al baño de la comisaría después de llamar a su esposa el día del suceso. El pistolero empezó a ponerse nervioso. «Le pregunté: “¿Sabes lo que acabas de hacer?” Me dijo: “Yo soy John Lennon. Me suicidé».

Los oficiales de policía que llegaron por primera vez a la escena estaban enfurecidos con Chapman, ya que cada uno tenía buenos recuerdos de los Beatles y Lennon, y cómo su música impactó sus vidas.

«(Cullen) quería tirarlo por la ventana», dijo Palma, quien admitió que se había enamorado de su primera esposa con todas las canciones de The Beatles.

Años antes, como oficiales novatos del NYPD, Cullen y Frauenberger trabajaron en la seguridad para los Beatles cuando se alojaron en el Hotel Warwick en Manhattan en 1964.

Frauenberger dijo que «era irónico» haber comenzado su carrera como oficial de policía custodiando a los Beatles, pero décadas más tarde «estaría involucrado con la muerte de un Beatle».

Chapman le confesó a la junta de libertad condicional en 2016: «El pensamiento vino a mí: “¿No sería algo si lo matara?” Una vez que tuve ese pensamiento, no pude deshacerme de él. Se convirtió en una obsesión».

Dijo que había planeado atacar a Lennon antes, pero cada intento anterior había fracasado.

De 1981 a 2012 estuvo recluido en el centro correccional de Attica, Buffalo, estado de Nueva York.

Desde 2000, ha sido elegible para la libertad condicional cada dos años y negado cada vez —ya 11 veces—, más recientemente en 2016, por lo que permanece encarcelado en el centro penitenciario de Wende, cerca de Buffalo.

«Tengo que preocuparme por la seguridad de Julian, Sean y de mí misma», le dijo Yoko a Inside Edition en la primera audiencia de libertad condicional de Chapman hace 17 años.

Cullen opinó: «Mientras ella esté viva, no creo que él salga nunca. Creo que alguien lo matará si sale».

Frauenberger no tenía dudas al decir: «Apuesto mi vida que Chapman nunca saldrá. Lennon todavía tiene una familia. Tienes que preocuparte por ellos. ¿Quieres arriesgarte con Yoko y los niños aún vivos?»

Este año, los funcionarios dijeron que se le denegó la libertad condicional al asesino ya que «sería incompatible con el bienestar de la sociedad», y este será elegible para la nueva petición en 2022 a la edad de 67 años. Esta duodécima audiencia está programada para agosto.

Cesare Curtis Claudio

¿Y quién fue ese joven que hasta durmió en un jardín con tal de conversar con su ídolo?

Mucho se especuló dondequiera sobre su identidad, especialmente tras la proyección del documental Imagine que, muy probable, haya sido lo que le llevó a conocimiento del público.

Hoy en día, no obstante, hay mayor cantidad de fuentes de información sobre quién fue este joven que, haya sentido decepción o mayor admiración por John Lennon, al fin y al cabo, consiguió conversar con la estrella de la música.

Sin embargo, la controversia está presente.

La identidad primariamente difundida por el público sobre Cesare, la encontré en una respuesta a una pregunta que se hizo en el sitio web quora.com:

El tipo se llamaba Curt Claudio. Era un veterano de Vietnam que regresó de la guerra un poco perdido y con cicatrices. Se aferró a John Lennon y su música, creyendo que tenía algún tipo de conexión con John y viajó a Inglaterra para averiguar si realmente era así.

Lo encontraron durmiendo en los terrenos de Tittenhurst Park, la casa de John y Yoko en Ascot.

Lo que se ve en la película —el documental— es lo que sucedió inmediatamente después de que fue descubierto.

John se tomó tiempo para salir y hablar con Curt y muy amablemente le dijo que él era solo otra persona también, y que mientras Curt pensaba que las canciones de John estaban escritas con Curt en mente, en realidad estaban escritas a partir de experiencias personales y cotidianas. Luego lo invitó a la casa a comer algo.

Poco sabemos lo que le pasó a Curt después de eso. Supongo que regresó a los EE.UU. con una gran historia que contar.

En el mismo sitio, sin embargo, otra persona intervino para esclarecer el intercambio de mensajes que generara esa respuesta: quien dijo ser el hermano de Cesare. De esta manera colgó su mensaje:

Hola, Fans, mi nombre es Ernie Claudio. Soy el hermano mayor de Curt. Mi correo electrónico es ernieclaudio@hotmail.com.

Curt nunca estuvo en el ejército. Fue un estudiante «A» en la escuela secundaria y obtuvo una beca para la Universidad de California en Davis, California. Luego empezó a consumir drogas y dejó la escuela.

Pasó la mayor parte de su vida trabajando en granjas. Trabajamos en Ford Motors en Milpitas, California, hasta que cerraron la fábrica. Ford dio a sus empleados 12,000 dólares para poder prepararse para otro trabajo. Le pregunté a Curt: «¿Qué vas a hacer con tus 12,000?» Curt dijo: «Oh, voy a comprar una Harley o un avión ultraligero».

Compró el avión ultra, y eso fue lo que lo mató. Volaba demasiado bajo y demasiado lento, y el motor se detuvo. Sucedió en Fremont, California. El avión bajó, rebotó en el techo de una cochera, y aterrizó en un árbol, a seis pies del suelo. El fuerte impacto hizo que su aorta se separara del corazón. Su muerte fue instantánea.

Parece que varias cosas relacionadas con Lennon no pudieron dejar de generar controversias, y la identidad de Cesare fue una de ellas. Esto apareció en el Instagram de thedailybeatles; es otra historia que contradice al ¿hermano? de Curtis:

«Curt» Claudio nació Cesare Curtis Claudio en Alameda, California el 28 de agosto de 1948. Se graduó en 1966 en Kennedy High School en Richmond, California.

Su padre Cesare Claudio nació en Victoria, British Columbia, Canadá de padres recién emigrados de Italia, y pronto se mudó a Seattle, estado de Washington, y finalmente a San Francisco. El padre de Curt era un violinista profesional e instó a sus cuatro hijos a convertirse en músicos profesionales.

Cesare tocó el violonchelo a una edad muy temprana y pasó el Prix de Rome (Premio de Roma) para estudiar en la Academia Santa Cecilia en Roma. A su regreso a los Estados Unidos, ganó un asiento en la Orquesta Sinfónica de San Francisco, donde tocó hasta que fue reclutado en el Ejército.

En la Universidad de California en Berkeley, Cesare conoció a su compañera de estudios, Martha Curtis, tuvieron cuatro hijos, uno de los cuales fue Cesare Curtis Claudio, «Curt».

Esta historia termina tristemente con la muerte de Cesare el 22 de diciembre de 1981. Aunque no dice cómo murió, imagino que nunca se recuperó de la guerra de Vietnam. 

Como se puede ver en su historia familiar musical, no cabe duda de que en su estado de ánimo sintió una conexión con la música de Lennon.

En memoria de Curt Claudio 1948-1981. Espero que esta información haya ayudado a aquellos que estaban preocupados por él.

Como dije: sobran las contradicciones. ¿Karma? Instant diría Lennon.

Quizás no sea otra cosa sino la gente especulando o queriendo tener su grano de reconocimiento en algo que no les compete, pero que sienten como suyo por el magnetismo que Lennon sigue teniendo sobre quienes lo valoramos como pensador, músico y persona.

Abajo dejo lo que debe haber sido la conversación completa entre John Lennon y Cesare Curtis Claudio.

Supuestamente, este material recoge la conversación completa entre Lennon y Curtis Claudo, más larag que la versión de Imagine.

Si quieres leerte la traducción que hice de la transcripción de CNN de la entrevista completa de Larry King a Mark Chapman y a un invitado especial —la cual está muy interesante—, que mencioné en la entrega anterior, lo puedes hacer navegando en el abrevadero, o a través de este enlace:

https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/3348

«Todavía podría ser olvidado cuando esté muerto. No me importa lo que pase cuando esté muerto».The Dick Cavett Show, 1971

40 años del asesinato de John Lennon: La muerte del talento y las ideas. Traducción de la transcripción del programa Larry King Live Weekend asociado al asesino de John Lennon.

Una mirada atrás a Mark David Chapman en sus propias palabras.

30 de septiembre de 2000:

LARRY KING, MODERADOR: Esta noche, han pasado casi 20 años desde que Mark David Chapman acribilló al ex Beatle John Lennon. Ahora opta por libertad condicional. Chapman habló conmigo en Attica en 1992. Lo que sigue en LARRY KING LIVE es una repetición de aquella apasionante entrevista con el asesino de John Lennon.

1992:

Hace doce años, los disparos sonaron frente al Dakota en la ciudad de Nueva York. La víctima fue el icono de una generación. El pistolero era Mark David Chapman.

Mientras los fans siguen llorando la pérdida del ex Beatle John Lennon, muchos siguen preguntándose por el hombre que lo mató, alguien que también era fan de los Beatles, alguien que pidió el autógrafo de Lennon la misma noche que apretó el gatillo.

Después de más de una década en prisión, el asesino dice que se ha librado de los demonios que lo llevaron a matar y está listo para contar su historia. Chapman se sentó durante horas de entrevistas con el autor de un nuevo libro, Let Me Take You Down, que narra su vida y su crimen.

Mark David Chapman se une a nosotros desde el Centro Correccional Attica en este décimo segundo aniversario de la muerte de John Lennon.

Mark, ¿por qué ahora? ¿Por qué contar la historia ahora?

MARK DAVID CHAPMAN, ASESINO DE JOHN LENNON: Bueno, Larry, ahora estoy bien. He tenido varios años de bienestar. Me siento bien. Siempre he tenido cosas dentro de mí que quería conseguir y decirme por qué hice lo que hice.

KING: ¿Tú contactaste al escritor o él a ti? ¿Cómo surgió el libro?

CHAPMAN: Conocí a Jack Jones a través de un grupo de servicio de voluntarios en prisión aquí, Sefus (ph) Attica. Hablé con el difunto director, Harold Steele, de ese grupo, y quería hablar con alguien. Estaba pasando por varios años de aislamiento básico, sin visitas excepto por mi esposa, Gloria. Y pedí ver a alguien. Trajo a Jack Jones. No sabía que era reportero del periódico local. Me asusté un poco. Y después de hablar, me prometió que todo lo que habláramos sería confidencial, y mantuvo esa promesa durante varios años.

Hace unos dos años, en el décimo aniversario de la muerte de John Lennon, lo contacté formalmente y le dije que tenía que decir algo. Tengo que confesar algo. Estaba siendo perseguido por la prensa por todas partes, Larry, ya sabes, internacional.

KING: Mm-hmm.

CHAPMAN: Así que quería hacer una declaración, sólo un párrafo, una declaración simple. Él pensó en eso y dijo: «Mark, vamos a tener que hablar un poco sobre esto». Así que volví a mi celda y oré, y… eso es lo que suelo hacer cuando tengo que tomar una decisión bastante difícil, rezo…, y volví al día siguiente, y dije: «Vamos a hacer lo que quieras». Así que escribió un artículo en dos partes para The Rochester Democrat and Chronicle, que fue impreso en todo el mundo en diferentes idiomas. Y parecía ser recibido muy bien.

KING: Mm-hmm.

CHAPMAN: Y así es como nos conectamos, a través de ese artículo.

KING: Muy bien, tu sentencia fue qué, ¿de 20 años a por vida?

CHAPMAN: De veinte años a por vida.

KING: ¿Cuánto tiempo has cumplido, Mark?

CHAPMAN: Doce años al día de hoy.

KING: ¿Eres elegible a los 20 años para la libertad condicional?

CHAPMAN: Soy elegible para la libertad condicional en ocho años.

KING: OK, ¿tienes expectativas sobre eso? ¿Cómo… cuántos años tienes ahora?

CHAPMAN: Treinta y siete.

KING: OK, ¿cómo lidias con esa sentencia? ¿Así que sabes que estarás ahí hasta los 45?

CHAPMAN: Correcto.

KING: Muy bien, ¿cómo lidiar con ese período de tiempo? Sabes que definitivamente vas a estar allí otros ocho años. En ese marco de tiempo, ¿cómo lidiar con eso?

CHAPMAN: Como un prisionero de por vida, que es lo que nos llamamos a nosotros mismos en todo el país, las personas que están en prisión por asesinato o algo peor, y los que estamos de por vida tratamos de asmilarlo un día a la vez. Y eso es lo que hago. He aprendido a hacer eso. Naturalmente, aprendes a hacer eso a través de los años. Si no…

KING: Está bien, un día a la vez.

CHAPMAN: Estás en problemas.

KING: Muy bien.

CHAPMAN: Tienes que hacerlo un día a la vez.

KING: ¿No te fijas una meta, no dices: «Muchacho, dentro de ocho años voy a salir de aquí y hacer esto»?

CHAPMAN: No, no pienso en la junta. No pienso de aquí a ocho años. Eso no es ninguna prerrogativa en este momento.

KING: Bueno, cuando vives el diario, entonces, ¿te fijas metas diarias? ¿Dices que hoy voy a terminar este libro, escribir esta cosa?

CHAPMAN: Sí. Escribo ahora. Escribo cuentos cristianos. Uno de ellos está en la parte de atrás del libro de Jack. Se llama «La Carta del Prisionero». Eso me llevó tres años. Acabo de empezar uno nuevo. No sé cuándo va a terminar, pero ese es el objetivo en este momento: terminar esta próxima historia. Eso es todo.

KING: ¿Estás diciendo, Mark, que el joven que le disparó a John Lennon no eras tú? ¿Qué dices?

CHAPMAN: Fui yo, Larry, y acepto toda la responsabilidad por lo que hice. He visto cosas donde culpo al diablo, y espero que eso no se mantenga después de esta entrevista. No culpo al diablo, me culpo a mí mismo. Pero en el sentido más amplio, no fui yo, porque ahora estoy mejor. Soy normal, estoy funcionando, tengo una esposa encantadora, y tenemos un gran matrimonio… tanto como, ya sabes, se pueda tener desde aquí, desde Attica.

Pero no soy la misma persona en el sentido más amplio, porque en ese entonces estaba perdido y no sabía quién era. Pero ahora sí.

KING: Muy bien. ¿Así que fuiste tú, pero tu personalidad es diferente ahora?

CHAPMAN: Bueno, yo no tenía una personalidad entonces, la tengo ahora. Me he dado cuenta…

KING: Muy bien, ¿quién era Mark David Chapman?

CHAPMAN: El 8 de diciembre de 1980, Mark David Chapman era una persona muy confusa. Estaba literalmente viviendo dentro de una novela de bolsillo, The Catcher in the Rye de J.D. Salinger. Estaba vacilando entre el suicidio, entre coger el primer taxi a casa, de vuelta a Hawái, entre matar, como dijiste, a un icono.

KING: Por cierto, ¿crees que habrías matado a alguien más? ¿Habría hecho Mark David eso si no fuera Lennon?

CHAPMAN: El Servicio Secreto me preguntó eso. Si Lennon, desafortunadamente, hubiera muerto unos días antes, digamos, en un accidente automovilístico, ¿habrías acechado a alguien más? No puedo responder a esa pregunta. No sé. Estaba tan unido a John Lennon en ese momento. Lo que les dije es que probablemente me habría derrumbado. Y en ese momento, no sé qué habría hecho.

KING: Por lo tanto, tienes que tener remordimientos diarios.

CHAPMAN: Me arrepiento. Siento lo que hice. Ahora me doy cuenta de que realmente terminé la vida de un hombre. Entonces, él era una portada de álbum para mí. No existía, incluso cuando lo conocí ese mismo día cuando me firmó el álbum, lo cual hizo muy amablemente. Y no era un farsante, por cierto. Fue muy paciente, muy cordial, y me dijo que si quería alguna otra cosa. Así que si eso no indica…, y también conocí a su hijo ese día. Si eso no indica que era un ser humano, entonces yo no lo percibí como tal. Lo vi como una celebridad bidimensional sin sentimientos reales.

KING: OK, ¿por qué Mark David Chapman quería filmar la portada del álbum?

CHAPMAN: Mark David Chapman en ese momento era un caparazón que nunca aprendió a dejar salir sus sentimientos de ira, de rabia, de decepción. Mark David Chapman fue un fracaso en su propia mente. Quería convertirse en alguien importante, Larry. No sabía cómo manejar ser un don nadie. Trató de ser alguien a lo largo de sus años, pero en la medida que iba empeorando progresivamente…, y creo que yo era esquizofrénico en ese momento. Nadie puede decirme que no lo estaba, aunque fui responsable, Mark David Chapman se centró en algo que percibió como falso, algo por lo que estaba enojado, para convertirse en algo que no era, para convertirse en alguien.

KING: Hablaremos de ese día, hace 12 años, esa noche en Nueva York, con Mark David Chapman, tema de un nuevo libro importante, de la prisión de Attica en Nueva York.

Enseguida volvemos.

(PAUSA COMERCIAL)

KING: Bienvenido de nuevo a LARRY KING LIVE, con Mark David Chapman. Mark, ¿revivirás con nosotros esos terribles momentos para ti, para el mundo, para mucha gente alrededor y en círculos más cercanos a John Lennon? ¿Qué pasó esa noche?

CHAPMAN: Bueno, si quieres empezar por aquella noche… Yo estaba allí parado con una pistola en el bolsillo.

KING: ¿Sabías que ibas a dispararle?

CHAPMAN: ¿Disculpa?

KING: ¿Sabías que le ibas a disparar?

CHAPMAN: Absolutamente.

KING: Está bien.

CHAPMAN: Traté de no hacerlo, recé para no hacerlo, pero sabiendo que en el fondo probablemente iba a llegar a eso.

KING: ¿Sabías que sería esa noche? ¿Sabías que lo volverías a ver?

CHAPMAN: Sí, lo supe esa mañana, curiosamente, cuando salí del hotel. Tuve algún tipo de premonición de que esta era la última vez que iba a salir de mi habitación del hotel. No lo había visto hasta ese momento, eso es lo que lo hace interesante. Ni siquiera estaba seguro de que estuviera en el edificio. Y luego salí de la habitación del hotel, compré una copia de The Catcher in the Rye, la firmé como de Holden Caulfield para Holden Caulfield, y escribí debajo: «Esta es mi declaración», subrayando la palabra «esta», con énfasis en la palabra «esta». Había planeado no decir nada después del tiroteo. Caminé rápidamente por Central Park West hasta 72nd Street y comencé a dar vueltas por allí con fans que ya estaban, Jude y Jerry, y más tarde un fotógrafo que llegó.

KING: Está bien.

CHAPMAN: I…

KING: Y entonces John salió ese día, ¿verdad?

CHAPMAN: Salió. Yo estaba apoyado en una barandilla llena de gárgolas y estaba mirando hacia abajo, leyendo The Catcher in the Rye, y creo que se subió a un taxi y desapareció. Y luego ese día, me fui a almorzar con, creo, Jude. Volvimos.

KING: ¿Con quién?

CHAPMAN: Con Jude. Ella era una fan allí…

KING: Anjá.

Chapman: …que estaba allí en el edificio, y entabló una conversación sobre Hawái, sobre John Lennon. Ella había estado allí un número de veces. Y en un momento del día, ella se fue, y John volvió a salir. No recuerdo que volviera del taxi, pero obviamente estaba allí en el edificio.

Estaba haciendo un especial de radio RKO, y salió del edificio y el fotógrafo que mencioné anteriormente, Paul Goresh, me empujó hacia adelante y me dijo: «Esta es tu oportunidad. ¿Sabes? Has estado esperando todo el día. Has venido de Hawái para que firme tu álbum. Vamos, vamos».

Yo estaba muy nervioso, y estaba justo delante de John Lennon, y tenía un bolígrafo Bic negro y dije: «John, ¿me firmarías mi álbum?». Y él dijo: «Seguro». Yoko fue y se subió al coche, y él apretó el botón de la pluma y comenzó a escribir. Al principio le fue un poco difícil poder escribir. Luego escribió su nombre, John Lennon, y debajo de eso, 1980.

Y me miró, como mencioné anteriormente, y dijo: «¿Eso es todo? ¿Quieres algo más?» Y sentí entonces, y ahora, que sabía algo subconscientemente, que estaba mirando a los ojos de la persona que lo iba a matar.

KING: ¿Cómo crees…, por qué crees eso?

CHAPMAN: Bueno, su esposa estaba en el coche. La puerta se abrió, y es un hombre ocupado. Va a ir a la radio o a su estudio discográfico, y está hablando con un don nadie, firmando un álbum para un don nadie, y me está preguntando si es todo lo que quiero. Quiero decir, me está dando el autógrafo. No tengo una cámara encima. ¿Qué podría darle?

KING: Yo admitiría que es una cosa extraña para decir. Muy bien. ¿Así que se va?

CHAPMAN: Sí, se va de allí. Un auto.

KING: ¿Y qué haces el resto del día?

CHAPMAN: Me quedo parado, como un idiota, esperando a que vuelva.

KING: ¿Y a qué hora regresó?

CHAPMAN: Volvió alrededor de 10 para las 11 de la noche.

KING: ¿Habías cenado?

CHAPMAN: No, no lo había hecho.

KING: ¿Temías que pudieras no verlo de nuevo?

CHAPMAN: Probablemente.

KING: Sabías que ibas a dispararle.

CHAPMAN: Sí.

KING: ¿Cómo sucedió eso? ¿Qué pasó?

CHAPMAN: Bueno, el fotógrafo se fue. Yo… para ser honesto, tengo que decir que traté de que se quedara.

KING: ¿Por qué?

CHAPMAN: Porque había quienes pensaban que yo quería que él tomara fotos del tiroteo, lo cual no es cierto.

KING: ¿Por qué, entonces, querías que se quedara?

CHAPMAN: Quería que se quedara porque quería salir de allí. Había una parte, una gran parte de mí que no quería estar allí. Le pregunté a Jude, la fan, antes de que se fuera, si quería salir esa noche. Ella dijo que no. Si hubiera dicho que sí, habría estado en una cita con ella.

KING: Pero usted podría haberlo matado al día siguiente.

CHAPMAN: Oh, sí. Probablemente habría vuelto.

KING: Las circunstancias del asesinato, ¿qué pasó?

CHAPMAN: Estaba sentado en el interior del arco del edificio Dakota. Y estaba oscuro. Es tan ventoso. José, el portero, estaba en la acera. Y aquí hay otra cosa extraña que pasó. Yo estaba en un ángulo de donde podía ver Central Park West y 72, y veo esta limusina parar y, como saben, probablemente hay cientos de limusinas que aparecen en Central Park West por la noche, pero sabía que esa era la suya.

Y dije: «Esto es todo», y me levanté. La limusina se detuvo, la puerta se abrió, la puerta trasera izquierda se abrió. Yoko salió. John estaba muy atrás, digamos 20 pies, cuando salió. Le hice un saludo a Yoko con la cabeza cuando ella pasó por mi lado.

KING: ¿Ella te devolvió el saludo?

CHAPMAN: No, no lo hizo. Y no quiero ser tan clínico en esto, pero se lo he dicho varias veces. Espero que lo entiendas. John salió, y me miró, y creo que me reconoció, aquí está el tipo a quien le firmé el álbum antes, y él pasó junto a mí. Di cinco pasos hacia la calle, me volví, saqué mi Charter Arms calibre 38 y le disparé en la espalda.

KING: ¿En toda la espalda?

CHAPMAN: Toda la espalda.

KING: ¿No lo vio venir?

CHAPMAN: Nunca vio venir nada, Larry. Fue una cosa muy rápida, fue una cosa difícil.

KING: ¿Habías disparado esa arma antes?

CHAPMAN: Esa arma, no. ni siquiera sabía si las balas iban a funcionar, y cuando lo hicieron, recuerdo haber pensado: «están funcionando, están funcionando». Me preocupaba que en el compartimiento de equipaje del avión, la humedad los hubiera arruinado, y recuerdo haber pensado: «están funcionando».

KING: ¿Qué hizo Yoko?

CHAPMAN: Ella, naturalmente, y no puedo culparla. Corrió alrededor de la zona de la escalera. No sé si todavía está ahí en el Dakota hoy, pero ella solo, ya sabes, corrió para cubrirse, que es lo que cualquiera haría. John, de acuerdo con lo que me han dicho, tropezó con las escaleras, y luego la vi volver y subir a las escaleras, y luego ella abrazó el cuerpo de él.

KING: ¿Él… ella gritó?

CHAPMAN: No creo que gritara, pero unos minutos después de eso hubo un grito aterrador de alguien que me erizó los pelos de la nuca.

KING: ¿Te aliviaste?

CHAPMAN: No, lo que pasó fue que estaba en un… Lo que pasó antes del tiroteo, antes de apretar el gatillo y después eran dos escenas diferentes en mi mente.

Antes, todo era como calma. Y yo estaba listo para que esto sucediera. Incluso escuché una voz, la mía, dentro de mí decir: «hazlo, hazlo, hazlo». Ya sabes, aquí vamos.

Y luego, fue como si la tira de la película se rompiera. Me derrumbé. Entré en shock. Me quedé ahí apenas sosteniendo el arma en mi lado derecho, y José, el portero, se acercó, llorando, me agarró y me sacudió el brazo, y me quitó el arma de la mano, lo cual fue algo muy valiente para hacerle a una persona armada. Y pateó el arma en el pavimento, hizo que alguien la agarrara, y yo estaba…, quedé aturdido.

No sabía qué hacer. Saqué The Catcher in the Rye de mi bolsillo. Me paseé. Traté de leerlo. No veía el momento, Larry, de que llegaran los policías. Estaba devastado.

KING: Detente ahí. Marca. Enseguida volvemos con Mark David Chapman. Está en el Instituto Correccional Attica en el estado de Nueva York. Enseguida volvemos.

(PAUSA COMERCIAL)

KING: J.D. Salinger, que no ha sido escuchado en años, porque está recluido, escribió The Catcher in the Rye, un libro leído por millones de personas, admirado por millones de personas. Me pregunto qué debe estar pensando mientras está viendo esto. Mark, ¿por qué culpas a un libro?

CHAPMAN: No culpo a un libro. Me culpo por arrastrarme dentro del libro y ciertamente quiero decir que J.D. Salinger y The Catcher in the Rye no me hizo matar a John Lennon. De hecho, le escribí a J.D. Salinger, recibí su número de correo de alguien, y me disculpé con él por esto.

Me siento mal por eso. Es culpa mía. Me arrastré, encontré mi pseudo-yo dentro de esas páginas…

KING: En Holden.

CHAPMAN: … y lo actué todo.

KING: Pero Holden no era violento.

CHAPMAN: Holden no era violento, pero tuvo una idea violenta de dispararle a alguien, de vaciar un revólver en el estómago de este tipo, alguien que le había hecho mal.

Pero tienes razón; era básicamente una persona muy sensible, y probablemente no habría matado a nadie, como yo. Pero eso es ficción y la realidad estaba frente al Dakota.

KING: ¿Qué, Mark, te ha mejorado? ¿Qué curación, lo que crees, fue la esquizofrenia?

CHAPMAN: Bueno, no medicamentos y no médicos, sino el Señor. He caminado en el poder del Señor ahora durante varios años.

KING: ¿Cómo sucedió eso?

CHAPMAN: Bueno, me convertí en cristiano cuando tenía 16 años, Larry, y eso duró alrededor de un año de caminata genuina con él.

A través de mi vida, de vez en cuando, he luchado con cosas diferentes, como todos lo hacemos, y en momentos así recurriría al Señor. La noche de la muerte de John Lennon estaba lejos de él. No le estaba escuchando. Ya no leía la Biblia.

Hoy soy diferente. Leí la Biblia. Rezo, y camino con él. Me perdona. No aprueba lo que hice, y eso es algo muy importante, no le gustó lo que hice hace 12 años. No le gustó todo el dolor que le causé a todos, especialmente a la viuda de John.

Pero me perdona y me oye y me escucha, y él es el único, todos estos años, que me ha sacado del abismo, no los medicamentos o la consejería. Yo, básicamente, tuve que aconsejarme a través de estos años, no es que no esté disponible aquí, pero he sido muy privado sobre esto. Esto no es algo con lo que sea fácil vivir.

KING: ¿Cómo sabes que no es una muleta?

CHAPMAN: Bueno, en cierto modo, tiene que ser una muleta, porque todos necesitamos una muleta. La vida no es fácil y la vida, para mí, no es fácil.

Y, por lo tanto, creo que el Señor lo es, que tiene un tierno lugar en su corazón para los prisioneros. Lo dijo. El resto de la Biblia lo dice en muchos lugares diferentes. Y me he apoyado en Él; si es una muleta, me he apoyado en una muleta, pero es una muleta hecha de la cruz, porque sin eso probablemente no estaría vivo hoy porque yo era muy suicida y, ciertamente, no estaría en un buen estado de ánimo, no sin él.

KING: ¿Tenías, antes de la conversión al Señor, remordimiento?

CHAPMAN: Bueno, me convertí al Señor a los 16 años, antes del tiroteo. Sé que a mucha gente le cuesta entender eso: cómo podría alguien que ha nacido de nuevo dispararle a alguien.

Y mi respuesta a eso es, después de pensarlo profundamente: Si fueras Dios, no querrías un montón de robots corriendo por ahí. Nos da libre albedrío. Somos agentes libres. Podemos hacer lo que queramos. No quiero sonar como uno de esos predicadores en la televisión, pero le dijo a mi corazón…, pongámoslo de esta manera, le dijo a mi corazón y me lo hizo saber, no mates. No quiero que mates. No le gusta el asesinato; el primer bebé nacido fue un asesino.

Pero elegí matar a alguien. I fui en contra de lo que él quería que hiciera.

KING: Pasaremos unos momentos más con Mark David Chapman.

Este es LARRY KING LIVE.

No te vayas. (FIN DE VIDEOTAPE) (PAUSA COMERCIAL)

KING: Tenemos más de nuestra entrevista de 1992 con el asesino de John Lennon, Mark David Chapman, en camino; pero primero, las palabras de Yoko Ono. Me senté con la viuda de Lennon a finales del año pasado, poco antes del décimo noveno aniversario de la muerte de su marido.

Le pregunté a Yoko si alguna vez podría encontrar en su corazón el perdón para Chapman.

4 DE DICIEMBRE DE 1999 (COMIENZA EL VIDEO CLIP, “LARRY KING LIVE“):

YOKO ONO: Larry, solo estoy bloqueando eso. Sabes, no quiero saberlo, de verdad.

KING: ¿Así que no piensas de una manera u otra al respecto?

ONO: No, quiero decir, puede estar mal que no estoy enfrentando ese tema en particular, pero, quiero decir, realmente es muy difícil para mí.

KING: ¿Así que lo has bloqueado por completo?

ONO: Bueno, tengo que sobrevivir. Tengo que vivir, y no quiero caer en una especie de depresión que no me lleva a ninguna parte.

(END VIDEO CLIP) (PAUSA COMERCIAL)

1992:

KING: Estamos de vuelta en LARRY KING LIVE con Mark David Chapman.

Toquemos un par de cosas básicas más, Mark. ¿Esperas salir en ocho años?

CHAPMAN: No, no lo sé.

KING: ¿Esperas quedarte allí de por vida?

CHAPMAN: No sé nada de eso. Eso depende de la división de libertad condicional aquí en el estado de Nueva York.

KING: Cómo…

CHAPMAN: Ciertamente no creo que me dejen salir en la fecha de libertad condicional. Ellos…, debido a la naturaleza del crimen, debido a que un hombre ha muerto…

KING: Sí.

CHAPMAN: … generalmente no te dejan ir de inmediato.

KING: Pero fue un asesinato en segundo grado al que te declaraste culpable, ¿verdad?

CHAPMAN: Sí, lo era. Me declaré culpable.

KING: Así que…, ahora determinaron que no era premeditado.

CHAPMAN: Bueno, definitivamente fue premeditado.

KING: Entonces, ¿por qué segundo grado?

CHAPMAN: Eso está dentro del segundo grado. Creo que este estado no tiene un asesinato en primer grado excepto en los libros.

KING: Sí. ¿Cómo te tratan en ese lugar infame? Attica, aunque tal vez sufrieron una sacudida cuando tuvieron los disturbios, es conocida como una de las prisiones más duras.

CHAPMAN: Es una prisión de máxima seguridad. No es la misma prisión de aquellos años. Me tratan humanamente. Estoy comiendo bien, como puedes ver. Una vez que los oficiales me conocen, ven que soy como todos los demás, si se puede imaginar así, y me tratan decentemente. No tengo ningún problema aquí en cuanto a eso. No me golpean ni me torturan.

KING: ¿Estás solo en una celda?

CHAPMAN: Cada prisionero en Attica tiene su propia celda. Esa es una de las cosas buenas de Attica.

KING: ¿En qué tipo de habitación estás ahora?

CHAPMAN: Estoy en una celda probablemente de 6 por 8. Por cierto, tengo un trabajo. Me dejan salir todas las mañanas a las 6:30, y trabajo durante todo el día.

KING: ¿Haciendo qué?

CHAPMAN: Mi trabajo se llama «hombre de la cocina». Ayudo a preparar las comidas para los reclusos que están aquí en este edificio en particular. Y yo también hago otras cosas, pero básicamente mi trabajo está en la cocina.

KING: ¿Qué opinas de todas las teorías conspirativas que han salido en los últimos 12 años, CIA, control mental, etcétera?

CHAPMAN: ¿Contra la muerte de John Lennon?

KING: Sí.

CHAPMAN: Bazofia.

KING: ¿Nadie te pidió que lo hicieras? ¿Nadie te instó a hacerlo? ¿Sin cábala, nada?

CHAPMAN: No, probablemente deseaban haberme tenido, Larry, pero no lo hicieron. Fui yo quien lo hizo, no fueron ellos.

KING: Tú, esto es un poco perverso, supongo, ¿tienes fans? ¿La gente te escribe?

CHAPMAN: Bueno, yo no los llamo fans, pero hay gente que me escribe. Recibí una carta ayer. Supongo que no lo llamarías fan al tipo, pero él dijo: «Por la presente declaro en esta fecha que no morirás una muerte natural».

Y luego otro tipo me envió un paquete, un libro, un libro cristiano, escrito por el Dr. Henry Cloud. Y es un libro sobre curación. Es un libro sobre mirar a tu pasado. Y creo que lo leeré. Así que estoy recibiendo ambos… estoy recibiendo ambos extremos del espectro: el odio extremo, lo cual entiendo, y la compasión, la comprensión.

La gente que ha leído el libro ha visto, hey, este fue un acto monstruoso, pero tal vez no hecho por un monstruo típico.

KING: ¿Recibes cartas románticas?

CHAPMAN: Todo, Larry. Recibo de todo lo posible que puedas imaginar.

KING: Sí, chicas. El trato de los otros prisioneros… ¿es bueno?

CHAPMAN: Estoy arriba con otros tres reclusos, y están cuidadosamente revisados. Y la mayoría de ellos se van a casa muy pronto….

KING: ¿Cómo te sientes acerca de…

Chapman: … y no tengo…

KING: ¿Son amables contigo?

CHAPMAN: Son muy amables conmigo.

KING: No has tenido ninguna pelea ni nada.

CHAPMAN: No.

KING: ¿Qué hay de los ataques de homosexualidad?

CHAPMAN: Ninguno, cero.

KING: ¿Ninguno en absoluto? ¿Ninguna amenaza?

CHAPMAN: No sucede en este edificio.

KING: ¿Porque es muy seguro?

CHAPMAN: Firmemente seguro.

KING: OK, había otro…, recuerda el tipo que acechó a Rebecca Schaeffer, la actriz, y la mató también, dijo que estaba leyendo The Catcher in the Rye, y ha habido otros imitadores. ¿Qué piensas de ellos?

CHAPMAN: Lo que más lamento, porque John Lennon no fue la única persona que murió a causa de esto. Hubo suicidios después, lo cual lamento profundamente.

KING: ¿Y hay acecho de celebridades?

CHAPMAN: Y hay acecho de celebridades. Me encantaría hablar de eso, Larry. Así que no terminó con la muerte de John Lennon. Y eso es…, ya sabes, sigues pagando por esto una y otra vez cuando escuchas de la muerte de una celebridad. Y tal vez tenían The Catcher In The Rye, como hizo John Hinckley…

KING: Dime por qué crees…

CHAPMAN: Una copia en su habitación de hotel en Washington.

KING: ¿Por qué crees que la gente acecha a las celebridades?

CHAPMAN: La gente acecha a las celebridades…, y esto es sólo mi opinión, no he estudiado psicología…, porque no tienen nada dentro de sí mismos. Su estima está en lo más bajo. Y sienten que al escribir cartas de fans o entrar en contacto cercano con una celebridad, se sienten importantes.

Sé que hice algunas de esas cosas antes de que pensara en John Lennon, o de que matar a John Lennon me viniera a la mente. Fui a una galería de arte, y Robert Goulet estaba allí, y Leslie Nielsen estaba allí. Y yo sólo quería estar cerca de ellos. Y me tomaron una foto con Robert Goulet…, no creo que eso haya salido nunca. Y me sentí importante mientras estaba con ellos. Y después, te desintegras de nuevo. Te conviertes en nada.

Así que, si no tienes nada con lo que empezar, y tu vida consiste en fantasear con las celebridades o estar con ellas, eso puede llegar a ser muy peligroso. Y eso es un fenómeno en este país ahora que hay que abordar. Es por eso por lo que el Servicio Secreto ha estado hablando conmigo y otras personas para tratar de averiguar qué me estaba haciendo pasar por eso aquí esa noche y antes. Me reuniré con ellos el viernes, por cierto.

KING: ¿Con el Servicio Secreto?

CHAPMAN: Viernes.

KING: ¿Van a hablar contigo sobre la protección de Clinton?

CHAPMAN: Me han preguntado sobre candidatos presidenciales. Si hay tantos guardaespaldas, ¿eso te habría detenido? Y mi respuesta a eso es que no., probablemente habría golpeado a John Lennon si hubiera tenido 20 guardaespaldas. Así estaba de desesperado.

KING: Cuando el incidente con Goulet, que no has revelado antes, tomándote la foto con él y te sentiste ser alguien, ¿estabas consciente de ello en ese momento? ¿Estabas consciente de que, mientras tomabas la foto eras alguien, y luego cuando te quitaban te sentías menos?

CHAPMAN: Claro.

KING: ¿Lo estabas?

CHAPMAN: Sí, recuerdo que fui grosero con él, Larry. Le toqué el hombro, y se volvió hacia mí y me dijo, ya sabes, «¿qué es esto? ¿No ves que estoy tratando de tener una conversación?»

La gente como yo en ese momento, como yo era en ese momento, no piensan en otras personas. No son educados. Son solo… déjame tomar mi autógrafo o déjame tomarme una foto…

KING: Sí, todos…

CHAPMAN: No piensan en la gente como personas.

KING: Cualquiera que reciba atención ve esto. ¿Hay algo que puedas decirle a una celebridad para hacer al respecto?

CHAPMAN: Para contactar a alguien. Creo que Gavin DeBecker es la persona con la que contactar. No podría decirles qué hacer, excepto que no fastidies a nadie. Creo que eso fue lo que hizo Rebecca Schaeffer, si no me equivoco. Ella le escribió a Bardo, no que ella sea la culpable de su muerte…, pero ella le escribió a Bardo y le dijo, ya sabes, gracias. Esa fue la carta de fans más maravillosa que he recibido. Yo no alentaría hacer eso.

Lo más probable es que les diga a los acosadores: «Mira, tienes que hablar con alguien. Si no hablas con alguien, acabarás como yo».

KING: ¿Alguno de ellos se ha puesto en contacto contigo, Bardo o alguien?

CHAPMAN: Es la primera vez que digo esto, Larry. Robert Bardo me escribió tres cartas. Ya no las tengo. Las rompí. Eran cartas muy trastornadas.

KING: ¿Después de que la mató?

CHAPMAN: Eso fue antes, Larry.

KING: ¿Antes de que la matara?

CHAPMAN: Sí, pero no mencionó haber matado a nadie, y no mencionó a Rebecca Schaeffer por su nombre.

KING: ¿Dejó una dirección de devolución?

CHAPMAN: Sí, lo hizo.

KING: ¿Se lo entregaste a las autoridades?

CHAPMAN: Sí, lo hice. Alguien, un trabajador cristiano aquí, hizo que un grupo cristiano se comunicara con él y le enviara algunos materiales. Me contestó y me dijo que eso no me servía de nada. Verás, somos agentes libres. Tomamos esas decisiones.

KING: OK, ¿por qué las autoridades no hicieron algo con él?

CHAPMAN: Bueno, de nuevo, no estaba diciendo que iba a matar a nadie. Sólo me hacía preguntas. ¿Cómo es estar en prisión? Pero cartas muy, muy trastornadas. Y, Larry, me asusté. Las rompí.

KING: Está bien.

CHAPMAN: Cuando estaba viendo las noticias, esa noticia apareció, y me dije: «Dios mío, ese es el mismo tipo que me escribió». Se lo dije a alguien porque no pude contenerme, y luego rompí las cartas porque no quiero tener parte alguna en favor o en contra de este hombre por lo que hizo. Tendrá que estar solo en eso, pero recibí correo de él, sí.

KING: Otra cosa, Mark. Si no fuera Lennon, ¿podría haber sido Goulet? ¿Podría haber sido Goulet? ¿Podría haber sido Sinatra? ¿Podría haber sido Paul McCartney?

CHAPMAN: Probablemente no sea uno de los otros Beatles. Esto empezó, Larry, cuando me enojé con Lennon. Encontré un libro en la biblioteca que lo mostró en el techo del Dakota, y estás familiarizado con Dakota, es un edificio muy bonito y suntuoso. Y, recuerda que estoy en un estado mental diferente, y estoy enojado por verlo en Dakota, y me digo a mí mismo: «Ese falso, ese bastardo».

Y me enojé tanto. Llevé el libro a casa con mi esposa y le dije: «Mira, es un farsante». Todo empezó con ira. No empezó con una persona caminando por la calle diciendo: «Me gustaría ser famoso». Esta cosa, ya sabes, para ser justos, no era todo acerca de convertirse en una pseudo celebridad. Fue alimentado de ira y rabia, y eso es lo que pasó.

KING: ¿Podría haber sido ira entonces contra un presidente? ¿Tenía que ser…

CHAPMAN: Podría haber sido ira contra un presidente.

KING: ¿O un locutor?

CHAPMAN: Podría haber sido ira contra una emisora. Podría haber pasado de esa manera muy fácilmente, pero creo que, porque era Lennon, por mi pasado. Mi pasado estaba muy arraigado en Lennon. Yo creía en las cosas que estaba diciendo, y creo que él también, por cierto. Ya no creo que sea un farsante.

KING: ¿Escuchas su música?

CHAPMAN: Si suena en la radio, la escucho. Tenía algunas cintas, pero recientemente, digamos hace dos meses, tuve que deshacerme de ellas. No las quería en mi celda.

KING: Gracias, Mark. Gracias por darnos este tiempo.

CHAPMAN: Muchas gracias, Larry, te lo agradezco.

KING: Mark David Chapman, de la Institución Correccional Attica en el norte del estado de Nueva York. Este es LARRY KING LIVE. Enseguida volvemos.

(PAUSA COMERCIAL)

2000:

KING: Hemos vuelto. El periodista Jack Jones ha hecho un hábito de sondear la mente criminal. Su último tema es el asesino de John Lennon, Mark David Chapman, con quien acabamos de pasar la mayor parte de este programa.

El examen de Jones a Chapman revela varios lados de un hombre complicado y perturbado. Un trabajador de socorro atento que ayudó a los refugiados vietnamitas, un chico tímido de Georgia que se ofrece como voluntario en la Y local, un alcohólico suicida, un acosador mortal de celebridades.

“Let Me Take You Down” está disponible en Billard Books y nos lleva hacia dentro del crimen y del criminal. El autor se une a nosotros aquí en Washington.

Pasamos 40 minutos con Chapman, removido un poco por satélite en Attica. Estabas con él.

JACK JONES, AUTOR, “LET ME TAKE YOU DOWN“: He estado con él bastante tiempo durante los últimos seis años.

KING: ¿Cuántas horas?

JONES: Más de 200 horas de entrevistas en cinta y otras probablemente 200 horas de conversaciones de grabación y conversaciones telefónicas.

KING: ¿Qué sensación te has dado?

JONES: Te llevas la sensación de que Mark es un individuo inusual. Es un sociópata, pero es mucho más inteligente que, creo, la mayoría de esta gente. No es tu asesino en serie. Es capaz de un gran autoanálisis, y creo que el valor de estudiar a personas como él se magnifica cuando tienes a alguien que tiene ese tipo de mente, ese tipo de naturaleza introspectiva.

KING: Ahora has mirado a los criminales mucho tiempo, cierto, has escrito sobre ellos extensamente.

JONES: Quince años dentro y fuera de la prisión de Attica.

KING: Lo llamas sociópata. Como recuerdo la definición de sociópata, ellos no lo saben. No tienen una moral…, no tienen conciencia. Eso sigue siendo cierto, ¿no crees? ¿Nos está engañando?

JONES: Creo que Mark se engaña a sí mismo, todavía. Creo que su mente es capaz de un autoengaño casi infinito. Creo que, a diferencia de mucha gente, se esfuerza mucho por empatizar con otras personas. Trata de sentir que otras personas también tienen dolor, pero es sobre todo un tipo de conocimiento intelectual. Realmente no lo siente.

KING: ¿No se arrepiente mucho de Lennon?

JONES: Una vez más, a nivel intelectual, creo que se siente muy arrepentido, pero cualquiera que lo vea en una entrevista o que hable con él se sorprende, creo, en la forma en que puede volver a voluntad a las circunstancias que rodean el asesinato, describe los detalles reales.

Es diferente a cualquier otro asesino que haya conocido, incluyendo a David Berkowitz, el Hijo de Sam, con esa capacidad de regresar al momento del crimen como… casi el momento decisivo de su vida.

KING: Casi como si un locutor lo fuese a contar.

JONES: Exactamente.

KING: ¿Cómo se define eso? ¿Qué clave te da?

JONES: Es clave en que aquí hay una persona muy fría y metódica, desapasionada, que llevó a cabo un acto de violencia increíblemente premeditado.

KING: ¿Compras el concepto religioso?

JONES: Mark David Chapman lo compra. Mark cree plenamente en Dios como percibe a Dios como ser.

KING: Permítanme retomar eso en un minuto. Jack Jones es el invitado. El libro es Let Me Take You Down. Este es LARRY KING LIVE.

No te vayas.

(PAUSA COMERCIAL)

KING: Nuestro invitado es Jack Jones, el autor de Let Me Take You Down. Él hizo muchas entrevistas extensas con el Hijo de Sam, David Berkowitz. Ellos son muy diferentes, ¿cierto?

JACK JONES, AUTOR DE LET ME TAKE YOU DOWN: Diferentes de alguna manera, pero en realidad ambos actuaron, o ambos hombres llevaron a cabo actos de ira contra el mundo.

Berkowitz y Chapman no salieron disparando de la nada. Ambos escalaron en sus actos de violencia contra otros seres humanos…

KING: Pero Berkowitz mató indiscriminadamente y Chapman tenía un objetivo.

JONES: Correcto. Bueno, Berkowitz no mató indiscriminadamente, él estaba buscando gente, en específico personas que podrían haber estado teniendo sexo en autos y buscando mujeres que se parecieran a su madre. Estaba asesinando a su madre una y otra vez.

KING: ¿Y a quién estaba matando Chapman?

JONES: Algunos psicólogos dicen que estaba matando a su padre, pero creo, en un nivel mucho más relevante, que estaba matando a una parte de todos nosotros. Quería herir al mundo.

Chapman me dijo en un momento que fantaseó con poner sus manos en dispositivos nucleares y tal vez volar una pequeña ciudad, herir o matar no a miles, sino a millones, de personas…, y razonó que, matando a alguien con quien la mayoría de la gente en el mundo se identificaba o había sido tocado de una manera u otra, podía hacernos daño a todos, y lo hizo.

KING: Dice que nunca saldrá, a pesar de que son de 20 años a por vida. ¿Estás de acuerdo?

JONES: No creo que quiera salir. Creo que la pregunta más relevante aquí es, ¿aceptaría la libertad condicional si se le ofreciera? Y no creo, sobre todo si se le ofreciera hoy o mañana, que él saldría.

KING: ¿Por qué?

JONES: Le hice a David Berkowitz la misma pregunta y Berkowitz dijo: «¿Estás bromeando? Si alguna vez me sacan de aquí, por supuesto que empezaré a matar gente de nuevo. Pertenezco aquí».

KING: ¿Crees que Chapman lo haría?

JONES: Chapman es un poco diferente; pero no creo que nadie pueda decir si podría, una vez más, empezar a obsesionarse y obsesionarse con otro ser humano si estuviera fuera de prisión y se viera obligado a tomar sus propias decisiones de nuevo sobre el día a día con cosas como ir a trabajar.

KING: Él me dijo, al final del programa, después del espectáculo, que era un gran fan mío —estoy diciendo esto de forma gratuita—, y que él me ha escuchado y me ha visto todo el tiempo; y también te lo dijo a ti, ¿verdad?

JONES: Correcto.

KING: Si estuviera fuera, ¿me pedirías que tuviera cuidado?

JONES: No creo que necesariamente te conviertas en un objetivo para él. No creo que ningún individuo, en este momento, deba preocuparse por él obsesionándose con ellos.

Pero, de nuevo, con la mente obsesiva compulsiva; y sin saber dónde o si, de nuevo, podría volver otra vez al lado oscuro de la naturaleza espiritual al que él se siente tan cerca. Sería motivo de preocupación.

KING: ¿Él te cae bien?

JONES: Me cae bien.

KING: Volveremos a lo que resta con Jack Jones en esta noche dedicada a una increíble saga en la historia.

No te vayas.

(PAUSA COMERCIAL)

KING: Estamos de vuelta con Jack Jones.

¿Cómo reaccionas a aquellos que dicen que no deberíamos entrevistar a los Mark David Chapmans, que no debería haber programas de televisión o libros? Que centramos la atención en el área equivocada.

JONES: Probablemente estas son las mismas personas que dicen que no deberíamos escribir o estudiar el SIDA porque es un tema muy desagradable y mortal.

Tenemos una oportunidad, particularmente con un tipo como Mark Chapman, que ha accedido a abrirse para la exploración y el estudio, con la esperanza de evitar que vengan otros Mark David Chapman; y la gente que critica a los periodistas por explorar a la gente así, creo que pierde el punto.

KING: ¿Crees que él se cree sincero?

JONES: Estoy seguro de que cree que es sincero.

KING: No estás seguro de que sea sincero, ¿pero es intelectualmente sincero?

JONES: Intelectualmente, él es muy sincero y yo sí creo que es sincero, también, sólo creo que el peligro aquí es que no se da cuenta de lo engañosa que es su propia mente.

KING: Es su peor enemigo, esta es una historia clásica.

JONES: Exactamente.

KING: ¿Lo comparaste con Hannibal Lecter?

JONES: Bueno, en realidad, se comparó a sí mismo con Hannibal Lecter en un par de veces. Habló de haber casi hipnotizado a un hombre en una celda junto a él en una institución anterior donde el tipo lo estaba maldiciendo, gritándole; y el tipo entró en un ataque epiléptico después de que Mark había hablado con él con esta voz lenta sobre una cobra que estaba debajo de su litera y se arrastraba por la litera.

KING: ¿Nos ayudaría a prevenir futuros acosadores?

JONES: Creo que puede. Creo que, algún día, podremos identificar sociópatas, como algún día podremos identificar qué causa el SIDA y el cáncer.

KING: Gracias Jack.

JONES: Gracias.

KING: El libro es Let Me Take You Down. Hemos dedicado el programa a él esta noche, esperamos que lo hayan encontrado interesante.

Gracias por acompañarnos, buenas noches.

CNN.com

40 años del asesinato de John Lennon: La muerte del talento y las ideas. II – El dolor de los que aman (4).

De la poca información que en Cuba pudimos tener sobre este acontecimiento, recuerdo que se habló del miedo que sintieron varias estrellas de la farándula, quienes enseguida reforzaron la seguridad de sus casas o la suya propia como simples seres humanos.

Héroe de clase trabajadora

«Creo que, al final, el hecho de que fuera demasiado honesto puede haber ofendido a algunas personas y puede haber acortado su vida».

Eso dijo Yoko Ono a Inside Edition en 1997 sobre Lennon. Y añadió: «Creo que a veces tienes que pagar un alto precio y así lo hizo, y apostó por ello».

En los años que siguieron a la muerte de Lennon, Yoko ha mantenido un fuerte control de la herencia y el legado de su difunto marido.

«Nunca lo superas, solo tienes que seguir adelante, supongo», le dijo a Inside Edition en 2000. «Pensamos que íbamos a estar juntos para siempre… El espíritu de John en cierto modo sigue vivo en el corazón de la gente: las declaraciones que hizo, la música que hizo todavía está dando la vuelta al mundo. Es como si todavía estuviera vivo de cierta manera».

Hoy en día, Ono sigue hablando abiertamente sobre el control de armas en Estados Unidos.

Después de la masacre de octubre de 2017 en Las Vegas, donde casi 60 personas fueron acribilladas en un festival de música country, Yoko se fue a Instagram para pedir paz.

Yoko escribió en un post, acompañando una imagen de los anteojos característicos de su marido, sangrientos y rotos, en un manto con vistas a la ciudad de Nueva York: «Más de 1,186,000 personas han muerto por armas en los Estados Unidos desde que John Lennon fue asesinado a tiros el 8 de diciembre de 1980».

Todavía vive en el Dakota.

«El Dakota es el lugar donde vivíamos juntos y lo pasamos muy bien, fue un momento muy dulce para la familia», le dijo la viuda a Inside Edition en 1995.

Mientras que el asesinato de Lennon rompió corazones en todo el mundo, los acontecimientos de ese día afectaron a los oficiales que arrestaron al asesino y al cirujano que asistió al moribundo de una manera que nadie entenderá realmente.

En 2017, Sal Bono publicó un artículo para Inside Edition con entrevistas hechas a los protagonistas de aquella noche.

Palma opinó: «La gente amaba a John. Les encantaba la música. Era un icono. Piense en toda la música que podría haber escrito y en lo que podría haber logrado».

Cullen reflexionó: «Alguien me dijo una vez que la música nunca muere. Es muy cierto».

Frauenberger se retiró de la fuerza en 1984 y vive en el norte del estado de Nueva York con su esposa. Todavía califica al incidente de «loco». Sigue siendo muy amigo de Palma y, durante un período, todos los oficiales se mantuvieron en contacto.

Él comentó: «Esta es una de esas cosas que nunca morirán. Hasta el día de hoy, lo recuerdas con todas las canciones de los Beatles. Todavía están en todas partes».

Palma se retiró en 1985 y ahora divide su tiempo entre casas en Nuevo México y México. Dice que todavía recibe llamadas de todo el mundo sobre aquella noche: «La gente todavía habla de ello».

Cullen se retiró a Florida después de 25 años en la fuerza: «Esa fue una noche en la historia y yo fui parte de ella».

Halleran, en ese año todavía médico practicante en Syracuse, estado de Nueva York, dijo que en los días que siguieron a la muerte de Lennon, no pudo hacer mucho: «Este es uno de esos casos que los vivo una y otra vez. No pude escuchar la radio, leer un periódico, ver la televisión durante tres días después de esa noche».

Ahora, 37 años más tarde, el médico puede reflexionar sobre la noche en que se vinculó para siempre con un icono musical: «Es una historia del tipo “tiempo y lugar”. Cualquier otra noche, yo podría no haber estado allí».

El doctor Lynn, un fan de Lennon y los Beatles, dijo que trataba de imaginar lo que Lennon estaría haciendo hoy en sus 70: «Habría sido bueno ver lo que habría hecho a los 75 años. El hecho de que estoy hablando de esto es aún más impresionante. Lo que hicimos fue como un granito de arena de la historia».

Mark David Chapman

El asesino nació en Fort WorthTexas en 1955. Él declaró que le tenía miedo a su padre cuando era niño, ya que este abusaba físicamente de sí mismo y de su madre. También fantaseaba con tener el poder de un dios sobre un grupo de «pequeñas personas» imaginarias.

A los catorce años consumía drogas, faltaba a clases, y una vez huyó de su casa y vivió en las calles durante dos semanas. En la época en que su banda favorita eran los Beatles, el criminal consumía marihuana, cocaína, ácido, heroína, mezcalina y barbitúricos.

En 1971, Chapman se convirtió al cristianismo, y distribuía publicaciones religiosas. Un amigo le recomendó el libro de J.D. Salinger «El guardián entre el centeno», y la historia pronto tuvo una gran importancia personal para él, hasta el extremo que declaró que deseaba modelar su vida a imagen de la del protagonista, Holden Caulfield.

Chapman empezó a estudiar con una novia en la Covenant University —una universidad evangélica presbiteriana especializada en las artes liberales—, en Lookout MountainGeorgia. Sin embargo, se obsesionó con la culpa de haber tenido una aventura, comenzó a tener pensamientos suicidas y a sentirse un fracasado. Dejó la universidad y su novia lo dejó a él.

Chapman se fue a Hawái.

En 1977, Chapman intentó suicidarse por envenenamiento con monóxido de carbono; conectó un tubo de aspiradora al escape de su coche y puso el otro extremo dentro, pero la manguera se derritió en el tubo de escape y el intento fracasó. Un psiquiatra lo admitió en el Castle Memorial Hospital por depresión. Sus padres comenzaron los procesos de divorcio, y su madre se fue con él a Hawái.

En 1978, Chapman realizó un viaje de seis semanas alrededor del mundo, inspirado parcialmente por la película La vuelta al mundo en ochenta días. Comenzó una relación sentimental con su agente de viajes, una mujer japonesa-americana llamada Gloria Abe, con la cual se casó.

Todos deben recordar esta refrescante película con David Niven y Cantinflas.

Para ganar más, Chapman obtuvo un trabajo en la imprenta del hospital; fue despedido y vuelto a contratar, pero, finalmente, renunció tras una pelea a gritos con una enfermera.

Obtuvo un trabajo como guardia de seguridad por las noches y comenzó a beber.

Entonces, desarrolló una serie de obsesiones, que incluían aquel libro de Salinger, música y, en particular, John Lennon. También «escuchaba voces».

En septiembre de 1980, le escribió una carta a su amiga, Lynda Irish, en la que decía: «Me estoy volviendo loco», y la firmaba como «The Catcher in the Rye» (en alusión al personaje de «El guardián entre el centeno»).​

Cuando planeó el asesinato de Lennon, Chapman vivía en Honolulu, Hawái. Al cometerlo, no tenía condenas penales previas. Él había viajado previamente a Nueva York con la intención de asesinar a Lennon en octubre, pero cambió de opinión y regresó a casa.

Más tarde afirmó que había sido enfurecido por el infame y muy publicitado comentario de 1966 de Lennon sobre que los Beatles eran «más populares que Jesús»,

Disculpa dada por Lennon en una conferencia en Chicago donde explica su expresión sobre Jesús.

y especialmente por la letra de las canciones posteriores de Lennon God de 1970 e Imagine de 1971.

Chapman creía que Lennon era un farsante que había vendido sus humildes raíces, basado en la dicotomía entre la frase altruista «imagine no possessions» («imagine que no hay posesiones») y su estilo de vida lujoso como se muestra en el libro John Lennon: One Day at a Time de Anthony Fawcett, de 1976. Chapman más tarde dijo que pensaba que el asesinato lo convertiría en un Holden Caulfield, un «cuasisalvador» y «ángel guardián».

Chapman voló de regreso a Nueva York el 6 de diciembre de 1980, logrando pasar su arma a través del aeropuerto, y se registró en YMCA en 5 W 63rd Street el 6 de diciembre de 1980. El 7 de diciembre, estaba ya registrado en el Sheraton New York Times Square Hotel de 7th ave y 52nd Street.

En la mañana del 8 de diciembre, Chapman salió del hotel, dejando atrás objetos personales que la policía encontraría más tarde. Compró la copia de The Catcher in the Rye que firmó como ya se dijo (si te lo perdiste, lo puedes leer usando este enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/2704) .

Chapman esperó a Lennon fuera del Dakota en la madrugada y pasó la mayor parte del día cerca de la entrada, hablando con los fans y el portero. Durante esa mañana, distraído, se perdió de ver a Lennon salir de un taxi y entrar en el edificio.

Más tarde en la mañana, Chapman conoció a la niñera de la familia de Lennon, Helen Seaman, que regresaba de un paseo con el hijo de cinco años de Lennon, Sean.

Chapman se puso delante del ama de llaves para estrechar la mano de Sean y dijo que era un chico hermoso, citando la canción de Lennon Beautiful Boy (Darling Boy).

Chapman diría luego de la firma de su disco Double Fantasy por Lennon: «Fue muy amable conmigo. Irónicamente, muy amable, y fue muy paciente conmigo. La limusina estaba esperando, y se tomó su tiempo conmigo y firmó mi álbum. Me preguntó si necesitaba algo más. Le dije: “No. No señor”. Y se fue. Un hombre muy amable y decente».

En una entrevista de 1992 con Larry King, Chapman diría que presintió que Lennon sabía que había algo sospechoso en él. De hecho, Paul Goresh mencionó en una entrevista haber comentado con Lennon la extraña actitud de Chapman durante la firma del álbum.

Puedes leer la traducción de esta porción de la entrevista en este enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/3278, donde también se halla esta misma porción en inglés por si quieres seguir la entrevista en ese idioma. La traducción antecede a la transcripción en inglés.

Chapman dijo que trató de que Goresh se quedara, y que le pidió a Jude, otra fan de Lennon con la que había, incluso, almorzado ese día, que permaneciera en la entrada del edificio con él esa noche. Sugirió que, si la chica hubiera aceptado su invitación o Goresh se hubiera quedado, no habría asesinado a Lennon esa noche, pero probablemente lo habría intentado otro día.

En la policía, tres horas más tarde de ser arrestado, Chapman declaró: «Estoy seguro de que la mayor parte de mí es Holden Caulfield, que es la persona principal en el libro. La pequeña parte de mí debe ser el Diablo».

Irónicamente, la tienda J&S Sales Ltd., sita en el 1338 Young, Honolulu, Hawái —cuyo logo podría traducirse como: «¡Compra un arma y obtén una gran satisfacción de la vida!»—, donde Chapman compró el revólver con el que segó la vida de un genio, se ha convertido en el bar de karaoke Di’s Karaoke, donde a cualquiera se le pudiera ocurrir cantar Imagine.

En la foto, además de la tienda devenida bar, puede verse el recibo hecho a Chapman por la compra del revólver.

¿Qué le pasó a Mark Chapman?

En la próxima entrega sabrás sobre el destino del asesino. No te lo pierdas.

TRANSCRIPCIóN DE LA ENTREVISTA DE LARRY KING A MARK DAVID CHAPMAN (porción de la entrevista que aparece en el artículo 40 años del asesinato de John Lennon: La muerte del talento y las ideas. II – El dolor de los que aman (4).)

Según fue publicado en murderpedia.org por Juan Ignacio Blanco.

En Español:

KING: Bienvenido de nuevo a LARRY KING LIVE, con Mark David Chapman. Mark, ¿revivirás con nosotros esos terribles momentos para ti, para el mundo, para mucha gente alrededor y en círculos más cercanos a John Lennon? ¿Qué pasó esa noche?

CHAPMAN: Bueno, si quieres empezar por aquella noche… Yo estaba allí parado con una pistola en el bolsillo.

KING: ¿Sabías que ibas a dispararle?

CHAPMAN: ¿Disculpa?

KING: ¿Sabías que le ibas a disparar?

CHAPMAN: Absolutamente.

KING: Está bien.

CHAPMAN: Traté de no hacerlo, recé para no hacerlo, pero sabiendo que en el fondo probablemente iba a llegar a eso.

KING: ¿Sabías que sería esa noche? ¿Sabías que lo volverías a ver?

CHAPMAN: Sí, lo supe esa mañana, curiosamente, cuando salí del hotel. Tuve algún tipo de premonición de que esta era la última vez que iba a salir de mi habitación del hotel. No lo había visto hasta ese momento, eso es lo que lo hace interesante. Ni siquiera estaba seguro de que estuviera en el edificio.

Y luego salí de la habitación del hotel, compré una copia de The Catcher in the Rye, la firmé como de Holden Caulfield para Holden Caulfield, y escribí debajo: «Esta es mi declaración», subrayando la palabra «esta», con énfasis en la palabra «esta». Había planeado no decir nada después del tiroteo.

Caminé rápidamente por Central Park West hasta 72nd Street y comencé a dar vueltas por allí con fans que ya estaban, Jude y Jerry, y más tarde un fotógrafo que llegó.

KING: Está bien.

CHAPMAN: I…

KING: Y entonces John salió ese día, ¿verdad?

CHAPMAN: Salió. Yo estaba apoyado en una barandilla llena de gárgolas y estaba mirando hacia abajo, leyendo The Catcher in the Rye, y creo que se subió a un taxi y desapareció. Y luego ese día, me fui a almorzar con, creo, Jude. Volvimos.

KING: ¿Con quién?

CHAPMAN: Con Jude. Ella era una fan allí…

KING: Anjá.

Chapman: …que estaba allí en el edificio, y entabló una conversación sobre Hawái, sobre John Lennon. Ella había estado allí un número de veces. Y en un momento del día, ella se fue, y John volvió a salir. No recuerdo que volviera del taxi, pero obviamente estaba allí en el edificio.

Estaba haciendo un especial de radio RKO, y salió del edificio y el fotógrafo que mencioné anteriormente, Paul Goresh, me empujó hacia adelante y me dijo: «Esta es tu oportunidad. ¿Sabes? Has estado esperando todo el día. Has venido de Hawái para que firme tu álbum. Vamos, vamos».

Yo estaba muy nervioso, y estaba justo delante de John Lennon, y tenía un bolígrafo Bic negro y dije: «John, ¿me firmarías mi álbum?». Y él dijo: «Seguro». Yoko fue y se subió al coche, y él apretó el botón de la pluma y comenzó a escribir. Al principio le fue un poco difícil poder escribir. Luego escribió su nombre, John Lennon, y debajo de eso, 1980.

Y me miró, como mencioné anteriormente, y dijo: «¿Eso es todo? ¿Quieres algo más?» Y sentí entonces, y ahora, que sabía algo subconscientemente, que estaba mirando a los ojos de la persona que lo iba a matar.

KING: ¿Cómo crees…, por qué crees eso?

CHAPMAN: Bueno, su esposa estaba en el coche. La puerta se abrió, y es un hombre ocupado. Va a ir a la radio o a su estudio discográfico, y está hablando con un don nadie, firmando un álbum para un don nadie, y me está preguntando si es todo lo que quiero. Quiero decir, me está dando el autógrafo. No tengo una cámara encima. ¿Qué podría darle?

KING: Yo admitiría que es una cosa extraña para decir. Muy bien. ¿Así que se va?

CHAPMAN: Sí, se va de allí. Un auto.

KING: ¿Y qué haces el resto del día?

CHAPMAN: Me quedo parado, como un idiota, esperando a que vuelva.

KING: ¿Y a qué hora regresó?

CHAPMAN: Volvió alrededor de 10 para las 11 de la noche.

KING: ¿Habías cenado?

CHAPMAN: No, no lo había hecho.

KING: ¿Temías que pudieras no verlo de nuevo?

CHAPMAN: Probablemente.

KING: Sabías que ibas a dispararle.

CHAPMAN: Sí.

KING: ¿Cómo sucedió eso? ¿Qué pasó?

CHAPMAN: Bueno, el fotógrafo se fue. Yo… para ser honesto, tengo que decir que traté de que se quedara.

KING: ¿Por qué?

CHAPMAN: Porque había quienes pensaban que yo quería que él tomara fotos del tiroteo, lo cual no es cierto.

KING: ¿Por qué, entonces, querías que se quedara?

CHAPMAN: Quería que se quedara porque quería salir de allí. Había una parte, una gran parte de mí que no quería estar allí. Le pregunté a Jude, la fan, antes de que se fuera, si quería salir esa noche. Ella dijo que no. Si hubiera dicho que sí, habría estado en una cita con ella.

KING: Pero usted podría haberlo matado al día siguiente.

CHAPMAN: Oh, sí. Probablemente habría vuelto.

KING: Las circunstancias del asesinato, ¿qué pasó?

CHAPMAN: Estaba sentado en el interior del arco del edificio Dakota. Y estaba oscuro. Es tan ventoso. José, el portero, estaba en la acera. Y aquí hay otra cosa extraña que pasó. Yo estaba en un ángulo de donde podía ver Central Park West y 72, y veo esta limusina parar y, como saben, probablemente hay cientos de limusinas que aparecen en Central Park West por la noche, pero sabía que esa era la suya.

Y dije: «Esto es todo», y me levanté. La limusina se detuvo, la puerta se abrió, la puerta trasera izquierda se abrió. Yoko salió. John estaba muy atrás, digamos 20 pies, cuando salió. Le hice un saludo a Yoko con la cabeza cuando ella pasó por mi lado.

KING: ¿Ella te devolvió el saludo?

CHAPMAN: No, no lo hizo. Y no quiero ser tan clínico en esto, pero se lo he dicho varias veces. Espero que lo entiendas. John salió, y me miró, y creo que me reconoció, aquí está el tipo a quien le firmé el álbum antes, y él pasó junto a mí. Di cinco pasos hacia la calle, me volví, saqué mi Charter Arms calibre 38 y le disparé en la espalda.

KING: ¿En toda la espalda?

CHAPMAN: Toda la espalda.

KING: ¿No lo vio venir?

CHAPMAN: Nunca vio venir nada, Larry. Fue una cosa muy rápida, fue una cosa difícil.

KING: ¿Habías disparado esa arma antes?

CHAPMAN: Esa arma, no. ni siquiera sabía si las balas iban a funcionar, y cuando lo hicieron, recuerdo haber pensado: «están funcionando, están funcionando». Me preocupaba que en el compartimiento de equipaje del avión, la humedad los hubiera arruinado, y recuerdo haber pensado: «están funcionando».

KING: ¿Qué hizo Yoko?

CHAPMAN: Ella, naturalmente, y no puedo culparla. Corrió alrededor de la zona de la escalera. No sé si todavía está ahí en el Dakota hoy, pero ella solo, ya sabes, corrió para cubrirse, que es lo que cualquiera haría. John, de acuerdo con lo que me han dicho, tropezó con las escaleras, y luego la vi volver y subir a las escaleras, y luego ella abrazó el cuerpo de él.

KING: ¿Él… ella gritó?

CHAPMAN: No creo que gritara, pero unos minutos después de eso hubo un grito aterrador de alguien que me erizó los pelos de la nuca.

KING: ¿Te aliviaste?

CHAPMAN: No, lo que pasó fue que estaba en un… Lo que pasó antes del tiroteo, antes de apretar el gatillo y después eran dos escenas diferentes en mi mente.

Antes, todo era como calma. Y yo estaba listo para que esto sucediera. Incluso escuché una voz, la mía, dentro de mí decir: «hazlo, hazlo, hazlo». Ya sabes, aquí vamos.

Y luego, fue como si la tira de la película se rompiera. Me derrumbé. Entré en shock. Me quedé ahí apenas sosteniendo el arma en mi lado derecho, y José, el portero, se acercó, llorando, me agarró y me sacudió el brazo, y me quitó el arma de la mano, lo cual fue algo muy valiente para hacerle a una persona armada. Y pateó el arma en el pavimento, hizo que alguien la agarrara, y yo estaba…, quedé aturdido.

No sabía qué hacer. Saqué The Catcher in the Rye de mi bolsillo. Me paseé. Traté de leerlo. No veía el momento, Larry, de que llegaran los policías. Estaba devastado.

In English:

KING: Welcome back to LARRY KING LIVE, with Mark David Chapman.

Mark, will you relive with us those terrible moments for you, for the world, for a lot of people around and in circles closest to John Lennon?

What happened that night?

CHAPMAN: Well, if you want to pick it up from the night, I was standing there with a gun in my pocket.

KING: You knew you were going to shoot him?

CHAPMAN: Sorry?

KING: Knew you were going to shoot him?

CHAPMAN: Absolutely.

KING: OK.

CHAPMAN: Tried not to, praying not to, but knowing down deep it was probably going to come to that. KING: Did you know it would be that night? Did you know you would see him again?

CHAPMAN: Yes, I knew that morning, oddly, when I left the hotel. I had some type of premonition that this was the last time I was going to leave my hotel room. I hadn’t seen him up to that point, that’s what makes it interesting. I wasn’t even sure he was in the building.

And then I left the hotel room, bought a copy of “The Catcher in the Rye,” signed it to Holden Caulfield from Holden Caulfield, and wrote underneath that “This is my statement,” underlining the world “this,” the emphasis on the word this. I had planned not to say anything after the shooting. Walked briskly up Central Park West to 72nd Street and began milling around there with fans that were there, Jude and Jerry, and later a photographer that came there.

KING: OK.

CHAPMAN: I…

KING: And then John came out that day, right?

CHAPMAN: He came out. I was leaning against a gargoyle-studded railing and was looking down, I was reading “The Catcher in the Rye,” and I believe he got into a taxi and disappeared. And then later that day, I had gone to lunch with, I believe, Jude. We came back.

KING: With who?

CHAPMAN: With Jude. She was a fan there…

KING: Uh-huh.

CHAPMAN: … that was there at the building, and we struck up a conversation about Hawaii, about John Lennon. She had been there a number of times. And at one point during the day, she had left, and John came back out. I don’t remember him going back in from the taxi, but he was obviously back there the building.

He was doing an RKO radio special, and he came out of the building and the photographer that I mentioned earlier, Paul Gores, he kind of pushed me forward and said, here’s your chance. You know, you’ve been waiting all day. You’ve come from Hawaii to have him sign your album. Go, go.

And I was very nervous and I was right in front of John Lennon instantly, and I had a black, Bic pen and I said, John, would you sign my album. And he said sure. Yoko went and got into the car, and he pushed the button on the pen and started to get to it write. It was a little hard to get to write at first. Then he wrote his name, John Lennon, and underneath that, 1980.

And he looked at me ,as I mentioned earlier, he said, is that all? Do you want anything else? And I felt then and now that he knew something subconsciously that he was looking into the eyes of the person that was going kill him. KING: How do you — why do you think that?

CHAPMAN: Well, his wife was in the car. The door was opened, and he’s a busy man. He’s going to go to a radio or to his record studio, and he’s talking to a nobody, just signing an album for a nobody, and he’s asking me, is that all I want. I mean, he’s giving me the autograph. I don’t have a camera on me. What could I give him?

KING: I would admit that is a strange thing to say. All right. So he leaves?

CHAPMAN: Yes, he leaves there. A car.

KING: And what do you do the rest of the day?

CHAPMAN: I stand around, like an idiot, waiting for him to come back.

KING: And what time did he came back?

CHAPMAN: He came back about 10 to 11 at night.

KING: Had you eaten dinner?

CHAPMAN: No, I had not.

KING: Feared you might have missed him?

CHAPMAN: Probably.

KING: Knew you were going shoot him.

CHAPMAN: Yes.

KING: How did that happen? What happened?

CHAPMAN: Well, the photographer left. I — in all fairness I have to say I tried to get him to stay.

KING: Because.

CHAPMAN: Because there were those that felt I wanted him to shoot pictures of the shooting, which is not true.

KING: Why, then, did you want him to stay?

CHAPMAN: I wanted him to stay because I wanted out of there. There was a part — a great part of me that didn’t want to be there. I asked Jude the fan before she left for a date that night. She said no. If she’d have said yes, I would have been on date with her.

KING: But you might have killed him the next day.

CHAPMAN: Oh, yes. I would have probably come back.

KING: The circumstances of the killing, what happened?

CHAPMAN: I was sitting on the inside of the arch of the Dakota Building. And it was dark. It as windy. Jose, the doorman, was out along the sidewalk. And here’s another odd thing that happened. I was at an angle where I could see Central Park West and 72nd and I see this limousine pull up and, as you know, there are probably hundreds of limousines that turn up Central Park West in the evening, but I knew that was his.

And I said, this is it, and I stood up. The limousine pulled up, the door opened, the rear left door opened. Yoko got out. John was far behind, say 20 feet, when he got out. I nodded to Yoko when she walked by me.

KING: Did she nod back?

CHAPMAN: No, she didn’t. And I don’t mean to be so clinical about this, but I’ve told it a number of times. I hope you understand. John came out, and he looked at me, and I think he recognized, here’s the fellow that I signed the album earlier, and he walked past me. I took five steps toward the street, turned, withdrew my Charter Arms .38 and fired five shots into his back.

KING: All in his back?

CHAPMAN: All in his back.

KING: Never saw it coming?

CHAPMAN: He never saw anything coming, Larry. It was a very quick — it was a rough thing.

KING: What — had you shot that weapon before?

CHAPMAN: That weapon, no. I didn’t even know if the bullets were going to work, and when they worked, I remember thinking, they’re working they’re working. I was worried that the plane in the baggage compartment, the humidity had ruined them, and I remember thinking, they’re working.

KING: What did Yoko do?

CHAPMAN: She naturally, and I can’t blame her. She dashed around the stair area. I don’t know if it’s still there at the Dakota today, but she just, you know, ran for cover, which is what anyone would do. John, according to what I’ve been told, stumbled up the stairs, and then I saw her come back around and then go up to the stairs and then she cradled his body.

KING: Did he — she scream?

CHAPMAN: I don’t think she screamed, but a few minutes after that there was just a blood-curdling scream from someone and it put the hair on the back of my neck straight up.

KING: Were you relieved?

CHAPMAN: No. I — what happened was I was in a — what happened before the shooting, before I pulled the trigger and after were two different scenes in my mind.

Before, everything was like dead calm. And I was ready for this to happen. I even heard a voice, my own, inside me say do it, do it, do it. You know, here we go.

And then afterwards, it was like the film strip broke. I fell in upon myself. I like went into a state of shock. I stood there with the gun hanging limply down at my right side and Jose the doorman came over and he’s crying, and he’s grabbing my arm, and he’s shaking my arm, and he shook the gun right out of my hand, which was a very brave thing to do to an armed person. And he kicked the gun across the pavement, had somebody take it away and I was just — I was stunned.

I didn’t know what to do. I took “The Catcher in the Rye” out of my pocket. I paced. I tried to read it. I just couldn’t wait, Larry until those police got there. I was just devastated.

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