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El abrevadero…

La palabra es tomada de una novela de Daína Chaviano, talentosa escritora, mujer cubana que ha seguido triunfando en el exilio, y bella persona. El libro es una pieza entrañable de mi vida en Cuba antes de emigrar, como las personas especiales, los amigos que siguen siendo hermanos, la familia perdida y los lugares inolvidables. Como La Habana. Cuando pensé en un nombre para el blog, nada me vino a la mente tan rápido como esa palabra. Así que, simplemente, ella estaba esperando a que yo me decidiera a crear este sitio. Y, por fortuna, Daína no pone reparos en que yo busque mi sed entre nuestros dinosaurios.

El empuje me lo dio el escritor y maestro Alejandro Quintana, en cuya academia estoy tratando de pulirme para escribir «algo que merezca la pena leerse» como él mismo dice. Gracias, Alejandro, por avivarme la sed de crear algo que yo pudiera compartir con el resto de la humanidad (o la parte que aquí llegue). porque mi abrevadero, como le comenté a Daína: «no es un oasis en mi desierto para calmarme la sed, sino un modesto motivo para buscar la sed en mi desierto».

En mi país yo diría: no soy de la gran escena, pero me gusta decir lo mío a tiempo y sonriente. Y de eso, precisamente, se trata este sitio: de decir y compartir. Y para avivar las sospechas de haber bebido de El Abrevadero alguna vez en forma de dinosaurio. Al visitante, gracias por acercarte a mi abrevadero, el cual irá mejorando en lo que pase el tiempo. Como los buenos vinos, espero.

Así que: ¡gracias por llegarte!

Olivia Newton-John nos deja. Nosotros quedamos desesperanzadoramente devotos a Sammy (II). 

El viaje tras ganar el concurso en Australia, por supuesto, cimentó el viaje al estrellato de Olivia cuando grabó su primer sencillo Till You Say You’ll Be Mine con Decca Records en 1966.

(en la foto, Olivia con 16 años lista para viajar a Inglaterra)

El comienzo en Inglaterra

Al respecto, Olivia Newton-John recordaba: «En 1966, en Decca Records, grabé mi primer sencillo llamado Till You Say You’ll Be Mine (en la foto, la carátula) —con el lado B For Ever—. Conocí a estos jóvenes que eran productores y querían hacer una canción conmigo. Desafortunadamente, la canción sonaba como si hubiera sido editada en el baño de alguien. Una de las críticas decía que debía “seguir con una carrera como azafata de aerolínea”. No fue exactamente una gran producción, ¡pero fue un comienzo!»

La mayoría de las fuentes cita que Olivia se mostró reacia a usar el premio que había ganado, pero al fin viajó casi un año después de que su madre la animara a seguir desarrollando su talento.

Sin embargo, mientras estaba en Gran Bretaña, ni la grabación de este sencillo evitó que la joven deseara regresar a Melbourne, pues extrañaba a su entonces novio, Ian Turpie, con tal magnitud, que en repetidas ocasiones reservó viajes de regreso que su madre cancelaría posteriormente.

Resignada a no poder salir del Reino Unido, Olivia convenció a su mejor amiga para que se le uniera allí.

De hecho, la perspectiva de Newton-John cambió cuando Pat Carroll se mudó al Reino Unido, porque formaron un dúo llamado «Pat and Olivia» y recorrieron clubes nocturnos en Europa haciendo pequeños conciertos. De este trabajo, se menciona un incidente: fueron contratadas para actuar en Raymond Revuebar, en el centro del distrito de Soho en el extremo occidental de Londres, y no supieron que era un club de striptease hasta que los participantes comenzaron a actuar en el escenario muy ligeros de ropa.

Durante este período, ella y Carroll contribuyeron con coros en grabaciones de otros artistas, particularmente en la canción Come In, You’ll Get Pneumonia de The Easybeats.

Al expirar la visa de Carroll, esta tuvo que regresar a Australia, por lo cual Newton-John permaneció en Gran Bretaña para seguir trabajando en solitario hasta 1975.

En una entrevista con la entonces joven de 16 años, Olivia reveló que también tenía fuertes opiniones sobre la música popular de la época. Cuando se le preguntó por sus pensamientos sobre The Beatles (en la foto en 1966), dijo que eran «dulces, pero nada para enloquecer», prometiendo enviar a John, Paul, George y Ringo los saludos de la escuela cuando se reuniera con ellos en el Reino Unido.

Olivia Newton-John interpreta una versión de la canción de The Beatles Here, There And Everywhere en el programa de televisión musical de 1968 Bandstand.

Olivia fue reclutada como protagonista para la película Toomorrow, un musical británico de ciencia ficción de 1970 dirigido por Val Guest, del cual salió también el álbum homónimo de la banda sonora en RCA Records, grabado por Olivia —su primer álbum de lanzamiento importante— y la banda Toomorrow.

De izquierda a derecha: Olivia con Toomorrow, Val Guest, y un anuncio publicitario de la película.

Este disco fue el seguimiento menos exitoso de Donald Kirshner, su productor, a su trabajo con The Monkees. Ese mismo año el grupo hizo dos grabaciones individuales: You’re My Baby Now/Goin’ Back y I Could Never Live Without Your Love/Roll Like a River. Ninguna de las canciones se convirtió en un éxito en las listas y el proyecto fracasó con la disolución del grupo.

You’re My Baby Now/Goin’ Back

En una edición de marzo de 1971 de la revista musical británica, NME, Newton-John comentó: «Nuestra película murió y todo fue un poco desastroso. Pero fue una buena experiencia».

Según onlyolivia.com: «Hoy en día Don Kirshner, se distancia del proyecto, afirmando en Headliners and Legends —en el 2000— que dejó el proyecto antes de que se terminara, ya que podía ver que iba en la dirección equivocada. Se rumorea que no permitirá que la película se vuelva a mostrar durante su vida. Sin embargo, se mostró en el 2000 en un Festival de Cine especial de Los Ángeles y la única copia restante de la película está en manos privadas».

Don Kirshner murió en enero de 2011, y en marzo de 2012 la película fue lanzada en DVD en el Reino Unido por Pickwick.

Continuación en solitario

En realidad, sería como solista que Olivia alcanzaría su verdadero potencial. Lanzó If Not for You como su primer sencillo internacional, después de apariciones en la gira de conciertos de Cliff Richard, el programa de televisión It’s Cliff Richard, y el telefilme The Case que ambos protagonizaron.

Izquierda: Olivia y Cliff Richard en 1971. Derecha: Una escena de The Case.

En el programa televisivo It’s Cliff Richard, cantando Proud Mary con el anfitrión.

(A Cliff Richard se le recuerda por muchos éxitos, pero por esta canción en particular, cuyo video se puso en la Televisión Cubana)

Marcando el comienzo de su período de country pop de la década del ‘70, su grabación fue uno de los muchos ejemplos de artistas de música contemporánea para adultos que han cubierto canciones de All Things Must Pass, el icónico álbum de George Harrison (la versión cantada por Olivia estaba más cerca de la que hizo Harrison sobre la original de Bob Dylan).

De izquierda a derecha: Bob Dylan, el álbum de Harrison, y Dave Thompson.

El historiador de la música Dave Thompson describe la versión de Newton-John como «excelente» y, citando su disposición a reconocer la influencia de Harrison, dice que Dylan «nunca llegó a enfrentarse realmente a lo que sigue siendo una de sus canciones de amor más conmovedoras».

El sencillo disfrutó de un considerable éxito internacional, pues alcanzó el #7 en el Reino Unido y el 25 en el Billboard Hot 100 en los Estados Unidos. También pasó tres semanas en el #1 en la lista Easy Listening de Billboard.

Esta canción fue posteriormente publicada como la principal del álbum debut de Newton-John en 1971, If Not for You, —que en el Reino Unido fue conocido como Olivia Newton-John—, lanzado el 1 de noviembre y certificado «platino» en Australia. Su trabajo logró el #158 en la lista Pop estadounidense.

En él estuvo incluida Banks of the Ohio, que como sencillo alcanzó el # 94 en la lista Pop, el 34 en la categoría Adulto Contemporáneo (AC), y fue disco de oro en Australia. Según una fuente, también fue un éxito top 10 en el Reino Unido y Australia.

Olivia en 1971 y su disco de ese año.

En 1972 se lanzó el segundo álbum de Newton-John en el Reino Unido con el título Olivia, pero nunca fue publicado formalmente en los Estados Unidos, donde su carrera fracasó después de If Not for You. Los sencillos de este disco What Is Life de George Harrison— y Take Me Home, Country Roads de John Denver —#34 AC y #119 Pop, respectivamente— tuvieron un impacto mínimo en el Hot 100 estadounidense.

El álbum de Olivia de 1972 y John Denver.

What is Life

La fortuna de la cantante cambió con el lanzamiento de Let Me Be There en 1973. La canción alcanzó el top 10 estadounidense al lograr el #6 en la lista de Pop, #7 en Country, y #3 en AC. Esto le valió un Grammy a la «Mejor Mujer Country» y un Premio de la Academia de Música CountryAcademy of Country Music Awards o ACM Awards—a la «Vocalista Femenina Más Prometedora».

Además, Music Canada (MC) la certificó «platino» y la Asociación de la Industria Discográfica de Estados UnidosRecording Industry Association of America o RIAA— le dio «oro».

Su segundo álbum estadounidense, lanzado en noviembre de 1973 y también titulado Let Me Be There (en la foto), fue en realidad su tercero en Gran Bretaña, donde el LP fue conocido como Music Makes My Day.

El disco también se llamó Let Me Be There en Australia; sin embargo, las versiones de Estados Unidos y Canadá presentaban una lista de canciones alternativas que mezclaba nuevos cortes con selecciones de Olivia y también reciclaba seis canciones de If Not for You, que se estaba agotando.

Olivia Newton-John fue votada como «Mejor Vocalista Femenina Británica» dos años seguidos por la revista Record Mirror, un periódico semanal británico de música entre 1954 y 1991 para fanáticos del pop y coleccionistas de discos.

EUROVISIÓN

Según una fuente, más que el éxito de su álbum en solitario de 1971, lo que lanzó al estrellato a Newton-John fue participar en una competencia de canto.

En 1974, ella representó al Reino Unido en el Festival de la Canción de Eurovisión celebrado en Brighton, con Long Live Love, la cual fue elegida para la cantante por el público británico entre seis posibles candidatas: Have Love, Will Travel, Lovin’ You Ain’t Easy, Long Live Love, Someday, Angel Eyes y Hands Across the Sea, que fueron grabadas por Newton-John e incluidas en su álbum Long Live Love, su primero para el sello EMI Records.

Newton-John admitió más tarde que no le gustaba la canción. En declaraciones al Daily Telegraph en 2015, dijo que la experiencia fue «aterradora» y «terrible» porque no era fanática de esa canción, y añadió que «la audiencia votó por la que era mi menos favorita».

Olivia terminó cuarta en el concurso, que fue ganado por ABBA con Waterloo.

Publicidad y participación de ABBA en Eurovisión.

(en el punto 1 del Apéndice podrás encontrar videos y un artículo sobre una sesión de improvisación que hicieron Olivia, ABBA, y Andy Gibb; sigue este enlace para no conocer sobre este histórico encuentro: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/10352)

El álbum Long Live Love, por cierto, grabado parcialmente en Abbey Road Studios, fue lanzado en los Estados Unidos y Canadá como If You Love Me, Let Me Know. Todas las canciones propuestas para Eurovisión se sustituyeron por melodías diferentes, destinadas a capitalizar el éxito de Let Me Be There.

La edición estadounidense no solo utilizó selecciones de Long Live Love, sino también de Olivia y Music Makes My Day —como se le tituló a Let Me be There en el reino Undo—, y únicamente el título era nuevo.  

If You Love Me, Let Me Know, la canción principal del disco fue su primer sencillo y alcanzó el #5 Pop, el #2 Country —su mejor posición en este género hasta la fecha—, y el #2 AC. RIAA lo calificó «oro».

Según opina una fuente, fue el sencillo I Honestly Love You lo que le dio a Olivia prestigio internacional. La canción, una balada suave y melosa, se consideraba música country en ese momento, y ella ya había ganado un Grammy en la categoría de mejor vocal country el año anterior. La canción, escrita y compuesta por Jeff Barry y Peter Allen, se convirtió en la canción insignia de Newton-John.

De izquierda a derecha: el sencillo en cuestión, Jeff, y Peter.

Se convirtió en su primer #1 Pop —permaneciendo allí durante dos semanas—, segundo #1 de AC —por tres semanas—, y tercer top 10 Country —alcanzó el #6—, lo cual le valió dos Grammys más por Grabación del Año y Mejor Interpretación Vocal Pop Femenina. El sencillo fue catalogado como «oro» por RIAA.

El éxito de ambos sencillos ayudó al álbum a alcanzar el #1 en las listas de álbumes Pop durante una semana y Country por ocho. George Hamilton IV (en la foto) le entregó el Premio de la Asociación Británica de Música Country —BCMA por British Country Music Association Award— como la «Vocalista Femenina del Año» en Londres.

EE.UU., música country y controversia

A finales de la década del ‘70 y principios de la del ‘80, Olivia Newton-John cimentó su reputación como la vocalista femenina más importante de Estados Unidos, ganando varios discos de oro y premios Grammy.

Alentada por la cantante australiana expatriada Helen Reddy (en la foto), Olivia dejó el Reino Unido y se mudó a los Estados Unidos en 1975 a la edad de 27 años, donde encabezó las listas de álbumes Pop —por una semana— y Country —por seis semanas— con su siguiente álbum: Have You Never Been Mellow.

Durante 45 años, Olivia mantuvo el Récord Mundial Guinness por el tiempo más corto logrado por una cantante —154 días— entre 2 nuevos álbumes #1 —entre If You Love Me, Let Me Know y Have You Never Been Mellow (en la foto, la carátula)— en las listas de álbumes Billboard 200 estadounidenses…

…hasta que Taylor Swift lo hizo en 2020 con 140 días entre Folklore y Evermore.

Taylor Swift y los discos que le valieron el nuevo récord.

El álbum generó dos sencillos: la canción homónima escrita y producida por John Clifford Farrar —#1 Pop, #3 Country, y #1 AC—, y Please Mr. Please, #3 Pop, #5 Country, y #1 AC. Ambos sencillos fueron certificados «oro» por RIAA.

Ese mismo año, ella proporcionó una voz prominente, pero no acreditada, en el sencillo Fly Away de John Denver, que fue sucedido por su propio sencillo, Let It Shine/He Ain’t Heavy, He’s My Brother —ambas canciones son versiones: la primera de la original de Linda Hargrove, y la segunda del éxito internacional de The Hollies— en el #1 de AC. Las dos, también, fueron parte del sexto álbum de la cantante Clearly Love.

De izquierda a derecha: Denver y su sencillo en la primera columna; sencillo y álbum de Olivia mencionados arriba; The Hollies; Hargrove.

Fly Away regresaría como #1 tras el reinado de dos semanas de Let It Shine.

El séptimo álbum de estudio de Olivia fue Come On Over (en la foto, la carátula), lanzado el 29 de febrero de 1976, el cual alcanzó el #2 en la lista Top Country Albums y el #13 en el Billboard 200 estadounidenses.

El primer sencillo del álbum, con igual título, fue la canción originalmente incluida en el álbum Main Course de 1975 de los Bee Gees. Fue un éxito pop moderado, que alcanzó el número 23 en el Billboard Hot 100 de Estados Unidos, pero lo hizo mucho mejor en las listas country (#5) y AC (#7).

El disco también incluyó versiones de:

  • Who Are You Now? de la película de 1973 Hurry Up, or I’ll Be 30
  • Blue Eyes Crying in the Rain de Willie Nelson
  • Smile For Me de Lynn Anderson

Olivia no encajaba fácilmente en una sola categoría. Para algunos, era una artista pop, y para otros cantaba canciones contemporáneas para adultos. Su amor por la música country dio lugar a baladas de soft-rock que cruzaron a las estaciones de radio country y occidentales.

Este éxito provocó un debate entre los puristas de este estilo musical en los Estados Unidos, quienes se opusieron a que un extranjero que cantaba música pop con sabor a country fuera clasificado entre artistas nativos de Nashville (Tennessee).

En 1977, John Sargent Rockwell (en la foto) —un crítico de música y danza, y administrador de artes estadounidense—escribió en The Times que su «fina voz» provocó «molestia en dos campos», pues no ganó el favor de los críticos ni del rock ni del country. Olivia era criticada regularmente en la prensa por carecer de un timbre sureño o raíces estadounidenses profundamente arraigadas.

Además de su Grammy por Let Me Be There, Newton-John recibió el Premio a la Vocalista Femenina del Año por parte de la Asociación de Música Country —la CMA por Country Music Association— en 1974, derrotando a las nominadas más establecidas como Loretta Lynn, Dolly Parton y Tanya Tucker, así como a la artista canadiense Anne Murray.

De izquierda a derecha: Lynn, Parton, Tucker y Murray.

Los artistas country George Glenn Jones y Tammy Wynette (en la foto) lideraron un grupo de protesta de corta duración llamado Asociación de Artistas de Country —la ACE por Association of Country Entertainers— para abogar por una definición más estrecha del género.

Aun así, Olivia prevaleció, pues fue finalmente apoyada por la comunidad de la música country. Ella nunca contraatacó en la prensa, y sostuvo que, simplemente, estaba haciendo la música que amaba, junto con su productor y colaborador de toda la vida John Farrar (en la foto).

Stella Parton, la hermana de Dolly, grabó Ode to Olivia. En agradecimiento, Newton-John grabó su álbum de 1976, Don’t Stop Believin’, en Nashville.

Más tarde, Olivia dijo que Farrar la ayudó a encontrar su delicado tono de canto. «Me dijo que solía escuchar música en su radio de cristal y que era muy íntimo. “Imagina estarle cantando a esa persona joven —yo de niño—, que te está escuchando en su set de cristal”, me dijo».

Sin embargo, su carrera pop se enfrió con el lanzamiento de Clearly Love. Su racha de cinco sencillos consecutivos en el top 10 de oro en el Billboard Hot 100 terminó cuando el primer sencillo de este álbum, Something Better to Do (en la foto, la carátula), se detuvo en el #13 (que hizo el #19 Country y #1 AC).

Aunque sus álbumes aún alcanzaron el estatus de oro, no regresó al top 10 en las listas del Hot 100 o Billboard 200 nuevamente hasta 1978.

En noviembre de 1976, Olivia tuvo su primer especial de televisión estadounidense, A Special Olivia Newton-John.

En 1977, el sencillo Sam, un vals de  tempo medio de Don’t Stop Believin’, la devolvió al puesto #1 en AC, al #40 Country, #20 Pop, su posición más alta en las listas desde Something Better to Do.

A mediados de 1977, su éxito en los acostumbrados géneros musicales sufrió un golpe. Su álbum Making a Good Thing Better, que llegó al #34 Pop y al #13 Country, no fue certificado «oro», y su único sencillo, la canción homónima —#87 Pop y #20 AC—, no alcanzó el Top 10 de AC ni la lista Country.

Sin embargo, más tarde ese año, Olivia Newton-John’s Greatest Hits —#13 en Pop, y #7 en Country— se convirtió en su primer álbum de platino.

Demanda contra MCA Records

En abril de 1975, Newton-John y MCA firmaron un contrato inicial de dos años y cuatro álbumes en el que se esperaba que ella entregara dos LP al año para la compañía discográfica. MCA también tuvo la opción de extender el contrato por seis registros y tres años más; y si el artista no entregaba a tiempo, supuestamente se le permitía a MCA aumentar el plazo del compromiso para dar cuenta de la tardanza.

Según su nuevo acuerdo con esta compañía, los primeros tres álbumes de Olivia, comenzando con Clearly Love, salieron a tiempo. Sin embargo, su cuarto, Making a Good Thing Better, llegó tarde. Este retraso ocurrió casi al mismo tiempo en que ella estaba trabajando en otro gran proyecto para RSO Records, y el aplazamiento posiblemente le dio a MCA, que parecía querer mantener su control sobre la artista, el derecho de ejercer su opción, extender su contrato y evitar que firmara con otra empresa. Newton-John tampoco entregó un álbum «recién elegido».

El 31 de mayo de 1978, Newton-John y MCA presentaron acciones por incumplimiento de contrato contra el otro. La cantante demandó por 10 millones de dólares y afirmó que el hecho de que MCA no promoviera y anunciara adecuadamente su producto la liberó de su acuerdo. La contrademanda del sello discográfico solicitó 1 millón en daños y una orden judicial contra la cantante que trabajaba ya con otra firma de música.

En última instancia, a Newton-John se le prohibió ofrecer sus servicios de grabación a otro sello hasta que el pacto de cinco años hubiera seguido su curso, pero el pacto original no se prorrogó automáticamente, a pesar de que Olivia no había suministrado debidamente la suma total de vinilos indicada en el contrato.

Como resultado de la demanda, las compañías discográficas cambiaron sus contratos para que se basaran en un número determinado de álbumes grabados por un músico y no en un número específico de años.


A finales de la década de 1970, Helen Reddy invitó a Olivia a cenar. En la casa de Reddy, Olivia conoció al productor Allan Carr (en la foto), quien estaba buscando una actriz para un nuevo proyecto cinematográfico que requería cantar. Carr estaba tan enamorado de la cantante que quería contratarla en el acto. Él mismo le dijo luego el título de la película.

Eso viene en el próximo capítulo de este homenaje.

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Apéndice a «Olivia Newton-John nos deja. Nosotros quedamos desesperanzadoramente devotos a Sammy». 

(esta información está conectada al artículo principal en el siguiente enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/10263)

1. La sesión informal de improvisación de Olivia, ABBA y Andy Gibb:

Les comparto la traducción del artículo sobre esta descarga informal o jam session como apareció en smoothradio.com en octubre de 2020, con algunos pequeños cambios en la redacción y más fotos.

El programa fue un especial de Olivia Newton-John que se emitió el 17 de mayo de 1978. En ese momento, Olivia tenía 29 años y su amigo cercano Andy Gibb solo 19.

El programa fue grabado durante el «Mes ABBA» en los Estados Unidos, y el supergrupo pop fue al programa como invitados especiales. Juntos interpretaron un popurrí de éxitos de ABBA, incluyendo Dancing Queen y Fernando.

Pero fue la sesión de improvisación informal que siguió, fue el momento musical realmente especial.

Mientras los talentosos músicos se reían y bromeaban al tiempo que cantaban sin esfuerzo canciones de Elvis Presley y The Beach Boys, la audiencia observaba en silencio con asombro.

Elvis y The Beach Boys.

Entre momentos de narración y conversación, el grupo entra y sale de la música con facilidad.

Juntas, sus armonías en Help Me, Rhonda de los Beach Boys son impecables, ya que Olivia toca la batería, Benny Andersson el piano, Björn Ulvaeus y Andy rasguean las guitarras, mientras Anni-Frid Lyngstad sacude una pandereta.

Inmediatamente después, el grupo se enfrenta a otro éxito de esta banda de rock.

«Conozco una que podrías comenzar con tu voz»,  le dice Olivia a Benny, mientras imita el comienzo de Barbara Ann.

Benny sonríe al grupo de músicos antes de cantar las primeras líneas. Momentos después, todos se unen para una versión animada, riéndose y burlándose el uno del otro mientras intentan alcanzar las notas altas.

Olivia le pregunta a Andy: «¿Cómo es que tú estás haciendo la parte alta y yo estoy haciendo la parte baja?»

Sus interpretaciones de éxitos pop se detienen brevemente para una actuación operística de Anni-Frid, quien muestra su impresionante rango vocal.

«¿Tienes hermanas o hermanos musicales, Andy?», le pregunta Björn a Gibb, mientras el grupo y la audiencia estallan en risas.

«Bueno, tengo una hermana», responde Andy. «No, tengo dos hermanas y tres hermanos».

«Oh sí, ¿qué están haciendo?», bromea alguien fuera de cámara.

«Mis hermanos han formado este grupo, han comenzado… No sé, tienen este álbum que están tratando de hacer… Fiebre algo —Saturday Night Fever—», responde, mientras finge actuar tímidamente.

Olivia sigue el juego, bromeando: «¿No es eso de Fever? Oh, eso nunca despegará».

«Sigo diciéndoles que nadie lo escuchará», responde Andy.

(en la foto, Olivia y Andy bromean)

Olivia continúa preguntándole a Andy sobre sus primeros recuerdos de la música de crecer en un hogar musical.

«No creo que me haya involucrado tanto con eso hasta que tenía unos diez u 11 años», revela el menor de los Gibb. «Mis hermanos eran como una especie de generación que iba delante, así que quiero decir que nunca nos mezclamos realmente».

Andy continúa charlando sobre sus hermanos, y agrega: «Su música siempre ha sido, como saben, la música en la que me he inspirado».

Después de que Andy termina de hablar, el grupo se relaja en una canción temprana de los Bee Gees e interpreta su éxito de 1967 Holiday, con Andy asumiendo la voz principal.

La sesión de improvisación del grupo llega a su fin con Jailhouse Rock de Elvis.

«Realmente los voy a extrañar cuando regresen», le dice Olivia a ABBA. «Lo he pasado muy bien».

Dedica su último solo de la noche al grupo y canta una hermosa interpretación de What’ll I Do, compuesta por Irving Berlin, mientras las luces se atenúan y todos miran…

2. Una entrevista a pura risotada:

Olivia Newton-John y John Travolta estaban siendo entrevistados en 1983, cinco años después de la película Grease, cuando comenzaron a reírse sin parar de las terribles habilidades matemáticas del otro.

John Travolta falla en calcular la edad de los niños que aún no habían nacido cuando Grease fue proyectada, y Olivia Newton-John inmediatamente comienza a hablar sobre sus habilidades matemáticas.

La entrevista desciende al caos ya que la pareja no puede dejar de reírse y hacer bromas a expensas del otro, y John Travolta se llama a sí mismo el «actor más tonto que jamás haya vivido».

Travolta cuestiona su propia inteligencia al referirse a su licencia de piloto: «Y vuelo un avión a reacción»; Olivia interviene y dice que «ella va con él» mientras los dos continúan desternillados de la risa.

«Bueno, entonces eres realmente estúpida», comenta John, mientras los dos intentan continuar la entrevista, pero ahora se ríen tanto que el estómago comienza a dolerle a Olivia.

Olivia hace un gesto a Travolta y le dice a la cámara: «Este es un día típico». Y allí el video llega a su fin.

El video salió después de que las dos estrellas revelaran lo que sucedió detrás de escena mientras filmaban la película en 1977 y abordaran los rumores de romance.

Olivia tenía 28 años y John tenía 23 cuando filmaron esta película.

Olivia Newton-John en el video para internet Mamma Mia No Filter en 2018: «Ambos estábamos con otras personas cuando filmábamos y creo, respetuosamente, que simplemente no sucedió. Creo que fue bueno, porque mantuvo la tensión allí y la química. Podría haber sido un verdadero desastre si hubiéramos decidido salir o hubiéramos tenido una pelea o algo así. Así que creo que fue igual de bueno que no sucediera. Pero seguimos siendo grandes amigos».

Desde entonces, el propio John Travolta ha hablado sobre la química de la vida real que tuvo con Olivia Newton-John.

Olivia Newton-John nos deja. Nosotros quedamos desesperanzadoramente devotos a Sammy.

¿Quién no se enamoró de Olivia —al menos, hablo por los varones heterosexuales— en los ’70 cuando la conocimos? Claro que siempre habrá quien diga que no, pero la mayoría lo hicimos. La mayoría nos prendamos de ese bello rostro, esa voz clara, ese cuerpo estilizado.

Todavía recuerdo a Diocles sentado en una litera superior, emocionado con la «flaca chacalera» —como él llamaba a Olivia—, contándonos Grease. O a Mirtica sentada en uno de los bancos de la sala de estar a la derecha de la plaza de formación, cantando Hopelessly Devoted to You a dúo con Olivia, quien sonaba por el altavoz.

Maggie Carlés y Luis Nodal escribieron y cantaron su versión «Hoy te quiero más que ayer»

sobre la original Have You Never Been Mellow de Olivia.

Hembras y varones por igual nos enamoramos de la calidad artística de Olivia. Tal fue el impacto que esa actriz y cantante nos causó desde el comienzo. Muchos —estoy seguro— no pudimos seguir su carrera y vida por circunstancias diversas. Y no es poco lo que puede contarse sobre ella. Vamos, entonces, a conocer más de Olivia.

La australiana británica y su familia

Dame Olivia Newton-John nació el 26 de septiembre de 1948 —Libra, en el horóscopo— en Cambridge, Cambridgeshire, Inglaterra, donde vivió hasta los cinco años.

Fue la menor de tres hermanos, detrás de su hermano Hugh Newton-John (1939-2019), un médico, y su hermana Rona Newton-John (1941-2013), modelo —en su juventud— y actriz que estuvo casada con el coprotagonista de Olivia en el musical que la lanzó a la fama mundial.

(en la foto, Olivia y su familia)

Olivia estaba emparentada con personas de buena educación y relevantes en cierta medida.

Su padre Brinley «Bryn» Newton-John (1914-1992) nació en Gales, Reino Unido, en una familia de clase media. Fue traductor de alemán y durante la Segunda Guerra Mundial llegó a ser oficial del MI5 en el proyecto Enigma en Bletchley Park, el cual ayudó a detener a Rudolf Hess (foto).

Después de la guerra, se convirtió en el director de la Cambridgeshire High School for Boys, en cuya posición estaba cuando nació Olivia. Más tarde pasó a ser director del King’s College. Se dice de él que estaba dotado de una voz operística y fue violinista. 

Su madre, Irene Helen Born (1914-2003) —escritora, fotógrafa y ecologista—nació en Alemania y escapó al Reino Unido con su familia en 1933 para huir del régimen nazi. A ella se le aduce el haber traducido un libro de su padre Max Born y cartas de Einstein.

El abuelo materno de Olivia fue el físico judío alemán Max Born, ganador del Premio Nobel de Física, con títulos FRS —por Fellowship of the Royal Society; en español Miembro de la Real Sociedad— y FRSE —por Fellowship of the Royal Society of Edinburgh o Miembro de la Real Sociedad de Edimburgo—, quien escapó de la Alemania nazi en 1933 hacia Gran Bretaña. Fue un viejo amigo y colaborador de Albert Einstein.

Por su parte, su abuela materna Hedwig era hija del jurista judío alemán Victor Gabriel Ehrenberg, y de su esposa luterana, cuyo propio padre, el tatarabuelo de Olivia, era el jurista Caspar Rudolf von Jhering.

De izquierda a derecha: Max y Hedwig vistiendo ropa india en Bangalore, India, en 1937; Victor Gabriel Ehrenberg; y Caspar Rudolf von Jhering.

Su tío fue Gustav Victor Rudolf Born, galardonado FRCPFellows of the Royal College of Physicians; Miembros del Colegio Real de Médicos—, HonFRCSFellowship of the Royal Colleges of Surgeons, es decir, Miembro de los Colegios Reales de Cirujanos, y FRS.

Además, trabajó como Profesor en Farmacología en el King’s College de Londres y profesor de investigación en el Instituto de Investigación William Harvey, y en Barts y la Escuela de Medicina y Odontología de Londres.

De izquierda a derecha: Colegio Real de Médicos; el Instituto de Investigación y William Harvey; y Barts.

Como si todo esto fuera poco, a través de su línea Ehrenberg, Newton-John era prima tercera del comediante Ben Elton.

En 1954, cuando ella tenía seis años, la familia de Newton-John emigró a Melbourne, Australia, porque su padre aceptó un puesto como profesor de alemán del Ormond College en la Universidad de Melbourne.

En esta ciudad, Olivia asistió a la Christ Church Grammar School en el suburbio de Melbourne de South Yarra y luego a la University High School en Parkville. En esta última, Olivia fue descrita como «una estudiante de bachillerato llena de vida con ojos notables», cuando tenía 15 años, en el periódico estudiantil de la escuela, la cual ayudó a transformar a una aspirante a estrella en el ícono en el que finalmente se convirtió.

A la izquierda: Christ Church Grammar School; a la derecha: University High School.

Ambos padres alentaron la musicalidad de Newton-John, y ella afirmó que su padre podría haber sido cantante si no hubiera sido tan autocrítico. En sus memorias, escribió: «¿Me pregunto de dónde saqué mi perfeccionismo?»

Una fuente cuenta que su padre solía fumar mientras le leía cuentos antes de acostarse y, de joven, ella se sintió intensamente atraída por probar cigarrillos. A los nueve años, su madre le dio uno para probar, y la experiencia fue tan desagradable que la desanimó por completo.

Más tarde, cuando cantaba en clubes de Londres a los diecinueve años, Olivia intentó fumar de nuevo, pensando que podría darle la voz sensual de Julie London. Pero todavía no podía soportarlo.

Al respecto, Olivia escribió: «Por desgracia, la sensualidad no estaba en las cartas para mí porque todavía tenía esa niña de nueve años en sus pijamas», y sobre la escena en Grease en la que Sandy intenta fumar con las Pink Ladies, agregó: «¡Arte imitando la vida!»

Escena del musical Grease donde Sandy -interpretada por Olivia- intenta fumar con las Pink Ladies.

Primeros pasos

Según el artículo de Anthony Segaert de 2022, Olivia estuvo en la escuela primaria con otro famoso ícono de la música australiana, Daryl Braithwaite (en la foto), pero fue en University High donde su talento musical y el de actuación se hicieron evidentes.

De hecho, Olivia originalmente quería convertirse en veterinaria, pero luego decidió centrarse en la actuación tras dudar de su capacidad para aprobar los exámenes de ciencias.

Las entrevistas con los compañeros de clase y amigos de la estrella en la escuela secundaria, a la que ella asistió durante cuatro años, de 1961 a 1964, pintan una imagen clara de una niña profundamente apasionada por la música y el teatro, y una escuela que nutrió su talento en cada oportunidad.

Glenda Johnston, una alumna mayor que Olivia, que la notara en obras de teatro y en la vida escolar, expresó: «En la escuela era evidente, cuando era joven, que era una joven muy talentosa y bonita. En Uni High había muchos rebeldes literarios y artísticos».

Personas notables de la época de Newton-John incluyeron al director de Crocodile Dundee, Peter Faiman, el artista de actuación extrema Stelarc y el dramaturgo David Keith Williamson.

Judee Horin (en la foto abajo), cantante y exalumna de esta escuela, relató los grandes esfuerzos que esta hizo para satisfacer los intereses de los estudiantes. Todos los jueves, los estudiantes tenían un «período de pasatiempo» en el que podían desarrollar intereses creativos como la música, el teatro o la fotografía. Judee recordaba:

«Era una de las mejores escuelas (en Melbourne). Aunque era una escuela gubernamental, era un poco elitista, y tenías que estar en la parte superior de tu clase para entrar».

Stelarc (en la foto) trabajó en sets para producciones dramáticas en la escuela, y junto con Newton-John en varias obras de teatro. Él dijo sobre ella que tenía buenos recuerdos de trabajar juntos en las actuaciones.

Una actuación de Newton-John en The Admirable Crichton, una comedia romántica presentada por el club de drama de la escuela, fue el primer talento actoral que le reconocieran, ya que se convirtió en la finalista del Young Sun’s Drama Award a la mejor actriz colegiala.

Olivia, dentro del círculo, durante una presentación en University High School en 1964.

Esta fue valorada por el periódico escolar Ubique (en la foto), que la describió como «una noche de altas actuaciones» y destacó la actuación de Newton-John: «Olivia, en línea con su personaje Lady Mary Lasenby, literalmente goteaba sarcasmo en cada oportunidad».

Newton-John demostró tener talento musical bien temprano.

Su carrera como estrella del canto adolescente comenzó en los años sesenta en Australia, donde estableció una alegre e inocente imagen. Sus primeras portadas de álbumes presentan retratos de una Olivia muy rubia en varios entornos pastorales, ya sea un campo de flores silvestres o un bosque de pinos o un cuerpo de agua brillante.

A los 14 años, Olivia y tres compañeras de clase crearon Sol Four, un grupo que poco duró, y a menudo actuaban en la cafetería propiedad de su cuñado.

Eventualmente, comenzó a actuar en programas de radio y televisión. Poseedora de una voz pura, pero poderosa, Newton-John fue rápidamente demandada; se convirtió en una habitual en programas de televisión australianos locales.

Filmó escenas para la película infantil Funny Things Happen Down Under —una película musical australiano-neozelandesa de 1965 dirigida por Joe McCormick, que sigue a un grupo emprendedor de niños que se unen para salvar su casa club cuando está en peligro de ser vendida—, antes de hacer la primera de muchas apariciones en el programa pop de ATV-0 The Go!! Show, donde conoció a su futura compañera de dueto, la cantante Pat Carroll, y a su futuro productor musical, John Farrar (Carroll y Farrar se casarían más tarde).

Olivia en Funny Things Happen Down Under de 1965.

Sobre su actuación se dijo que era «una revelación ver al futuro incondicional tocar notas altas a la edad de 16 años. A pesar de ser su primera película, Newton-John está radiante y segura, y su poder estelar es evidente en todo momento».

Luego, firmaría un contrato con HSV-7 —una estación televisiva en Melbourne—, para aparecer en el popular programa de variedades diurno Time For Terry, presentado por el comediante, animador y músico de jazz inglés Terry O’Neill, y The Happy Show donde actuó como la anfitriona Lovely Livvy.

Pat Carroll y Olivia Newton-John se convirtieron en habituales en las tardes de entresemana de Time for Terry en 7 Melbourne. Terry O’Neal aparece en estas tomas también.
Un video promocional del programa de HSV7 Happy Show en los ’60 (The Australian Television Archive)

Estas producciones unirían a Olivia con su novio de la época, el igualmente ocupado cantante y actor Ian Bruce «Turps» Turpie.

Ian y Olivia.

Después de trabajar en Happy Show entre 1964 y 1965, durante el período de fin de año sin calificaciones, Newton-John dejó la escuela para concentrarse en su floreciente nueva carrera. Si hacer esto fue en contra de los deseos de su padre educado en Cambridge, se convirtió en una habitual de la televisión australiana a lo largo de 1965.

Una entrada del anuario de 1964 felicitó a Olivia por su victoria en «un viaje a Inglaterra después de una competencia que involucraba a jóvenes talentos de Australia».

Decía la entrada: «Desde el ángulo escolar, Olivia está haciendo un curso de humanidades, incluida la música, que demostrará ser una bendición en la vida posterior cuando, como se espera, el escenario ya no se convierta en un pasatiempo sino en una (carrera para) esta chica notable y talentosa».

Se refería a la premiación recibida por Newton-John cuando irrumpió en escena con solo 15 años, ganando el concurso de talentos Sitmar Talent Quest en el programa de televisión Sing, Sing, Sing de ATN-7 —la estación televisiva insignia de Sídney— en abril de 1964, presentado por el ícono australiano de la década del ‘60 Johnny O’Keefe,

Johnny O’Keefe declara a Olivia Newton-John como la ganadora en Sing Sing Sing el 19 de abril de 964.

al interpretar Anyone Who Had a Heart,

Esta canción fue escrita por Burt Bacharach (música) y Hal David (letra) para Dionne Warwick en 1963.

y Everything’s Coming Up Roses.

Bette Midler interpreta Everything’s Coming up Roses en la versión cinematográfica de 1993 del musical original de Broadway Gypsy

Las apariciones en este medio comenzaron a acumularse con reservas en Sunnyside Up de HSV-7, Teen Scene de ABC TV y un regreso a Sing Sing Sing para fin de año.

A la izquierda: Olivia con 15 años en un ensayo antes de su aparición en Sunnyside Up. A la derecha: Olivia de vuelta a Sing, Sing, Sing en 1965 (FAIRFAX ARCHIVES).

El 16 de mayo de 1965, esta adolescente de Melbourne de voz suave abrió un episodio de Boomeride, un nuevo e innovador programa musical de televisión en vivo en GTV-9, filmado en Nunawading Studios —en Nunawading, un suburbio de Melbourne— de ATV-0.

Nombrado en honor a una canción del compositor de Sídney, Charles Marawood (en la foto), y producido por la productora de Melbourne PAKKTEL, Boomeride fue una primicia australiana. En contraste con los espectáculos de música pop de la época que utilizaban doblaje —o sincronía de labios—, todas las canciones aquí se interpretaban en vivo y respaldadas por un combo de cuatro piezas.

El espectáculo contó solo con canciones escritas por Marawood, cuyas composiciones cubrieron una amplia gama de estilos líricos, incluyendo baladas, jazz lounge fresco, y música bailable. La estética específica del programa se enfatizó aún más por el uso de crash zoom —un tipo de plano cinematográfico en la que la cámara se acerca o aleja rápidamente—,

Ejemplos de crash zoom.

y la iluminación creativa en un escenario rodeado por el público.

Olivia Newton-John interpreta 3 canciones (When I Grow Up, Crawl Baby Crawl y Which Of My Daughters, la última a dúo con Tony Cole) en el programa de televisión musical australiano de 1965 Boomeride.

Como dato histórico, las tres canciones compuestas por Marawood e interpretadas por Newton-John se encuentran entre sus primeras actuaciones musicales en vivo sobrevivientes conocidas. Todas las canciones permanecen sin publicar comercialmente y ninguna fue incluida en el álbum de la banda sonora que lo acompaña lanzado más tarde ese año.


Más cosas interesantes de la vida y obra de Olivia Newton-John vendrán en la próxima entrega. ¡No te lo pierdas!

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Operación Paperclip: en el lado oscuro de la intervención estadounidense en la II Guerra Mundial (IX).

Todo lo expuesto en el capítulo anterior tuvo su basamento en investigaciones que desclasificaron archivos de la CIA. A partir de ahí, funcionarios gubernamentales, la prensa y personalidades civiles comenzaron a hacer pública la verdad oculta. He aquí cómo la preocupación se desarrolló y decantó en denuncia.

LA TAJADA DE LA CIA (III)

La exposición de la verdad sobre la inteligencia estadounidense

George Lardner Jr., en su artículo del 2001 para washingtonpost.com, nos deja saber que la CIA se había negado a reconocer la existencia de los registros hasta que el Congreso aprobó una ley de 1998 que requería su desclasificación.

En el National Security Archive Electronic Briefing Book No. 146 —Informe electrónico del Archivo de Seguridad Nacional, libro #46— del National Security Archive Posts Secret CIA History —Archivo de Seguridad Nacional Público, Historia Secreta de la CIA—, editado por Tamara Feinstein en 2005 para nsarchive2.gwu.edu, se señala que la documentación desenterrada por el Grupo de Trabajo Interinstitucional —IWG por Interagency Working Group— revela amplias relaciones entre criminales de guerra nazis y organizaciones de inteligencia estadounidenses, incluida la CIA.

Este fue un grupo de académicos, funcionarios públicos y ex oficiales de inteligencia estadounidenses designado por el presidente William «Bill» Jefferson Clinton, que ayudaron a preparar los registros de la CIA para la desclasificación.

Los registros actuales muestran que, al menos, cinco asociados del notorio nazi Adolf Eichmann trabajaron para la CIA, otros 23 nazis fueron contactados por la CIA para su reclutamiento, y al menos 100 oficiales dentro de la organización Gehlen eran exoficiales de SD o de la Gestapo.

El IWG contó con la ayuda de académicos clave para consultar durante el proceso de desclasificación, y estos historiadores publicaron su propia interpretación del material desclasificado en mayo del 2004 en una publicación llamada US Intelligence and the Nazis (en la foto). La introducción a este libro enfatiza el dilema de usar a los exnazis como activos:

La noción de que ellos —la CIA, el Cuerpo de Contrainteligencia del Ejército, la organización Gehlen— emplearon solo unas pocas manzanas podridas no resistirá la nueva documentación. Algunos funcionarios de inteligencia estadounidenses no podían o no querían ver cuántos oficiales de inteligencia alemanes, oficiales de las SS, policías o colaboradores de los nazis —que no eran ya alemanes— estaban comprometidos o incriminados por su servicio pasado.
La retrospectiva nos permite ver que el uso estadounidense de criminales de guerra reales o supuestos fue un error en varios aspectos (…) no había ninguna razón convincente para comenzar la era de la posguerra con la ayuda de algunos de los asociados con los peores crímenes de la guerra. La falta de atención suficiente a la Historia —y, a nivel personal, al carácter y la moralidad— sentó un mal precedente, especialmente para las nuevas agencias de inteligencia.
También trajo a las organizaciones de inteligencia a hombres y mujeres que antes eran incapaces de distinguir entre sus creencias políticas y/o ideológicas y la realidad. Como resultado, tales individuos no pudieron y no entregaron una buena inteligencia.
Finalmente, debido a que sus nuevas y profesadas «convicciones democráticas» eran, en el mejor de los casos, inseguras, y su pasado podía usarse en su contra (algunos podrían ser chantajeados), estos reclutas representaban un problema de seguridad potencial. 

A propósito de la investigación, Martin A. Lee en su artículo del 2001 publicado en ips-dc.org, escribió que los informes de la CIA mostraban que los funcionarios estadounidenses sabían que estaban subsidiando a numerosos veteranos del Tercer Reich que habían cometido horribles crímenes contra la humanidad, pero estas atrocidades se pasaron por alto a medida que la cruzada anticomunista adquirió su propio impulso.

Para los nazis, que de otro modo habrían sido acusados de crímenes de guerra, firmar con la inteligencia estadounidense les permitió evitar una pena de prisión o de muerte.

Eli M. Rosenbaum (en la foto), director de la Oficina de Investigaciones EspecialesOSI por Office of Special Investigations—del Departamento de Justicia, principal cazador de nazis de Estados Unidos y miembro del IWG, expresó:

«Los verdaderos ganadores de la Guerra Fría fueron los criminales de guerra nazis, muchos de los cuales pudieron escapar de la justicia porque el Este y el Oeste se centraron tan rápidamente después de la guerra en desafiarse mutuamente».

El equipo de IWG, después de publicar 18,000 páginas de material redactado de la CIA, declaró que «muchos criminales nazis recibieron un castigo leve, ningún castigo en absoluto, o recibieron una compensación porque las agencias de espionaje occidentales los consideraron activos útiles en la Guerra Fría».

Para la excongresista Elizabeth Holtzman (en la foto), miembro del panel que examinó los archivos de la CIA, estos «no son meros documentos históricos», pues ellos plantean preguntas críticas sobre la política exterior estadounidense y los orígenes de la Guerra Fría.

La decisión de reclutar agentes nazis tuvo un impacto negativo en las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética y preparó el escenario para la tolerancia de Washington de los abusos contra los derechos humanos y otros actos criminales en nombre del anticomunismo. Con ese fatídico abrazo, se lanzó la suerte de una letanía de intervenciones antidemocráticas de la CIA en todo el mundo.

En su análisis de las premisas que llevaron a este escrutinio de la agencia, Kevin C. Ruffner de jewishvirtuallibrary.org parte del libro de 1988 de Christopher Simpson, Blowback: America’s Recruitment of Nazis and Its Effects on the Cold War, —«Retroceso: El reclutamiento de nazis en Estados Unidos y sus efectos en la Guerra Fría»—, donde el autor afirma que «las agencias de inteligencia de Estados Unidos sabían, o tenían buenas razones para sospechar, que muchos agentes contratados durante la Guerra Fría habían cometido crímenes contra la humanidad en nombre de los nazis».

La CIA, el Departamento de Estado y la inteligencia del Ejército de los Estados Unidos, crearon programas especiales con el propósito específico de traer a los Estados Unidos a exnazis y colaboradores seleccionados. Otros proyectos protegieron a esas personas colocándolas en las nóminas de Estados Unidos en el extranjero».

La agencia se puso bajo un particular escrutinio debido a su secreto y reputación ya que, a lo largo de los años, los observadores han acusado que:

  • La CIA, y sus organizaciones predecesoras como la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS, 1942-45), la Unidad de Servicios Estratégicos (SSU, 1945-46) y el Grupo Central de Inteligencia (CIG, 1946-47), emplearon personal de inteligencia alemán como fuentes de información. Después, la CIA patrocinó el nuevo servicio de inteligencia de la República Federal Alemana, una organización bajo el control de oficiales del extinto estado mayor alemán. Las filas de la organización albergaban a muchos oficiales de las SS y SD alemanas cuya lealtad al nuevo gobierno de Alemania Occidental permanecía en duda.
  • La CIA y sus organizaciones predecesoras emplearon a antiguos colaboradores del Tercer Reich, principalmente de Europa del Este y del Sur, inicialmente como fuentes de información y más tarde como activos operativos para las actividades detrás de la Cortina de Hierro.
  • La CIA, incluida la Oficina de Coordinación de Políticas (OPC, 1948-52), trajo alemanes y europeos del este a los Estados Unidos para proporcionar información detallada sobre la Unión Soviética.
  • La CIA, incluida la OPC, formó «ejércitos secretos» de varios grupos de emigrados en Europa y los entrenó en los Estados Unidos. Las filas de estos grupos incluían numerosos antiguos colaboradores de la Alemania nazi, y algunas de estas personas permanecieron activas en otros proyectos de la CIA.
  • La CIA evacuó a los criminales de guerra y colaboradores nazis a través de «líneas de ratas» en el sur de Europa, lo que les permitió escapar de la justicia al reubicarlos de incógnito en América del Sur.
  • La CIA abusó de su autoridad legal para traer desertores soviéticos y del bloque soviético y otras personas de interés a los Estados Unidos.
  • La CIA le encubrió sus actividades al Congreso y a otros investigadores federales.

Frustrado por la lentitud del INS —el Servicio de Inmigración y Naturalización— en la revisión de sus propios registros, el Congreso finalmente exigió que la GAO —U.S. Government Accountability Office— determinara si el INS o cualquier otra agencia gubernamental había conspirado para obstruir las acciones legales contra los presuntos criminales de guerra nazis que vivían en los Estados Unidos.

El Congreso hizo esta solicitud en enero de 1977, marcando el comienzo de la primera investigación de la GAO. La Unidad de Litigios Especiales, una nueva oficina dentro del INS y predecesor inmediato de la OSI, también comenzó una investigación por su cuenta al unísono.

En mayo de 1978, la GAO publicó su informe formal, Widespread Conspiracy To Obstruct Probes of Alleged Nazi War Criminals Not Supported by Available Evidence–Controversy May Continue —«Conspiración generalizada para obstruir las investigaciones de presuntos criminales de guerra nazis no respaldados por la evidencia disponible: la controversia puede continuar»—. Con respecto a la participación de la CIA, la GAO encontró que, en su búsqueda de información sobre 111 presuntos criminales de guerra nazis, la Agencia no tenía registros sobre 54. De los 57 restantes, la CIA tenía referencias, como artículos de periódicos y correspondencia general con otras agencias federales, sobre 35.

Eso dejó a 22 personas con las que la CIA admitió a los investigadores de la GAO que tenía una relación más sustancial. En un caso no identificado, la CIA patrocinó la inmigración de un «alto funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores alemán durante la era nazi» a los Estados Unidos. Los 21 restantes tuvieron contacto con la CIA en el extranjero o después de su inmigración a Estados Unidos; a algunos se les pagó, mientras que el organismo se negó a utilizar otros.

El congresista Joshua Eilberg (en la foto) criticó al Gobierno Federal porque «este informe deja en claro que la CIA y el FBI estaban más interesados en usar a estas personas y obtener información de ellas que en realizar cualquier investigación de antecedentes sobre sus actividades en tiempos de guerra o perseguir acusaciones de que eran criminales de guerra».

Como resultado de la continua frustración con el curso de las investigaciones criminales de guerra nazis, la congresista Holtzman fortaleció las leyes de inmigración estadounidenses para «excluir de la admisión en los Estados Unidos a los extranjeros que han perseguido a cualquier persona por motivos de raza, religión, origen nacional u opinión política, y para facilitar la deportación de tales extranjeros que han sido admitidos en los Estados Unidos».

Holtzman también pidió la formación de la OSI —Office of Special Investigations u Oficina de Investigaciones Especiales— en la División Penal del Departamento de Justicia. Esto hizo que ese departamento, y no el INS, fuera responsable de las investigaciones criminales de guerra nazis.

La investigación criminal de guerra nazi es ahora la investigación más larga en la historia de la CIA.

Estas dieron un giro inesperado en mayo de 1982, cuando John Loftus (en la foto), un ex abogado de OSI, anunció en 60 Minutes de CBS-TV que numerosas ramas del gobierno de los Estados Unidos, incluidos el Ejército, el FBI, la CIA y el Departamento de Estado, habían empleado a nazis y los habían traído a Estados Unidos después de la guerra.

Además, Loftus acusó a estas mismas agencias de haberse negado a apoyar la investigación de la GAO de 1977-78. Estas acusaciones provocaron una respuesta inmediata en el Capitolio y generaron una considerable atención de los medios.

El resultado fue una nueva investigación de la GAO que tomó otros tres años y desenterró miles de documentos de numerosas agencias. Esta vez, la Agencia otorgó a los investigadores de la GAO acceso completo a sus registros en un esfuerzo por evitar la controversia que empañó el primer examen de la GAO.

Mientras la GAO surcaba montañas de registros, nuevos eventos plantearon más preguntas sobre las actividades de inteligencia de Estados Unidos durante los primeros años de la Guerra Fría.

En 1983, Bolivia extraditó a Klaus Barbie Altmann (en la foto), «el carnicero de Lyon», a Francia para ser juzgado por sus crímenes en ese país durante la ocupación alemana. Los reporteros se dieron cuenta rápidamente de que Barbie, de hecho, había escapado de la Alemania de la posguerra con la ayuda de la inteligencia estadounidense. Seguía sin estar claro si los Estados Unidos seguían apoyándolo en América del Sur.

En la primavera de 1983, el director de OSI, Allan A. Ryan (hijo) asumió el liderazgo en la investigación de Barbie. Varios meses después, Ryan emitió un informe que demostraba claramente que el Ejército de los Estados Unidos había empleado a Barbie como agente en Alemania y había patrocinado su escape de Europa.

El informe de Ryan absolvió a la CIA de cualquier irregularidad, pero destacó las intrincadas redes de los servicios de inteligencia aliados en Austria, Alemania e Italia en la década posterior a 1945. Ryan también exploró el uso por parte del Ejército de las «líneas de ratas» de Europa, las rutas de escape que aparentemente sirvieron para varios propósitos.

Una serie de otros casos importantes de crímenes de guerra siguieron al caso Barbie, tantos que la década de 1980 puede denominarse «la década de los criminales de guerra nazis».

Tan pronto como se secó la tinta en las páginas del informe Ryan, OSI emprendió el examen de Robert Jan Verbelen (en la foto), miembro de un grupo flamenco de las SS, y su empleo en la inteligencia del ejército estadounidense en Austria y Alemania. Si bien el informe Verbelen no atrajo tanta atención pública como la investigación de Barbie, confirmó que la inteligencia estadounidense, especialmente el Cuerpo de Contrainteligencia, había sido descuidada en su reclutamiento de agentes.

En el verano de 1985, la GAO publicó su segundo informe, titulado Nazis and Axis Collaborators Were Used to Further US Anti-Communist Objectives in Europe-Some Immigrated to the United States —en español «Los nazis y los colaboradores del Eje fueron utilizados para promover los objetivos anticomunistas de los Estados Unidos en Europa: algunos emigraron a los Estados Unidos»—. Después de años de investigación a través de 150,000 archivos y entrevistando a numerosos oficiales de inteligencia estadounidenses sobrevivientes, la GAO concluyó que «la inteligencia estadounidense utilizó recursos anticomunistas que tenían un potencial de inteligencia inmediato». Estos «recursos» incluían ex personal de inteligencia nazi y colaboradores.

La GAO admitió que si bien «no se le negó el acceso a ningún documento solicitado (…) las agencias de inteligencia a menudo asignan a los proyectos nombres inocuos que no reflejan los propósitos de los proyectos y, por lo tanto, no podemos asegurar que solicitamos todos los archivos de los proyectos relevantes».

Con el paso del tiempo, la destrucción de registros y la muerte de participantes, «no podemos estar completamente seguros de que hemos obtenido toda la información relevante o de que hemos identificado a todos los nazis y colaboradores del Eje asistidos por agencias estadounidenses para emigrar a los Estados Unidos».

La naturaleza sensible de las investigaciones criminales de guerra nazis se ilustra mejor en el caso Kurt Josef Waldheim (en la foto) en 1986-87, en el que una figura internacional, un ex secretario general de la ONU y pronto presidente austriaco, fue acusado de ocultar su papel en la Segunda Guerra Mundial.

Si bien Waldheim había admitido durante mucho tiempo su servicio en el ejército alemán, nunca había descrito completamente el alcance de sus actividades en los Balcanes, una región marcada por numerosas atrocidades nazis.

El hecho de que Waldheim se elevara a niveles tan altos después de la guerra llevó a muchos observadores a preguntarse si disfrutaba de una relación especial con los servicios de inteligencia estadounidenses, soviéticos o yugoslavos.

La CIA una vez más cayó bajo sospecha y, a lo largo de los años, ha habido demandas para que la Agencia revele cualquier participación que haya podido tener con respecto al diplomático y político austriaco.

Ya en 1980, el congresista Stephen Joshua Solarz expresó interés en la vida temprana de Waldheim, y formuló preguntas por escrito a Waldheim y al director de la CIA William Joseph Casey.

La Oficina del Asesor Legislativo de la Agencia le dijo al congresista Solarz: «Creemos que Waldheim no era miembro de las Juventudes Hitlerianas, ni estaba involucrado en actividades antijudías». Además, la agencia proporcionó una breve sinopsis del historial militar de Waldheim y dijo que no había indicios de que Waldheim hubiera «participado directa o indirectamente en actividades antijudías».

La respuesta de la Agencia a Solarz fue vergonzosa tanto en las audiencias del Congreso como durante el examen de OSI sobre las actividades de Waldheim en tiempos de guerra. Como resultado del informe de OSI de 1987, el Fiscal General de los Estados Unidos colocó el nombre de Waldheim en la «lista de vigilancia» para evitar su entrada en los Estados Unidos.

OSI concluyó que Waldheim había participado en la transferencia de civiles a las SS para el trabajo esclavo; la deportación masiva de civiles a campos de exterminio; el uso de propaganda antisemita; el maltrato y la ejecución de prisioneros de guerra aliados; y la ejecución en represalia de civiles.

El informe, sin embargo, no abordó si Waldheim tenía conexiones de inteligencia de posguerra con el Este o el Oeste. Por consiguiente, la cuestión de si tuvo algún contacto con los servicios de inteligencia occidentales y orientales sigue siendo una cuestión de conjeturas.

Al final…

Christopher Simpson, en su libro, opina que el final de la Guerra Fría también estimuló las demandas de que la CIA abriera sus archivos al público. La excongresista Holtzman, contralora de Nueva York y luego candidata al Senado de los Estados Unidos, escribió a la CIA en 1992 y pidió la divulgación completa de los registros sobre Klaus Barbie y Otto von Bolschwing.

Ella afirmó: «En el proceso de emplear a estas personas y llevarlas a un refugio seguro en los Estados Unidos y en otros lugares, se violaron las leyes, se dijeron mentiras, y el presidente, el Congreso y otras agencias gubernamentales y el público fueron engañados, pero todavía no sabemos toda la historia. Cuarenta y siete años después del final de la Segunda Guerra Mundial, es hora de que el pueblo estadounidense descubra la verdad».

Por su parte, Scott Anderson opina en el suyo que los vínculos que la CIA forjó con los exnazis a fines de la década del ‘40 finalmente dañaron a la Agencia de varias maneras.

Por un lado, esos vínculos le vinieron de perilla a la propaganda soviética, ansiosa por declamar a su oponente estadounidense como en alianza con los «fascistas» y los «hitlerianos». Para los ciudadanos soviéticos comunes, sobrevivientes del salvajismo de las fuerzas alemanas en la Segunda Guerra Mundial, cada desenmascaramiento de un Otto von Bolschwing transmitía el mensaje de que las acusaciones de su gobierno contra Occidente mostraban la verdad.

Esos lazos también arrojan una mancha en la imagen de la CIA, y por extensión natural, la de los Estados Unidos, que nunca se ha disipado. En las más de seis décadas transcurridas desde su empleo en la CIA, decenas de libros han detallado la «conexión nazi» con la Agencia, algunos afirmando que el número de criminales de guerra involucrados ascendía a cientos, incluso a miles. 

De hecho, la OSI, ciertamente no una apologista de la CIA, considera a la lista de criminales de guerra nazis alemanes empleados por la Agencia a lo largo de los años estar por debajo de la docena, al tiempo que señala que casi todos estos fueron «heredados» de otras ramas del gobierno, como fue el caso de Gustav Hilger y Otto von Bolschwing. 

No importa; en la imaginación pública, incluso aquellas figuras infames con las que la CIA no tenía ninguna conexión aparente, los Klaus Barbies y Josef Mengeles del inframundo nazi, ahora están firmemente fijados en muchas mentes como si hubieran sido activos de la agencia. 

Es muy dudoso que la CIA alguna vez salga de debajo de esta nube; más bien como un ladrón que admite haber robado a docenas de personas, pero ciertamente no a cientos, por lo que una institución que argumenta que empleó «solo un puñado» de nazis ya está jugando una mano perdedora

Como ha señalado el historiador de la CIA Kevin Conley Ruffner: «En su búsqueda de información sobre la URSS, Estados Unidos se vinculó indeleblemente al Tercer Reich».

Pero quizás el mayor daño que la conexión nazi infligió a la CIA descansa más en el ámbito psicológico, como el de la «puerta de entrada a pecar» que allanó el camino para que otros pecados siguieran.

Yo digo que, aunque en Criminalística y lo Penal no se admite, el fin SÍ justifica los medios. Aquí está la prueba. En la guerra y el amor, todo vale.

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Operación Paperclip: en el lado oscuro de la intervención estadounidense en la II Guerra Mundial (VIII).

Una vez que se seleccionaron los colaboradores para el aparato de inteligencia estadounidense, esta los puso a producir: trabajando y exprimiendo sus conocimientos.

Por cierto, la foto es parte de la imagen comercial de un documental titulado Nazis in the CIA. Muy ingenioso el diseño, ¿cierto?

LA TAJADA DE LA CIA (II)

Los nazis en la inteligencia estadounidense

Martin A. Lee en su artículo del 2001 para ips-dc.org cuenta que en archivos desclasificados de la CIA existe este comentario:

«Honesto e idealista… disfruta de la buena comida y el vino… mente desprejuiciada…»

Es una evaluación de la CIA en 1952 del ideólogo nazi Emil Augsburg, un oficial del infame Instituto Wannsee, el grupo de expertos de las SS involucrados en la planificación de la «Solución Final». La unidad de las SS de Augsburg realizó «deberes especiales», un eufemismo para exterminar judíos y otros «indeseables» durante la Segunda Guerra Mundial.

(en el punto 9 del Apéndice 1 se puede leer una corta información sobre este lugar; sigue este enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/8667)

Aunque era buscado en Polonia por crímenes de guerra, Augsburg logró congraciarse con la CIA estadounidense, que lo empleó a fines de la década del ‘40 como experto en asuntos soviéticos.

Los registros de la CIA publicados indican que Augsburg estaba en el grupo de criminales de guerra nazis reclutados por las agencias de inteligencia de Estados Unidos poco después de que Alemania se rindiera a los Aliados.

En uno de los documentos publicados por archives.gov en 2004 se revela que, después de la guerra, la lucha emergente con la Unión Soviética dominó los recursos y la atención de los Estados Unidos, incluso a expensas de la tarea de localizar y castigar a los perpetradores del Holocausto.

En el artículo que Ashley Collman escribió para dailymail.co.uk en 2014, se cita que ese año, a través de documentos y entrevistas gubernamentales divulgados, se reveló que al menos 1.000 exnazis fueron reclutados por el ejército estadounidense, el FBI y la CIA para convertirse en espías e informantes en la Guerra Fría, según informó The New York Times.

En la década del ’50, en el apogeo de la Guerra Fría, el director del FBI, John Edgar Hoover, y el jefe de la CIA, Allen Welsh Dulles, estaban de acuerdo en que estos exnazis serían más útiles para los Estados Unidos como espías contra los soviéticos que en prisión.

Acorde a lo contado por Eric Lichtblau a Elias Isquith para Salon en 2014, los funcionarios de la CIA, en un memorando, dijeron que un espía de la agencia que hubiese sido un oficial nazi de las SS y, probablemente, hubiese estado involucrado en crímenes de guerra menores, de todos modos, sería un buen espía.

Acorde a Yeadon y Hawkins, un estudio de la U.S. Government Accountability Office —siglas GAO; en español: Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno, una agencia del poder legislativo que proporciona servicios de auditoría, evaluación e investigación para el Congreso de los Estados Unidos— de 1978 estableció que la CIA tenía una clara relación de trabajo con los criminales de guerra entre los grupos de emigrados.

En una muestra de 111 criminales de guerra, el estudio encontró que el 20% había trabajado como informantes para agencias de inteligencia y seguridad.

De hecho, al menos cinco asociados de Adolf Eichmann, el «Arquitecto del Holocausto», quien diseñó el genocidio sistemático de los judíos europeos, trabajaron para la CIA.

(Adolf Eichmann en juicio en abril de 1961. Fue ahorcado en 1962 por crímenes de lesa humanidad. Fotografía: Colección Hulton-Deutsch/Corbis)

La CIA supuestamente también se acercó a otros 23 nazis para su reclutamiento, y al menos 100 oficiales dentro de la Organización Gehlen eran exoficiales de SD o Gestapo.

Craig Roberts señala en su libro The Medusa File: Secret Crimes and Coverups of the U.S. Government que, según algunas fuentes, el exoficial de la OSS James Jesus Angleton, quien más tarde se convirtió en jefe de Inteligencia de la CIA, fue el hombre responsable de proporcionar a los nazis nuevas identidades antes de su salida de los campos de detención. Angleton trabajó directamente para Dulles.

Los resultados de tales actividades fueron exactamente lo que la comunidad de inteligencia y los militares querían. Truman dejó de recortar el presupuesto militar; aumentó el gasto en investigación de armas, equipo militar, aeronaves y el programa espacial; ordenó un aumento en el desarrollo y la construcción de armas nucleares; y lo más importante para la joven CIA, comenzó a inyectar millones de dólares en el presupuesto «negro» para operaciones encubiertas.

En los diez años que siguieron a la guerra, la CIA consumió más de 200 millones de dólares en fondos que no tenían que ser contabilizados.

Aleksandras Lileikis

Por el artículo de Ashley Collman conocemos que uno de los nazis de más alto rango reclutados por los Estados Unidos fue Aleksandras Lileikis (en la foto), quien estuvo relacionado con el asesinato en masa de 60.000 judíos en un ghetto lituano.

Lileikis también trabajó para la CIA después de la guerra, y la agencia incluso admitió en documentos tener conocimiento de sus crímenes de guerra. Escribieron que Lileikis trabajó «bajo el control de la Gestapo durante la guerra» y que «posiblemente estuvo relacionado con el fusilamiento de judíos en Vilna».

Lileikis fue contratado para espiar en la RDA en 1952, y la agencia le pagó 1,700 dólares al año, y finalmente lo ayudó a emigrar a los EE. UU. cuatro años después, donde vivió durante 40 años antes de ser descubierto en 1994 viviendo en las afueras de Boston; los fiscales se movieron para deportarlo.

Un abogado de la CIA llamó al Departamento de Justicia diciéndoles: «No se puede presentar este caso». La CIA y el Departamento de Justicia supuestamente acordaron que Lileikis no sería juzgado si la agencia entregaba pruebas que mostraran que el exnazi se había convertido en un espía estadounidense.

En última instancia, dejaron que Lileikis fuera deportado antes de hacer público el vergonzoso pasado de la agencia de contratar a exnazis.

Y aunque escribieron sobre su participación en la liquidación del gueto de Vilna en memorandos internos, su comentario oficial fue que no estaban al tanto de ningún crimen de guerra: «No hay evidencia de que esta Agencia estuviera al tanto de sus actividades en tiempos de guerra», dijo la CIA en una declaración de 1995.

Otto Albrecht Alfred von Bolschwing

Otro caso traído a la luz pública por archives.gov a través de Thousands of Intelligence Documents Opened under the Nazi War Crimes Disclosure Act en 2004, fue el de Otto Albrecht Alfred von Bolschwing, quien había trabajado con Eichmann antes de la guerra en la planificación de la expropiación de propiedades judías en Austria y más tarde sirvió como consultor de las SS para las fuerzas que organizaron el sangriento pogromo en Bucarest, Rumania, en 1941.

Como cuenta Scott Anderson en su libroThe Quiet Americans: Four CIA Spies at the Dawn of the Cold War – a Tragedy in Three Acts,en 1949, con la «Operación Rusty» ahora siendo administrada por la CIA, y dado el nuevo nombre en clave de «Operación Odeum», las áreas de experiencia de Bolschwing encajaron con varias iniciativas que la CIA estaba persiguiendo en colaboración con la Organización Gehlen. 

El libro de Scott Anderson

En particular, esta había reclutado a un grupo de viejos «Guardias de Hierro» rumanos, liderados por un hombre llamado Constantin Papanace, que la CIA esperaba utilizar para operaciones de espionaje en su patria controlada por los comunistas. Para aumentar ese esfuerzo, la CIA también quería aprovechar la red de inteligencia de Bolschwing en Austria

En un informe que describe el potencial del aristócrata prusiano, James Hardesty Critchfield (en la foto debajo), el principal enlace de la CIA con Odeum, fue inequívoco:

«Estamos convencidos de que las operaciones rumanas de Bolschwing, sus conexiones con el grupo de Papanace, sus conexiones políticas y de inteligencia internas austriacas, y por último, pero no menos importante, su conocimiento y probable futuro sobre las actividades de Odeum en y a través de Austria lo convierten en un hombre valioso a quien debemos controlar».

A principios de 1950, la policía austriaca comenzó a hacer preguntas sobre Otto von Bolschwing. Por eso, en febrero de 1950, Bolschwing fue contratado lejos de Gehlen y puesto bajo supervisión directa de la CIA. 

Poco después de su paso de esa organización a la CIA, el gobierno austriaco lanzó una investigación de Bolschwing, y pidió a los funcionarios estadounidenses que realizaran una verificación de sus antecedentes en tiempos de guerra revisando los archivos del Partido Nazi en el Centro de Documentos de Berlín, una entidad creada después del final de la Segunda Guerra Mundial, cuya tarea era centralizar la colección de documentos de la época del nazismo que eran necesarios para la preparación de los Juicios de Núremberg contra los criminales de guerra.

Dados los vínculos de Bolschwing con la CIA, esta solicitud se abrió camino a través de la burocracia estadounidense en Berlín hasta que aterrizó en el escritorio de Peter Sichel.

Centro de documentos de Berlín y Peter Sichel.

(en el punto 6 del Apéndice 3 puedes enterarte qué cambio radical dio este hombre a su vida; sigue este enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/9680)

El archivo de personal de las SS de Bolschwing había estado entre los capturados al final de la guerra. Sin embargo, para proteger a este agente de cualquier juicio por sus crímenes, la CIA decidió que a cualquier fiscal que solicitara este archivo se le dijera: «no hay archivos disponibles».

Sichel pronto recibió un curioso seguimiento: la oficina en Pullach ahora quería que la CIA de Berlín retuviera el archivo de Bolschwing del gobierno austriaco o, en la jerga deliciosamente orwelliana de los burócratas, produjera un «archivo negativo».

(en la foto, George Orwell, a quien se le atribuye la existencia del adjetivo)

El 24 de abril de 1950, Sichel respondió a sus colegas en Pullach señalando lo absurdo de tal movimiento, explicando que los archivos del Centro de Documentación sobre la membresía nazi y los exoficiales de inteligencia alemanes eran tan completos que inventarles a los austriacos lo de un «archivo negativo» solo podía despertar sospechas. 

Sichel escribió:

Además de esto, las personas con las que está tratando son tan conocidas y sus antecedentes tan bien publicitados en el pasado que considero improbable que pueda protegerlos de su historia pasada.

En cuanto a la idea de darle a Bolschwing una nueva identidad, Sichel fue mucho más allá: 

«Al final de la guerra intentamos ser muy inteligentes y cambiar el nombre de varios miembros de la SD y de Abwehr para protegerlos de las autoridades alemanas y las autoridades de ocupación. En la mayoría de los casos, estas personas eran tan conocidas que el cambio de nombre las comprometía más que si se enfrentaran a un tribunal de «desnazificación» y se enfrentaran a la sentencia que se les habría impuesto».

Para terminar, y a pesar de su advertencia, Sichel ofreció retener el archivo de Bolschwing si esto seguía siendo lo que la CIA de Pullach deseaba. Lo fue, y la CIA nunca pasó el archivo de Bolschwing en el Centro de Documentación de Berlín al gobierno austriaco.

Sin embargo, este no iba a ser el final de la historia. Con la sospecha de que la CIA estaba obstaculizando, los austriacos pidieron al menos a otras dos agencias de investigación estadounidenses en Alemania —al Cuerpo de Contrainteligencia de los Estados Unidos y a la División de Investigación Criminal del Ejército o CID por Criminal Investigation Division —, que intercedieran en su nombre por el archivo Bolschwing. 

Estas agencias no solo fueron igualmente congeladas, sino que la persistencia de los austriacos finalmente llevó a la CIA a solicitar la ayuda del CID para bloquearlas.

En 1953, en reconocimiento al trabajo de Bolschwing para la inteligencia estadounidense, la CIA presionó al Servicio de Inmigración y Naturalización de los Estados Unidos para que lo dejara ingresar al país.

Los empleadores de Bolschwing se dedicaron a la delicada tarea de preparar sus documentos de inmigración mientras eludían el tema de sus antecedentes nazis. La solución que se les ocurrió a los abogados de la CIA fue eliminar la mención de su pertenencia al Partido Nazi de sus registros oficiales; si las autoridades de inmigración le preguntaran directamente a Bolschwing, aconsejaron: «debería admitir la membresía, pero tratar de explicarlo sobre la base de circunstancias atenuantes».

La estratagema funcionó. Bolschwing se convirtió en ciudadano estadounidense. Durante el siguiente cuarto de siglo, Bolschwing y su familia vivieron tranquilamente en un suburbio de Sacramento, antes de finalmente llamar la atención de la Oficina de Investigaciones Especiales (OSI), la unidad de caza de nazis del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, a fines de la década de 1970. 

Eso fue cuando el Congreso de los Estados Unidos en la década del ‘70 forzó un examen de la política del país hacia los criminales de guerra nazis, creando la OSI en ese momento. Boschwing fue investigado y luego despojado de su ciudadanía. OSI encontró a Bolschwing por su cuenta, pues la CIA nunca lo entregó a la policía.

Murió en 1982.

Frank Rudolph Emmanuel Olson

Annie Jacobsen destaca el trágico caso del doctor Frank Rudolph Emmanuel Olson como una violación flagrante del Código de Núremberg. Olson era un especialista en guerra biológica, que se convirtió en un conejillo de indias involuntario para los experimentos del doctor Sidney Gottlieb con LSD como parte de un programa secreto de la CIA.

El 18 de noviembre de 1953, después de beber un vaso de Cointreau con la droga, el doctor Olson tuvo una crisis nerviosa. Dos semanas después, presuntamente se suicidó, precipitándose a través de la ventana de una habitación en el décimo piso del Hotel Pennsylvania en la ciudad de Nueva York

Según Jacobsen, la muerte de Olson «casi derriba a la CIA». Pero en el año siguiente a este incidente, la CIA disfrutó de dos de sus mayores «éxitos» en el derrocamiento de regímenes elegidos democráticamente en Guatemala e Irán a través de golpes de Estado muy bien planificados. 

Con su autoridad sin precedentes e irresponsable, los experimentos de la CIA en el control mental en el Proyecto MKUltra continuarían sin control durante otras dos décadas.


El ejército luchó por controlar el grupo mientras los hombres de Gehlen continuaban persiguiendo sus propias agendas, como ayudar a otros criminales de guerra nazis a huir de Europa a través de una red de escape subterránea que incluía campos de tránsito y puertos falsos suministrados por la CIA. El proyecto paralelo financiado por la CIA ayudó a más de 5.000 nazis a huir de Europa a América del Sur y Central.

Irónicamente, algunos de los hombres empleados por Gehlen pasarían a desempeñar papeles de liderazgo en organizaciones neofascistas europeas que desprecian a los Estados Unidos. Una de las consecuencias de la macabra alianza de la CIA con su organización es evidente hoy en día en un movimiento fascista resurgente en Europa que puede rastrear su linaje ideológico hasta el Reich de Hitler, a través de agentes de Gehlen, que colaboraron con la inteligencia estadounidense.

Sin embargo, todo el tiempo la CIA guardó silencio sobre el reclutamiento de espías nazis. El gobierno de EUA nunca reconoció oficialmente su papel en el lanzamiento de la organización Gehlen hasta más de medio siglo después del hecho.

La captura israelí en mayo de 1960 del notorio nazi Adolf Eichmann volvió a centrar la atención pública en aquellos hombres que habían logrado eludir la justicia en el caos del período inmediato de posguerra.

Para la CIA, este evento inesperado obligaría a un nuevo examen de algunos de los exnazis que había reclutado en la prisa por producir resultados de inteligencia durante la Guerra Fría en la década del ‘50.

Los documentos desclasificados han ayudado a responder a la pregunta de cómo y por qué estos criminales de guerra recibieron empleo, asistencia y, en dos casos, la ciudadanía estadounidense por parte de una nación que había perdido más de 300,000 vidas en la Segunda Guerra Mundial.


En el siguiente capítulo hablaremos del inevitable y necesario destape de los devaneos de la CIA con sus amigos nazis.

No te lo pierdas.

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