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El abrevadero…

La palabra es tomada de una novela de Daína Chaviano, talentosa escritora, mujer cubana que ha seguido triunfando en el exilio, y bella persona. El libro es una pieza entrañable de mi vida en Cuba antes de emigrar, como las personas especiales, los amigos que siguen siendo hermanos, la familia perdida y los lugares inolvidables. Como La Habana. Cuando pensé en un nombre para el blog, nada me vino a la mente tan rápido como esa palabra. Así que, simplemente, ella estaba esperando a que yo me decidiera a crear este sitio. Y, por fortuna, Daína no pone reparos en que yo busque mi sed entre nuestros dinosaurios.

El empuje me lo dio el escritor y maestro Alejandro Quintana, en cuya academia estoy tratando de pulirme para escribir «algo que merezca la pena leerse» como él mismo dice. Gracias, Alejandro, por avivarme la sed de crear algo que yo pudiera compartir con el resto de la humanidad (o la parte que aquí llegue). porque mi abrevadero, como le comenté a Daína: «no es un oasis en mi desierto para calmarme la sed, sino un modesto motivo para buscar la sed en mi desierto».

En mi país yo diría: no soy de la gran escena, pero me gusta decir lo mío a tiempo y sonriente. Y de eso, precisamente, se trata este sitio: de decir y compartir. Y para avivar las sospechas de haber bebido de El Abrevadero alguna vez en forma de dinosaurio. Al visitante, gracias por acercarte a mi abrevadero, el cual irá mejorando en lo que pase el tiempo. Como los buenos vinos, espero.

Así que: ¡gracias por llegarte!

A 45 años del nacimiento de una joya cinematográfica: «Atrapado sin salida» también produjo material para el chisme (III).

Aquí vamos con el cierre de mi homenaje a una película que va a ser recordada siempre que exista el séptimo arte y amantes de él. Si te perdiste las entregas anteriores, puedes verlas usando estos enlaces:

https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/2172

https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/2102

No debes perdértelos.

El equipo de producción se preocupó por la cordura de un miembro del elenco

Si Danny DeVito no fue motivo de tribulación para el doctor Brooks, la descompostura de otro actor llamó la atención del elenco y el equipo, quienes se preocuparon por su bienestar.

Se trataba de Sydney Lassick, quien interpretó a Charlie Cheswick. Lassick exhibió un comportamiento cada vez más impredecible y emocionalmente errático durante su tiempo en el personaje.

Durante el rodaje de la escena final entre Nicholson y Sampson, Lassick se sintió tan abrumado que rompió a llorar y tuvo que ser retirado del set.

Fletcher se quitó la ropa para ser mostrase amigable con sus coestrellas

Como el elenco de One Flew Over the Cuckoo’s Nest era, esencialmente masculino, parece que Louise Fletcher se sintió un poco excluida del resto de los chicos. Además de eso, ella interpretaba al antagonista de la película, lo que creó una división aún mayor entre ella y el resto de ellos.

Envidiosa de la camaradería que los varones habían forjado, y con la esperanza de disipar cualquier asociación con su carácter tiránico, Fletcher sorprendió al elenco una noche despojándose de su vestido en el abarrotado pabellón. Ella quería demostrar que no era «un monstruo de corazón frío» como Ratched.

Años más tarde, la actriz se reía de esto al recordar: «Les mostré que soy una mujer de verdad aquí abajo, ya sabes».

Me pregunto: ¿nadie vio en esto un motivo para poner al corriente al doctor Brooks?

Una pérdida real

Ya sabemos que, como parte de la colaboración integral, los médicos reales estuvieron en el set durante el rodaje. En la mayor parte de este, William Redfield, quien interpreta a Harding, se mostró enfermo. Y esto no escapó al ojo experto del doctor Brooks quien, tras un examen, diagnosticó que el actor padecía leucemia.

Redfield, de hecho, se enteró de su leucemia en el set. Murió varios meses después de que la película fue completada.

A Little dab’ll do ya

Durante la escena del primer electrochoque, McMurphy dice: «Una pequeña cantidad te ayudará», mientras la enfermera le pone gel conductor en las sienes.

¿Lo escucharon?

Esta frase, que no está en el guion original —porque fue un bocadillo de Jack Nicholson—, es una referencia al anuncio publicitario de la crema para el cabello Brylcreem, que era un producto popular para el cuidado del pelo en los hombres en los años 60 y 70.

La escena del viaje de pesca por poco no pasa el corte

La famosa escena de pesca fue filmada en Depoe Bay, Oregón, el puerto que los locales venden como el más pequeño del mundo. Inicialmente, Forman no quería esta escena, pues opinaba que mantener la historia encerrada en el pabellón mental sería más dramático. Al final, el productor Saul Zaentz convenció a Forman para que la rodara. Con todo, fue la escena final filmada, aunque la única rodada en orden cronológico.

La escena de la pesca tomó mucho tiempo para filmarse: una semana entera para filmar. Hay versiones que dicen que, además, Jack Nicholson se mareó terriblemente, pero otras lo eximen de eso, y mencionan que todo el elenco se mareó mientras filmaba esa secuencia. En lo que todas coinciden es en que, hasta el día de hoy, Danny DeVito sigue lamentándose por haber hecho esa parte de la película, e incluso se enferma si sube a un barco.

En la escena, también hay un pequeño cameo de Anjelica Huston, que estaba saliendo con Nicholson en ese momento. Ella puede ser vista como una espectadora en el muelle cuando McMurphy y los pacientes traen el barco robado de vuelta a la costa.

Hubo un lesionado durante la filmación

Durante la filmación, un miembro del equipo que pasaba cables por el edificio del hospital dejó por accidente una de las ventanas del segundo piso abiertas, y por ella se trepó uno de los pacientes…, quien terminó cayendo al exterior desde esa altura.

Al día siguiente, The Statesman Journal en Salem, Massachusetts, informó sobre el incidente usando el irónico titular «One Flew OUT Of The Cuckoo’s Nest» (uno se salió del nido del cuco).

Por suerte, el paciente se recuperó de la caída.

La banda sonora es posiblemente la más extraña de la historia

La banda sonora de esta película fue creada por Jack Nitzsche quien, con ello, demostró lo que podía hacer. Gracias a ello, la naturaleza atrevida de la película se extiende a la partitura, dándole una sensación muy perturbadora a veces, incluso cuando parece ser relativamente normal.

La música tiende a estar siempre un poco fuera de alcance, y de vez en cuando se inclina por completo hacia un pequeño mundo extraño, algo muy familiar para los fans de Van Dyke Parks, con quien Nitzsche  trabajó bastante.

El comienzo de la banda sonora cuenta con la icónica canción de apertura, que termina la película también. Con un sonido chamánico de los nativos americanos, y el sonido peculiar de lo que debe ser una sierra musical, Jack Nitzsche comienza un viaje inolvidable al corazón de la película como pocas partituras y bandas sonoras pueden.  

Jack Nitzsche fue nominado para un premio Emmy, y un Premio de la Academia. La música es tan clave para las escenas de la película, como lo son las imágenes mismas. Las partituras son memorables, pero a menudo como una pieza independiente, como la introducción a una película, algún interludio o el final. En la partitura de Nitzsche para One Flew Over The Cuckoo’s Nest, donde está la escena, también lo está la música, y ambos son más ricos para ella.

Jack Nitzsch – One Flew Over The Cuckoo’s Nest : Opening Theme / Medication Valse / Closing Theme

Kesey se negó a ver la película (pero puede tener por accidente).

Ken Kesey, autor de One Flew Over the Cuckoo’s Nest, se encargó de enfatizar que «el libro era mejor». Él se mostró descontento con el hecho de cómo su novela clásica estaba siendo traducida al cine. Dijo que los productores habían «matado» su trabajo, que destruyeron su visión debido a la cantidad de cambios drásticos que tomó, y prometió nunca ver la película terminada porque no contaba la historia desde la perspectiva del «Jefe» Bromden.

Según el también novelista Chuck Palahniuk, quien ha elogiado la adaptación del director David Fincher de su novela Fight Club —con cambios en la trama incluidos—, Kesey una vez declaró en privado que no le importaba el material.

Aunque Kesey nunca tuvo la intención de ver la película, cuenta una historia que pudo haber atrapado algunos momentos de la misma mientras cambiaba de canales su televisor. Una vez que se dio cuenta de lo que estaba viendo, rápidamente cambió de estación.

El autor quedó tan decepcionado que demandó a Michael Douglas y Saul Zaentz por, supuestamente, romper un acuerdo verbal que no harían cambios «al por mayor» de la novela. Según Kesey, «ellos dejaron fuera la moralidad, la conspiración que es Estados Unidos». El novelista demandó el 5% de la recaudación de la película, así como 800.000 dólares por daños. Al final, finalmente se conformó con el 2.5% de la recaudación.

Louise Fletcher no es capaz de ver la película

Louise Fletcher, quien ganó un Oscar por su trabajo en One Flew Over the Cuckoo’s Nest, en una entrevista en el 2012, a los setenta y ocho años, dijo sobre su actuación y la imposibilidad de ver la película: «Me parece demasiado doloroso. Viene con la edad. No puedo ver películas que sean inhumanas. Me quedé realmente conmocionada en esas escenas en las que fui tan cruel».

Sobre la escena donde McMurphy lanza a la enfermera Ratched contra la pared y la estrangula en un ataque de ira, dijo: «Todos en el teatro se pusieron de pie y se animaron, y pateaban en aprobación. Eso me chocó, y caí en cuenta: “He creado una verdadera villana aquí”».

Primera presentación de One Flew Over the Cuckoo’s Nest en Broadway

La obra teatral se estrenó en Nueva York, en noviembre de 1963, y cerró después de 82 actuaciones. El elenco incluyó a Kirk Douglas como R.P. McMurphy, William Daniels como Dale Harding, y Gene Wilder como Billy Bibbit.

Querían cambiarle el final

Cuando los productores estaban comprando la película a varios estudios, 20th Century Fox expresó interés en distribuirla, con la condición de cambiar el final: querían que Randle McMurphy no muriera. Los productores Saul Zaentz y Michael Douglas se opusieron firmemente a esta idea. En conclusión, United Artists consiguió el acuerdo de distribución.

Por cierto, y como otra curiosidad, la escena final de la película se rodó en una sola toma.

Danny DeVito repitió su actuación en una reposición fuera de Broadway

La adaptación teatral de Dale Wasserman, con música de Teiji Ito, hizo su estreno en Broadway el 12 de noviembre de 1963, su estreno el 13 de noviembre, y se emitió hasta el 25 de enero de 1964, para un total de un preestreno y 82 presentaciones.

Desde entonces, la obra ha tenido dos reposiciones: primero off-Broadway (no en Broadway) en 1971, dirigida por Lee Sankowich con Danny DeVito como Martini, luego como una producción de Broadway en 2001 con Gary Sinise como McMurphy.

Jack Nicholson: maestro negociador

En lugar de concertar el recibir un salario por su actuación en la película, Nicholson acordó tomar un porcentaje de los beneficios de esta. Así que, en lugar de salir con un salario relativamente pequeño, el actor se llevó un millón de dólares, pues la película engrosó más de 120 millones.

Nicholson repitió esa estrategia con el Batman de Tim Burton. Como el equipo de Warner Bros. en ese momento no podía pagar lo que Nicholson ya cobraba, este llegó a un acuerdo: accedió a reducir su salario a cambio de un porcentaje de las ganancias y la venta de mercadería de la película.

Según Entertainment Weekly, Nicholson ganó más de 50 millones de dólares después de que la película ganara más de 400 millones en todo el mundo tras su lanzamiento. Mientras que 50 millones pueden parecer algo estándar a medida que los salarios de películas de superhéroes siguen aumentando, al considerar las tasas de inflación del mercado actual, el dinero pagado a Nicholson en 1989 valdría el doble hoy.

A propósito de esa conexión con Batman… y más

Jack Nicholson, Danny DeVito y Vincent Schiavelli, todos pacientes en el hospital de One Flew Over The Cuckoo’s Nest, interpretaron a villanos en las películas de Batman de Tim Burton. El primero interpretó al infame Joker en Batman,el segundo al Pingüino en Batman Returns, y el tercero al organillero —con monito y todo— en la primera película de la saga.

Además, Brad Dourif, iba a protagonizar The Scarecrow en la tercera película de Batman de Burton, Batman Continues. Sin embargo, la película fue cancelada, y Jim Carrey lo reemplazó como un villano completamente nuevo en Batman Forever de Joel Schumacher.

De igual modo, Louise Fletcher, Christopher Lloyd, Vincent Schiavelli, Michael Berryman y Brad Dourif han aparecido en producciones de Star Trek.

Comenzando por la línea superior, de izquierda a derecha: Winn Adami; Kruge; el vendedor holográfico del planeta Minos; el Capitán Rixx de Bolian; Lon Suder, el tripulante sociópata de Betazoid

Se necesitaron tres directores de fotografía

Haskell Wexler, dos veces ganador del Oscar, trabajó en la película durante 30 días antes de ser reemplazado por Bill Butler.

Wexler afirmó que fue despedido por hacer Underground, un documental sobre los Weathermen (Meteorólogos, literalmente), fundada como una facción militante de Students for a Democratic Society  (SDS -Estudiantes por una Sociedad Democrática), que lucharon para derrocar al gobierno de los Estados Unidos durante las décadas de 1960 y 1970.

Bill Butler también trabajó en la película durante 30 días antes de irse para servir en otro proyecto. La ausencia de Butler le dio a William A. Fraker la oportunidad de intervenir y filmar la escena del barco.

La película generó una larga carrera teatral

One Flew Over the Cuckoo’s Nest fue venerado en todo el mundo, pero los espectadores suecos llevaron su admiración al extremo. Para comentar esto, me vi tentado de transcribir la noticia que expresa esto, porque nada lo puede hacer mejor. Aquí les va:

Cuckoo’s Nest cierra después de un récord de 11 años

25 de febrero de 1987

ESTOCOLMO, Suecia (AP) _ La película de Milos Forman One Flew Over the Cuckoo’s Nest está cerrando en Estocolmo después de implantar un récord mundial de 573 semanas consecutivas, dijo el distribuidor el miércoles.

La película estadounidense, protagonizada por Jack Nicholson como un paciente desafiante en una institución mental, se estrenó en la capital sueca el 26 de febrero de 1976. Su último espectáculo será el jueves, 11 años después.

Alrededor de 2 millones de personas, casi una cuarta parte de la población sueca, han visto la película, dijo Inger Johansson, jefe de información de la compañía de distribución Sandrews.

La película se estrenó en el Cinema Theater del centro de la ciudad y se trasladó a varias salas durante los 11 años, pero nunca falló un día. Ahora está de vuelta en el Cinema Theater para su cierre.

La Sra. Johansson especuló que el público en Suecia, que tiene una extensa burocracia a la que a veces se le acusa de regular en demasía la vida de sus ciudadanos, puede identificarse con alguien que desafía las reglas en la institución mental representada en la película.

One Flew Over the Cuckoo’s Nest es la película favorita del director Ron Howard y el presidente Barack Obama.

Para concluir este homenaje personal, pongo aquí las palabras de agradecimiento de Jack Nicholson al aceptar su premiación por BAFTA como Actor Principal en The Last Detail y Chinatown, mientras estaba en la filmación de One Flew Over the Cuckoo’s Nest.

Esto es algo que no se pueden perder.

A 45 años del nacimiento de una joya cinematográfica: «Atrapado sin salida» también produjo material para el chisme (II).

Probablemente la película que más me guste sea Star Wars —soy fanático de la ciencia-ficción—, sobre todo la parte IV. Por allá por los 80, en una sala de la avenida 23 —la Rampa—, de aquellas que llamaban «video beam», proyectaron un documental de cómo se había hecho «La Guerra de las Galaxias». A tiempo, en una buena fila, ahí estuve yo disfrutando como un niño la «magia» que los realizadores usaron para entregarnos el producto que conocemos.

Con esto quiero decir, que otra de las cosas que me gusta saber de cualquier cosa sobre cine y música es el trasfondo, lo que no se ve en la pantalla o no se escucha en la melodía: los pormenores que le dieron vida a determinada obra. ¡Me encanta conocer esas cosas!

Así que, pensando que hay muchos como yo, para quienes den con este escrito, y como parte de este homenaje a One Flew Over the Cuckoo’s Nest, he hecho una investigación en red sobre esos intríngulis, esos fantasmitas ocultos tras bambalinas, que no dejan de ser interesantes, aunque algunos parezcan chismes.

Es menester mencionar que una de las curiosidades que se le achacan a esta película es la de haber ganado los Óscares principales en la premiación de ese año. Mas, sobre eso, ya hablé en la primera parte de este homenaje, donde hay una muy buena crítica de un gran experto. Si te la perdiste, visita este enlace:

https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/2102

Una aduana casi condena el proyecto al olvido

Kirk Douglas, quien había protagonizado la adaptación teatral de 1963 de la novela de Ken Kesey, estaba en el punto de adaptar la historia para la pantalla. Douglas se puso en contacto con el director checo Miloš Forman sobre el proyecto, y le prometió enviarle una copia del libro para su examen. 

Douglas envió por correo a Forman la novela, pero el paquete fue confiscado por la aduana checoslovaca, con lo cual nunca llegó al director. Sin conocer el destino del paquete, el cineasta se resintió de la promesa incumplida de Douglas, y Douglas pensó que Forman era grosero por no molestarse en confirmar la recepción de la novela. Tomó una década para resolverse este malentendido, y las cosas solo se aclararon cuando el hijo de Kirk, Michael Douglas, asumió la producción y se puso en contacto con Forman una vez más. 

La historia quedó en la familia Douglas

Antes de que One Flew Over the Cuckoo’s Nest fuera incluso publicado, Kirk Douglas compró los derechos cinematográficos de la novela cuando leyó la historia en 1961. Douglas tenía planes de repetir su papel protagonista en la gran pantalla. Sin embargo, cuando buscaba adaptar el libro a una película, casi todos los grandes estudios lo rechazaron.

Ese proyecto fue tomando demasiado tiempo, y Douglas se hizo demasiado viejo para asumir el papel. Eventualmente, Kirk regalaría los derechos del libro a su hijo Michael con la condición de que todavía recibiera algunos de los beneficios si la película se hacía y tenía éxito. Esto resultó ser una decisión sabia, ya que Michael Douglas ganó un Oscar a la mejor película producida.

El origen de la novela

La novela homónima se basó en las experiencias del autor mientras trabajaba en el Hospital de Administración de Veteranos de Menlo Park, en Palo Alto, California. También había estado participando en experimentos respaldados por el gobierno con drogas psicoactivas, lo que explica por qué la creatividad fluía libremente, incluso cuando la historia se centraba en la opresión.

El título de la película —y la novela— viene de una rima popular estadounidense, la cual se menciona en su totalidad en la novela, pero a la que nunca se hace referencia en la película.

Vintery, mintery, cutery, corn,
Apple seed and apple thorn,
Wire, briar, limber lock
Three geese in a flock
One flew East
One flew West
And one flew over the cuckoo’s nest.

Un gran cambio entre el libro y la película es que el libro es narrado por el «Jefe» Bromden, algo que se desestimó para la película. Debido a eso, el autor Ken Kesey se negó a ver la adaptación cinematográfica de su novela.

Jack Nicholson y Louise Fletcher no fueron las primeras opciones manejadas para sus personajes

Aunque es difícil imaginar a alguien diferente a Jack Nicholson como el rebelde R.P. McMurphy, el papel casi fue para Marlon Brando. Además de Brando, otros actores fueron considerados para el papel: Gene Hackman, James Caan, y Steve McQueen. De hecho, el director Forman originalmente se puso en contacto con Burt Reynolds, Marlon Brando y Gene Hackman para el papel principal.

Pero esos actores rechazaron el papel.

En la novela, el personaje principal, Randle P. McMurphy, es en realidad un irlandés grande y pelirrojo; bastante diferente a Jack Nicholson, ¿cierto? El papel, al final, se lo dieron a Jack Nicholson porque era el actor más renombrado de Hollywood en ese momento.

En el caso de la enfermera Ratched, varias actrices también fueron consideradas; ese papel era muy buscado en ese momento. Se manejaron nombres como: Anne Bancroft, Colleen Dewhurst, Geraldine Page, Angela Lansbury, Faye Dunaway, Ellen Burstyn, Audrey Hepburn, Jane Fonda, Jeanne Moreau y Shirley MacLaine.

Le tomó un año y varias audiciones a Louise Fletcher para obtenerlo, apenas una semana antes del rodaje.

Kesey no quería a Jack Nicholson en el reparto

Ken Kesey fue muy crítico cuando Jack Nicholson fue elegido como McMurphy, ya que sentía que el actor simplemente no encajaba en el papel. Lo que algunos tal vez no sepan es que Nicholson no fue sugerido por Forman, sino por el director inicial, Hal Ashby. Esto marcaría una pauta importante en la carrera de Nicholson, ya que nunca había interpretado este tipo de personaje antes.

Cuando Nicholson ganó el papel, la producción se retrasó seis meses para adaptarse a su agenda, lo que permitió a Douglas organizar el conjunto perfecto.

El nombre de Ratched

En la novela, el primer nombre de la enfermera Ratched nunca se menciona realmente, lo que ayuda a hacerla un personaje aún más misterioso y amenazante. Sin embargo, en la película, ese no es el caso. Cuando el comité del hospital se reúne con ella para discutir su comportamiento, el doctor Spivey se refiere a ella como «Mildred». Su nombre es mencionado una vez más en la película después de que McMurphy regresa de la terapia de electrochoque. Se sienta en una sesión de terapia de grupo y se refiere a ella como «Mildred».

La elección de «Jefe» Bromden es una historia en sí misma

Will Sampson, que interpreta al jefe, fue elegido para el papel porque era el único nativo americano que el equipo de contratación pudo encontrar que coincidía con el enorme tamaño del personaje: Mide 6 pies 7 pulgadas.

Para elegir el papel del jefe Bromden, la falta de enormes hombres nativos americanos en Hollywood hizo que fuera un reto para los prospectos llenar el papel. Michael Douglas, Saul Zaentz, Milos Forman y Jack Nicholson estaban haciendo un viaje a Salem, Oregón, para ver si el doctor Dean Brooks podía interpretar el papel del Dr. John Spivey y, mientras estaban en el aeropuerto de Portland, vieron a Sampson salir de un vuelo con botas y sombrero de vaquero. Nicholson inmediatamente quiso echarle mano.

Sampson compitió en rodeos durante unos veinte años, y en eso estaba cuando los productores dieron con él. El locutor de Rodeo, Mel Lambert —quien tuvo un papel en la película—, tenía una fuerte relación con la comunidad nativa americana en Oregón, por lo que introdujo al equipo de producción a Will Sampson, a quien le dieron el papel.

Sampson nunca había actuado antes.

Varias de las estrellas de la película tampoco eran actores

Después de decidir que iban a usar el citado hospital como lugar de rodaje, los cineastas también decidieron elegir a personas reales que trabajaban en el hospital, a lo cual es superintendente no se opuso. Por ejemplo, el Dr. Dean Brooks interpreta al Dr. John Spivey, el médico encargado de evaluar la salud mental de McMurphy.

Brooks accedió a interpretar lo que resultó ser un papel considerable, aunque sería el único trabajo de actuación que tomaría. También ayudó a asegurar que emplearan a muchos de los pacientes de su hospital como extras y miembros del equipo durante la producción. 

Mel Lambert, como ya puede haberse adivinado con anterioridad, tampoco era actor. A él se le pidió que interpretara al jefe de puerto que protestó por el viaje de pesca no autorizado de McMurphy y su tripulación.

Lambert era un local, un respetado empresario del área. Pero su inclusión sirvió, asimismo, para llegar hasta el gigante Muscogee, a quien le darían el papel del «Jefe» Bromden. 

Esas personas desconocidas en el fondo de las tomas fueron interpretadas por empleados reales del centro psiquiátrico; ese personal puso los extras.  Muchos extras, también, eran verdaderos pacientes mentales.

Había otras caras no familiares, pero ya en los roles protagónicos. Por ejemplo, Brad Dourif y Christopher Lloyd hicieron su debut cinematográfico aquí.

Filmaron en un verdadero hospital psiquiátrico

One Flew Over The Cuckoo’s Nest fue filmado en un hospital psiquiátrico en Salem, Oregón. Forman incluso pasó un mes viviendo en el Hospital Mental Estatal de Oregón para observar el medio ambiente antes de filmar y rodaría cámaras sin el conocimiento de nadie.

Este hospital fue elegido porque el superintendente, Dr. Dean Kent Brooks, permitió el acceso ilimitado a la instalación, incluyendo la presencia de médicos reales.

Mala sangre entre Forman y Nicholson

Aun considerando que los pormenores del hecho dependan en cierta medida del manejo de los rumores, los informes del set de filmación fueron consistentes en un hecho: Nicholson y Forman se negaron a hablarse durante una gran parte del proceso de producción. La discordia tuvo mucho que con el tratamiento de McMurphy como personaje del filme.

Comenzó con la llegada misma de Nicholson al rodaje: se apareció con una gruesa barba tupida que encontró apropiada para el papel, con la que Forman no estuvo de acuerdo.

Luego, Forman sugirió que los pacientes del hospital ya fuesen rebeldes a la llegada de McMurphy. En cambio, el actor insistió en que tal desaprobación de la autoridad del personal médico sólo debería comenzar después de la introducción de McMurphy en sus vidas y rutinas, convirtiendo a su personaje en la fuerza motriz que hiciera a los reclusos ser cada vez más desobedientes.

Aunque la versión de la historia que vemos en la película hoy en día nos hace suponer que Forman tomó el consejo de Nicholson, este último se negó a interactuar con su director a partir de ese momento. Cuando la estrella y Forman necesitaban comunicarse entre sí, usaron al cineasta Bill Butler, el director de fotografía, como intermediario.

El paroxismo de esta animosidad superó el tiempo de rodaje: Nicholson, incluso, se negó a participar en el material de bonificación de DVD de la película, que fue lanzado décadas después de la finalización de esta.

Los actores vivieron en el hospital durante la producción

Empezando con el director Forman, quien lo hizo un tiempo antes que comenzara la filmación.

Todos los actores que interpretaron a pacientes vivieron en el pabellón psiquiátrico del Hospital Estatal de Oregón durante toda la producción. Personalizaron sus dormitorios y pasaron sus días en el lugar a fin de «hacerse una idea de lo que era estar hospitalizado» —como lo dijo el actor Vincent Schiavelli—, e interactuar con pacientes psiquiátricos reales. Eso también ayudó a los actores a entrar en sus personajes.

Muchas escenas fueron filmadas sin el conocimiento de los actores

Para hacer que la película se sintiera lo más realista posible, Forman instruyó a los intérpretes para que llevaran a cabo sesiones de terapia sin guiones en las que los actores desarrollarían los problemas psicológicos de su personaje por su cuenta.

A menudo, capturaba imágenes de los actores, tanto dentro como fuera del personaje, sin mencionar que las cámaras estaban rodando. Así que el director Forman hizo un montón de rodaje para la película que no estaba en el guion, y hubo varias reacciones de los personajes que fueron completamente genuinas.

Por ejemplo, el corte final de la película incluye una toma en la que Fletcher se muestra visiblemente irritada al reaccionar a una instrucción dada por Forman.

En otra escena, Nicholson recibió instrucciones de saltar sobre uno de los guardias que lo trasladaba y besarlo a la llegada de su personaje al hospital. Más tarde, Nicholson le hizo lo mismo a otro guardia que no lo esperaba, tomándolo por sorpresa.

Nicholson confiesa haber improvisado mucho en aquella película.

Esas sesiones de terapia de grupo fueron tan extenuantes, que la escena de la fiesta fue bienvenida por el elenco como un chance para «respirar aire fresco».

Y hablando de improvisar…

La mayor parte de la escena de Jack Nicholson con el Dr. Brooks al llegar al hospital fue improvisada, incluyendo el golpe a la grapadora, preguntar sobre la foto de pesca, y discutir su condena por violación. Las reacciones de Brooks a Nicholson en esa escena fueron 100% auténticas.

Louise Fletcher cambió la opinión de Forman sobre el personaje

La visión original de Forman sobre la enfermera Ratched era como «la personificación del mal», una caracterización que hizo de Louise Fletcher una mala opción para el papel en la mente del cineasta. Mientras Fletcher presionaba para el papel, la perspectiva de Forman de Ratched evolucionó:

«Poco a poco empecé a darme cuenta de que sería mucho más poderoso si no fuera este mal visible. Que es sólo un instrumento del mal. No sabe que es malvada. Ella, de hecho, cree que está ayudando a la gente». Esta nueva versión del personaje allanó el camino para la contratación oficial de Fletcher.

Un rodaje difícil para Danny DeVito y su amigo imaginario

El programa de rodaje de One Flew Over the Cuckoo’s Nest fue intenso, y mantuvo a Danny DeVito a tres mil millas de su futura esposa, Rhea Perlman. Emocionalmente tenso por ese exigente calendario de rodaje, DeVito creó un amigo imaginario con el que tendría charlas nocturnas.

Sin embargo, llegó al punto de cuestionarse su estado mental. Entonces, DeVito buscó el consejo del Dr. Brooks, quien le aseguró que no había razón para preocuparse mientras DeVito pudiera identificar a su amigo como ficticio.

¡No te pierdas la tercera parte de este homenaje, que viene con mucha más información interesante, fotos y videos!

A 45 años del nacimiento de una joya cinematográfica: la mirada crítica de un perito a «Atrapado sin salida» (I).

Cuando uno recuerda One Flew Over the Cuckoo’s Nest (en España, «Alguien voló sobre el nido del cuco»; en América del Sur, «Atrapado sin salida»; en México, América Central y Caribe, «Atrapados sin salida»), lo primero que salta a la memoria es el actor Jack Nicholson en la piel del criminal reincidente Randle McMurphy, convirtiendo aquella actuación en un inolvidable derroche de maestría que le valió un Óscar, un Globo de Oro y un BAFTA por mejor actor masculino.  

Pero,

  • ¿qué tal la actuación de Louise Fletcher en el personaje de la odiada enfermera Ratched, que inspiró una serie televisiva en Netflix? La actriz ganó los mismos premios que Nicholson.
  • ¿qué tal el despunte de Brad Dourif, quien nos regaló aquel tartamudo frágil, temeroso, subyugado a la enfermera diabólica? Él no ganó el Óscar por mejor actor de reparto, pero sí el BAFTA por esa categoría, y el Globo de Oro por «nueva estrella del año».
  • ¿qué decir de la actuación de Danny DeVito, quien creó a un personaje ficticio con quien hablaba, que salió de su propia inspiración? Por cierto, su debut en el cine.
  • ¿y de los actores que no eran profesionales —ni siquiera amateurs—, que nunca habían estado delante de una cámara y representaron a enfermos mentales? Como Will Sampson, en el papel de «Jefe» Bromden. Aquí, por cierto, comenzó la carrera artística de ese hombre.

¿Y la dirección de Miloš Forman, a quien no en balde dejé para el final? Los conocedores dicen que su mano evitó que Nicholson hiciese de esa película su show personal, al lograr destacar la fuerza del resto de los personajes y con ello, por supuesto, el histrionismo de los otros actores.  

Una muy breve presentación

One Flew Over the Cuckoo’s Nest es una películadramática estadounidense de 1975 dirigida por Miloš Forman, basada en la novela de 1962 One Flew Over the Cuckoo’s Nest de Ken Kesey.

El rodaje comenzó en enero de 1975 y duró tres meses, teniendo lugar en Salem, Oregón, y sus alrededores, así como en la costa de ese estado. Los productores decidieron rodar la película en el Hospital Estatal de Oregón, un hospital psiquiátrico real, ya que este fue también el escenario de la novela.

Considerada por muchos como una de las mejores películas jamás hechas, esta ocupa el número 33 en la lista AFI’s 100 Years…100 Movies (los 100 años del American Film Institute… 100 Películas ). La película fue la segunda en ganar los cinco grandes premios de la Academia (Mejor Película, Mejor Actor en Papel Principal, Mejor Actriz en Papel Principal, Mejor Director y Mejor Guion) después de It Happened One Night en 1934, un logro no repetido hasta 1991 con The Silence of the Lambs.

También ganó numerosos Globos de Oro y premios BAFTA. En 1993, la película fue considerada “cultural, histórica o estéticamente significativa” por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, y seleccionada para su preservación en el Registro Nacional de Cine.

La película a través de ojos críticos

Una de las cosas que siempre he disfrutado de una película es escuchar la crítica, la descomposición que los expertos hacen de la misma. Sí, casi todo el mundo odia a los críticos de cualquier cosa, pero son quienes también nos ayudan a comprender las entrañas del guion, las razones de los directores y escritores, el alma de los actores y actrices. Eso, siempre me ha gustado.

Así que, para esta dedicatoria a una realización gigante, mi primera intención es la de ponerles en conocimiento de la opinión de Roger Ebert, crítico de cine del Chicago Sun-Times desde 1967 hasta su muerte en 2013. En 1975, ganó el Premio Pulitzer por críticas distinguidas. Ebert puso a esta película en su lista de «Grandes Películas».

Roger Ebert: Hay un primer plano curiosamente extendido de Jack Nicholson en cuatro quintas partes del trayecto a través de One Flew Over the Cuckoo’s Nest. Lo percibimos porque es muy notorio. Muestra a su personaje, R.P. McMurphy, perdido en sus pensamientos. Eso se ve en el punto de equilibrio entre las bromas y la risa de las primeras partes de la película, y el descenso final a la tragedia. ¿En qué está pensando? ¿Está planeando un nuevo desafío, o darse cuenta de que todo está perdido?

El misterio de lo que McMurphy está pensando es el misterio de la película. Todo conduce a una escena tardía donde se encuentra dormido en el suelo junto a una ventana abierta. Al decidir no escapar, ha elegido más o menos su propio destino. ¿Se le ha agotado la fuerza de la vida? Después de su levantamiento contra la institución mental, después de la rebelión de los reclusos que él lidereó, después de las transformaciones que reafirmaron las vidas de Billy y el «Jefe», después de su regreso de una dosis inicial de terapia de electrochoque, ¿ha llegado por fin al final de su esperanza?

(…) Estuve presente en su estreno mundial, en el Festival de Cine de Chicago de 1975, en el Uptown Theatre de 3.000 asientos, y nunca he escuchado una recepción más tumultuosa para una película (no, ni siquiera durante E.T. The Extra-Terrestrial en Cannes).

Después de la proyección, el joven coproductor, Michael Douglas, deambuló por el vestíbulo, aturdido.

Pero ¿qué pensaba el público, que amaba tanto la película? La película es recordada como una comedia sobre la revuelta de presos liderada por McMurphy, el viaje de pesca, la orgía de toda una noche, y su desafío a la enfermera Ratched (Fletcher) pero, de hecho, se trata de la derrota de McMurphy. Uno puede llamarlo una victoria moral, y regocijarse en la fuga del «Jefe», pero eso es un pequeño consuelo para McMurphy.

La película está basada en la novela más vendida de Ken Kesey en 1962, que Pauline Kael observó «contenía la esencia profética de todo el período de Vietnam de que la política revolucionaria se vuelve psicodélica». Disminuida hasta una parábola sobre la aplicación de la sociedad del conformismo para la década del 70, la película casi intencionalmente pasó por alto las realidades de las enfermedades mentales con el fin de convertir a los pacientes en un grupo de personajes mimosos listos para seguir las animosidades de McMurphy.

Descubrimos que el «Jefe» no es realmente mudo, Billy no necesita tartamudear, y otros no necesitan estar paralizados por la timidez o el miedo. No serán curados por las píldoras de la enfermera Ratched, Muzak y los grupos de discusión, sino por McMurphy, quien los dejará comportarse como chicos: para ver la Serie Mundial en la televisión, ir a pescar, jugar al baloncesto, emborracharse, tener sexo. El mensaje para estos miserables reclusos es: Sé como Jack.

El enfoque simplista de la película sobre la enfermedad mental no es realmente culpa de ella, porque no se tiene ningún interés en que sea sobre la locura. Se trata de un espíritu libre en un sistema cerrado. La enfermera Ratched, que es tan inflexible, tan desapercibida, tan sosamente segura de que tiene razón, representa el matriarcado en su extremo radical, y McMurphy es el Huckleberry Finn que quiere desprenderse de su versión de la civilización.

La película es, entre otras cosas, profundamente temerosa de las mujeres; las dos únicas retratadas positivamente son las amigas prostitutas de McMurphy, Candy y Rose. Me refiero a esto como una observación, no como una crítica.

El pasado de McMurphy es insinuado al principio de la película; fue sentenciado a una granja de prisión por agresión criminal contra una niña menor de edad («me dijo que tenía 18 años»), y ha sido enviado a la institución mental para su «evaluación». Tiene 38 años, obviamente es infernal y, sin embargo, profundamente democrático: toma a los pacientes como son, trata sus enfermedades como opciones que pueden ser revertidas, y trata de liberarlos con mucha fuerza de voluntad. La película ve a los pacientes de la misma manera.

La fotografía y la edición suministran tomas de reacción que casi siempre tienen el mismo mensaje: La expresión fija de un paciente determinado se malinterpreta debido al nuevo contexto proporcionado por McMurphy. Considere la escena donde McMurphy ha robado el barco y tiene a sus amigos a bordo. Cuando es interrogado, los presenta a todos como médicos, y hay cortes rápidos de primer plano de cada uno mirando «con estilo de médico». Esto no tiene nada que ver con la enfermedad mental, sino con todo lo inherente a la comedia.

La actuación de Nicholson es uno de los puntos más altos en una larga carrera de rebeldes envidiables. Jack es una presencia estadounidense querida, un excelente actor que aún más crucialmente es un magnífico duende masculino. El chiste que acecha bajo la superficie de la mayoría de sus actuaciones es que él se sale con la suya porque sabe cómo hacerlo, quiere y tiene el valor de hacerlo.

Sus personajes son sinónimo de libertad, anarquía, autogratificación y porfiada resistencia contra el sistema, y a menudo también son sinónimo de amistad generosa y una especie de nobleza desgastada. La clave del éxito de su trabajo en About Schmidt es que oculta estas cualidades, se convierte en uno de los pacientes, en lugar del liberado McMurphy.

Si su actuación es justamente celebrada, la de Louise Fletcher, a pesar del Oscar, no es apreciada lo suficiente. Esto puede deberse a lo minuciosamente despreciable que su enfermera Ratched es, y porque encarna a plenitud las cualidades que a todos (hombres y mujeres) se nos ha enseñado a temer en un cierto tipo de figura de autoridad femenina, una mujer que ha subsumido sexualidad y humanidad en el deber y la rectitud.

Vestida con su traje de enfermera cuasi militar, con su pequeño sombrero y su capa al estilo de la Guerra Civil, es dominatriz y alcaide, seguida en todas partes por la pequeña enfermera que es su acólito.

Debido a que reaccionamos con tanta vehemencia ante su presencia, apenas notamos la actuación de Fletcher. Pero miren su calma preternatural, su impasible «justicia», su inflexible adhesión a las reglas, como en la escena donde exige a McMurphy obtener un voto mayoritario para poner la Serie Mundial en la televisión.

Esto, a pesar del hecho de que la mayoría de los pacientes no entienden por qué votan. Al final, cuando se decide el destino final de McMurphy, tenga en cuenta cómo el administrador masculino sugiere tentativamente que lo envíen de vuelta a la granja de la prisión, pero Ratched lo contradice con firmeza: «No debemos transmitir nuestras responsabilidades a otra persona».

VOTAR NUNCA FUE OPCIóN.

¿No es One Flew Over the Cuckoo’s Nest una gran película porque es manipuladora, o es genial porque es tan magníficamente manipuladora? Puedo verlo a través de cualquiera de esas opciones. Sigue siendo perdurablemente popular como una parábola anti-institucional, pero logra su éxito al elegir a propósito el utilizar a los pacientes mentales como caricaturas cómicas.

Esta decisión conduce al viaje de pesca, que es a la vez la más popular y la más falsa escena en la película. Es el gran pulgar alegre de McMurphy en el ojo de Ratched y las de su especie, pero la energía de la secuencia no puede disimular el malestar y la confusión de los hombres que, en muchos casos, no tienen idea de dónde están, o por qué.

Considere en comparación el discurso tranquilo y nocturno del «Jefe» (Will Sampson), que habla de su padre. Esta es una ventana a un personaje real con problemas reales, que ha elegido ser considerado sordo y mudo en lugar de hablar de ellos. El tratamiento de McMurphy funciona para él, y conduce a la triste perfección de las escenas finales, durante las cuales, si pudiera verlas, McMurphy estaría orgulloso de su alumno estrella.

Milos Forman, nacido en Checoslovaquia en 1932, se ha convertido en uno de los grandes intérpretes de los modales y las costumbres americanas. Líder de la Nueva Ola Checa, sus primeras películas como Loves of a Blonde (1965) y The Firemen’s Ball (1968) ganaron al público mundial su uso del humor paradójico (en lo que puede entenderse como una parábola de la vida bajo el comunismo, los bomberos llegan demasiado tarde para salvar un granero, pero cuando el agricultor se queja del frío, lo acercan solícitamente a las llamas).

Después de la «primavera de Praga» llegó la represión soviética, y Forman huyó a Estados Unidos, donde ha tenido un éxito extraordinario (su Amadeus en 1984, producido por el coproductor de Cuckoo…, Saul Zaentz, ganó siete Óscares, incluyendo mejor película y director).

Mira los temas americanos por excelencia de sus películas: Los jóvenes fugitivos y los padres convencionales de Taking Off (1971), el musical antibélico Hair (1979), el romance histórico de Nueva York Ragtime (1981), la defensa de un escombrero en The People vs. Larry Flynt (1996), el retrato de un bromista a lo McMurphy, como Andy Kaufman, en Man on the Moon (1999).

Él ve su tierra adoptada en términos de sus mejores tradiciones inconformistas y foráneas, en un momento en que la conformidad es el nuevo credo. Su McMurphy tiene éxito y prevalece como un personaje, a pesar de las imperfecciones de la película, porque representa ese espíritu purificador que viene de vez en cuando para renovarnos.

Habrá más para saber en la próxima entrega de este homenaje.

Sean Connery: Una estrella de cine que trascendió más allá de James Bond (III).

Mi homenaje al excelentísimo actor Sir Sean Connery concluye aquí. Las entradas anteriores, si te las perdiste, las puedes ver siguiendo estos enlaces: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/1950

https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/1982

Más que un espía encantador, un actor imposible de encasillar

Por su parte, Kara Haar, de The Hollywood Reporter, cita trece. Dejando fuera a Zardoz, Robin and Marian, Time Bandits, y Finding Forrester, esta periodista mantiene el resto de la lista arriba explicada y añade sus propios títulos:

1964. Marnie

Es una película de suspenso psicológico y expresionismo del cine estadounidense de 1964 dirigida por Alfred Hitchcock, basada en la novela de igual título de Winston Graham. Mark Rutland (Connery) se casa con Marnie Edgar (Tippi Hedren), sin conocer que ella  es ladrona y mentirosa. Después de indagar el traumático pasado de su esposa, trata de ayudarla a resolver sus problemas psicológicos y mentales.

1965. The Hill

Esta película británica dirigida por Sidney Lumet está ambientada durante la Segunda Guerra Mundial, y se centra en cinco prisioneros en una prisión militar  en un desierto libio que luchan por sobrevivir frente a castigos brutales  y guardias sádicos. La colina en cuestión es utilizada como correctivo y castigo: ordenan a los soldados subirla y bajarla repetidas veces; es como la piedra de Sísifo.

Fue ganadora del Premio BAFTA a la mejor fotografía (Oswald Morris), del Premio del Festival de Cannes al mejor guion (Ray Rigby) y de varios premios y nominaciones más.

1974. Murder on the Orient Express

Es una película británica de 1974, dirigida por Sidney Lumet, basada en la novela homónima de Agatha Christie protagonizada por el detective belga Hércules Poirot y publicada en 1934.

En el invierno de 1935, el detective belga Hércules Poirot (Albert Finney) regresa a casa en el Orient Express. En el viaje, Poirot se encuentra con su amigo Bianchi (Martin Balsam), que trabaja para la Compagnie Internationale des Wagons-Lits. Durante el trayecto entre Belgrado y Slavonski Brod, el tren atraviesa una tormenta de nieve en los Balcanes y finalmente queda detenido durante la noche. A la mañana siguiente es descubierto el cadáver del millonario estadounidense Samuel Edward Ratchett (Richard Widmark), que ha sido asesinado con varias puñaladas.

Connery interpreta al coronel británico Arbuthnot. La película fue nominada a seis Oscar y ganó el de mejor actriz de reparto por la actuación de Ingrid Bergman.

1977. A Bridge Too Far

Es una película estadounidense de 1977 basada en el libro homónimo de Cornelius Ryan, publicado en 1974, que trata sobre la Operación «Market Garden», una fallida operación militar del 17 al 25 de septiembre de 1944 de las Fuerzas Aliadas durante la Segunda Guerra Mundial. La película fue adaptada por William Goldman y dirigida por Richard Attenborough.

1986. The Name of the Rose

Es una película coproducida entre ItaliaFrancia y Alemania, dirigida por Jean-Jacques Annaud y basada en la novela homónima, escrita por el italiano Umberto Eco y publicada con enorme éxito en 1980.

Centrándose en el elemento detectivesco y alejándose de los temas políticos y teológicos de la novela original, la película presenta a Sean Connery en el papel del fraile franciscano Guillermo de Baskerville y a Christian Slater en el del novicio, también franciscano; el primero es requerido para resolver el misterio que rodea una serie de asesinatos en una abadía del norte de Italia durante el Medioevo.

La película consiguió un total de dieciséis premios en distintos festivales y concursos internacionales, los más destacados de los cuales fueron: el César de la Academia francesa a la mejor película extranjera ese año; y dos Premios BAFTA británicos: uno para Sean Connery como mejor actor, y otro para Hasso von Hugo  por el mejor maquillaje.

1998. The Avengers

Esta película dirigida por Jeremiah Chechik y protagonizada por Ralph Fiennes y Uma Thurman es una adaptación de la serie homónima de la televisión británica producida en la década de los 60, y figura en la Lista de peores películas de la historia. Dos agentes británicos se unen para impedir que Sir August de Wynter (Connery) destruya el mundo con una máquina que cambia el clima.

Considerando el desastre que fue la película para casi todos en ella —con ese enlace pueden ver los «premios» recibidos—, no entiendo por qué la periodista la considera entre las actuaciones esenciales del escocés.

2003. The League of Extraordinary Gentlemen

Esta película estadounidense del estilo steampunk fue dirigida por Stephen Norrington y distribuida por 20th Century Fox.  

En un mundo alternativo de la Edad Victoriana, un grupo de personajes literarios se unen en una misión secreta. Allan Quatermain (Connery) lidera el equipo, compuesto por el inventor Capitán Nemo,  la vampiresa  Mina  Harker, el hombre invisible Rodney Skinner, el agente secreto Tom Sawyer, el siempre joven Dorian Gray, y el hombre de doble personalidad Dr. Hyde. Esto marcó la última aparición de Connery en la pantalla antes de retirarse de la actuación.

A pesar de sobrepasar con creces su precio de producción, la crítica no la recibió con beneplácito.

Pero, listados aparte, ¿ustedes sabían o recuerdan que Sean Connery tuvo un papel en una película de ciencia-ficción? Fue en Outland, de 1981, una película británica de los géneros de suspenso y ciencia ficción con guion y dirección de Peter Hyams.

El argumento tiene muchas similitudes con el de la película del género wéstern High Noon, ya que la situación de soledad del protagonista frente al peligro que llega —los dos sicarios— es la misma que vive el sheriff Will Kane. Como en el wéstern con el que se la compara, en Outland el tiempo es un elemento esencial de la narración: el personaje encarnado por Sean Connery vive intensamente las horas que faltan para la llegada del transbordador, como le ocurre al de Gary Cooper con la del tren. Por eso la película se califica también como western espacial. ​

Epitafio para un espía

En este enlace se pueden conocer todos los premios recibidos por Sean Connery en su carrera artística: https://es.wikipedia.org/wiki/Sean_Connery#Premios .

Connery falleció el 30 de octubre de 2020 a los 90 años, debido a un infarto de miocardio mientras dormía en su casa en la comunidad de Lyford Cay  de  Bahamas, donde residía desde el año 2003. La familia, junto con Eon Productions, lo notificó a los medios el día 31 de octubre. Aunque no revelaron la causa de la muerte, su hijo Jason declaró que había estado enfermo por algún tiempo.

Micheline Roquebrune, pintora francesa y esposa de Connery, declaró tras su muerte: «Al menos murió mientras dormía y fue tranquilo. Estuve con él todo el tiempo y simplemente se apagó. Era lo que él quería. Padecía demencia y esto tuvo efectos muy negativos sobre él».

Nunca he sido fanático de las películas de James Bond. He visto varias, protagonizadas por todos los «Bond» que han pasado por la pantalla. Por tanto, mis recuerdos de Sean Connery se inclinan más hacia el fraile franciscano Guillermo de Baskerville de «El nombre de la rosa»; el comandante Marko Ramius de «La caza del Octubre Rojo»; el policía rudo Jimmy Malone de «Los intocables»; el afable y aventurero Henry Jones Sr. de «Indiana Jones y la última cruzada»; el asombroso y peligroso espía británico John Patrick Mason de «La roca»; y el líder gentilhombre de «La liga de los hombres extraordinarios».

Pero, siempre, no importa de qué personaje se trate, mi recuerdo más profundo será el de la última estrella monolítica del cine.

Sean Connery: Una estrella de cine que trascendió más allá de James Bond (II).

Continúo con mi modesto homenaje a un gigante de la actuación: Sir Sean Connery.

Más que un espía encantador, un actor imposible de encasillar

Ansioso por probarse a sí mismo como un actor real, Sean Connery dejó a Bond atrás para desafíos más grandes. Connery podría haber pasado el resto de su vida como 007, pero prefirió ser él mismo en su lugar. Dejó de ser Bond, James Bond —esa frase icónica que él acuñó en la cultura popular desde su primera aparición como el espía británico—, para convertirse en Connery, Sean Connery, desde que, a mediados de los setenta, comenzó a interpretar papeles de pícaros de mediana edad. Dejó de usar su peluca 007, pero incrementó su carisma, tal como Pauline Kael describió en cierta ocasión: «Si la calvicie alguna vez necesitó redención, él se la dio para siempre».

David Fear de Rolling Stone lista diez películas esenciales del actor británico:

1962. Dr. No

Está basada en la novela homónima escrita por Ian Fleming, y es la primera de la serie de películas de James Bond. Aunque es el primero de los libros Bond en ser llevado al cine, Dr. No no era la primera de las novelas de Fleming. La novela debut del personaje fue Casino Royale

Dr. No fue producida con un bajo presupuesto y fue un éxito financiero. Mientras que la reacción crítica al tiempo de su lanzamiento fue mixta, con el tiempo la película recibió una reputación como una de las mejores de la serie.

1974. Zardoz

En el siglo 23, la humanidad se divide en clases bajas, que habitan en tierras baldías, y una aristocracia que domina a través de una gigantesca cabeza de piedra voladora llamada Zardoz. Connery interpreta a Zed, uno de los «exterminadores» que mantienen a los plebeyos a raya; después de esconderse en el cráneo de mamut e infiltrarse en el mundo de los futuros patricios, Zed eventualmente se radicaliza y ayuda a liderar una rebelión. La película se considera ser un clásico cursi de culto y un punto de referencia de la ciencia ficción funky de los años 70.

1975. The Man Who Would Be King

La película está basada en el cuento homónimo de 1888, escrito por Rudyard Kipling. Fue dirigida por John Huston, y sigue a Daniel Dravot (Connery) y Peachy Carnahan (Michael Caine, ya amigo íntimo del escocés), dos exsoldados que viven en la India bajo el dominio británico, que comienzan a sentir que el país es demasiado pequeño para ellos. Se dirigen a Kafiristan y se convierten en reyes en una tierra donde ningún hombre blanco ha pisado desde Alexander. Ahí comienzan los problemas.

La película fue nominada a cuatro premios de la Academia, y es también considerada como la despedida de Huston de los años dorados de las grandes producciones épicas.

1976. Robin and Marian

Una de las películas más subestimadas en la filmografía de Connery, la versión de Richard Lester a la leyenda de Robin Hood, presenta uno de los mejores giros de la estrella. Su Robin de Locksley ya no es un joven héroe que roba a los ricos para darle a los pobres, sino a un hombre de mediana edad que regresa al bosque de Sherwood con cicatrices de batalla y viejas cuentas que saldar. Va en busca de su amor perdido, Maid Marian (Audrey Hepburn), quien se ha convertido en una monja en su ausencia.

Mientras tanto, el Sheriff de Nottingham (Robert Shaw) y sus cohortes quieren ver a su antiguo enemigo con la cabeza en una pica. Es una actuación perfecta de león maduro y una especie de coda de primera para los fans de la historia del príncipe de los ladrones.

Las escenas entre Connery y Hepburn sugieren una química genuina entre los dos, así como un profundo sentido del arrepentimiento; su discurso sobre participar en una de las campañas del rey Ricardo durante las Cruzadas («Era mi rey») es para la historia.

1981. Time Bandits

El papel de Connery en la fantasía de Terry Gilliam es pequeño pero muy memorable: es el rey Agamenón, el regente de la mitología griega que participó en la Guerra de Troya. También es una de las figuras históricas más amigables que el joven héroe de la película, Kevin, se encuentra en viajes temporales, haciendo amistad con el muchacho después de que este le ayuda a matar a un oponente.

Connery hace mucho con el poco tiempo de pantalla que tiene, dejándote con la sensación de que este rey de buen corazón es una buena figura paterna sustituta para el niño. Por cierto, para este personaje el director había dicho que quería «alguien parecido a Sean Connery, o similar». Connery quedó encantado con el personaje y pidió el papel.

1987. The Untouchables

La película de Brian de Palma, inspirada en la novela homónima, se desarrolla durante la Ley seca de la década del 20 en Chicago: el agente federal Eliot Ness (Kevin  Costner) se propone detener a Al Capone (Robert De Niro). Elige a cuatro hombres para luchar contra el gánster y su imperio. La película fue nominada a tres premios de la Academia adicionales.

Connery ganó un merecido Oscar —como actor de reparto— por su papel como Jimmy Malone, el policía rudo que instruye a Eliot Ness en el arte de luchar contra los gángsteres de Chicago. En otras manos, esto podría haber sido simplemente un buen papel de mentor; dado a Connery, sin embargo, este hombre se convierte en una fuerza de la naturaleza. Y la forma en que profundiza en el diálogo es un sueño hecho realidad.

1989. Indiana Jones and the Last Crusade

Indiana Jones (Harrison Ford) se entera de que su padre, Henry Jones Sr. (Connery), un erudito del Santo Grial, ha desaparecido mientras está en una búsqueda para encontrar el artefacto antiguo y se dispone a encontrarlos a ambos. La película fue nominada a tres Oscar y ganó a los mejores efectos de sonido.

La decisión de Steven Spielberg de elegir a Connery como el profesor Henry Jones en la tercera película de Indiana Jones fue la mejor tomada, pues hay transmite la sensación de estar viendo a dos iconos de la cultura pop teniendo el momento de sus vidas, actuando uno contra el otro. Aunque Connery había rechazado originalmente el papel, terminó haciendo un montón de investigación sobre qué tipo de profesor Henry sería. Y la clave de toda la película es el rejuego infinito del padre y el hijo, incluso cuando se unen con un objetivo común.

1989. The Hunt for Red October

En noviembre de 1984, la Unión Soviética crea un nuevo submarino nuclear que funciona silenciosamente bajo el agua. El objetivo del capitán es llevar el submarino a los Estados Unidos para evitar que los rusos lo usen para iniciar una guerra. Connery protagoniza la película como Marko Ramius, el comandante del citado submarino. La película, dirigida por John McTiernan, fue nominada a tres Oscar, ganando a los mejores efectos.

Si las novelas de Tom Clancy sobre el analista de la CIA Jack Ryan se hubiesen llevado al cine veinte años antes, Connery podría haber sido escogido para interpretar al héroe. En cambio, Alec Baldwin era mejor opción en el momento y la estrella de cine escocesa asumió el papel del malo.

No por gusto es la cara de Connery la que está en el cartel promocional. Baldwin declaró al respecto: «Recuerdo haberlo visto por primera vez y pensé: “Este tipo va a secuestrar un submarino nuclear, ¿dónde está el fervor en este personaje?” Entonces, a medida que avanzaba la película, me di cuenta: Oh, no, esto es perfecto. La mayoría de la gente tendría a este tipo caminando en su camarote, o retorciéndose las manos. ¡Pero él está bebiendo té! Es genial».

1996. The Rock

Stanley Goodspeed (Nicolas Cage), un bioquímico que trabaja para el FBI descubre que la isla de Alcatraz en la bahía de San Francisco ha sido tomada como rehén por un general estadounidense que amenaza con enviar misiles a San Francisco a menos que se cumplan sus demandas. Él se une con la única persona que puede mostrarle el interior de la prisión, un prisionero llamado John Patrick Mason (Connery), quien escapó de Alcatraz tres décadas antes. La película ganó un Oscar al mejor sonido.

Welcome to the Rock! La película de acción de Michael Bay es, como la mayoría de sus éxitos de taquilla, una gran cantidad de sonido y furia sin parar. Pero tiene dos elementos salvadores: el maravilloso y extraño experto en armas químicas de Nick Cage, y la mera presencia de Sean Connery.

2000. Finding Forrester

Saliendo de una nominación al Oscar para Good Will Hunting, el director independiente Gus Van Sant procedió a asumir la historia de un anciano solitario que vive recluido en un apartamento de su barrio, quien resulta ser William Forrester, el misterioso ganador del Premio Pullitzer que lleva desaparecido varias décadas, que ayuda a un joven escritor afroamericano (Rob Brown) a encontrar su potencial.

Aunque la película no está basada en una historia real, los críticos de cine han comparado al personaje de Connery con el escritor de la vida real J. D. Salinger, y el propio actor reconoció más tarde que la inspiración para su papel fue, de hecho, Salinger.

Connery agrega una serie de capas adicionales y algo muy necesario de rigurosidad y valor al escritor de edad avanzada. La estrella se retiraría unos años después de tomar este papel.

¡No te pierdas la conclusión de este homenaje en la parte III!

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