«En realidad, todo está oscuro»: con motivo de la salida de The Dark Side of the Moon, una obra maestra de Pink Floyd.

Al decir de la revista Rolling Stones (RS), «existen álbumes de música, y existe The Dark Side of the Moon (El lado oscuro de la luna), la superlativa, adictiva sinfonía, y uno de los trabajos conceptuales más grandes de todos los tiempos», creación de Pink Floyd, la banda británica de rock psicodélico que se formó en Londres en 1965, por estudiantes, y que se convirtió en grupo líder en el estilo de rock progresivo. Este disco, el octavo trabajo del grupo, el cual se lanzó el 1o de marzo de 1973 por la Harvest Records, estuvo 937 semanas en la lista del Billboard 200. Fue grabado en los Abbey Road Studios de Londres en varias sesiones entre mayo de 1972 y enero de 1973, por el ingeniero de sonido de la casa productora, Alan Parsons, y el veterano productor Chris Thomas. El LD (larga duración) fue promovido con los sencillos Money y Us and Them

La portada, que representa la descomposición de la luz al pasar por un prisma —donde falta el azul oscuro—, fue creada por el diseñador gráfico británico George Hardie, con ayuda de Storm Thorgerson y Aubrey Powell de Hipgnosis —un grupo de diseño artístico londinense que se especializaba en las cubiertas de los discos de bandas y artistas del rock—, según la idea del tecladista Richard Wright de un diseño «simple y atrevido» que representara la luz de la banda y los temas grabados. David Gilmour le dijo a RS en una entrevista en 2003 que «cuando Storm nos mostró todas las ideas, con aquella —del prisma— no hubo ninguna duda. Esa era. Era una cubierta brillante». No obstante, una de las ideas originales a utilizar fue la del Silver Surfer de Marvel Comics.

El disco fue concebido acorde a las experimentaciones ya hechas por Pink Floyd en conciertos en vivo, mas carece de los largos instrumentales que, al decir de David Fricke, se habían convertido en la característica de esta banda de rock tras la salida de Syd Barrett en 1968. De hecho, las canciones en el concierto fueron tocadas en el mismo orden en el que aparecieron un año después en el producto final.  La premier se hizo bajo el nombre provisional de Dark Side of the Moon: A Piece for Assorted Lunatics en el Brighton Dome el 20 de enero de 1972, y a pesar de que tuvieron que acortarlo por lo que Roger Waters calificó de «un severo horror mecánico y eléctrico», la banda continuó tocando el ciclo entero de canciones en los conciertos sucesivos, así puliendo las canciones y las transiciones entre ellas.

Wright dijo sobre este disco: «Creo que cada álbum (anterior) fue un paso hacia Dark Side of the Moon. Estábamos todo el tiempo aprendiendo sobre las técnicas de grabación y nuestras letras estaban mejorando». En verdad, al final de los 70, después de este disco, se estableció un estándar de trabajo en estudio y de innovación musical.  Las canciones del disco salieron antes que el mismo, en conciertos en vivo hechos por la banda, según el concepto presentado por Waters para su gira de 1971, lo cual contradice en parte la idea de Gilmour de cómo escuchar este disco: en un cuarto cerrado, semioscuro, con toda tranquilidad y los audífonos puestos. Las canciones quedaron —para el disco— casi idénticas a las interpretadas en vivo, excepto por la sustitución de The Travel Sequence —idea original— por On the Run, debido a la preferencia que sintieron Waters y Gilmour por utilizar su nuevo sintetizador EMS Synthi AKS. La canción se inspiró en el miedo de Wright a volar. «Habían infinitas, interesantes posibilidades con ese pequeño artefacto. Nosotros siempre nos consideramos ser un poquito electrónicos. Siempre tuve obsesión con encontrar sonidos que pudieran llevar algo a la tercera dimensión», le dijo Gilmour a RS.

Sus temas, que representan las reflexiones muy personales de Roger Waters acerca de la locura de la vida diaria expresadas con precisión melódica, tienen significación genuina. Hay temas sobre la riqueza (Money), los conflictos armados (Us and Them), la locura (Brain Damage), las existencias desperdiciadas (Time), y la muerte (The Great Gig in the Sky). Según las palabras de Waters a RS en 2011: «Dark Side fue el primer disco (de Pink Floyd) genuinamente temático y sobre algo». Billy Corgan, de Smashing Pumpinks, declaró una vez: «Puedes proyectar una grabación conceptual en Sgt. Pepper —de The Beatles—o en Pet Sounds —de Beach Boys— que no esté, en realidad, allí. Dark Side es un disco conceptual. Tiene una narración: principio, mitad, y final. Va hacia un lugar y tiene sentido. No hay ni una onza de desperdicio en esa cosa. No se puede crear ese tipo de perfección; es una cuestión de sincronismo». Artistas como Radiohead y Flaming Lips, que han sido profundamente influenciados por este álbum, atestiguan que su música y sus letras se mantienen aún hermosas hoy en día.

El disco tiene mayor semejanza con la cara B del Abbey Road de The Beatles que con cualquier otra cosa hecha por Pink Floyd con anterioridad. Waters dijo: «Honestamente, pensábamos que The Beatles eran demasiado buenos para competir contra ellos. Sgt. Pepper fue otro álbum sin fallos; quizás ese estándar tan alto haya sido motivo de aliento». La banda grabó todas las diez canciones en la misma cinta maestra de dieciséis pistas, lo cual era muy inusual en aquella época. Alan Parsons, quien ganó reputación con el álbum antes de tener éxito con su Alan Parsons Project, recordaba: «La manera en que una canción fluía hacia la siguiente fue una parte muy importante dentro de la concepción general».

Se convirtió, asimismo, en el disco más vendido de la banda, con ventas superiores a las 45 millones de copias, y el que le agenció al grupo una masividad de seguidores no antes lograda, que ahora lo conocían por el exitazo, pero no por la sensibilidad que había llevado a tal creación, algo para lo cual los miembros de Pink Floyd no estaban preparados, y puede verse en estas declaraciones de David Gilmour hechas a Fricke en 1982: «Estábamos acostumbrados a una audiencia que permitía oír hasta la caída de un alfiler. Intentábamos estar bien callados, sobre todo al comienzo de (la canción) Echoes o cualquier otra con tonos tintineantes para crear una buena atmósfera, y allí estaban todos aquellos muchachos gritando: Money!».

Este álbum fue el primero de Pink Floyd en entrar a la lista de los US Top 40, pues los anteriores trabajos del grupo habían logrado muy pobre recibimiento en los Estados Unidos; antes que Dark Side, el único éxito de la banda en ese país había sido Obscured by Clouds, de la banda sonora del filme francés La Vallée, que llegó al número 46 en el Billboard 200 del verano de 1972. Waters le dijo a RS en 2003: «(Dark Side) Ascendió en las listas de Estados Unidos muy rápidamente. Nosotros andábamos de gira por la Unión cuando eso estaba sucediendo. Como era obvio, se iba a convertir en un gran disco, sobre todo después que las emisoras de radio en AM y FM adoptaron Money».

The Dark Side of the Moon fue el primer álbum de este grupo en el que Roger Waters escribió todas las canciones, al que seguirían otros posteriores. Además de apegarse a un concepto coherente, Waters deseaba presentar en Dark Side canciones más lúcidas y directas que las escritas con anterioridad por la banda. Al respecto, él le dijo a Mark Blake para su Comfortably Numb – The Inside Story of Pink Floyd: «Esa fue siempre mi gran pelea dentro de Pink Floyd: intentar arrastrarlos, pateando y gritando desde los límites del espacio, lejos del encaprichamiento en el que Syd estaba —Barrett, el líder original de la banda, había escrito la mayoría del material para Piper(at the Gates of Dawn),hacia mis propias preocupaciones, que eran más políticas y filosóficas».

En lugar del nombre con el cual terminó, este LD estuvo a punto de llamarse Eclipse. La banda tenía la intención de ponerle el título que finalmente se le dio en referencia no al satélite terrestre, sino a la locura. Sin embargo, decidieron cambiar a Eclipse toda vez que el grupo británico Medicine Head sacó un álbum con ese mismo título en 1972. Gilmour le dijo a la revista Sounds: «No estábamos molestos con Medicine Head, sino por el hecho que ya se nos había ocurrido el nombre antes que ellos sacaran el disco». La oportunidad para Pink Floyd de retornar a la idea original se la dio el fracaso comercial del disco de Medicine Head, el cual terminó en el olvido.

Y a propósito de «eclipse», Dark Side carecía de final hasta que Waters llegó un día con la canción Eclipse, una corta, pero muy poderosa letanía. Gilmour recordaba: «Trabajamos duro para estructurarla y añadirle armonías que se unieran a medida que la canción avanzara. Porque no hay nada allí: ni coros, ni medios ocho —un tipo de puente en teoría musical—; solamente una lista y ya. Así que, cada cuatro líneas, hacíamos algo diferente».  

La canción Money, el primer éxito de Pink Floyd que entró al Top 20 en los Estados Unidos, y en el número 13 en la lista del Billboard Hot 100 en julio de 1973, estuvo influenciada por Booker T and the MGs, aun siendo la más rockera del disco. Incluye un potentísimo solo de saxofón ejecutado por Dick Parry, y una combinación de sonidos de cajas registradoras y monedas. A pesar de que la canción enmascara las raíces del Rhythm & Blues de Memphis de Booker T and the MGs, Gilmour opinaba que ellas estaban allí. «Era un gran aficionado de Booker T. Tenía el álbum Green Onions cuando era adolescente. En la banda anterior en la que estuve, pasábamos de Beatles y Beach Boys a Stax y los ritmos de soul. En el escenario tocábamos Green Onions», recordaba Gilmour.  

Para enlazar las canciones en la producción, a Roger Waters se le ocurrió grabar las entrevistas que le hicieron a miembros de la casa Abbey Road, del equipo de apoyo, y cualquier otra persona trabajando en el estudio, acorde a preguntas impresas en tarjetas que oscilaban entre la banalidad —como decir la comida o los colores favoritos— hasta cuestiones profundas relacionadas con la locura y la muerte. Algunas de esas respuestas fueron a dar a las pistas finales del álbum. Paul McCartney, quien estaba terminando con Wings el disco Red Rose Speedway en Abbey Road, también fue entrevistado, pero sus respuestas no pasaron el corte pues, a decir de Waters, «fue la única persona que consideró necesario que debía “actuar” al contestar, algo totalmente innecesario, por supuesto. Él intentó ser gracioso, lo cual no era lo que nosotros buscábamos». No obstante, algo de parte tomó, al fin y al cabo, en el disco: si se escucha con atención hacia el final de Eclipse, la pista que cierra, se puede notar un pasaje de una versión orquestal de Ticket to Ride de Beatles. Al parecer, la canción estaba sonando en el estudio mientras se grababan las respuestas del portero de la casa productora Gerry O’Driscoll, el mismo, por cierto, cuyas palabras suenan en lo que el disco concluye con el mismo latido de corazón con que comienza.  

La canción Us and Them, el segundo sencillo que salió de Dark Side —Money fue el primero—, un éxito menor en EUA y Canadá, vio la luz en 1969 a manera de un adorable instrumental de piano bajo el título The Violent Sequence, el cual fue escrito por Wright y Waters para incluirlo en la banda sonora de la película de Michelangelo Antonioni Zabriskie Point. Incluso cuando el director italiano incluyó tres grabaciones de Pink Floyd —Heart Beat, Pig Meat; Crumbling Land; y Come in Number 51, Your Time Is Up—, rechazó The Violent Sequence por inapropiada para el filme. En una entrevista dada para Classic Albums: The Making of Dark Side of the Moon, Waters recordaba que Antonioni había dicho: «Es hermoso, pero muy triste. ¡Me hace recordar a una iglesia!» Más de dos años después, la banda volvió a trabajar en el demo de la canción y la convirtió en una meditación acerca de la guerra y la pobreza.

El éxito del álbum influyó, parcialmente, en la existencia de la brillante y absurda comedia cinematográfica Monty Python and the Holy Grail. Los miembros de Pink Floyd eran tan fanáticos de la serie televisiva Monty Python’s Flying Circus, que Alan Parsons aprovechaba las interrupciones que hacía la banda para ver el show de la BBC2 para dedicarse a experimentar con las diferentes mezclas y efectos de sonido en el estudio. Así que, Pink Floyd —entre otras ricas celebridades de la música rock, como Elton John y Led Zeppelin— contribuyó a financiar la película en el momento que estos cómicos británicos estaban en serias dificultades con la recaudación de dinero para el filme.

Este álbum recibió una sola nominación al Grammy, y fue por la producción. Por tanto, la única persona laureada por este monumental trabajo musical fue Alan Parsons, el productor, quien —hay que reconocerlo— hizo una labor titánica en la era que se usaban cintas y se producía con «corta y pega». Parsons fue responsable por las mezclas cuadrafónicas e hizo otras contribuciones en los sonidos, como el famoso preámbulo de Time, en el cual se escucha sonar a muchos relojes distintos. La grabación la hizo el mismo Alan en una relojería local para demostrarle al grupo la conveniencia de usar las citadas mezclas.

Un aparte merece, en mi opinión, The Big Gig in the Sky —sobre la vida y el inevitable descenso a la muerte—, debido a la electrizante contribución de Clare Torry en la vocalización. El concepto de esta canción comenzó con unos acordes que tocaba Wright, y David o Roger decidió incluirlos en las pistas de grabación. La banda tenía la idea de un instrumental con la vocalización de una mujer, por lo que Alan propuso se utilizara la voz de Clare Torry, una cantante británica.

Cuando ella llegó al estudio, nadie —entiéndase Clare y Pink Floyd— tenía idea de qué debía hacerse, así que, después de escuchar la grabación de fondo, Torry comenzó a improvisar una serie de «Oh, baby, baby, oh, yeah, yeah», pero, como se mencionó anteriormente, el grupo no quería incluir palabras. David Gilmour, entonces, se acercó a Torry para darle algunas instrucciones sobre lo que debía hacerse con la voz. Finalmente, la cantante pensó «que debía emplearla como un instrumento más». Así fue que, antes de comenzar, le pidió a Alan que arrancara a grabar enseguida, pues «la primera toma es la más espontánea», y se hicieron solamente dos, tras lo cual Clare se fue del estudio sin saber qué pensaban los miembros de Pink Floyd sobre su canto, pues no le dieron ninguna opinión. Tiempo después, y por casualidad, Torry escuchó su voz proveniente de un disco que alguien escuchaba en su barrio. Al averiguar, leyó su nombre como la voz de la arriba mencionada canción en el álbum de Pink Floyd The Dark Side of the Moon; la banda había quedado impresionada con el trabajo vocal de Torry y lo había incluido en el producto final. Esta anécdota la hizo la cantante inglesa en una entrevista. En 2004, Torry demandó al grupo y a la compañía de grabación por no recibir regalías como coautora de la canción, la cual ganó. A partir de entonces, los discos vendidos llevan su nombre como coautora de The Big Gig in the Sky. En 1990, Torry fue invitada a cantar en un concierto en vivo de Pink Floyd.

Magnífico y todo, la concepción y grabación del álbum tuvo su «lado oscuro» también. Una de las cosas fue lo que le hicieron a Clare Torry. Otra, es que los miembros, sobre todo después de la ruptura, reclaman haber tenido diferente nivel de participación en el trabajo como, por ejemplo, quién había aportado más en el concepto del disco durante aquella reunión en casa de Nick Mason. Roger Waters recordaba haber llegado allí con la idea de escribir una serie de canciones interconectadas sobre la vida bajo presión que ellos, como músicos, conocían, mientras Mason opinaba que la idea había sido desarrollada en colectivo.

Gilmour dijo sobre las letras: «Nunca me he calificado muy alto en el departamento de composición (de letras), y Roger quería hacerlo, lo cual fue un alivio. Sin embargo, incluso cuando él era el compositor y la fuerza pujante, no quería decir que estuviese totalmente a cargo de la dirección musical. Así que siempre hubo un poco de tensión en ese tipo de áreas». Aunque la responsabilidad de las letras se aceptó dársela a Waters, esto plantó la manzana de la discordia que llevó a este a dejar el grupo tiempo después.

Ser el vocalista principal y la guitarra prima en la banda, le dio primacía a Gilmour en el disco, a pesar de que su participación en componer letras fue pobre. Waters, por tanto, se limitó a cantar en las últimas dos canciones. Él dijo sobre esto: «Recuerdo que me pinchaban para hacerme sentir mal. David y Rick —Richard Wright— se esforzaban por señalarme que no sabía cantar o no tenía oído para las melodías, y se ponían con esa chorrada de que Rick tenía que afinarme el bajo».

Según RS, The Dark Side of the Moon, que sació la urgencia de Pink Floyd de salir bajo la sombra de su líder Syd Barrett —quien tuvo que ser internado por demencia—, tiene todo lo que pudiera desearse de una obra de rock progresivo: grandes melodías, experimentos y mezcla de sonidos con rasgadas sinapsis de sintetizadores, musicalidad intrincada, sonido de estudio que es una obra de arte, y letras en un estilo John LennonThom Yorke como (estrofas de Brain Damage):

The lunatic is on the grass El loco está (sentado) en el césped

Remembering games and daisy Recordando los juegos, y las cadenetas

chains and laughs de margaritas, y las risas

Got to keep the loonies on the path Hay que mantener a los locos en su curso

The Dark Side of the Moon fue una terrorífica representación de enfermedad mental, los excesos del capitalismo y una humillante evaluación del sistema clasista británico. Como obra, «un álbum que fluye cual si fuese una sola canción».

Y el que siempre he dicho ser uno de los mejores discos de la historia de la música…, y el que más me gusta de Pink Floyd, una de mis bandas preferidas.

(A la derecha: Un afiche en conmemoración al 30 aniversario del lanzamiento del álbum).

Varias recomendaciones a seguir contra el COVID-19.

Como ya el mundo está globalizado, y las comunicaciones han sido piedra angular en ese proceso, voy a dejarles aquí información y recomendaciones que recibí en una cadena de transmisiones: un(a) especialista —Dr. Negrín— se las dio a una colega de una amiga de un amigo mío.

Los chinos han descubierto, en las autopsias practicadas a los cadáveres, que el coronavirus obstruye las vías respiratorias y los pulmones con mucus que se solidifica. Así que, para administrar la medicina, primero hay que desbloquear esas vías, y así garantizar que ella surta efecto.

Las recomendaciones dadas como prevención son:

  • Tomar mucho líquido caliente (café, té, sopa, agua tibia).
  • Tomar un sorbo de agua tibia cada 20 minutos.

Los líquidos calientes barren el virus hacia el estómago, donde los jugos gástricos lo neutralizan.

  • Hacer gárgaras con agua tibia y cualquier tipo de antiséptico o sal (diluido en ella) diariamente.
  • Bañarse de inmediato después de llegar de la calle; no sentarse en ningún lugar y luego hacerlo.
  • Lavar la ropa después de llegar de la calle; cualquier detergente mata al virus. Si no se lava la ropa enseguida, colocarla entonces al sol (se cumple también para el calzado).
  • Lavar las superficies metálicas (pomos de puertas, pasamanos, etc.); el virus puede vivir en ellas hasta 9 días.
  • No fumar.
  • Lavarse las manos cada 20 minutos por, al menos, 20 segundos.
  • Comer frutas y vegetales, así como elevar el nivel de zinc (con cuidado).
  • Evitar el catarro (por las complicaciones que puede acarrear).
  • No tomar líquidos fríos.
  • Atacar de inmediato cualquier molestia o problema con la garganta.
  • Los animales no son transmisores, así que síganlos queriendo y mimando. Ahora son mejor compañía que nunca.

Amigos míos, sin ser comunicador, yo cumplo con pasar estas instrucciones, porque estamos en tiempo de ayudarnos y combatir a un enemigo común. Si tanto hablamos de conexión entre los seres humanos, entonces justifiquemos la tan controvertida globalización y pasemos lo que nos llegue a las manos que sea de valor.

Espero que ustedes pasen esta información como lo hice yo.

Gracias.

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Adiós a «el Jugador»: una trayectoria de manos bien jugadas.

A la edad de 81 años, bajo cuidados de hospicio, y por causa natural, murió Kenneth Ray Rogers —o, simplemente, Kenny Rogers—, en su casa de Sandy Springs, Georgia, según anunció su representante Keith Hagan a The Associated Press(AP). Nos deja tras una exitosa carrera de sesenta años que culminó con su último concierto en vivo en Nashville, Tennesse, el 25 de octubre de 2017, en la Bridgestone Arena, en compañía de relevantes figuras del género country como artistas invitados, entre quienes estuvo, por supuesto, su amiga de siempre Dolly Parton, con quien cantó You Can’t Make Old Friends y Islands in the Stream por última vez. Aunque Kenny Rogers fue muy popular para los amantes de esta música, también puso más de 120 éxitos en las listas de diversos géneros musicales, y estuvo en el tope de las canciones country y pop más populares por más de 200 semanas individuales tan solo en los Estados Unidos.

A propósito, Kenny Rogers le dijo una vez a AP en 2015: «Tú haces lo que todo el mundo hace y lo mejoras, o lo que nadie hace y así no tienes competencia. Por eso yo escogí la última opción, pues nunca iba a ser mejor que Johnny Cash o Willie (Nelson) o Waylon (Jennings). Así que encontré un estilo para mí que no daba pie a compararlo con el de ellos. Y opino que la gente pensó que yo quería cambiar la música country, pero esa nunca fue mi intención».

Sarah Trahern, la jefa ejecutiva de la Country Music Association dijo sobre Rogers: «Kenny fue uno de esos artistas que trascendió más allá de un formato y de las fronteras geográficas. Fue una superestrella global que ayudó a llevar la música country a todo el planeta».

Con motivo de su muerte, Dolly Parton colgó un video en su cuenta de Twitter, en el que mostró una foto de ambos y dijo: «Amé a Kenny con todo mi corazón, y mi corazón está roto, y una buena parte de él se va hoy con él». Esta cantante de country grabó con él varias canciones, las más memorables You Can’t Make Old Friends y Islands in the Stream. Esta última era una de las escritas por Barry Gibbs —de Bee Gees—, quien le estaba produciendo Eyes That See in the Dark de 1983 —que en 1985 recibió el premio de la American Music Awards como Favorite Country Album (álbum de country favorito)— a Kenny Rogers. Gibb y sus hermanos habían escrito la canción para Marvin Gaye en un estilo Rhythm & Blues, pero decidieron dársela a Kenny para este disco. El cantante, después de cuatro días de estarla grabando, le dijo al mayor de los Gibbs: «Barry, esta canción ya no me gusta». A lo que Barry respondió: «¿Tú sabes que nos falta? A Dolly Parton». Lo cual fue considerado por Rogers como un acto visionario por parte de Barry según le contó a la AP en 2017. Por coincidencia, la cantante estaba grabando en el mismo estudio en Los Ángeles cuando a Barry se le ocurrió esa idea. Rogers dijo sobre la colaboración: «Desde que ella —Dolly— entró al estudio, la canción no volvió a sonar igual; se llenó de un espíritu diferente». Fue una pena que esta colaboración se diera únicamente para este disco, aunque vale decir que fue Barry quien convenció a Rogers de hacerlo completo, pues el deseo de este último era trabajar en una sola canción.

En lo personal, siempre recuerdo la interpretación que hicieron juntos de We’ve Got Tonight en el Real Live Tour de 1985: Dolly entra en medio de la canción, y casi al final, al repetir el estribillo, en lugar de “We’ve got tonight, who needs tomorrow (quién necesita el mañana)”, ella canta “We’ve got tonight, who needs Sheena Easton (quién necesita a Sheena Easton)”. Un gran momento en ese show. Otros dúos, que aparecen en el álbum Duets, son Every Time Two Fools Collide con Dottie West, Don’t Fall In Love with a Dreamer con Kim Carnes, y la ya mencionada anteriormente con Sheena Easton, una canción producida por el mismísimo David Foster. Otros dúos exitosos aparecen en el álbum The First 50 Years: The Greatest Duets, como: Make No Mistake, She’s Mine con Ronnie Milsap —por la que ganó un premio Grammy en la categoría de Best Country Collaboration with Vocals (mejor colaboración vocal en country) en 1988—, Owe Them More Than That con Tim McGraw, y Calling Me con Don Henley.

Si se pensaba que Dolly Parton era la colaboradora número uno en lo que a dúos se refiere, démosle un mejor vistazo a lo hecho con Dottie West, otra leyenda de la música country, con quien trabajó en varios proyectos desde finales de los 70. Juntos lograron dos discos de oro (uno de los cuales se hizo platino después), dos premios otorgados por Country Music Awards, una nominación a los premios de la Academy of Country Music, dos nominaciones al Grammy, un premio de la Music City News, debido a sus exitosos álbumes Every Time Two Fools Collide (No. 1) y Classics (No. 3), han llenado estadios y teatros durante sus giras, y han aparecido en varios especiales de televisión hechos para ellos. Sus duetos en Every Time Two Fools Collide (No. 1), Anyone Who Isn’t Me Tonight (No. 2), What Are We Doin’ in Love (No. 1), All I Ever Need Is You (No. 1), y Till I Can Make It On My Own (No. 3) han pasado a ser estándares de la música country. Rogers le dijo a TNN interview en una entrevista en 1995 sobre West: «Ella, más que cualquier otra persona con la que yo haya trabajado antes, canta con tanta emoción que puedes creer en lo que canta. Donde mucha gente canta palabras, ella canta emociones».

La vida de Kenny Rogers fue una espiral de trabajo con mucho éxito. A los veinte años logró un sencillo de oro bajo el nombre Kenneth Rogers, pero al verse allí varado se unió al grupo de jazz the Bobby Doyle Trio, en el cual tocó el contrabajo. Su despegue artístico, empero, viene al unirse a la banda folk the New Christy Minstrels, en 1966, la cual se convirtió en First Edition en 1967, y terminó siendo Kenny Rogers and the First Edition, con la cual tuvo éxitos como la canción psicodélica Just Dropped In (To See What Condition My Condition Was In), y las mezclas country-rock y folk: But You Know I Love You; Tell It All, Brother; Reuben James; Something’s Burning; y Ruby, Don’t Take Your Love To Town, esta última una historia sobre un soldado de la guerra de Vietnam que le ruega a su novia que no lo deje.

Su carrera en solitario comienza en 1974 con la separación del grupo, y logra su primer gran éxito con la balada country Lucille, escrita por Roger Bowling and Hal Bynum, el segundo sencillo de su disco de 1977 Kenny Rogers. La canción le valió el primer Grammy al cantante en la categoría de Best Male Country Vocal Performance (mejor interpretación vocal de un cantante country), y lanzó al álbum al número 1 en el Billboard Country Album Chart (lista de discos country).

La ascensión continúa con el disco multiplatino de 1978 The Gamblerconsiderado ese año como el Album of the Year (disco del año) por la Country Music Association Awards, y en 1980 y 1981 como el Favorite Country Album (el álbum country favorito) por la American Music Awards—, del cual la canción homónima también se hace merecedora de un Grammy, en 1979, en idéntica categoría a la de Lucille, y ha sido colocada en el número 26 entre las 100 Greatest Country Songs (las 100 mejores canciones country) según la Country Music Television (CMT). Esta canción dio pie a una película para la televisión con idéntico título y su esperada secuela, en las que Kenny Rogers interpretaba a Brady Hawkes, un jugador profesional. A partir de entonces, Rogers desarrolló una carrera actoral en televisión y moduló varios programas especiales.

Otro disco multiplatino, el Kenny de 1979, generó un nuevo sencillo también exitoso: Coward of the County. Por cierto, una de las canciones que más me gusta de Kenny Rogers.

Le llega el turno a Lady a finales de los 80 en su trabajo junto a Lionel Richie, quien la escribió y produjo. Richie, entonces, produjo el disco de 1981 de Rogers Share Your Love, con el que se logran éxitos, tales como: I Don’t Need You (Pop No. 3), Through the Years (Pop No. 13), y Share Your Love with Me (Pop No. 14). En una entrevista otorgada a la AP en 2017, Lionel Richie dijo a propósito de Lady: «La canción iba a llamarse “Baby”. Pero, cuando me senté por vez primera con él —Rogers—, durante los primeros treinta minutos no habló de otra cosa que de su casamiento con una dama (lady). Un tipo del country como él se había casado con una dama. Entonces, me pregunta: “Por cierto, ¿cómo se llama la canción?”, y yo le contesto: “Lady”.

En 1981 vuelve a coincidir con Lionel Richie en el viejo edificio ABC Dunhill que Rogers compró, donde construyó uno de los más populares y mejor equipados estudios de grabación en Los Angeles. En esta ocasión para tomar parte en la canción We Are the World del súpergrupo USA for Africa, la cual fue parcialmente grabada aquí, y en A & M Records. En ese mismo disco se añaden canciones de cantantes que también participaron en este proyecto, y la de Kenny fue A Little More Love.

Donald «Don» Schlitz, un escritor de música country nacido en Durham, North Carolina, quien fue co-autor del exitazo You Can’t Make Old Friends, dijo: «Creo que lo más deseable para un compositor es que Kenny Rogers cante una de sus canciones, pues nos ha dado canciones exitosas a muchos de nosotros». Schlitz se refería a que las canciones más sonadas de Rogers habían sido cantadas y grabadas con anterioridad, pero fueron sus versiones las de mayor popularidad.

Se estima que Kenny Rogers vendió alrededor de cien millones de discos durante su vida en todo el mundo —61.6 millones certificados por la Music recording certification (certificación de grabaciones musicales), un sistema que verifica que una grabación musical ha sido enviada por vía postal, vendida o bajada electrónicamente en una cantidad determinada de unidades—, lo que le convierte en uno de los artistas en la música de mejores ventas.

En su larga lista de logros, me gustaría destacar:

  • Premio en la categoría de Favorite Male Country Artist (mejor artista country masculino) de 1985 dado por American Music Awards
  • Calificado por USA Today  como Favorite Singer of All Time (cantante favorito de todos los tiempos) en 1986
  • En el 2000, The Nashville Network Music Awards le otorga el Career Achievement Award (premio por logros en su carrera)
  • El International Entertainment Buyers Association Lifetime Achievement Award de 2003
  • En 2005, que la CMT Music Awards le otorga premio como Favorite All Time Country Duet (dúo favorito de todos los tiempos) por Islands In the Stream con Dolly Parton
  • Country Music Association Awards, en 2013, lo premia con el Willie Nelson Lifetime Achievement Award
  • En 2013, pasa a ser parte del Country Music Hall of Fame
  • En 2017, también pasa a ser parte del Texas Country Music Hall of Fame

Kenny Rogers invirtió tiempo y dinero en otras muchas empresas, incluída una pasión por la fotografía que dio como frutos varios libros. Escribió su autobiografía Making It With Music (Haciéndolo con música). Tuvo la cadena de restaurantes Kenny Rogers Roasters, y fue copropietario de una barca de río en Branson, Missouri. Apoyó, asimismo, varias causas caritativas, entre las que cabe citar las de la Cruz Roja y MusiCares, así como la anteriormente mencionada colaboración en We are the World: USA for Africa para ayudar a paliar el hambre en ese continente.

Creo que aplicaste muy bien las estrofas de tu canción más conocida:

You’ve got to know when to hold ‘em Tienes que saber cuándo aguantarlas
Know when to fold ‘em Saber cuándo pasas
Know when to walk away Saber cuándo te levantas
And know when to run Y cuándo sales corriendo

Jugaste muy bien tus manos, Gambler, y saliste vencedor.

Mi modesto y agradecido aplauso a los luchadores anónimos de estos días.

Hay un enemigo microscópico, pero terrible, que en pocas semanas se ha extendido más rápido e indetenible que cualquiera de los imperios que conocemos en la Historia. En contraposición, hay un ejército políglota sin generales ni mariscales, compuesto de profesionales de todos los lugares adonde ese invasor se ha presentado a cobrar víctimas. El personal sanitario, enfermeros y médicos están dándole una peligrosa batalla al virus COVID-19, porque cada día ponen en riesgo sus propias vidas para salvar o preservar las de otros, que somos todos nosotros.

Aunque el poema Para la libertad,de Miguel Hernández, le pone voz a un herido anónimo que simboliza a todos los combatientes heridos de la guerra civil española, y su sufrimiento es una ofrenda a la lucha por esa libertad, me ha venido a la mente en medio de esta situación, y creo que muy bien pudiera aplicársele a esos luchadores anónimos que, hoy, luchan por librarnos de una pandemia que nos ha puesto de cabeza en solamente días.

Para la Libertad

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad, siento más corazones
que arenas en mi pecho. Dan espuma a mis venas;
y entro en los hospitales, y entro en los algodones,
como en las azucenas.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada,
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñaran aladas de savia sin otoño,
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida;
porque soy como el árbol talado que retoño:
aún tengo la vida

Este poema fue cantado por Joan Manuel Serrat.

Me uno al aplauso diario que los residentes europeos le dan a su personal médico y sanitario por todo lo que estos están haciendo por ellos. No tengo balcón, ni nadie se ha ofrecido para el flash mob miamense —como lo hizo Sonia Belforte, una argentina en Turín, Italia—, mas eso no me impide que use mi modesta tribuna para agradecer al personal médico de nuestra ciudad y nuestro país lo que están haciendo por nosotros.

Kudos, profesionales de la salud!!

¿Monzón desde China? NO: es el histeriavirus cotidiano.

In Europe and America there’s a growing feeling of hysteria

(En Europa y (Estados Unidos de) América está creciendo la histeria)

Así comienza una de las canciones que más me gusta de Sting, Russians, escrita para criticar la Guerra Fría y la doctrina de la destrucción mutua asegurada que la extinta Unión Soviética y Estados Unidos enarbolaban en esa época como política exterior. La tensión entre los dos bloques militares —socialista y capitalista— revolvió todo ese sentimiento de odio y miedo que provocó en Occidente el saber que estábamos al borde de la hecatombe nuclear con tan solo apretar «ese botؚón rojo». Aquí les dejo este link por si quieren escucharla y conocerla: https://www.youtube.com/watch?v=wHylQRVN2Qs.

Pues, la estrofa de Sting podría bien aplicarse de nuevo a la aparición de la pandemia de moda: el coronavirus.

Mi comentario surge porque en el trabajo un ciudadano preocupado se quejaba que había llegado a una de esas tiendas gigantes de venta al por mayor y la clientela ya no únicamente la había dejado desprovista de máscaras respiratorias y productos de sanidad y desinfección, sino también de agua. ¡DE AGUA! Me provoca escribirlo en mayúscula porque del mismo tamaño es la ridiculez y el patetismo de la histeria que se desata entre cierta parte de la población de la Unión. Recordemos que el sábado 30 de octubre de 1938, Orson Wells, cuando todavía ni soñaba con crear su obra maestra Citizen Kane (El ciudadano Kane), provocó un destape de histeria entre los oyentes del programa The Mercury Theatre on the Air por CBS, mientras narraba una muy original adaptación de la novela de H. G. Wells, The War of the Worlds (La guerra de los mundos). Y eso que Orson Welles había leído el prólogo de la novela para indicar de qué se trataba el programa.

La situación que aquejó al ciudadano preocupado fue lo que usé como paralelismo para la pregunta del título. En esta ciudad del sur de Florida sabemos que en cuanto se habla de ciclón —o huracán como le llaman en Estados Unidos—, la histeria se desata y provoca las crisis de escasez que siguen al acaparamiento de productos que, normalmente, están en los mercados sin falta, y cuya desaparición momentánea se debe a eso: a la histeria. Esta nación tiene los recursos necesarios para enfrentar los ciclones de manera que cada ciudadano tenga lo necesario para campearlos. Incluida la gasolina, que es otra cosa que la gente se abalanza a acaparar, exprimiendo hasta la última gota de cada servicio de gasolina.

¿Tendrá esto que ver con ciertas costumbres que hemos tenido los que vivimos en este pueblo?

Sin embargo, da qué pensar, pues parece que no somos nosotros los únicos. Como siempre, «a río revuelto, ganancia de pescadores». Me dio la curiosidad de corroborar lo que ya otros estaban diciendo, y era cierto: en Amazon se está vendiendo —ahora mismo— paquetes de 5 máscaras ¡por más de 200 dólares! Recuerden que dije «más»; el precio tope puede llegar a cualquier valor si la histeria de los heraldos del Armagedón sigue alimentando la feroz avaricia de los buitres que se nutren del miedo a las tragedias reales o creadas; para ellos es ganancia por igual.

Creo que tenemos que ser prudentes con el coronavirus, siguiendo las instrucciones que los expertos y las autoridades dan. Como lo hemos sido con el ébola, con la influenza, con el sida. Todos han sido flagelos que nos han azotado, pero ya no estamos tampoco en el medievo cuando la peste bubónica arrasó con casi la mitad de la población europea. Ya sabemos cómo combatirla y evitarla. Y lo mismo con las demás, incluso si la enfermedad todavía no tiene cura sino solamente prevención y medios para detenerla o estabilizarla, como con el sida.

Lo que no entiendo es la histeria del acaparamiento.

Se está haciendo lo necesario para repeler al virus, conquistarlo y neutralizarlo. El riesgo es conocido y estamos sobre aviso. Y ya se sabe lo que se dice de guerra avisada… Lo que debemos conservar, asimismo, es la humanidad. No hay que crear una escasez de artículos de manera artificial, por querer «tenerlo yo de sobra y que se jodan los otros». Este país tiene sobrados recursos para que todos podamos adquirir lo necesario para lo que sea necesario.

Histéricos: ¡dejen la histeria! Estar alerta, sobre aviso, no significa crear otra crisis que engrose la que ya podamos tener, la real. No generen algo ficticio por el simple hecho de ser indolentes.

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