¿Gira holográfica? Acerca de los barruntos sobre una reunificación de ABBA y otras cuestiones.

Desde hace un tiempo ya se venía especulando sobre la reunión de este cuarteto, sobre todo a raíz de otras reuniones que sucedieron en el Rock, como lo fueron los conciertos de Led Zeppelin, The Police, y otros, quienes habían desaparecido de los escenarios, al menos en su formato original. Luego, en el caso de AABA, vinieron las películas y el musical, y el deseo —más que la convicción— de una reaparición del grupo sueco se hizo mayor. Entonces, nació Mamma Mia! The Party en la O2 Arena de Londres, que fue donde Björn reflexionó a propósito de un anuncio de ABBA acerca de sacar dos nuevas canciones. La conmoción del regreso de ABBA a los escenarios se remonta a 2018.

Ese año, el mánager del grupo, Görel Hanser, acerca de las dos canciones nuevas que ya se había dicho ABBA tenía escritas y grabadas —fue en 2017—, I Still Have Faith In You y Don’t Shut Me Down, anunció: «Las canciones serán parte de la gira holográfica (del grupo para 2019); los miembros de ABBA no estarán presentes físicamente». Asimismo, apuntó que no se grabarían más canciones, y que el grupo —con sus miembros hoy en sus setenta años— no harían más giras, pues se habían separado de una vez y por todas. Desde que hicieran esto en 1982, los integrantes han sido consistentes en su idea de no cantar frente a un público de nuevo. Ellos, incluso, rechazaron una oferta de mil millones de dólares —un récord mundial— para reunirse y hacer una serie de actuaciones en vivo.

Björn le dijo a Smooth Radio: «¡Ha sido una reacción global, lo cual es fantástico! Nunca nos lo imaginamos, pero lo pusimos en conocimiento porque pensamos que la noticia correría y se levantarían rumores sobre una reunión. Así que hicimos el anuncio —anteriormente mencionado— para que la gente supiera que teníamos dos canciones listas y que podríamos sacarlas mucho antes de lo esperado».

¿Qué cosa era aquello de una «gira holográfica»?

La primera pista, probablemente, se daría en el programa televisivo ABBA: Thank You for the Music, An All-Star Tribute, un tributo especial a la banda que sería transmitido por NBC y BBC One. En abril de 2018 se hizo el anuncio de esta coproducción anglo-norteamericana, que sería dirigida y producida por Johan Renck, con Simon Fuller como productor ejecutivo. En mayo de ese año se anunció el nombre del programa. En él, se verían las representaciones digitales de Agnetha Fältskog, Björn Ulvaeus, Benny Andersson, y Anni-Frid Lyngstad —ABBA— cantando los números recién compuestos, así como otros cantantes que interpretarían canciones del grupo sueco, tales como: Dancing Queen, Mamma Mia, The Winner Takes It All, y Take a Chance on Me.

Sobre el programa, Ulvaeus dijo: La BBC y NBC tienen alcance mundial. El plan es hacer de esto un momento televisivo global, por lo que ahora las cadenas están haciendo contacto con las televisoras nacionales y regionales de puntera, las cuales pueden formar parte de llevar esta experiencia a todo el planeta. Sería algo así como la competencia de canto de Eurovision». Sin lugar a dudas, Björn buscaba la mayor audiencia posible.

Para explicar cómo el resto de los componentes del grupo decidió reunirse, Björn le comentó esto a Smooth Radio: «Simon Fuller, el hombre tras las Spice Girls, se nos acercó. Vino con la idea de crear copias digitales de ABBA porque él vive en Los Angeles y había visto que estaba sucediendo algo que podía ser de interés». Nosotros pensamos: «Pues, sí, qué locura, pero es interesante y novedoso, algo que alguien no ha hecho antes», así que le dijimos «¡Por supuesto que sí! Veamos qué sucede. Tratemos de hacer un proyecto sobre eso».

«Luego, Benny y yo pensamos: “Estos ABBAtars, buscando darles una denominación, ¿no deberían tener algo nuevo que cantar? ¡Pues, sí!” Así que compusimos un par de canciones nuevas, llamamos a las damas, y ellas convinieron: “¡Muy bien! Juntémonos en el estudio a ver si aún podemos cantar. Si suena mal, no las publicamos, pero igual nos divertimos haciéndolo”». Lo cual significó ser la primera vez que la banda retornaba al estudio en casi 36 años, pero Björn notó que todos se sintieron como en casa en segundos.

Björn continuó contando: «Solamente nos tomó varios segundos. Permanecimos parados frente a una de esas consolas de audio, los cuatro, mirándonos unos a otros, en una situación que se sentía tan familiar. Habíamos hecho lo mismo durante tantas veces en los 70, que lo rememoramos todo, como si hubiese sido ayer. ¡Fue una sensación increíble! Aunque sabíamos que treinta y seis años era bastante tiempo, tuvimos esa buena sensación, lo cual creo que se debe a los nexos y la amistad que existen entre nosotros.  

Una de las interrogantes planteadas con esta idea fue: ¿vendrán las nuevas canciones con un sonido diferente? En cuanto a esto, Björn explicó: «No, definitivamente será el sonido de ABBA. Eso no se ha ido. Enseguida que las damas empezaron a cantar a dúo en el estudio ¡ahí estaba! Idéntico sonido. Suena con una nota ligeramente más baja porque todo el mundo ha disminuido su rango vocal, pero el sonido es el mismo y, sí, va a sonar como ABBA sin lugar a duda.

Sobre las canciones, Björn confesó: «Una de las canciones tiene un estilo neutro, propio para cualquier época, mientras la otra es más un retroceso a los 70, pero con instrumentos modernos. Van a salir junto con los video clips de los ABBAtars. Es algo totalmente nuevo».

El ganador de la competencia Eurovisión relató que la banda nunca tuvo la intención de separarse como lo hizo, pues habían planeado reunificarse dos años después de aquel alejamiento en 1982. «No, no, de alguna manera eso no sucedió. Cuando nos separamos en 1982, teníamos la idea de reencontrarnos un par de años después y hacer algo juntos de nuevo. Pero, por alguna razón eso no sucedió… hasta hoy», dijo el músico.

Sería la primera vez que el público vería si los ABBA virtuales funcionaban y si, además, la gira holográfica tendría chance de ser taquillera. Las compañías de Silicon Valley y el propio grupo ABBA han invertido mucho dinero en este ambicioso proyecto. Desde que se habló de ella, sobraban los comentarios sobre «la forma en que la banda estaba en búsqueda de reinventar la economía del entretenimiento con esta gira virtual, y de explorar un nuevo mundo tecnológico con la realidad virtual y la inteligencia artificial para crear una nueva forma de entretenimiento y contenido jamás imaginada».

Pero el 18 de septiembre de 2018, Björn Ulvaeus reveló que el especial televisivo no tendría lugar hasta 2019 debido al trabajo que el grupo estaba realizando con la producción de las dos nuevas canciones. El programa fue pautado para diciembre de ese año. Llegado 2019, Björn Ulvaeus anunció, otra vez, que la gira no tendría lugar ya en 2019, sino que los cuatro estaban preparando algo especial para el 2020. El programa televisivo, de igual manera, se ha convenido que salga al aire en 2020. Björn explicó en 2019: «Debido a deficiencias técnicas en la creación de las copias digitales de nosotros mismos, quienes serán las que canten las canciones, eso no será posible hasta el año próximo». A propósito, se le preguntó la posibilidad que la banda se reunificara para grabar un nuevo álbum. «¿Quién sabe?», dijo.

Supongo que una de esas «cosas especiales» a las que Björn Ulvaeus se refería era el proyecto de Mamma Mia! The Party. Sobre esta celebración, Björn Ulvaeus le dijo a Smooth Radio: «Admiramos mucho la (Arena) O2 y el inmenso éxito alcanzado en el entretenimiento bajo la dirección de su propietario AEG. Creemos que traer Mamma Mia! The Party a este lugar ha contribuido con este vibrante destino cultural y constituye un lugar perfecto para nuestro excitante y nuevo show».

¿Qué es Mamma Mia! The Party? Otro experimento que siguió a los realizados en forma de dos películas y una puesta musical en escena a lo Broadway. Estas dos vertientes fueron muy exitosas, así que surgió la idea de recrear ese ambiente festivo con una historia contada con las canciones de ABBA en el mismo ambiente de la película. Así, se convino que lo mejor para representar ese ambiente debía ser la taberna de la isla de Skopelos, Grecia, donde se filmaron la mayoría de los exteriores de las películas. Recreada originalmente en Estocolmo, Suecia, la taberna les permite a los visitantes disfrutar de la comida mediterránea, beber, cantar y bailar en el mundo de Mamma Mia!, con Nikos y su familia actuando alrededor de ellos.

La nueva casa de la fiesta es la O2 Arena, un centro multipropósito bajo techo en el centro del O2, que a su vez constituye un complejo de entretenimiento en la península de Greenwich en el sureste de Londres abierto en 2007. Este sitio ocupa el segundo lugar en capacidad de asientos entre las instalaciones bajo techo para eventos en el Reino Unido, tan solo superado por el Manchester Arena, y en el 2008 fue la plaza musical más concurrida del mundo. Dentro de ella, un espacio fue especialmente adaptado para esta fiesta por los arquitectos de Haworth Tompkins Ltd, quienes añadieron la fuente, los olivos y las floridas enredaderas.

Pues, ¡ENHORABUENA, ABBA! Así, con mayúsculas. Este grupo fue uno de los monstruos de la música en el apogeo del disco, con dos compositores extraordinarios y dos cantantes de altos quilates con un acople que opacaba la perfección. ¡Y pensar que no hablaban inglés! Siempre recuerdo la película que hicieron —ABBA: The Movie— cuando daban la gira en Australia, con toda aquella fanaticada que cantaba gritaba, bailaba y lloraba con sus canciones. Como para erizarle los pelos a uno…

Ojalá la novedad sea un éxito como en su carrera anterior. Es un buen momento, que debe aprovecharse, como lo hizo Queen al salir la película y lanzar una gira que los ha puesto en el podio del buen gusto. En el caso de ABBA, las dos películas y el disco que Cher ha sacado con las canciones de la segunda parte han puesto a esta banda en conocimiento de, no solamente un público joven que ahora los conoce, sino de uno viejo que, igualmente, ahora es que los conoce.

Se lo merecen.

Recordando a un grande de los 80 a propósito de un logro reciente.

Con admiración y nostalgia he leído una noticia: el video de la canción de A-ha, Take On Me, alcanza mil millones de vistas en YouTube 35 años después de su primera presentación. Eso sucedió este lunes. La connotación puede entenderse si se sabe que es tan sólo el segundo video musical de los años 80 en alcanzar ese logro, después de Sweet Child O’ Mine de Guns N’ Roses. Otras canciones que han alcanzado esta cifra son Smells Like Teen Spirit de Nirvana y Bohemian Rhapsody de Queen. Así que imagínense en qué clase de selecto grupo ya está esta banda noruega.

Por cierto, ese video de A-ha era lo único que el público norteamericano realmente conocía de esa banda (algo similar le sucedía a ABBA con Dancing Queen). Así que para A-ha fue una suerte el impacto visual del video, pues hizo famosa la canción y dio a conocer al grupo. Por mi parte, si bien el video musical de Take On Me es más atractivo desde el punto de vista visual, creo que el de Hunting High and Low tiene ciertos toques que le hacen competitivo, y es también el de la canción que más me gusta de ese álbum.

¿Recuerdan quién era A-ha?

Una banda noruega formada en Oslo en 1982, por Paul Waaktaar-Savoy como guitarrista, Magne Furuholmen en keyboards y guitarras, y Morten Harket era el vocalista. Este grupo se hizo famoso a mediados de los 80 y continuó cosechando sucesos a nivel mundial durante los 90 y el nuevo siglo.

A-ha alcanzó su mayor logro al debutar con su álbum Hunting High and Low de 1985, el cual alcanzó número uno en su natal Noruega, número 2 en Gran Bretaña, y número 15 en los Billboard norteamericanos. Dos canciones alcanzaron fama mundial como sencillos: Take On Me y The Sun Always Shines on TV. Además, la banda ganó una nominación al premio Grammy como Mejor Nuevo Artista. En el Reino Unido, Hunting High and Low continuó logrando puestos en las listas de éxitos al año siguiente, lo que le convirtió en uno de los álbumes mejor vendidos de 1986. Durante los años 1986, 1988, y 1990 la banda siguió grabando álbumes hasta que hicieron un alto en 1994 tras su quinta entrega.

Después de actuar en el Nobel Peace Prize Concert de 1998, A-ha grabó su sexto album, el Minor Earth Major Sky del 2000, el cual los puso de nuevo en el número uno en Noruega y Alemania. A este le siguieron Lifelines en el 2002, Analogue en el 2005 —certificado «platino» en Reino Unido—, y Foot of the Mountain del 2009, el cual fue, otra vez, platino en Reino Unido y se metió en los Top Five 5 en muchos países europeos. Cuando en el 2009 la banda anunció que iba a separarse tras la gira Ending on a High Note Tour, miles de fanáticos de al menos 40 diferentes países de seis continents se reunieron para verlos actuar en la fase final de la gira. En el 2015, no obstante, se reunieron para grabar el décimo álbum en estudio —Cast in Steel—, que salió a la venta el 4 de septiembre, apoyado por una gira del grupo.

En el 2010, A-ha fue considerada una de las 50 bandas que más dinero hizo por concepto de boletos para conciertos, mercancía y venta de álbumes de grandes éxitos. Su actuación en el festival Rock In Rio 6 del 2015, en el cual el evento y el grupo celebraban su trigésimo aniversario, pasó al libro Guinness de récords por la mayor asistencia a un concierto rock: 198,000 personas en el estadio Maracaná. Otro récord en el mismo libro —que desde 2001 no ha sido roto—, lo tiene el cantante Morten Harket por «la nota sostenida más larga en un concierto»: 20.2 segundos en la canción Summer Moved On. Rhino Entertainment estima que esta banda ha vendido más de cien millones de discos. Además, A-ha ganó seis premios MTV Video Music Awards: seis por Take On Me y dos por The Sun Always Shines on TV. Asimismo, Take On Me fue nominado como el Favorite Pop/Rock Video (Video pop/rock favorito) en el American Music Awards de 1986, y la banda ha sido premiada con 10 premios Spellemannprisen, el equivalente noruego de los premios Grammy. En noviembre de 2012, a los integrantes se les nombró Knights of the 1st Class of the Royal Norwegian Order of St. Olav (Caballeros de Primera Clase de la Orden Real de St. Olav), debido a su contribución a la música noruega.

¡Nada mal!

De vuelta a la noticia. Este video multimillonario de A-ha no fue subido a YouTube sino hasta el 2010. La banda agradeció el logro al tuitear: «No hubiésemos podido hacerlo sin ustedes, nuestros fans». El tecladista Magne Furuholmen comentó el éxito al decir: «En este punto, personalmente, estoy sorprendido y orgulloso que a la canción le haya ido tan bien, y que todavía hoy arrastre una audiencia».

La canción Take On Me fue incluso bailada por el hoy famoso Joseph Graham Sugg con su compañera, la bailarina australiana Dianne Buswell, en el programa de televisión británica Strictly Come Dancing —o  solamente Strictly—, una competencia de baile en la que una celebridad baila con una bailarina o bailarín profesional. Este formato de competencia ha sido exportado al mundo bajo el título de Dancing with the Stars, bajo licencia de la BBC Worldwide.

Pues, lo dicho: ¡FELICIDADES, A-HA! Esa música forma una parte siempre recordada de mi pasado, cuando estaba estudiando. Muy buenos tiempos.

Cuando una imagen dice más que mil palabras.

No me equivoqué al escribir un relato sobre el tema del abuso infantil en las escuelas. ¡Es abominable! El caso de este niño que quiere morir debería darnos vergüenza como sociedad. Ojalá esto se solucione para este muchacho.

Y EL OSCAR LO RECIBE… A propósito de los Premios de la Academia No. 92

No, mi intención no es hacer crítica de cine porque no soy crítico profesional de nada. Cuando critico algo lo hago desde mi posición de consumidor debido a un mal servicio o producto y, en cuanto al cine, por alguna mala película o actuación que haya visto. Desconozco la calidad de lo que fue a competir al premio Oscar este año, y poco sé de él excepto por alguna pequeña información obtenida de internet, la TV o «radio bemba». Sé que a un grupo de realizadores asiáticos le dieron el premio a la mejor película, que Joaquin Phoenix lo recibió por la mejor actuación masculina en rol principal, y la mejor actriz protagónica fue Renée Zellweger, quien, probablemente, les podría venir con rapidez a la memoria como la dulce y leal secretaria que lo arriesgó todo para seguir a su jefe en desgracia en Jerry Macguire. Me alegro de que Kathy Bates haya estado entre las nominadas; nunca olvido su trabajo en Misery. Y que también —lo cual, lo siento, no veo con los mejores ojos— Brad Pitt se llevó el premio a mejor actor secundario en una lista plagada de monstruos. Bueno…

Precisamente, debido a lo dicho en la última oración del párrafo anterior, no veo el Oscar desde que en el 2001 le dieron la estatuilla de mejor actor principal a Russell Crowe por Gladiator («El gladiador»), negándoselo al insuperable Geoffrey Rush en Quills («Letras prohibidas, la leyenda del Marqués de Sade»). El Consejo Nacional de Críticos en Estados Unidos seleccionó a Quills como su mejor película del año 2000. Y ni hablar de cómo estaba la lista de nominados ese año; algo así a lo mencionado con anterioridad.

No soy detractor de Hollywood para nada. He disfrutado cine y actuaciones de tremenda calidad hechas en ese entorno. Mas, de verdad, en lo que respecta a premiaciones la Academia se las trae.

Una de las cosas por las que este premio da que pensar es por críticas de comercialismo. Muchos estudios, por ejemplo, se gastan una millonada en publicidad que promueve sus películas durante lo que se ha dado en llamar «la temporada de los Óscares», lo cual ha generado acusaciones contra la Academia de estar más movida por la propaganda que por la calidad, algo criticado por William Friedkin en 2009. Tim Dirks, un editor, dijo que «desde 1980, los artífices de éxitos de taquilla con producciones glamorosas a menudo se han convertido en titanes del entretenimiento de masas (y ganadores del premio a Mejor Película), que no necesariamente han sido películas con calidad ni aclamadas por la crítica». En lo reciente, se aduce que, durante la temporada de los Óscares, se está empleando una técnica que denominan whisper campaign (algo así como «la campaña del susurro», un método de persuasión en la que rumores o insinuaciones capciosas contra algo o alguien se echan a rodar de manera que el «chismoso» no quede desenmascarado en su tarea). Se piensa que estas campañas son lanzadas por los realizadores de una película que buscan desacreditar a sus competidores. Como ejemplos se han citado Zero Dark Thirty (por justificar la tortura) y Lincoln (por distorsionar la historia). Hmmm… Si no fuera porque fue hecha sobre una de mis bandas favoritas, yo me hubiese unido a una whisper campaign contra Bohemian Rhapsody por tratar de reinventar la vida de Queen.

Asimismo, se habla de prejuicio en la otorgación de los premios, porque entre los ganadores y nominados se suele encontrar una desmesurada lista de melodramas para toda la familia, comedias románticas, epopeyas históricas de corte romántico y dramas biográficos que son estrenados en los Estado Unidos tres meses antes del término del año. Los Óscares son negativamente famosos por seleccionar temas muy específicos para ser premiados, lo que ha dado a la aparición del término Oscar bait (algo así como «carnada para el Oscar), refiriéndose a estas películas, que son favorecidas por la Academia contra las preferidas por la audiencia, así como los melodramas históricos desplazan a las historias de la vida real.

Pero si una cosa ha dado tela por donde cortar han sido las alegaciones de «carencia de diversidad» en los premios. En términos estadísticos, desde 1929 solamente el 6.4% de los nominados no era caucásico —como se le llama aquí a los de raza blanca o descendientes de europeos—, y desde 1991, el 11.2%. Irónicamente, más actrices blancas ganaban premios por interpretar personajes asiáticos que las propias actrices asiáticas. Debido a las críticas, la Academia se vio forzada a comprometerse a iniciar «cambios históricos» en este sentido.

El detonante de esto fue la edición 88 de los premios de la Academia, cuya ceremonia fue criticada y boicoteada por muchas personalidades, y en la red social pasó a conocerse como #OscarsSoWhite (o mensaje en Twitter sobre «los Óscares son muy de blancos»). Enseguida que las nominaciones fueron presentadas, muchas redes sociales se percataron que todas las nominaciones de actuación y dirección habían sido otorgadas a blancos por segunda temporada consecutiva: no había DIVERSIDAD. La activista y exabogada April Reign —quien se llevó el crédito por el tuit—, dijo: «Es peor que el año pasado. Mejor Documental y Mejor Guión original. Nada más (para artistas de raza negra)». Ella también hizo notar que los guionistas blancos de la película Straight Outta Compton fueron nominados, pero se olvidaron por completo de todo el elenco negro. Ahí fue cuando la actriz Jada Pinkett Smith y el director Spike Lee anunciaron sus planes de boicotear la ceremonia y exhortar a otros a no verla. El actor y modelo Tyrese Gibson y el rapero 50 Cent presionaron a Chris Rock para que renunciara a ser el presentador.

La polémica se encendió. Algunos miembros de la Academia la defendieron diciendo que «las nominaciones estaban basadas en los méritos y las actuaciones, y no en la raza» —con lo que estoy de acuerdo, pero ojo. Una de ellas fue  la actriz Penelope Ann Miller, quien dijo «haber votado por actores y actrices negras, y que sentía que aquellos no fuesen escogidos, pero no quería ser etiquetada de racista por cuanto había sucedido». La nominada a mejor protagonista femenina, Charlotte Rampling, se puso «verdecita» cuando a una emisora francesa le dijo que: «hacer un boicot contra los premios había sido un acto racista contra los blancos». Y el ganador por producción, Gerald R. Molen, comentó que «no había racismo sino el creado por quienes hacen un problema de ello».

No obstante, sí hubo quienes reconocieron que la Academia tenía sus problemas en cuanto a la diversidad. Por ejemplo, la merecedora del premio por actriz secundaria, Lupita Nyong’o, escribió que «estaba decepcionada de la falta de inclusión en los premios de la Academia este año (2016, presentando las películas del 2015), y apoyaba a los colegas que pedían un cambio en las historias escritas y el reconocimiento de quienes las escribían». Reese Witherspoon, la ganadora por el mejor rol protagónico dijo que «como miembro de la Academia, le gustaría ver una mayor diversidad en las votaciones». El presidente Barack Obama comentó en una entrevista: «Si todo el mundo cuenta su historia, eso mejora el arte, mejora el entretenimiento. Le hace a todo el mundo sentirse parte de la familia norteamericana».

Y los cambios vinieron, pero no sin añadir otra controversia: la discriminación por edad. Eso se vio expuesto en las palabras de Bill Mumy, actor y guionista premiado: «Reemplazar el sexismo y el racismo por la discriminación por edad, no es la respuesta».

La tapa al pomo sobre la cuestión racial la puso el modulador Chris Rock con una broma de mal gusto al presentar tres niños de origen asiático en el escenario. En respuesta, la congresista Judy Chu expresó su rechazo al decir: «No es correcto que la protesta por la exclusión de un grupo racial se haga a expensas de la ridiculización de otro. Estoy desencantada con la Academia y (la cadena) ABC por permitir caracterizaciones ofensivas, sobre todo con la controversia existente acerca de la inclusión». A la congresista se sumaron las voces de la actriz  Constance Wu en Twitter, y veinticinco  miembros de la Academia con ascendencia asiática —entre los que estaban actores como Nancy Kwan, Sandra Oh y George Takei, y el director Ang Lee— quienes firmaron una carta de protesta contra Chris Rock.

¡Qué clase de follón!

Todavía la lista de desatinos no termina. Otra crítica proviene de premiar a personas «populares» y no reconocer debidamente actuaciones descollantes, o por ignorar trabajos que demostraron con el tiempo ser más populares y renombrados que los premiados en su momento, y hasta por reconocer «la carrera» de un artista en un único premio que representa toda una carrera. Al respecto recuerdo el indiscutible caso de Henry Fonda con cincuenta años de carrera en Hollywood. Ya como el actor parecía estar cerca del final de su vida, en 1980 le dan el Academy Honorary Award (Premio Honorario de la Academia) que es, como se menciona en este párrafo, un reconocimiento a la carrera artística. Ese tan merecido Oscar por actuación en una película no se lo otorgaron sino en 1981 por On Golden Pond (en el mundo hispano «En el estanque dorado» o «En la laguna dorada»), cuando ya estaba tan enfermo que ni pudo ir a la ceremonia a recibir el premio; su hija Jane lo hizo por él. Henry murió en 1982. Me da vergüenza ajena. Un actor que hasta recibió un Premio Grammy en la categoría de Best Spoken Word Album («Mejor álbum narrado») por una colaboración con otros actores en la grabación de Great American Documents («Grandes documentos americanos»), que ocupa el número 6 en la «Lista de las 25 grandes leyendas masculinas del cine». Supongo que, a alguien, finalmente, se le removió la conciencia y le dio por pensar la metida de pata que habían hecho.

Con el desarrollo tecnológico y las novedades en hacer televisión, los estatutos de la Academia volvieron a ser motivo de protesta por lo que se le ha llamado «el reconocimiento de películas de descarga continua (streaming)». Eso sucedió después que Netflix trasmitiera Roma y esta ganara varios premios en 2019. Steven Spielberg fue uno de los que le pidió a la Junta de Gobernadores que excluyeran las películas en competencia de este tipo de servicio, pues esas compañías televisivas podían emplear más recursos y mostrar las películas más temprano que el resto de los productores de las otras propuestas nominadas. ¿Cómo concluyó la historia? Con la intervención del Departamento de Justicia, la Academia decidió dejar las cosas como estaban.

Pero no todo lo relacionado a la Academia y las premiaciones es punitivo. Tampoco yo soy un detractor de las películas hollywoodenses porque mucho que las he disfrutado y disfruto todavía. Como ejemplo a una de esas cosas que pienso han sido acertadas, les muestro esta lista de premiados:

  1. Que recibieron el Premio Honorario de la Academia:

1927/1928 – Charlie Chaplin: por actuar, escribir, dirigir y producir The Circus (El circo y el chicuelo) en 1928.

1934 – Shirley Temple: por su contribución excepcional al cine en 1934.

1938 – Judy Garland: por su excepcional desempeño como joven actriz en 1937.

1940 – Walt Disney, William Garity, John N. A. Hawkins, y RCA Manufacturing Company: por su excepcional contribución al uso avanzado del sonido en el cine con la película Fantasia.

1952 – 20th Century-Fox Film Corporation: en reconocimiento a su imaginación, teatralidad y la visión de futuro al introducir la revolucionaria invención del CinemaScope.

1954 – Greta Garbo por sus inolvidables actuaciones en el cine.

1959 – Buster Keaton: por su talento único que permitió llevar comedias inmortales a la pantalla.

1970 – Orson Welles: por su arte y versatilidad superlativos en la creación de películas.

1971 – Charles Chaplin: por el incalculable efecto que ha logrado al hacer del cine un arte de este siglo.

1972 – Edward G. Robinson: por haber logrado grandeza en sus actuaciones, en el patrocinio del arte y en su dedicación como ciudadano.

1973 – Groucho Marx: en reconocimiento a su brillante creatividad y los incomparables logros de los hermanos Marx en la comedia cinematográfica.

1978 – Lord Laurence Olivier: por todo su trabajo, por los logros únicos obtenidos en toda su carrera, y la contribución al séptimo arte.

1980 – Henry Fonda: al actor consumado, en reconocimiento a sus brillantes logros y duradera contribución al cine.

1985 – Paul Newman: en reconocimiento a sus memorables actuaciones, y por su integridad personal y dedicación a su trabajo.

1989 – Akira Kurosawa: por sus logros cinematográficos, que han inspirado, deleitado, enriquecido y entretenido a la audiencia mundial, y ha influenciado a realizadores de todo el mundo.

1990 – Sophia Loren: uno de esos tesoros genuinos del cine, quien, en una carrera rica de actuaciones memorables, ha añadido un lustre permanente a nuestra forma de arte.

1992 – Federico Fellini: en reconocimiento a sus logros cinematográficos, los cuales han emocionado y entretenido a la audiencia mundial.

1995 – Kirk Douglas: por 50 años de fuerza creativa y moral en la comunidad del cine.

1998 – Elia Kazan: en apreciación a una larga, distinguida e incomparable carrera que ha influenciado la esencia de la realización cinematográfica a través de la creación de obras maestras. Les recuerdo que Elia Kazan fue cofundador del Actors Studio en 1947 e introdujo el Method Acting («El método de actuación»), que les permitió a 21 actores ser nominados para el premio y a nueve de ellos llevárselo a casa. Él mismo dirigió películas exitosas y aclamadas: A Streetcar Named Desire («Un tranvía llamado deseo»,1951), On the Waterfront (en el mundo hispano «Nido de ratas» o «La ley del silencio», 1954), y East of Eden («Al este del paraíso»,1955).

2001 – Sir Sidney Poitier: en reconocimiento a sus sobresalientes logros como artista y ser humano.

2001 – Robert Redford: al actor, director, productor y creador de Sundance, una inspiración a los realizadores independientes e innovadores de todo el mundo.

2006 – Ennio Morricone: en reconocimiento a sus magníficas y multifacéticas contribuciones al arte de la música en el cine.

  • Que recibieron el Premio de Logros Especiales:

1988 – Richard Williams: dirección del animado Who Framed Roger Rabbit (¿Quién engañó a Roger Rabbit?).

  • Jóvenes talentos premiados:

1999 – Haley Joel Osment (11 años): The Sixth Sense («El sexto sentido»). Fue nominado como mejor actor secundario.  Aunque no ganó el premio, es famoso por decir uno de esos bocadillos icónicos en el cine norteamericano: ”I see dead people.”

1979 – Justin Henry (8 años): Kramer vs Kramer (1979). Fue nominado como mejor actor secundario. Aunque no ganó el premio, impuso la marca de ser el nominado más joven en cualquier categoría, la cual no ha sido superada.

1955 – Sal Mineo (17 años): Rebel Without a Cause («Rebelde sin causa»). Fue nominado como mejor actor secundario. La escena de su personaje en manos del de James Dean fue muy aclamada.

En esta lista está, asimismo, Anna Paquin, quien con 11 años recibió el premio a la mejor actuación secundaria por The Piano (1993), escogida entre una muy buena lista de nominadas, como lo fue Holly Hunter. Eso, antes que se convirtiera en la Rogue de X-Man. ¿La recuerdan frente al micrófono imposibilitada de hablar ante todos aquellos monstruos del cine que la miraban desde abajo? Pensé que iba a sacarle brillo a la estatuilla.

Y también está Brandon De Wilde, quien con 11 años fue nominado como mejor actor secundario por su papel en Shane («Shane, el desconocido», 1953). Una carita inocente y refrescante en el viejo Oeste.

Las películas hollywoodenses nos transmiten todo tipo de sensaciones mientras las vemos. Algunas son joyas de arte y otras no sirven ni para los perros. Han actuado en ellas actores y actrices de altos quilates y otros merecedores de la «Frambuesa de oro». Pero la nominación y otorgamiento de premios deja que desear en muchas ocasiones. Como la que mencioné al principio, cuando favorecieron al «actor del momento», Russell Crowe, en detrimento de Geoffrey Rush. ¿En serio? Siempre he considerado —y no he sido yo el único— que se premia una actuación memorable, de esas como las de F. Murray Abraham y Tom Hulce en la Amadeus de Miloš Forman. O la de Sally Field en Steel Magnolias («Magnolias de acero»), la de Meryl Streep en Sophie’s Choice («La decisión de Sofía»), o la de Glenn Close en Dangerous Liaisons («Amistades peligrosas»). Russell Crowe, no obstante, sí lo mereció por su papel en The Beautiful Mind, pero no había comparación entre su general romano y el conde de Sade que interpretó Rush. Y ya a Tom Hanks no le iban a dar otro (estuvo nominado ese año).

Eso me recuerda, a propósito de actrices, cuando a Cher le regalaron el Oscar por su actuación en Moonstruck («Hechizo de luna») y las críticas llovieron. Ella se defendió diciendo que «también se podía premiar una “buena” actuación natural». ¡Qué caradura eres Cher! En una temporada en que competía contra Meryl Streep, Glenn Close y Holly Hunter. No tengo nada en su contra tampoco, pero bueno es lo bueno… Sí le aplaudo esa gira de conciertos en los que está promoviendo su último disco con la música de ABBA —a propósito de su participación en una película que lleva por nombre el de una canción de ellos—, unos monstruos musicales del mundo de quienes aquí solamente se conocía Dancing Queen antes que proyectaran Mamma Mia! ¡Madre mía!

Y de la misma manera me siento con los movimientos que la Academia hace en su lista de las 100 mejores películas, por primera vez creada en 1998. ¿Mis dudas? Que ciertas películas —como: The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring o The Sixth Sense— hayan sido añadidas en la renovación de la lista en 2007 mientras otras —como: The Birth of a Nation, Amadeus, Rebel Without a Cause, Close Encounters of the Third Kind, Wuthering Heights, y Guess Who’s Coming to Dinner— fueron borradas. Considero que la trilogía de «El señor de los anillos» es una joya desde el punto de vista de la realización cinematográfica y la disfruté mucho, pero también creo que para hacer el corte de las 100 mejores hay que gozar de muchas otras cualidades. Lo mismo pienso de la película de Bruce Willis y Haley Joel Osment, con perdón de M. Night Shyamalan, a quien considero un director y guionista excepcional (creo que he visto todas sus películas). A propósito del director mencionado: hubiese estado más de acuerdo con The Village o The Happening, incluso con Signs.

Y ni hablar de la inclusión de Toy Story para desplazar a Fantasia. Sin comentarios, la verdad. Tampoco entiendo la supremacía que pueda tener Snow White and the Seven Dwarfs («Blancanieves y los siete enanitos») sobre Fantasía para que la primera se quede y la segunda se vaya.

En fin…, el mar.

Sobre las decisiones en las premiaciones y las listas no nos toca de otra sino «hacer de tripas, corazón» si creemos que ha habido una injusticia o una pifia. Nos molestamos como espectadores y amantes del séptimo arte, del bueno, no del montón. No obstante, al fin y al cabo, las cosas seguirán su curso, aunque cierta cantidad de personas mostremos inconformidad. Y, para ser sinceros, como decíamos en Cuba: «ellos son blancos, y se entienden». Nosotros, solamente espectadores, amantes del séptimo arte, del bueno, no del montón.

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