Apéndice 2 al artículo «Operación Paperclip: en el lado oscuro de la intervención estadounidense en la II Guerra Mundial».

(esta información está conectada al artículo principal en el siguiente enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/8656)

1. Annie Jacobsen:

Annie Jacobsen nació el 28 de junio de 1967 en Middletown, Connecticut, Estados Unidos.

Ella es periodista de investigación, autora y finalista del Premio Pulitzer 2016.

También escribe y produce televisión, incluyendo la serie televisiva Jack Ryan basada en un personaje del escritor Tom Clancy para Amazon Studios, y Clarice, para CBS.

Afiches de las series televisivas Jack Ryan y Clarice. En la extrema derecha, Tom Clancy.

Colaboró como editora de Los Angeles Times Magazine desde 2009 hasta 2012.

Esencialmente, Jacobsen escribe sobre guerra, armas, seguridad y secretos. Su obra más conocida es el libro de no ficción de 2011, Area 51: An Uncensored History of America’s Top Secret Military Base —«Área 51: Una historia sin censura de la más secreta base militar en América»— que The New York Times llamó «algo para hacerte cambiar de opinión».

Es una autora aclamada internacionalmente y a veces controvertida que, según un crítico, escribe libros sensacionales abordando conspiraciones populares.

2. Linda Hunt:

Linda Hunt es de San Petersburgo, Florida.

Ella es escritora y periodista en los Estados Unidos, ex reportera de CNN que escribió el libro Secret Agenda: The United States Government, Nazi Scientists, and Project Paperclip, 1945–1990.

Este libro reveló por primera vez la «Operación Paperclip» y la medida en que el gobierno federal y el ejército de los Estados Unidos ayudaron a esta misión para traer científicos, ingenieros y técnicos alemanes a los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial.

Hunt reveló la historia en 1985.

Hunt ganó el Premio de Reporteros y Editores de Investigación —Investigative Reporters and Editors Award— en 1985.

También reveló su información a través de lo que entonces eran documentos gubernamentales recientemente desclasificados obtenidos bajo la Ley de Libertad de Información.

3. Edwin Luther Sibert:

Edwin Luther Sibert fue un oficial del Ejército de los Estados Unidos con el rango de general de división.

Sibert nació el 2 de marzo de 1897 en Little Rock, Arkansas, hijo del mayor general William L. Sibert y Mary Margaret Cummings Sibert. Su hermano fue el mayor general Franklin C. Sibert.

Edwin se crio en la tradición militar: su abuelo William J. Sibert y su tío abuelo William B. Beeson sirvieron en el ejército confederado, y su padre en el Ejército de los Estados Unidos.

Durante los primeros años de su infancia su padre fue asignado a Manila, Filipinas (1899-1900) y la Zona del Canal de Panamá (1907-1914). En 1914, Sibert fue admitido en la Academia Militar de los Estados Unidos, donde se graduó en 1918.

Sibert sirvió como oficial de inteligencia durante la Segunda Guerra Mundial y la Europa de la posguerra, donde ayudó en la creación de la Organización Gehlen. Regresaría a los Estados Unidos y serviría brevemente en el Grupo Central de Inteligencia, el precursor de la CIA moderna.

Sibert recibió la Medalla de Servicio Distinguido tres veces por su servicio durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. También recibió la Legión al Mérito y la medalla de la Estrella de Bronce.

Murió el 16 de diciembre de 1977, a la edad de 80 años, en McLean, Virginia, y fue enterrado en el Cementerio Nacional de Arlington, condado de Arlington, Virginia, Estados Unidos.

4. Daniel W. MacCormack:

Daniel MacCormack se desempeñó como el primer Comisionado de Inmigración y Naturalización. Nacido en Wick, Escocia en 1880, MacCormack emigró a los Estados Unidos a los 9 años. En 1894 obtuvo la ciudadanía cuando su padre se naturalizó en Boston, Massachusetts.

Sirvió con las fuerzas estadounidenses durante la guerra filipino-estadounidense (1899-1902) y de 1905 a 1917 actuó como ejecutivo de la Organización del Canal de Panamá. Durante la Primera Guerra Mundial sirvió como capitán.

MacCormack viajó a Persia como director gubernamental de Impuestos Internos en 1922. Mientras estuvo allí, dirigió los esfuerzos de socorro durante una hambruna y en 1927 representó a Persia en la Liga de Naciones.

Regresó a Nueva York en 1928 para entrar en el campo de la banca. MacCormack dejó la presidencia de la Fiduciary Trust Company de Nueva York para convertirse en Comisionado de Inmigración en 1933.

Como Comisionado, implementó la reorganización de 1933 que recombinó las entonces separadas Oficinas de Inmigración y Naturalización en el consolidado Servicio de Inmigración y Naturalización (INS), convirtiéndose en el primer Comisionado de Inmigración y Naturalización.

Durante su mandato, MacCormack se esforzó por «humanizar» el Servicio investigando el tratamiento de los no ciudadanos bajo custodia del INS y trabajó para hacer que el proceso de naturalización fuera más uniforme y justo con la introducción de un Programa de Ciudadanía que estableció estándares claros para las pruebas de naturalización.

MacCormack también trabajó para profesionalizar su fuerza laboral recién unificada al iniciar una serie de conferencias diseñadas para proporcionar a los empleados del INS un mayor conocimiento de la misión de la agencia y para mejorar su capacidad de ayudar y servir tanto a los inmigrantes como al público estadounidense.

MacCormack murió mientras estaba en el cargo el 1 de enero de 1937 a la edad de 57 años.

5. Fuerza-T:

Con el artículo de 1997 de Les Hughes The 6860th Headquarters Detachment Intelligence Assault Force («T» Force) publicado en insigne.org, veremos a qué se dedicaron estos hombres en la guerra.

A medida que los ejércitos aliados se adentraban más en Italia, parecía que Roma sería la primera capital del Eje en caer en manos de los aliados. Si bien puede haber sido solo otra ciudad para las fuerzas de combate encargadas de su captura y ocupación, esta capital representó un premio inusualmente rico para los servicios de inteligencia aliados.

El problema al que se enfrentaban los planificadores aliados era el de la mejor manera de absorber y manejar la gran cantidad de inteligencia que la caída de Roma pondría a sus pies, a la luz del hecho de que los recursos de las Secciones G-2 (Inteligencia) de las Divisiones, el Cuerpo y el Ejército en cuya zona de operaciones cayó Roma estarían totalmente comprometidos en apoyar la ejecución de la misión táctica.

A esto contribuyó el hecho de que había una veintena de agencias separadas, desde el MI5 y la RAF hasta el CIC y la OSS, con intereses en objetivos de inteligencia en Roma. Para hacer frente al problema, la dirección del Comandante del Teatro (de operaciones), AFHQAllied Force Headquarters, en español: Comandancia de la Fuerza Aliada— organizó un cuartel general especial conjunto estadounidense-británico para operar bajo el control directo del subjefe de gabinete, Sección G-2, AFHQ.

El Cuartel General de la «Fuerza S», como se designó a la nueva organización, asumió la responsabilidad de la investigación, la preparación de expedientes de objetivos y la formulación de un plan para apoderarse de los objetivos de inteligencia y proteger los activos capturados hasta que pudieran pasarse a las agencias apropiadas.

Después de meses de planificación, el personal de la «Fuerza S» entró en Roma el día en que cayó la ciudad, el 5 de junio de 1944, y durante un período de unos diez días llevaron a cabo el plan de acción de la organización.

La efectividad de esta fuerza fue tan alentadora que se tomó la decisión de operar a lo largo de las mismas líneas generales en el futuro mediante el uso de Fuerzas de Asalto de Inteligencia en otras grandes ciudades a medida que caían. La designación «Fuerza T» —«T» surgió por target, que en español es «objetivo»— se convirtió en sinónimo de fuerza de asalto de inteligencia.

Las lecciones aprendidas por la «Fuerza S» se aplicaron en el sur de Francia después de la «Operación Dragoon». Varios miembros del 7º Ejército que habían servido con la «Fuerza S», junto con personal del Primer Ejército Francés, formaron una Fuerza-T que operó en el sur de Francia, apuntando a las ciudades a medida que caían a raíz de la invasión.

Imágenes de la operación.

Los estadounidenses de esta Fuerza-T formarían el núcleo del Destacamento del Cuartel General 6860.

Con la inminente entrada de las fuerzas aliadas en Alemania, se anticipó que el número de objetivos de importancia de inteligencia aumentaría enormemente. El sistema que comenzó con la «Fuerza S» se amplió considerablemente, y las Fuerzas-T se convirtieron en parte de las Secciones G-2 de Grupos de Ejércitos, Ejércitos y Divisiones.

Por lo tanto, no había una sola y única Fuerza-T.

En lo que concierne al 6860, el 27 de julio de 1944, el general Eisenhower emitió la Directiva de Inteligencia SHAEF 17, instruyendo a los Grupos de Ejércitos 6º y 12º a establecer Fuerzas-T. La ampliación de la Directiva fue prevista en un memorando del Cuartel General de Avance de SHAEF fechado en septiembre de 1944.

El 12 de octubre de 1944, el 6º Grupo de Ejércitos solicitó una asignación específica de personal con el propósito de formar una Fuerza-T. Anticipando que la solicitud sería aprobada, el 6º Grupo de Ejércitos procedió a establecer una provisional, utilizando personal de su Unidad de Recaudación de Inteligencia No. 2. El Cuartel General de la Fuerza provisional era el Château de Condé, cerca de Chaumont, Francia.

Château de Condé

La tarea de la Fuerza-T era identificar a los activos de inteligencia de una ciudad objetivo y establecer un plan para capturar y mantenerlos. No era su misión analizar los activos capturados: eso recayó en otros. Por lo tanto, antes de una operación, la base de la fuerza experimentaría una afluencia de especialistas en inteligencia de las diversas agencias que se encargaban de analizar los activos de inteligencia capturados y difundirlos a las agencias apropiadas.

La operación de la Fuerza-T en Estrasburgo, la primera ciudad atacada por la Fuerza provisional, ilustró tanto los riesgos como las recompensas que les esperaban a las Fuerzas de Asalto de Inteligencia.

La Fuerza-T entró en Estrasburgo el 23 de noviembre de 1944, mientras la ciudad todavía estaba siendo despejada del enemigo, y comenzó a implementar su plan. La velocidad con la que la ciudad fue invadida tomó a los alemanes por completo desprevenidos: la cinta en la máquina tele-cifradora todavía estaba funcionando cuando elementos de la fuerza entraron en el Cuartel General de la Gestapo.

Además de capturar archivos de la Gestapo y un tesoro de otra valiosa inteligencia, los elementos de la fuerza capturaron los planos para el primer motor de avión a reacción, así como uno de los motores prototipo, en la planta Matford SA Junkers 88. El éxito de la operación superó todas las expectativas.

Ju 88

La Fuerza-T dejó de ser provisional el 31 de noviembre de 1944, cuando SHAEF instruyó al 6º Grupo de Ejércitos para establecer la Fuerza-T como una unidad no perteneciente a la Mesa de Organización con una designación ETOUSAEuropean Theater of Operations, United States Army, en español: Teatro de Operaciones Europeo, Ejército de Estados Unidos— y para asignar la unidad a Tropas Especiales, 6º Grupo de Ejércitos.

El 9 de febrero de 1945, el Cuartel General del 6º Grupo de Ejércitos estableció la Fuerza de Asalto de Inteligencia del Destacamento 6860 («T»), autorizando a la unidad la asignación solicitada de 9 oficiales y 43 miembros de personal alistado. Es decir, se renombró a esta Fuerza-T como el 6860º Destacamento del Cuartel General, por lo que todo el personal en la fuerza, incluido el oficial al mando, el teniente coronel J. W. Pumpelly, conservó sus funciones en la «nueva» unidad.

Las operaciones en Estrasburgo constituyeron la Fase 1 de un plan de 4 fases para el 6860. La fase 2 incluyó operaciones en Frankenthal-Ludwigshafen, Mannheim, Heidelberg, Karlsruhe y Wurzburgo; La fase 3 se centró en Stuttgart, Múnich y Berchtesgaden; La fase 4 incluyó Augsburgo, Ulm y asignaciones especiales.

Para el 3 de junio de 1945, se completaron las tres primeras fases del Plan de la Fuerza-T. No está claro en el expediente si se llevó a cabo la Fase 4. Tampoco los registros localizados reflejan cuándo el 6860 dejó de existir. Sin embargo, las operaciones de la Fuerza-T continuaron después de la guerra con una organización llamada FIAT (Field Information Agency, Technical; Agencia de Información de Campo, Técnica).

6. Leo Alexander:

Leo Alexander fue un psiquiatra, neurólogo, educador y autor estadounidense, de origen austro-judío, que nació el 11 de octubre de 1905 en Viena, Austria-Hungría, hijo de un médico.

Se graduó de la Facultad de Medicina de la Universidad de Viena en 1929, realizó una pasantía en psiquiatría en la Universidad Johann Wolfgang Goethe de Fránkfort del Meno, y luego emigró a los Estados Unidos en 1933, donde enseñó en las escuelas de medicina de la Universidad de Harvard y la Universidad de Duke.

De izquierda a derecha: las universidades en el orden mencionado en el párrafo anterior.

Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en Europa bajo el Secretario de Guerra de los Estados Unidos Robert Porter Patterson (padre; en la foto) como investigador médico del ejército con el rango de Mayor.

Después de la guerra, fue nombrado asesor médico jefe de Telford Taylor, el Jefe de Asesoría de los Estados Unidos para Crímenes de Guerra, y participó en los Juicios de Núremberg en noviembre de 1946, donde fue asesor médico clave, y durante los cuales concibió parte del Código de Núremberg, que proporciona principios legales y éticos para el experimento científico en humanos.

(en la foto, Taylor en el Proceso de Núremberg)

Esto lo hizo después de observar y documentar los experimentos médicos alemanes de las SS en Dachau, y los casos de esterilización forzosa y eutanasia. Alexander escribió más tarde que «la ciencia bajo dictadura se subordina a la filosofía rectora de la dictadura».

Más tarde, se desempeñó como profesor clínico asistente de psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad Tufts, (en la foto) donde permaneció durante casi 30 años.

Como consultor del Departamento de Policía de Boston, Alexander fue fundamental para resolver el caso de Albert Henry DeSalvo, «el estrangulador de Boston» (interpretado por Tony Curtis en la película The Boston Strangler).

Leo dirigió el Centro de Esclerosis Múltiple en el Hospital Estatal de Boston —ya demolido—, donde investigó la esclerosis múltiple y estudió neuropatología. Organizó el tratamiento de 40 víctimas de campos de concentración nazis que habían sido inyectadas por Josef Mengele con un precursor de la gangrena gaseosa, y les proporcionó terapia psiquiátrica.

A la izquierda, el edificio 5 del ala oeste del Hospital Estatal de Boston en 1997; hoy, ya demolido. A la derecha, Josef Mengele.

Alexander escribió varios libros sobre psiquiatría y neuropatología, y acuñó los términos tanatología, definida como el estudio de la muerte, y ktenología, la ciencia de matar.

Alexander fue uno de los principales defensores de la terapia electroconvulsiva (shock) y la terapia de choque con insulina. Según el psiquiatra Peter Roger Breggin (en la foto), Alexander, que fue entrenado en alemán y de habla alemana, también fue un eugenista temprano, y el fracaso de llevar a los psiquiatras ante la justicia en el Juicio de los Médicos se debió en parte a que Alexander era el investigador principal.

Alexander murió de cáncer el 20 de julio de 1985 en Weston, Massachusetts.

7. G-2:

G-2 se refiere al personal de inteligencia militar en el Ejército de los Estados Unidos a nivel de división y superiores, en contraste con G-1 (personal), G-3 (operaciones), G-4 (logística) y G-5 (operaciones cívico-militares). El puesto generalmente está encabezado por un General de Brigada.

Estas secciones «G» tienen contrapartes en otras ramas del servicio, con la Armada de los Estados Unidos usando una designación N-, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos usando la designación A- y el Estado Mayor Conjunto usando la designación J-.

Es la función de nivel superior del S-2 (inteligencia) con la «S» que significa direcciones de inteligencia a nivel de batallón o brigada.

La inteligencia G-2 jugó un papel importante durante la Segunda Guerra Mundial, tanto ayudando a las fuerzas combatientes como en misiones especiales similares a las de la Fuerza-T y la Operación Alsos.

La recopilación e interpretación de inteligencia del G-2 remonta su historia a la Revolución Americana.

El Servicio de Inteligencia Militar se formó durante la Segunda Guerra Mundial. Con el tiempo, esto se convirtió en el Cuerpo de Inteligencia Militar, una de las ramas básicas del Ejército de los Estados Unidos.

8. Operación LUSTY:

LUSTY —acrónimo de LUftwaffe Secret TechnologY, «la tecnología secreta de la Luftwaffe», la fuerza aérea nazi— fue una operación militar de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos desarrollada a finales de la Segunda Guerra Mundial con el propósito de recolectar información y material sobre el armamento secreto de la recién derrotada Alemania nazi.

Emblema de la fuerza aérea nazi y ejemplo de la composición de un escuadrón.

De acuerdo con la página del Museo Nacional de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos —nationalmuseum.af.mil—, durante la guerra, el Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados UnidosUSAAF por U.S. Army Air Forces— envió equipos a Europa para obtener acceso a aviones enemigos, informes técnicos y científicos, instalaciones de investigación y armas para su estudio en los Estados Unidos.

Los equipos de Inteligencia Técnica Aérea —ATI por Air Technical Intelligence—, entrenados en la Escuela de Inteligencia Técnica en Wright Field, Ohio, recolectaron equipos enemigos para aprender sobre los desarrollos técnicos de Alemania. Los equipos de ATI compitieron con 32 grupos de inteligencia técnica aliados para obtener información y equipos recuperados de los sitios de accidentes.

A medida que la guerra concluyó, los diversos equipos de inteligencia, incluida la ATI, pasaron de la inteligencia táctica a las investigaciones posteriores a las hostilidades. La inteligencia de explotación aumentó dramáticamente.

El 22 de abril de 1945, la USAAF combinó objetivos de inteligencia técnica y post hostilidades bajo la División de Explotación con el nombre en clave Lusty. La operación comenzó con el objetivo de explotar documentos científicos alemanes capturados, instalaciones de investigación y aviones.

Se contó con dos equipos. Uno, bajo el liderazgo del coronel Harold E. Watson, un ex piloto de pruebas de Wright Field, recolectó aviones y armas enemigas para un examen más detallado en los Estados Unidos.

El otro equipo reclutó científicos, recopiló documentos e investigó instalaciones.

En 1944, los expertos en inteligencia de Wright Field habían desarrollado listas de equipos avanzados de aviación que querían examinar. Watson y su tripulación, apodada Watson’s Whizzers, —«los zumbadores de Watson»— compuesta por pilotos, ingenieros y hombres de mantenimiento.

Una vez encontrados todos los aviones en «lista negra», tuvieron que ser enviados a los Estados Unidos. Para esto, los británicos prestaron el portaaviones de escolta HMS Reaper, y los aviones fueron llevados y cargados en el barco en el puerto de CherburgoFrancia.

HMS Reaper

Dentro de este material cabe destacar el caza nocturno Heinkel He 219, el caza a reacción Messerschmitt Me 262, el caza a reacción desechable de un solo motor Heinkel He 162 Volksjäger de producción en masa y el caza cohete Messerschmitt Me 163 Komet.

De izquierda a derecha: Heinkel He 219, Messerschmitt Me 262, Heinkel He 162 y Messerschmitt Me 163.

Watson organizó sus Whizzers en dos secciones. Uno recogió aviones a reacción y el otro adquirió aviones con motor de pistón y equipos a reacción no pilotados. Después de la guerra, se agregaron pilotos de prueba de la Luftwaffe al equipo. Uno de ellos fue Hauptman Heinz Braur.

Tres empleados de Messerschmitt también se unieron a los Whizzers: Karl Baur (en la foto), el piloto jefe de pruebas de la aviación experimental, el piloto de pruebas Ludwig «Willie» Huffman y el superintendente de ingeniería Gerhard Coulis. El piloto de pruebas Herman Kersting se unió más tarde.

Cuando los Whizzers localizaron nueve aviones a reacción Me 262 en el aeródromo de Lechfeld, estos pilotos de prueba alemanes tenían la experiencia para volarlos.

En suelo estadounidense, los equipos fueron estudiados por los grupos de Inteligencia Aérea tanto de la USAAF como de la Marina. En 1945, los aviones enemigos se dividieron entre la Armada y las Fuerzas Aéreas del Ejército.

El general Henry Harley «Hap» Arnold ordenó la preservación de uno de cada tipo de avión utilizado por las fuerzas enemigas.

Al final, los recolectores de la «Operación LUSTY» habían adquirido 16.280 artículos (6.200 toneladas) para ser examinados por personal de inteligencia que seleccionó 2.398 artículos separados para el análisis técnico. Cuarenta y siete miembros del personal se dedicaron a la identificación, inspección y almacenamiento del equipo extranjero capturado.

9. El libro de Erich Lichtblau:

La impactante historia de cómo Estados Unidos se convirtió en uno de los refugios de posguerra más seguros del mundo para los nazis.

En este bestseller de The New York Times, los registros y entrevistas gubernamentales que alguna vez fueron secretos cuentan la historia completa de los miles de nazis, desde guardias de campos de concentración hasta oficiales de alto nivel en el Tercer Reich, que llegaron a los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial y se establecieron silenciosamente en las vidas de los estadounidenses.  

Por primera vez, los registros y entrevistas del gobierno, una vez secretos, cuentan la historia completa no solo de los científicos nazis traídos a Estados Unidos, sino también de los espías y estafadores alemanes que los siguieron y vivieron durante décadas como ciudadanos comunes.

Tuvieron pocos problemas para entrar. Con escaso escrutinio, muchos lo hicieron por su cuenta como autodenominados «refugiados» de guerra, sus pasados fácilmente disfrazados y sus crímenes de guerra pronto olvidados. Pero algunos tenían ayuda y protección del gobierno de Estados Unidos. La CIA, el FBI y el ejército pusieron a los secuaces de Hitler a trabajar como espías, activos de inteligencia y destacados científicos e ingenieros, blanqueando sus historias.

Solo años después de su llegada, detectives privados y fiscales del gobierno comenzaron a tratar de identificar a los nazis ocultos. Pero incluso entonces, las agencias de inteligencia estadounidenses trabajaron en secreto para proteger a varios de sus preciados espías de la exposición. Hoy en día, algunos nazis todavía permanecen en nuestro suelo.  

El periodista de investigación y ganador del Premio Pulitzer, Eric Lichtblau, basándose en un tesoro de documentos recién descubiertos y decenas de entrevistas con participantes en este capítulo poco conocido e «inquietante» de la historia de la posguerra, revela la impactante y vergonzosa historia de cómo Estados Unidos se convirtió en un refugio seguro para los hombres de Hitler.

10. Periódico berlinés Tägliche Rundschau:

El Tägliche Rundschau —«Revisión Diaria»—fue un periódico publicado por el Ejército Rojo desde el 15 de mayo de 1945 hasta finales de junio de 1955 en la zona de ocupación soviética,  y luego por la República Democrática Alemana (RDA).

Inicialmente se describió a sí mismo como un «periódico de fachada para la población alemana». La impresión era responsabilidad de Berliner Verlagsanstalt GmbH.

Más tarde apareció con el subtítulo «Periódico de Política, Economía y Cultura». Sus tareas de propaganda fueron asumidas por el periódico del Partido Socialista Unificado de Alemania —SED por Sozialistische Einheitspartei Deutschlands— Neues Deutschland y otros periódicos del partido de la RDA.

Entre los empleados alemanes del Tägliche Rundschau se encontraban Karl Heinz Schleinitz, Wolfgang Leonhard, Wolfgang Harich, Karl Grünberg y Stefan Heym, así como Ingeborg Meyer-Rey como ilustrador de prensa. Entre los oficiales de prensa soviéticos a cargo de ellos estaba Alexander Dymschitz.

Hasta el final, la gestión del periódico se ubicó en el Ejército Rojo, que especificaba temas y orientación.

11. Joachim Joesten:

Joachim Joesten nació en Colonia, el 29 de junio de 1907 en el seno de la familia creada por el escritor Joseph Joesten y Amalie Freiin von Nesselrode-Hugenpoet. 

Estudió en las universidades de Colonia, Berlín, Breslavia, Múnich, Nancy y Madrid, y trabajó como periodista, principalmente para Die Weltbühne —«La escena mundial»— de Carl von Ossietzky (en la foto), un periodista, escritor y pacifista alemán.

En 1928 se instaló en Berlín y abrió una biblioteca especializada en literatura marxista. El 12 de mayo de 1932, se unió al Kommunistische Partei Deutschlands (KPD), el Partido Comunista de Alemania.  

En 1937 emigró a Francia y más tarde a Copenhague

En 1940, después de que la Wehrmacht invadiera Dinamarca, huyó a Suecia, donde fue internado durante cinco meses. En septiembre de ese año se casó con la sueca May Nilsson y luego viajó con ella de Estocolmo a Moscú y de allí en el Ferrocarril Transiberiano a Vladivostok

Ambos finalmente llegaron a Nueva York en marzo de 1941 a través de Japón y Costa Rica. Joesten inicialmente trabajó para la revista Newsweek allí durante dos años.

Recibió la ciudadanía estadounidense en 1948 y tuvo una residencia permanente en Nueva York en los años siguientes, pero viajó mucho para recolectar material para sus libros. 

Entre 1967 y 1968 también tuvo una dirección en Múnich (Dreschstrasse 5) y en noviembre y diciembre de 1974 en Böbing en la Alta Baviera (casa 161). Algunos de sus libros fueron autopublicados bajo estas direcciones.

Joesten fue el primero —en julio de 1964— en publicar un libro en EEUU sobre el intento de asesinato de John F. Kennedy en el que, contrariamente al informe de la Comisión Warren, asumía a otros autores además de Lee Harvey Oswald. Joesten afirmó que Oswald era un agente del FBI y la CIA. Entrevistó a testigos del ataque en Dallas.

Además, rastreó las actividades de posguerra de los exnazis, incluidas las de Werner Naumann y Herbert Lucht

También denunció la organización terrorista La Main Rouge operada por el servicio secreto francés. Otros libros también tratan críticamente con la política de la época y sus principales representantes.

En total, publicó casi 30 libros de no ficción, varios de los cuales fueron traducidos a otros idiomas. También lo hizo con cientos de artículos periodísticos, entre ellos para Die Weltbühne, Die Weltwoche, Die Zeit, Gazet van Antwerpen, Newsweek, The Nation, Foreign Affairs, Virginia Quarterly Review, Barons’s Wirtschaftszeitung (Nueva York), Weekend (Montreal) y United Feature Syndicate (Nueva York).

Donde Joesten vivió por última vez y la fecha exacta de su muerte se desconocen, aunque su deceso se fija en agosto de 1975.

12. Sociedad para la Prevención de la Tercera Guerra Mundial:

La Sociedad para la Prevención de la Tercera Guerra Mundial —original en inglés Society for the Prevention of World War III— fue una organización creada en los Estados Unidos en 1944 durante la Segunda Guerra Mundial que abogaba por una dura paz para Alemania con el fin de eliminarla por completo como una futura amenaza militar.

Esta organización fue un subproducto de la Junta de Guerra de Escritores —originalmente, Writers’ War Board—, ambos encabezados por el novelista (anti alemán) Rex Todhunter Stout (en la foto). La publicación mensual de la organización en esencia reeditaba el material producido por la Junta de Guerra.

La organización logró endurecer las actitudes hacia Alemania tanto en los medios de comunicación como en el gobierno, pero en 1948 había fracasado en su misión general, con JCS 1067 rescindido y el Plan Marshall ayudando a Alemania, junto con el resto de Europa, a volver a ponerse de pie.

(hay una explicación de lo que fue la JCS 1067 más abajo, en el punto 13 de este mismo Apéndice).

Además de la revista mensual Prevent World War III, la sociedad participó en una serie de esfuerzos de cabildeo. Por ejemplo, en 1944, distribuyeron un folleto de Friedrich Tete Harens Tetens o, simplemente, T.H. Tetens titulado «Conozca a su enemigo», donde el pueblo alemán fue representado como inherentemente agresivo, militarista y una amenaza permanente para la paz.

Se entregaron 10,000 copias gratuitas al Congreso, los medios de comunicación y otras personas influyentes como clérigos.

19 publicaciones de la revista y T.H. Tetens.

Se entregaron 10,000 copias gratuitas al Congreso, los medios de comunicación y otras personas influyentes como clérigos.

En marzo de 1947, la sociedad ayudó a Eleanor Roosevelt y Edgar Ansel Mowrer a organizar una Conferencia Nacional sobre el Problema Alemán, la cual se llevó a cabo en el Hotel Waldorf Astoria en Nueva York y contó con la presencia de 185 personas prominentes, como Albert Einstein, Henry Morgenthau (hijo), Eugene V. Rostow, Helen Gahagan Douglas.

La conferencia formuló un programa para paralizar la economía alemana y reducir el territorio alemán. La declaración resultante, firmada entre otros por la sociedad, declaró: «Cualquier plan para resucitar el poder económico y político de Alemania … (era) peligroso para la seguridad del mundo».

13. JCS 1067:

En agosto de 1944 estaba listo un Manual para el Gobierno Militar en AlemaniaHandbook for Military Government in Germany— que abogaba por una rápida restauración de la vida normal para el pueblo alemán y la reconstrucción de Alemania. Henry Morgenthau Jr. llamó la atención del presidente Franklin D. Roosevelt sobre ello y este, después de leerlo, lo rechazó al decir:

«Demasiadas personas aquí y en Inglaterra tienen la opinión de que el pueblo alemán en su conjunto no es responsable de lo que ha sucedido, que solo unos pocos nazis son responsables. Lamentablemente, eso no se basa en hechos. El pueblo alemán debe tener en cuenta que toda la nación ha estado involucrada en una conspiración sin ley contra la decencia de la civilización moderna».

Se redactó un nuevo documento, la Directiva 1067 del Estado Mayor Conjunto (JCS 1067) en la que se ordenó al gobierno militar estadounidense de ocupación en Alemania que «no tomara medidas para la rehabilitación económica de Alemania (o) diseñada para mantener o fortalecer la economía alemana», y también se ordenó que el hambre, las enfermedades y los disturbios civiles se mantuvieran por debajo de niveles que pudieran representar un peligro para las tropas de ocupación.

La directiva fue emitida formalmente a Dwight David Eisenhower en la primavera de 1945, y se aplicó solo a la zona de los Estados Unidos —aunque se habían hecho intentos para que los otros Aliados la aceptaran—. Esta directiva permaneció en secreto hasta el 17 de octubre de 1945, y se dio a conocer al público dos meses después de que Estados Unidos hubiera logrado incorporar gran parte de ella en el Acuerdo de Potsdam.

El 10 de mayo de 1945, Harry S. Truman firmó JCS 1067. Ignorando las enmiendas a JCS 1067 que habían sido insertadas por John Jay McCloy del Departamento de Guerra, Morgenthau le dijo a su personal que era un gran día para el Departamento del Tesoro, y que esperaba que «alguien no lo reconociera como el Plan Morgenthau».

En la Alemania ocupada, Morgenthau dejó un legado directo a través de quienes en OMGUS comúnmente llamaban «chicos de Morgenthau»: funcionarios del Tesoro de los Estados Unidos que Eisenhower había «prestado» al ejército de ocupación.

Estas personas se aseguraron de que el JCS 1067 se interpretara de la manera más estricta posible. Fueron más activos en los primeros meses cruciales de la ocupación, pero continuaron sus actividades durante casi dos años tras la renuncia de Morgenthau a mediados de 1945 y algún tiempo más tarde también de su líder, el coronel Bernard Bernstein (en la foto), que era «el depositario del espíritu de Morgenthau en el ejército de ocupación».

Morgenthau había podido ejercer una influencia considerable sobre la Directiva 1067. La misma fue una base para la política de ocupación estadounidense hasta julio de 1947, y al igual que el Plan Morgenthau, estaba destinado a reducir el nivel de vida alemán.

Se prohibió la producción de petróleo, caucho, buques mercantes y aviones. Las fuerzas de ocupación no debían ayudar con el desarrollo económico aparte del sector agrícola.

En su libro de 1950 «Decisión en Alemania» —Decision in Germany—, Lucius Dubignon Clay escribió:

«Incluso entonces nos parecía obvio que Alemania moriría de hambre a menos que pudiera producir para la exportación y que se tendrían que tomar medidas inmediatas para revivir la producción industrial».

Lewis Williams Douglas (en la foto), asesor principal del General Clay, Alto Comisionado de los Estados Unidos, denunció la Directiva 1067 de JCS diciendo:

«Esto fue ensamblado por idiotas económicos. No tiene sentido prohibir que los trabajadores más cualificados de Europa produzcan todo lo que puedan en un continente que está desesperadamente corto de todo».

Douglas fue a Washington con la esperanza de que se revisara la directiva, pero no pudo hacerlo.

En 1947, JCS 1067 fue reemplazada por JCS 1779, que en su lugar declaró que «una Europa ordenada y próspera requiere las contribuciones económicas de una Alemania estable y productiva».

Clay había tardado más de dos meses en superar la continua resistencia a la nueva directiva JCS 1779, pero el 10 de julio de 1947, fue aprobada en una reunión del SWNCC (Comité Coordinador Estado-Guerra-Armada). La versión final del documento «fue purgada de los elementos más importantes del plan Morgenthau».

En vista de las crecientes preocupaciones de Clay y el JCS sobre la influencia comunista en Alemania, así como del fracaso del resto de la economía europea para recuperarse sin la base industrial alemana de la que dependía, en el verano de 1947, el Secretario de Estado George Catlett Marshall (hijo) (en la foto), citando «motivos de seguridad nacional», convenció a Truman de revocar JCS 1067 y reemplazarlo con JCS 1779.

La primera de ambas había estado en vigor durante más de dos años.

Los «chicos de Morgenthau» renunciaron en masa cuando se aprobó JCS 1779, pero antes de que se fueran, los seguidores de Morgenthau en la división de disolución de los cárteles de empresas comerciales de OMGUS cumplieron una última tarea en la primavera de 1947: la destrucción del antiguo sistema bancario alemán.

Al romper las relaciones entre los bancos alemanes, cortaron el flujo de crédito entre ellos, limitándolos únicamente a la financiación a corto plazo, impidiendo así la rehabilitación de la industria alemana y con efectos adversos inmediatos en la economía de la zona de ocupación estadounidense.

Con el cambio de política de ocupación, más significativamente gracias a la reforma monetaria de 1948, Alemania finalmente tuvo una recuperación impresionante, más tarde conocida como el Wirtschaftswundermilagro económico alemán»).

14. Charles «Chuck» R. Allen, Jr.:

Charles «Chuck» R. Allen (hijo) fue un cazador de nazis reconocido internacionalmente, periodista, autor publicado, universitario, editor y conferenciante, un prolífico periodista antifascista conocido por su dedicación a llevar a los criminales de guerra nazis ante la justicia.

Nacido el 18 de octubre de 1924 en un suburbio de Filadelfia, Allen descendía de una línea de asentados en los Estados Unidos ya en el siglo XVII.

Asistió a la Academia Episcopal en Filadelfia, se graduó de bachiller universitario en letras —en EUA, B.A., o sea, Bachelor of Arts— en Kenyon College e hizo sus estudios de posgrado en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia. Se destacó en los deportes tanto en la universidad como después.

Sirvió en inteligencia del ejército como analista político y oficial de contactos, con sede en Corea.

A lo largo de la década de 1950, Allen se desempeñó como el editor senior más joven en The Nation, donde contribuyó con artículos sobre macartismo, antisemitismo, racismo y otros fanatismos.

Durante esa década también escribió artículos para más de 200 revistas y periódicos, incluyendo:

The New Republic, The Atlantic Monthly, The New Statesman, Colliers, The Saturday Evening Post, Look, The Boston Globe, The Chicago Daily News, The Chicago Tribune, Los Angeles Times, The Miami News, The New York Times, Newsday,  The St. Louis Post-Dispatch, The Christian Century, Le Figaro, Harpers, Jewish Currents, Le Monde, The National Catholic Reporter, Reform Judaism, The Jewish Veteran, y Martyrdom and Resistance. También escribió y fue editor colaborador de The Churchman, así como colaborador frecuente de Associated Press y los servicios internacionales de cable de Jewish Telegraphic Agency (Agencia Telegráfica Judía).

Acosado por su negativa a firmar un juramento de lealtad macartista, tuvo dificultades para encontrar un trabajo en una publicación importante. En 1957 se convirtió en director relaciones públicas del Sindicato Unido de Trabajadores de Radio y Máquinas Eléctricas (UE).

Sus escritos de investigación también resultaron en la libertad condicional por parte del Estado de Nueva Jersey para Clarence Hill, un afroamericano que había sido encarcelado de por vida por tres dobles asesinatos presuntamente cometidos en la década de 1930. Después que Alen probó que todo el caso había sido un montaje, Hill fue puesto en libertad en 1961.

Allen ganó honores nacionales al exponer el antisemitismo, el racismo y el fascismo, con artículos sobre el Ku Klux Klan y el Partido Nazi Americano. Sus artículos sobre los criminales de guerra nazis en Estados Unidos aparecieron ya en 1963, mucho antes de que el tema estuviera en la agenda del gobierno de los Estados Unidos o de las organizaciones judías.

Fue llamado como testigo para las audiencias del Subcomité de Inmigración de la Cámara de Representantes sobre los hallazgos de la Oficina General de Contabilidad (GAO), y testificó en una audiencia el 19 de julio de 1978, que 149 criminales de guerra nazis acusados habían sido empleados por agencias de inteligencia del gobierno de los Estados Unidos.

Su legado sobre este tema continúa hoy en la lucha entre el Congreso y la CIA por la divulgación de registros gubernamentales relacionados.

Autor de más de diez libros, sus obras incluyen: Heusinger of the Fourth Reich (1963), Nazi War Criminals Among Us (1963) y Concentration Camps U.S.A (1968).

Allen fue consultor frecuente de la prensa nacional y las redes de radio y televisión, por lo que apareció en programas como Good Morning America, Nightline, y Close-Up de ABC; Today Show y NBC News de NBC, Morning News y 60 Minutos de CBS, y numerosos programas de entrevistas de radio. 

Más tarde fue director de relaciones públicas de Corn Products Corporation Internacional —hoy Ingredion—llevando a cabo varias misiones comerciales de distensión a la antigua Unión Soviética. Después, como periodista independiente, continuó su investigación, escribiendo sobre criminales de guerra nazis y temas relacionados en la década de 1990.

15. Nazi War Crimes Interagency Working Group:

El Grupo de Trabajo Interinstitucional (IWG) de Crímenes de Guerra Nazis y Registros del Gobierno Imperial Japonés localiza, identifica, hace inventario y recomendaciones para desclasificar registros estadounidenses relacionados con los crímenes de guerra del Gobierno Imperial Nazi y Japonés, que actualmente no lo están. Una vez desclasificados, estos registros se ponen a disposición del público estadounidense.

El grupo, formado por representantes de alto nivel de agencias federales y miembros públicos, fue establecido por la Ley de Divulgación de Crímenes de Guerra Nazi y la Ley de Divulgación del Gobierno Imperial Japonés.

Desde 1999, el IWG ha desclasificado y abierto al público un estimado de 8 millones de páginas de documentos, incluyendo 1.2 millones de páginas de registros OSS; 74,000 páginas de nombres y archivos de temas de la CIA; más de 350,000 páginas de archivos de temas del FBI; y casi 300,000 páginas de archivos de inteligencia del Ejército.

Los registros que alguna vez fueron secretos están ayudando a comprender el Holocausto, los crímenes de guerra, la Segunda Guerra Mundial y las actividades de posguerra de las agencias de inteligencia estadounidenses y aliadas.

El IWG ha publicado dos informes provisionales al Congreso (en octubre de 1999 y marzo de 2002), comunicados de prensa y boletines ocasionales, y hasta un libro, con varias publicaciones por venir.

Aviso a los investigadores en los registros publicados bajo la Ley de Divulgación de Crímenes de Guerra Nazis y la Ley de Registros del Gobierno Imperial Japonés
 
El Grupo de Trabajo Interinstitucional sobre Crímenes de Guerra Nazis y Registros del Gobierno Imperial Japonés —con siglas IWG por su nombre en inglés Interagency Working Group—, al implementar la Ley de Divulgación de Crímenes de Guerra Nazis y la Ley de Registros del Gobierno Imperial Japonés, ha adoptado la visión más amplia al identificar los registros que pueden responder a las Leyes. La información pertinente a las leyes se encuentra a menudo entre los archivos relacionados con otros temas. Con el fin de preservar la integridad de los archivos, el IWG y la Administración Nacional de Archivos y Registros, en lo posible, han publicado archivos completos juntos, no solo aquellos artículos relacionados con criminales de guerra nazis o japoneses, crímenes, persecución y activos saqueados. Estos registros pueden referirse a personas que son criminales de guerra, ex personal del Eje que no son criminales de guerra, víctimas de crímenes de guerra o persecución, o personal civil o militar que investiga actividades nazis; los registros también pueden incluir mención o información sobre personas que no tienen conexión con estas actividades.

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Apéndice 1 al artículo «Operación Paperclip: en el lado oscuro de la intervención estadounidense en la II Guerra Mundial».

(esta información está conectada al artículo principal en el siguiente enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/8656)

1. Reinhard Gehlen:

Un experto en espionaje y un oportunista político, Gehlen hizo planes para asegurarse de que el Tercer Reich viviría después de Stunde Null —«hora cero», la medianoche del 8 de mayo de 1945, en que el gobierno nazi llegó a su fin— y creó una red de exespías nazis que formarían la comunidad de inteligencia alemana moderna, y lo hizo en parte estafando a la CIA.

Con ayuda del artículo publicado en allthatsinteresting.com en noviembre de 2020 por Morgan Dunn y Leah Silverman, develamos y añadimos a esta historia detalles de este hombre y su trabajo.

Reinhard Gehlen nació en Erfurt, Alemania, hijo de un director de una editorial, en el seno de una familia de leales militaristas prusianos el 3 de marzo de 1902. La mayoría de los hombres de su familia habían sido oficiales de carrera del ejército alemán, y Gehlen siguió un camino similar. Tan pronto como aprobó sus exámenes, fue comisionado en el Reichswehr —Defensa Imperial—, bajo la República de Weimar antes del ascenso de Hitler.

Se unió al ejército alemán en 1920 y sirvió como oficial de caballería y artillería. Según los informes, Gehlen era callado, pero demostró su valía con su mente excepcionalmente aguda para los hechos, las cifras y la organización. En 1935, fue ascendido a capitán y asignado al Estado Mayor alemán. Aquí, desarrolló sus habilidades para el trabajo de campo y el espionaje.

Tras el ascenso de Hitler al poder, Gehlen recibió entrenamiento en el servicio secreto y se convirtió en oficial del estado mayor. Fue considerado brillante en el trabajo de escritorio.

Continuó ascendiendo mientras participaba en la invasión de Polonia y la barrida a través de Francia. En 1942, el mayor Reinhard Gehlen fue ascendido a comandante del Fremde Heere Ost (FHO), o Ejércitos Extranjeros del Este —Frente Oriental—, que era una organización de inteligencia militar dedicada a penetrar las líneas soviéticas.

Un ferviente anticomunista, Gehlen se lanzó a su trabajo y produjo informes clave que condujeron a los primeros éxitos de Alemania en expulsar a la Unión Soviética de su territorio.

Pero incluso ya en 1942, cuando Hitler se estaba convirtiendo rápidamente en un dictador de Europa, Gehlen comenzó a reflexionar sobre la posibilidad de la derrota de su país. A medida que la marea de la guerra cambiaba y los Aliados derrotaban gradualmente a los nazis, Gehlen elaboró informes que revelaron los fracasos del ejército alemán. Estos análisis verídicos enfurecieron a Adolf Hitler, quien calificó esos hallazgos de «derrotistas».

Gehlen se encontró con la oposición frontal de Hitler cuando organizó un Ejército de Liberación ruso entre prisioneros de guerra anticomunistas y partisanos que habían sido capturados en la invasión alemana de la URSS.

Se mantuvo leal, sin embargo, a Hitler hasta que comenzó a ver la proximidad del final de la guerra. Guardó sus enormes archivos del servicio secreto sobre los rusos escondiéndolos en cajas de acero en Baviera.

En abril de 1945, el imperio de Hitler se desmoronó y despidió a Gehlen, ahora un general de división, que en ese momento era su espía más capaz. Este, no obstante, continuó su trabajo copiando cada información de inteligencia sobre los rusos que pudo encontrar.

Según sus memorias de 1972, The Service: The Memoirs of General Reinhard Gehlen, pocos días antes de que los Aliados se mudaran a Alemania, Gehlen y sus devotos oficiales enterraron 52 tambores de acero llenos de microfilmes que contenían los resultados de seis años de trabajo de espionaje en Baviera. Luego ordenó a sus hombres que esperaran su señal y se entregó silenciosamente a las tropas de los Estados Unidos.

Después de rendirse a las fuerzas estadounidenses y entrevistarse con oficiales de alto rango, Gehlen negoció un acuerdo con ellos que lo protegió de ser procesado por crímenes de guerra a cambio de recopilar inteligencia sobre los soviéticos para los Estados Unidos.

A finales de 1946, Gehlen recibió el mando autónomo sobre un personal alemán elegido por él mismo para organizar el espionaje de la Guerra Fría en la zona soviética: el Ejército de los Estados Unidos le proporcionó fondos para construir la llamada «Organización Gehlen», u «Org», que él conformó con 350 exoficiales nazis, algunos de los cuales fueron considerados criminales de guerra.

El objetivo de la organización de Gehlen era comprometerse con los invasores estadounidenses en el lado alemán y explotar las diferencias entre Washington y Moscú para salvar a los alemanes de las peores consecuencias de la guerra iniciada y perdida por el régimen de Adolf Hitler.

Se estima que contrató entre 2.000 y 4.000 personas para trabajar para él. Muchos de ellos eran exnazis. Fue financiado con millones de dólares estadounidenses.

Volviendo al libro «La hidra nazi en América…» nos enteramos que, a medida que la organización de Gehlen creció, comenzó a depender de entrevistas con emigrados de Europa del Este, y finalmente se convirtió en una red de espionaje dentro de la Unión Soviética.  Gehlen aseguró a los Estados Unidos que no emplearía a ningún ex SS, pero al menos 6 de sus primeros 50 empleados lo habían sido, entre ellos: Hans Sommer, quien incendió 7 sinagogas de París en 1941; Willi Kirchbaum, alto dirigente de la Gestapo para el sudeste de Europa; Fritz Schmidt, ex jefe de la Gestapo de Kiel.

Los primeros reclutas de las SS se alistaron con documentos y nombres falsos, muy probablemente con el conocimiento de las autoridades estadounidenses.

Sommer (izquierda) y Schmidt.

Aunque Org tenía valor para la comunidad de inteligencia estadounidense, el Ejército de los Estados Unidos estaba desesperado por deshacerse de él. La organización no solo fue rápidamente plagada de espías soviéticos poco después de su creación, sino que los oficiales estadounidenses desconfiaban de los veteranos de la Wehrmacht y las SS.

Peter Sichel (en la foto), jefe de operaciones alemanas de la CIA, señaló: «No queríamos tocar (a la Organización Gehlen). No tenía nada que ver con la moral o la ética, y todo que ver con la seguridad».

La CIA desconfiaba de Gehlen, mas su tentación de asestar un golpe a Moscú creció, y Gehlen aseguró a los oficiales de inteligencia estadounidenses que podía tener éxito donde ellos habían fracasado. Un agente de la CIA dijo: «Dado lo difícil que fue para nosotros, parecía idiota no intentarlo».

Gehlen negoció en privado una posición para Gustav Arthur Hilger con la Rama de Inteligencia Técnica del G-2. Hilger fue un diplomático alemán asignado a la Unión Soviética antes de la guerra. Durante la guerra, estuvo directamente bajo el ministro de Relaciones Exteriores Joachim von Ribbentrop, sirvió como el principal oficial político en el Frente Oriental, y fungió como enlace entre la oficina de Ribbentrop y las SS.

Hilger (izquierda) y Ribbentrop.

En diciembre de 1943, Hilger negoció un acuerdo con Italia para reunir a los judíos en campos de trabajo. Durante la primavera de 1944, varios trenes cargados de judíos de estos campos fueron enviados a Auschwitz. El Ministerio de Asuntos Exteriores nazi también lo asignó al enlace con Andrey Andreyevich Vlasov y, en 1944, se integró completamente en la estructura de mando del ejército de este.

Entrada al campo de concentración de Auschwitz (izquierda) y Vlásov.

Al final de la guerra, Hilger fue buscado oficialmente como criminal de guerra por tortura, pero se rindió a las fuerzas estadounidenses en mayo de 1945 y, después de un breve confinamiento en el campo de prisioneros de guerra de Mannheim, fue enviado a Washington para ser interrogado debido a su experiencia en asuntos soviéticos.

Finalmente, se le dio asilo en los Estados Unidos bajo el proyecto Bloodstone. Durante varios años, viajó entre Washington y Alemania Occidental, convirtiéndose en embajador no oficial de Konrad Hermann Joseph Adenauer (en la foto), primer canciller de la República Federal de Alemania.

En 1946, Gehlen reanudó la financiación del ejército de Vlasov, el ejército ucraniano clandestino y otros colaboradores nazis. En 1947, los oficiales de las SS Brigadeführer Franz Alfred Six y Emil Augsburg se hicieron cargo del trabajo con los emigrantes. Ambos pertenecían al grupo Amt VI de las SS, el aparato combinado de inteligencia extranjera nazi equivalente a la CIA. La mayoría de los altos oficiales de este grupo fueron fundamentales en el exterminio masivo de judíos.

Six fue un importante criminal de guerra favorecido tanto por el Obersturmbannführer-SS Otto Adolf Eichmann como por el Reichsführer-SS Heinrich Luitpold Himmler. Este último estaba tan satisfecho con el trabajo de Six que lo promovió a un departamento propio recién creado: el Amt VII.

Augsburg escapó de cualquier posible enjuiciamiento. Six fue sentenciado a 20 años de prisión, de los cuales solo cumplió 4 antes de que John Jay McCloy le otorgara clemencia. Una vez liberado, regresó a la organización de Gehlen.

Durante ocho años, Gehlen reunió información confiable de informantes de tiempos de guerra en Europa del Este. También tuvo cierto éxito al infiltrarse en la RDA y recopilar para los estadounidenses información valiosa sobre las unidades militares soviéticas.

Pero en general, la organización de Gehlen a menudo tenía que recurrir a la fantasía para mantener a la CIA satisfecha con su trabajo. Inventaron historias salvajes basadas en «confesiones» dadas por prisioneros de guerra que regresaban de la Unión Soviética, y contaron historias sobre tecnología militar avanzada y un programa nuclear muy superiores a los de Occidente.

Frente a este fantasma de una URSS tremendamente poderosa, los agentes de inteligencia estadounidenses sintieron que no tenían más remedio que quedarse con sus espías alemanes, a pesar de las reservas que pudieran haber tenido sobre los hombres que poblaron sus filas.

Los periódicos alemanes criticaron el misterio con el que operaba el llamado «general sin rostro». En 1961, sufrió un revés cuando se descubrió que su jefe de contrainteligencia, Heinz Felfe (en la foto), era un doble agente soviético.

Según los informes, el canciller de la República Federal Alemana, Konrad Adenauer, tenía mucha confianza en las habilidades del general Gehlen, y se le dio relativamente rienda suelta después de que su organización se hiciera oficial. En 1956, la Organización Gehlen fue legitimada como el nuevo Bundesnachrichtendienst (BND) alemán —Servicio Federal de Inteligencia—, que era y sigue siendo el equivalente alemán de la CIA. Gehlen fue su jefe desde el comienzo y hasta que se retiró en 1968.

El informe de Baun expuso los antecedentes de muchos de los miembros del personal de Gehlen. Trudeau estaba tan molesto con el informe que se lo llevó a Konrad Adenauer durante su visita a Washington. Adenauer estaba profundamente alarmado por el informe, partes del cual se filtraron a la prensa.

Con la intromisión de los hermanos Dulles —Allen era director de la CIA y John Foster era secretario de Estado en ese momento—, Trudeau fue silenciado con efectividad al ser transferido a un remoto puesto del Extremo Oriente

En el informe de Baun figuraba el Oberführer-SS Willi Kirschbaum, quien era asociado del jefe de la Gestapo Heinrich Müller (en la foto) y más tarde del jefe adjunto de la Gestapo. Estuvo a cargo de deportar a los judíos húngaros en 1944.

Otro fue el Standartenführer-SS Hermann Walter Rauff, quien supervisó la construcción de las camionetas utilizadas en el Frente Oriental para matar con gas a los judíos y participó en las negociaciones del Obergruppenführer-SS y general de la Waffen SS Karl Friedrich Otto Wolff para entregar las tropas alemanas en Italia en 1945. Después de su exposición como parte de la red, Gehlen lo trasladó a Chile, donde se desempeñó como agente.

Un exfuncionario de la Gestapo que trabajaba directamente bajo Adolf Eichmann, el SS-Hauptsturmführer-SS Alois Brunner, era otro miembro de la red de Gehlen. Brunner fue condenado a muerte en ausencia por un tribunal francés por instigar la notoria redada llevada a cabo en Francia en 1942 contra los judíos de París.

Fue enviado a Damasco, Siria, como agente residente de Gehlen y vivió bajo varios alias. Más tarde participó en un programa dirigido por la CIA para entrenar a las fuerzas de seguridad de Gamal Abdel Nasser Hussein. Los funcionarios estadounidenses tenían que saber que Brunner estaba en la lista de buscados del CIC.

Uno de los peores miembros de la organización de Gehlen fue el Gruppenführer-SS Odilo Lothar Ludwig Globocnik, que dirigía los campos de Lublin en Polonia. Antes de trabajar para los Estados Unidos, este nazi trabajó para los británicos. También estuvo destinado en Damasco.

Otros miembros de la organización de Gehlen fueron:

  • Sturmbannführer-SS Emil Augsburg fue jefe de los campos de concentración de Treblinka y Belzec;
  • Obersturmbannführer-SS Ernst Emil Heinrich Biberstein, que comandó el Einsatzkommando 6 del Einsatzgruppen C;
  • Sturmbannführer-SS Karl Döring, un miembro del personal del campo de concentración de Dachau, que más tarde fue embajador de Alemania Occidental de posguerra en Camerún;
  • Standartenführer-SS Eugen Steimle, el oficial al mando de Einsatzgruppen B y más tarde C, que fue declarado culpable por un tribunal aliado y sentenciado a una larga pena en prisión, pero fue liberado en 1951.

Biberstein (a la izquierda) y Steimle; este último durante el proceso de Núremberg.

La influencia y la reputación de Gehlen disminuyeron aún más después de la muerte de Adenauer en 1967. Sus críticos atacaron sus fuertes puntos de vista antisoviéticos como anticuados. En 1968, numerosos espías soviéticos fueron expuestos dentro del grupo y muchos de ellos supuestamente habían trabajado con Gehlen durante décadas. La impactante revelación resultó en su despido.

Mientras que otros exnazis fueron encarcelados y juzgados por sus crímenes, Reinhard Gehlen logró evitar la captura y el enjuiciamiento. Así, se casó con la entonces Herta von Seydlitz-Kurzbach y tuvieron cuatro hijos. Desde su jubilación, había vivido cerca del lago Starnberg en Baviera y pasó la mayor parte de su tiempo involucrado con la Iglesia Evangélica (protestante).

A los 77 años, Gehlen murió en junio de 1979 en su casa cerca de Munich debido a cáncer de la próstata tras haber sido dado de alta de un hospital hacía tres meses.

Hasta el final de su vida, Gehlen disfrutó de la protección de los líderes alemanes y estadounidenses. Estaban dispuestos a pasar por alto su pasado nazi para usar sus habilidades. Como señaló la revista semanal alemana, Der Spiegel, décadas después de su muerte: «Si hubo ignorancia sobre el asunto, fue solo porque nadie quería saber».

Se ha estimado que él y los miles de personas que empleó en su organización de contraespionaje proporcionaron a la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos y al Pentágono el 70 por ciento de su inteligencia sobre la URSS y Europa del Este.

Gehlen y su esposa, a la izquierda. Su expediente en las fuerzas estadounidenses a la derecha.

2. Hermann Baun:

Hermann Baun fue un oficial alemán de la Abwehr  que coordinó el espionaje cerca del frente durante toda la campaña rusa de la Wehrmacht, así como el primer jefe de la organización Gehlen, el precursor del Servicio Federal de Inteligencia (BND).

Nació el 17 de diciembre de 1897 en Odessa como hijo del empresario Carl y Wilhelmine Baun. Para cursar el gymnasium se trasladó a Leipzig, donde recibió la calificación general de ingreso a la universidad. 

A la edad de 18 años se unió al ejército alemán, donde fue entrenado como oficial de infantería durante la Primera Guerra Mundial y fue ascendido a teniente a finales del verano de 1917. Tuvo misiones en los frentes occidental y oriental y, más recientemente, fue responsable del reconocimiento enemigo como oficial de inteligencia en un alto mando del ejército.

Al final de la guerra, Baun renunció al servicio militar y regresó a Odessa. Allí se casó con Irma Liebmann el 5 de febrero de 1920 y cinco años después tuvo un hijo. De 1921 a 1929, trabajó en el Consulado alemán en Odessa, donde inicialmente dirigió la oficina de bienestar para prisioneros de guerra y prisioneros civiles y se convirtió en secretario del consulado a mediados de 1922. Luego pasó a la representación alemana en Kiev hasta 1937, donde fue más recientemente asistente administrativo.

Baun regresó a Alemania y fue empleado en la Wehrmacht el 1 de julio de 1937. Después de un período de prueba de seis meses como oficial suplementario (oficial E), fue contratado permanentemente el 1 de enero de 1938 y ascendido a capitán. 

Lo transfirieron enseguida al Grupo de la Oficina de Relaciones Exteriores/Defensa, presumiblemente debido a sus excelentes habilidades en el idioma ruso y ucraniano. Allí trabajó en el Departamento I (recopilación de inteligencia) en la unidad IH Este/Norte (fuerzas terrestres de los estados enemigos del este en el norte). 

En 1939 fue el empleado responsable de Polonia y evaluó los documentos de inteligencia polacos capturados. Alrededor de 1940 fue ascendido a mayor y jefe del departamento de Rusia dentro del Departamento I. En junio de 1941, se trasladó a las cercanías de Varsovia para hacerse cargo de la gestión del departamento Walli I. Tenía la tarea de recopilar inteligencia desde cerca del frente, evaluar documentos de botín e interrogar a los prisioneros. 

En 1943 Walli I se convirtió en el Departamento del Este del Ejército Extranjero (FHO), que Gehlen había estado preparando desde abril de 1942. Baun fue el principal portador del servicio secreto de inteligencia contra Rusia.  

El 4 de abril de 1945, Baun y su ayudante Graber se reunieron con Gehlen y su adjunto, Gerhard Wessel (en la foto), en Bad Elster, donde acordaron ofrecerse a sí mismos, su personal y materiales clave a los estadounidenses después de la guerra, en lo que se ha llamado el «Pacto de Bad Elster». A los miembros de la FHO les dieron el nombre en clave Frit«, y a los de Abwehr, Otto.

El 29 de julio de 1945, el entonces teniente coronel Baun se entregó a los estadounidenses en Hinterberg, cerca de Sonthofen, y fue retenido en Algovia hasta septiembre de 1945. Los estadounidenses, que lo habían buscado, esperaban que tuviera un conocimiento profundo de la Unión Soviética, el Ejército Rojo y contactos con redes de agentes intactas.  

Gehlen y otros miembros de la Fritz fueron llevados a los Estados Unidos, donde los interrogaron extensamente. El 10 de octubre de 1945, presentó a los estadounidenses un concepto que había desarrollado para una organización de espionaje y contraespionaje (nombre en clave: Keystone). 

En noviembre de 1945 Baun viajó a través de la zona de ocupación estadounidense para buscar a los ex empleados de Otto. El Departamento de Guerra de los Estados Unidos otorgó el 10 de diciembre de 1945 la aprobación para actividades de espionaje del «Grupo Baun». 

El general de brigada fue directamente responsable del despliegue de Edwin L. Sibert, G-2 del Teatro Europeo de las Fuerzas de los Estados Unidos. A principios de 1946, Baun se centró en el contraespionaje para identificar espías soviéticos en la zona de ocupación estadounidense. Alfred Bentzinger fue comisionado por Baun para establecer la Agencia 114 —el antecesor del BND— en Karlsruhe

A partir del 1 de abril de 1946, el enfoque cambió al reconocimiento militar en la zona de ocupación soviética. Esta fecha también fue el inicio oficial de la «Operación Rusty», que más tarde se convirtió en la Organización Gehlen. Baun fue su primer líder. A finales del verano de 1946 tenía 124 empleados a tiempo completo. 

Gehlen regresó de los Estados Unidos en julio de 1946 y se integró a la citada operación. Con él, se agregó un componente de evaluación a la misma, que él dirigió. En febrero de 1947 Gehlen se hizo cargo de la gestión general de esa operación.  

Baun siguió siendo el jefe de adquisiciones hasta abril de 1947. Luego fue depuesto por Gehlen y en adelante debería ocuparse del reconocimiento contra la Unión Soviética (reconocimiento profundo/reconocimiento estratégico). Las actividades debían basarse en el Medio Oriente, por lo que Baun se preparó para su partida a Teherán a fines de 1948. El 31 de enero de 1950 dejó la organización Gehlen.  

Baun murió el 17 de diciembre de 1951 en su cumpleaños número 54 a causa de un cáncer.

3. Voldemārs Johans Skaistlauks:

A este hombre se le conoció como Voldemārs Johans Skaistlauks hasta 1940, y después como Voldemārs Johan Schönefeld. Él nació el 6 de septiembre de 1892 en la parroquia de Kalnciems.

En 1909 se graduó en la Escuela Real de Jelgava y en 1910 comenzó a estudiar economía en el Instituto Politécnico de Riga. En 1912, se unió al ejército como voluntario en la 43a brigada de artillería en Alytus (Lituania), de la que se retiró tras pasar la prueba de alférez de reserva.

Al comienzo de la I Guerra Mundial, en1914, Skaistlauks fue movilizado al ejército en el 75 batallón de reserva, del que más tarde fue transferido al 7o de reserva de artillería en Vitebsk. En noviembre de 1917, se trasladó a la 2da División de artillería caucásica. En el mismo año, también recibió el rango de teniente.

El 18 de febrero de 1919, Skaistlauks, como primer teniente, se unió al regimiento de autodefensa letón de Tartu, con el que más tarde fue incluido en las fuerzas armadas del Gobierno Provisional de Letonia, en el 1er Regimiento de Infantería de Valmiera.

Durante este tiempo, Skaistlauks formó la Brigada del Norte de Letonia. En la batería de artillería del Regimiento de Infantería de Valmiera fue oficial superior de la batería de Cēsis, así como, más tarde, comandante de la batería del regimiento de Rūjiena.

En agosto de 1919, Skaistlauks, junto con una batería, fue incluido en el Regimiento de Artillería de Vidzeme. Luego fue nombrado comandante de la 10ª División. En octubre de 1919, V. Skaistlauks recibió el rango de capitán.

En enero de 1920, Skaistlauks fue nombrado comandante en el Regimiento de Artillería de Semigalia, y poco después como comandante de la Batería de Instructores de Artillería. En 1922, fue ascendido a teniente coronel y nombrado jefe de estado mayor del Inspector de Artillería.

Por méritos en combate, Skaistlauks fue condecorado con la Orden de guerra de Lāčplēsis Nº 870 en 1921. Su lista de condecoraciones fue larga, e incluyó la Cruz de Hierro nazi.

En 1924, Skaistlauks completó los cursos de oficiales superiores y después de un año obtuvo el rango de coronel. En noviembre de 1928, fue nombrado comandante del Regimiento de Artillería de Vidzeme. En diciembre de 1932, pasó a ser jefe de personal del Inspector de Artillería, y en enero de 1935, regresó como comandante del regimiento de artillería de Vidzeme.

Durante la ocupación soviética, en agosto de 1940, Skaistlauks fue nombrado asistente del comandante de la División de Curlandia, pero ya en septiembre 24 fue transferido al Cuerpo Territorial de Fusileros y renombrado general de división del Ejército Rojo.

Izquierda: El coronel Voldemārs Skaistlauks como comandante del regimiento de artillería de Vidzeme; 2ª mitad de la década de 1930. Derecha: El Regimiento de Artillería de Vidzeme se encuentra en el patio del cuartel; 1936/1937; el coronel Voldemārs Skaistlauks está al frente.

Durante la ocupación alemana, Skaistlauks fue el director del hipódromo de Riga.

Desde 1943 sirvió en la Legión Letona: el 4 de abril de 1943 fue nombrado Standartenführer en el Waffen-SS; el 4 de julio pasó a ser comandante del 15º Regimiento de Artillería de la División Letona; y el 11 de septiembre de 1944 fue ascendido a Oberfüher (coronel jefe) en la misma asignación. Ocupó los Einsatzkommando —subgrupo de cinco escuadrones de exterminio Einsatzgruppen I y II.

Asesinatos de judíos en Ivanhorod, Ucrania por Einsatzgruppen en 1942.

En diciembre de 1944, Skaistlauks fue evacuado de Kurzeme a Praga debido a una enfermedad. De 1945 a 1946 fue encarcelado en un campo de prisioneros en Darmstadt, Alemania. Más tarde huyó a este país y, luego, por un tiempo estuvo en el servicio de joyería de la guardia estadounidense.

En años posteriores, Skaistlauks participó activamente en la vida pública del exilio, donde publicó su colección de poemas «Pasó la vida». Murió el 9 de octubre de 1972 en Ludwigsburg, Alemania.

Izquierda: campo de prisioneros en Darmstadt; derecha: colección de poemas Tā pagāja dzīve.

4. Theodore W. Knacke:

Theodore W. Knacke nació el 20 de diciembre de 1910.

A él se le considera ser el ingeniero del paracaidismo, pues pasó toda su vida trabajando en todas las fases de la investigación, desarrollo y aplicación de paracaídas tanto en Alemania como en los Estados Unidos. Es la autoridad en sistemas de escape, toldos de desaceleración de aterrizaje, grupos de entrega aérea, paracaídas personal y sistemas de recuperación de naves espaciales.

En la década del ’30, después de un año con Heinkel Flugzeugwerke AG, se unió al Instituto FIST de la Universidad de Stuttgart para trabajar, principalmente, en la desaceleración en vuelo y aterrizaje de aeronaves. El resultado fue el paracaídas de cinta en el primer aterrizaje de avión con paracaídas de ese tipo en 1938.

Knacke logró una licenciatura en ingeniería civil y aeronáutica, y una maestría en ingeniería aeronáutica de la Universidad de Stuttgart en 1939.

En ese año se le encargó un mayor desarrollo de este paracaídas ranurado y su aplicación para la desaceleración y recuperación de vehículos aéreos, misiles, municiones, para el escape de emergencia de aeronaves, la caída aérea de personal y equipo, y aplicaciones relacionadas.  

Después de llegar a los Estados Unidos en 1946, trabajó en los paracaídas de frenado para aterrizaje del B-47, y más tarde de los bombarderos B-52, a lo cual siguieron la mejora del paracaídas de cinta, el desarrollo del paracaídas de abertura y el trabajo en el paracaídas de vela de anillo.

De izquierda a derecha: B-47, B-52, paracaídas de abertura, y paracaídas de vela de anillo.

Knacke se desempeñó como:

  • ingeniero de investigación en la Rama de Paracaidismo de la USAF en Wright Field;
  • director técnico del Grupo de Pruebas 6511 (Paracaídas) de la USAF en El Centro, California de 1952 a 1957;
  • vicepresidente de ingeniería en Space Recovery Systems en El Segundo, California de 1957 a 1961;
  • jefe del Personal Técnico (Sistemas de Recuperación) en la División Ventura de la Corporación Northrop en Newbury Park, California de 1962 a 1976.

Sus responsabilidades durante este tiempo cubrieron todas las áreas de recuperación de misiles, drones y naves espaciales, incluidos los sistemas de aterrizaje terrestre en los programas aeroespaciales Mercury, Gemini y Apollo, retardo de ordenanzas, escape y desaceleración de aeronaves, y proyectos relacionados.

Tras su retiro de Northrop Grumman Corporation en 1977, Knacke quedó como ingeniero consultor del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y la industria de los Estados Unidos.

Inscribió numerosas patentes, publicó más de 30 artículos e informes, y dio incontables conferencias.

Es conocido en todo el mundo por sus conferencias patrocinadas por el Instituto Americano de Aeronáutica y Astronáutica —la AIAA, por American Institute of Aeronautics and Astronautics—, de la cual fue miembro, y organizadas por la Universidad de Minnesota.

Theodor recibió el Premio al Logro de la Asociación Nacional de Vehículos Pilotados a Distancia en 1975, y fue galardonado con el Premio al Desacelerador Aerodinámico y Tecnología de Globos de la AIAA en 1981. La AIAA también reconoció su trabajo al agregar su nombre al permio, el cual pasó a ser: AIAA Aerodynamic Decelerator Systems Award «Theodor W. Knacke».

Murió el 18 de enero de 2001 a los 90 años, al parecer mientras vivía en su última residencia conocida en Carmel, Condado de Monterey, California 93923.

5. Ernst Rudolph Georg Eckert:

Ernst Rudolph Georg Eckert fue un ingeniero y científico austríaco-estadounidense que avanzó en la técnica de enfriamiento de películas para motores aeronáuticos.

Eckert nació el 13 de septiembre de 1904 en Praga, Austria-Hungría.

Obtuvo su diploma de ingeniería y el doctorado en 1927 y 1931, respectivamente, en la Universidad Técnica Checa en Praga, y se habilitó en 1938.

En 1931 se casó con Josefine Binder.

Eckert trabajó como científico de motores a reacción en el Instituto de Investigación Aeronáutica en Brunswick, Alemania en 1938.

Diferentes tipos de motores a reacción.

Luego, a través de la «Operación Paperclip», comenzó la investigación de propulsión a chorro en 1945 en la Base de la Fuerza Aérea Wright-Patterson.

En 1951, Eckert se unió a la Universidad de Minnesota en el departamento de ingeniería mecánica, donde alcanzó títulos de Profesor Distinguido y Profesor Emérito.  

Eckert publicó más de 550 artículos científicos y libros. Su carrera científica estuvo basada en la transferencia de calor y la de masa. El número de Eckert en dinámica de fluidos fue nombrado en su honor.

En 1961 se le otorgó la medalla Max Jakob Memorial Award, que reconoce «el logro académico eminente y el liderazgo distinguido» en el campo de la transferencia de calor. En 1962 recibió una premiación por parte del Programa Fulbright.

En 1995, la Academia Nacional de Ingeniería honró a Eckert con su decimotercer Premio Fundadores.

Ernst murió el 8 de julio de 2004 a la edad de 99 años en Saint Paul, Minnesota.

6. Georg Johannes Rickhey:

Georg Johannes Rickhey nació en Hildesheim, Alemania, el 25 de agosto de 1898.

Rickhey, un doctor en ingeniería se unió al Partido Nazi (NSDAP) en octubre de 1931 como miembro número 664.050.

A partir de 1940, dirigió a Gauamt Technik en la ciudad alemana de Essen, y en 1942 fue ascendido a líder del NSDAP Gau Essen y como oficial autorizado en una compañía minera de esa ciudad.

Durante la Segunda Guerra Mundial ocupó varios cargos en el Reichsministerium für Bewaffnung und MunitionMinisterio de Armamento y Municiones del Reich—, antes de convertirse en gerente de Demag Cranes & Components GmbH, una compañía de producción de grúas y, durante la guerra, de Bergerpanzerwagen «Panther» —tanques—, en 1942.

(en la foto, uno de estos tanques en un museo)

Se convirtió en director general de la fábrica subterránea Mittelwerk GmbH en el campo de concentración Dora-Mittelbau desde abril de 1944, supervisando la producción de la Fieseler Fi 103 —bomba voladora V-1— y el cohete V-2, dos de las Vergeltungswaffen, o «armas de represalia» nazis.

Instalaciones subterráneas, trabajo esclavo de prisioneros, fabricación de «armas de represalia»: Mittelwerk en Dora-Mittelbau.

A la izquierda: lanzamiento de prueba de un cohete V-2 en Peenemünde durante la guerra. A la derecha: la bomba volante V-1.

Por su trabajo en estas armas fue galardonado con la Cruz al Mérito de Guerra junto con Walter Dornberger y Wernher von Braun.

Al ser arrestado en 1945, fue llevado por el Ejército de los Estados Unidos a vivir en la Base de la Fuerza Aérea Wright-Patterson, Ohio, donde trabajó bajo los términos de Paperclip.

Posteriormente, fue acusado como parte de los Juicios de Dachau en 1947 bajo acusaciones de que había trabajado estrechamente con las SS y la Gestapo, y había sido testigo de ejecuciones. Fue absuelto por falta de pruebas.

No regresó a su trabajo en los Estados Unidos.   

De su muerte se sabe que fue en 1966.

7. Kurt Friedrich Plötner:

En 1933 se unió al NSDAP —partido nazi—, las SS y la Asociación Nacional Socialista de Médicos —siglas en alemán NSDÄB por Nationalsozialistischer Deutscher Ärztebund—. Trabajó como asistente en los hospitales universitarios de Jena y Leipzig. Desde 1940 ejerció como Profesor Asociado. No recibió el título de profesor, ya que el nivel de su trabajo científico fue reconocido como bajo.

De derecha a izquierda: edificio de NSDÄB; hospital universitario de Jena; y el de Leipzig.

Durante la guerra sirvió como médico militar en las Waffen-SS, incluso en la enfermería de las SS en Minsk. De 1941 a 1942 y de 1943 trabajó en el campo de concentración de Dachau, donde fue asistente del profesor Claus Karl Schilling (también Klaus Schilling).

Campo de concentración de Dachau y Klaus Schilling.

Allí estudió los efectos de la malaria, infectando a los reclusos del campo y, en lugar de un antibiótico, inyectándoles un remedio que elevó su temperatura, lo que, según Plötner, debería haber llevado a la autorrecuperación. Como resultado de estos experimentos, los prisioneros murieron, como él mismo admitió más tarde. También estudió los efectos alucinógenos de la mescalina en prisioneros soviéticos y judíos.

En 1944 se trasladó al Instituto Ahnenerbe de Investigación sobre la Importancia Militar Dirigida, donde dirigió el departamento «P». En esta posición realizó experimentos en el campo de concentración de Sachsenhausen, (en la foto) donde estudió los efectos de los medicamentos para detener hemorragias.

El 1 de mayo, asumió el liderazgo del departamento anteriormente dirigido por Sigmund Rascher, quien había caído en desgracia.

En septiembre, Ernst-Robert Grawitz  (en la foto) le encargó estudiar los efectos tóxicos de los misiles V-2. Para esto, se le facilitaron a Plotner prisioneros de Sachsenhausen condenados a muerte.

En abril de 1945, Plötner huyó de las tropas francesas que avanzaban a Vorarlberg, pero pronto fue hecho prisionero por ellos en Lochau.

En 1946 escapó de la prisión y vivió en Schleswig hasta 1952 bajo el nombre de Kurt Schmidt. Según algunos informes, la fuga ocurrió con la participación de la inteligencia estadounidense, que estaba interesada en la naturaleza de su investigación.

En 1952, comenzó a trabajar bajo su nombre real en el Hospital Universitario de Friburgo en Alemania con Ludwig Heilmeyer, quien había conocido a Plötner desde hacía mucho tiempo y también trabajaba como médico militar en los territorios ocupados de la Unión Soviética.

El hospital de Friburgo y Heilmeyer.

(en el punto 8 de este Apéndice encontrarás una reseña biográfica de este nazi)

La investigación de Plötner durante los años del nacionalsocialismo fue reconocida por la comunidad científica, y él mismo se convirtió en un profesor extraordinario en 1954.

Durante su trabajo en Friburgo, surgieron repetidamente preguntas sobre su pasado nazi. Sin embargo, el testimonio de los testigos no fue suficiente para acusarlo de experimentos con personas, y durante un interrogatorio en la Oficina Penal Estatal de Baden-Württemberg, Plötner declaró en 1967 que los experimentos «tuvieron lugar sin ningún daño a los sujetos».

8. Ludwig Heilmeyer:

Ludwig Heilmeyer, quien nació el 6 de marzo de 1899 en Múnich, fue un internista, investigador, hematólogo y profesor universitario alemán.

Después de asistir al Maxgymnasium en Múnich y graduarse de la escuela secundaria en 1917, fue reclutado por el ejército. 

A principios de mayo de 1919 participó en la supresión de la República Soviética de Baviera como voluntario con el Epp Freikorps. Ese mismo año comenzó a estudiar medicina en Múnich, que completó después de aprobar el examen estatal en 1925 con un doctorado y una licencia médica. 

Después de un corto tiempo como asistente en Múnich en la clínica de Ernst von Romberg, (en la foto) comenzó a trabajar en la Clínica de la Universidad Médica de Jena en 1926, donde recibió la licencia de enseñanza en 1927 y fue nombrado profesor privado en 1928.

Heilmeyer fue miembro del Stahlhelm de 1933 a 1935, según su propia declaración, con el fin de ofrecer resistencia contra el NS en este contexto. Esto probablemente no era raro entre los profesores de Jena en 1933, aunque los antecedentes eran generalmente nacionalistas.

Participó en cursos de capacitación sobre política racial en la Escuela Estatal de Liderazgo y Política en Turingia.

En 1936 fue nombrado profesor asociado, y en 1941, llamado como médico de la fuerza aérea. 

Al inicio fue empleado en el hospital de la fuerza aérea en Halle-Dölau, desde 1943 en Rivne, Ucrania y, finalmente, en 1944 como jefe del departamento interno de las antiguas clínicas universitarias en Cracovia. Además, había sido consultor internista en la Luftflotte 4 desde 1944.

Después de trabajar temporalmente en la Academia de Medicina de Düsseldorf, donde fue nombrado profesor titular en 1945, y Wuppertal – Barmen, asumió la cátedra de medicina interna en el Centro Médico Universitario de Friburgo, (foto) que ocupó hasta 1967, y llegó a ser director de la Clínica Médica Universitaria, donde comenzó su trabajo con dos médicos senior y algunos asistentes, e hizo una contribución decisiva a la reconstrucción de la clínica que había sido destruida en la guerra.

Centro Médico Universitario de Friburgo.

El papel de Heilmeyer como miembro de una comisión de expertos sobre Wilhelm Beiglböck (en la foto) creada por la Sociedad Alemana de Medicina Interna es cuestionable. Tras ser condenado a 15 años de prisión en el Juicio de los Médicos en Núremberg por realizar experimentos humanos con gitanos, Beiglböck fue liberado en 1951. 

La comisión de expertos llegó a la conclusión de que «se cometieron errores en la forma en que se seleccionaron y obtuvieron los sujetos de prueba, y en la elección de un campo de concentración como sitio de prueba, pero que estos errores no fueron delitos».

Después de su liberación de la prisión, Beiglböck trabajó por primera vez para Heilmeyer en Friburgo y en 1952, por su mediación, se convirtió en el médico jefe del departamento interno del hospital en Buxtehude.

En 1948 y 1949 Heilmeyer fue decano de la facultad de medicina en Friburgo. Desde 1956 Heilmeyer fue miembro de la Academia Alemana de Científicos Naturales Leopoldina

En 1961 fue aceptado como miembro de pleno derecho de la Academia de Ciencias de Heidelberg.

En 1967, después de su retiro en Friburgo, se trasladó a la Universidad de Ciencias Médicas y Naturales de Ulm (foto) como rector fundador y presidente del comité fundador.

De izquierda a derecha: Leopoldina, Heidelberg y Ulm.

Heilmeyer murió en Italia en 1969 de un neumotórax a tensión.

9. Instituto Wannsee:

El Instituto Wannseefue una institución de investigación en la Alemania nazi, que se centró en estudios de la política y la economía de la Unión Soviética.

El instituto fue creado como una fundación privada en Wannsee, al suroeste de Berlín, y fue incorporado por Reinhard Heydrich al Sicherheitsdienst (Servicio de Seguridad) en 1936. Funcionaba camuflado como el Instituto de Investigación de Antigüedades, alojado en la mansión expropiada a la rica familia germano-judía de Oppenheim.

El personal de investigación fue contratado de la Universidad de Berlín, (foto) preferiblemente con antecedentes bálticos.

Heydrich en su uniforme de SD nazi. Arriba derecha: villa Oppenheim. Debajo: Universidad Humboldt de Berlín.

El instituto fue dirigido por primera vez por el erudito georgiano emigrado Michael Achmeteli, quien fue sucedido por el profesor austriaco Hans Koch.

En 1942, con el aumento de los bombardeos aliados, el instituto fue evacuado a Schloss Plankenwart cerca de Graz, Austria. Durante este período, la institución estuvo estrechamente asociada con el grupo que preparaba la «Operación Zeppelin», destinada a reclutar prisioneros de guerra soviéticos para espionaje y sabotaje detrás de las líneas rusas.

Después de la guerra, el material sobreviviente de las valiosas posesiones del instituto fue transferido a la Organización Gehlen, la agencia de inteligencia en la zona de Alemania ocupada por los Estados Unidos.

Reynaldo Miravalles: al más grande de la actuación cubana, mi Oscar personal (IV).

En una ocasión confesó: «Soy un hombre enteramente feliz, he vivido con felicidad en Cuba y en Miami, porque en ambas partes he sentido la admiración de la gente y el calor de los amigos. He luchado para llegar hasta aquí y creo que voy a estar un poquito más todavía, a ver si puedo seguir hasta los 100, más lejos no se puede ir».

En enero de 2013, Wilfredo Cancio publicó esto en cafefuerte.com:

Con esa naturalidad de hombre campechano, dicharachero y cubanísimo, Miravalles (La Habana, 22 de enero de 1923) celebró los 90 años el pasado fin de semana, acompañado de antiguos colegas, amigos y admiradores que se congregaron en el club Cuba Ocho, en pleno corazón de la Pequeña Habana de Miami, para escucharle sus anécdotas y recuerdos mejores.
Fue una jornada de reencuentros y rico anecdotario, con Miravalles haciendo gala de memoria y dicción impecable, dueño de una vitalidad no común para un nonagenario. Impresiona aún el paso erguido y la prestancia del actor, que se ha impuesto vivir una ancianidad vital y útil. No me explico que el XXX Festival Internacional de Miami no lo haya incluido entre los homenajeados, porque estamos ante una de las luminarias indiscutibles de la cinematografía iberoamericana y no todos los días se llega en pleno ejercicio a los 90.
“En el Escambray se pasó tremenda hambre haciendo esta película, pero acepté participar bajo la condición de hacer este papel, que era un personaje pequeño en el guion y que yo vi con más posibilidades de enriquecer en la historia”, contó.
También se refirió a la comedia Los pájaros tirándole a la escopeta (1983), de Rolando Díaz, una película que sigue viendo con muchísimo gusto: “Cada personaje tiene una fuerza tremenda, una alegría, un conflicto, todo el mundo brilla, y eso es lo que la hace vital y atractiva para el público… disfruté mucho haciéndola”.
Díaz, que realizó Cercanía (2006) con Miravalles en Miami, filma actualmente un documental sobre la vida del actor.
El homenaje en Miami -organizado por la Fundación Apogeo- reunió a una pléyade de artistas cubanos del exilio: los actores Ana Viñas, Diana Rosa Suárez, Grettel Trujillo, Carlos Cruz y Orlando Casín; los realizadores Rolando Díaz y Orlando Jiménez Leal; el editor Jorge Abello y el director de fotografía, Luis García.
Miravalles planea regresar a Cuba para el estreno de Esther en alguna parte.

Con 93 años, Miravalles residía en los Estados Unidos desde 1994, si bien, como declaró en una de las entrevistas que dio, dejó «la mitad de su corazón en Cuba».

Se apaga la estrella

Miravalles falleció el 31 de octubre de 2016. No hacía tanto el público lo había visto en «Esther en alguna parte», y regresar a La Habana lo llenó de emociones. Las personas lo fueron recordando, algunos se sacaron fotos y, en la mayoría de los casos, el cariño fue unánime.

Al hacerse eco de la noticia en noviembre, Cubarte entrevistó a Ciro Lazo, integrante de la Oficina de Atención a Personalidades del Ministerio de Cultura, a fin de poder conocer con mayor amplitud los pormenores de la estancia en Cuba de Miravalles, su enfermedad y posterior fallecimiento. Esta fue la entrevista publicada:

¿Cuándo es que él llega a Cuba, los motivos de su viaje?
Miravalles y su esposa arriban a Cuba el 5 de octubre por motivos personales. Tuvimos conocimiento cuando se agrava su salud y es ingresado en el Hospital Nacional en terapia intensiva y sus familiares se acercan a nuestra oficina.
A partir de ese momento nos involucramos poniendo a sus servicios todos los medios a nuestro alcance, siempre en coordinación y con la anuencia de la familia.
¿Ciro, podría Ud. ampliarnos detalles de la visita a Cuba de Reynaldo Miravalles?
Debemos partir del delicado estado de salud del actor, que requería de oxígeno asistido constante producto de una disnea cardiaca, no obstante mejora en la terapia del Hospital Nacional momento en que la familia decide el alta médica a petición y su traslado a la casa.
A la falta de una terapia de salud consecuente con el estado en que se encontraba, vuelve a ingresar esta vez en el Hospital Fajardo, directo a terapia. Recibiendo la familia y nosotros los partes médicos con la exactitud y frecuencia requerida.
Se agravó, ellos quisieron regresarlo a Estados Unidos, pero los médicos consideraron que no era factible el traslado por peligrar su vida. Se pensó la posibilidad que un médico intensivista lo acompañara en el viaje por las condiciones especiales que requería, como la extracción de flema y el suministro de oxígeno. No se encontró en ese momento uno con la visa actualizada, sumado a que era fin de semana por lo que no era posible gestionarla con la embajada del país de destino, exigencia imprescindible.
Ellos debían haberse ido hace 15 días, pero debido a su enfermedad, nosotros propusimos cambiar y asumir los costos del cambio de fecha del pasaje y del médico acompañante. Su tratamiento en los hospitales, por supuesto, fue totalmente gratuito.
Hasta el triste momento de su fallecimiento en la tarde del lunes.
En ese momento nos reunimos con los familiares y le manifestamos nuestra disposición de ayudar, colaborar, socorrer en todo lo fuera necesario; esos han sido los términos en todo momento.
Se habló con sus familiares de las exequias finales, se le propuso velarlo en la funeraria de Calzada y K y enterrarlo en el panteón del sindicato de trabajadores de la cultura; si su decisión fuese cremarlo, se pondría a su disposición esa posibilidad. Los familiares de Reynaldo consultaron entre sí y tomaron finalmente la decisión de llevárselo para su sepultura final en EE.UU.
Debido a ello, nos pusimos en coordinación con Medicina Legal a través de su vicedirectora y de los encargados de los trámites para movimiento de salidas y entradas de fallecidos fuera del territorio nacional, a fin de colaborar con ellos.  Nos expresaron su agradecimiento la viuda, la hija y el nieto. Se agotaron todas las posibilidades para salvar su vida, pero su salud delicada y los padecimientos que tenía, lo llevó a la muerte.
Estamos muy sentidos por su deceso, era una importante figura de la cultura cubana, un actor muy querido por el pueblo cubano.

El actor Alberto Pujols declaró que Miravalles habría fallecido a causa de una neumonía, citando a fuentes familiares. «La situación es bien compleja», dijo Pujols, y agregó que la familia estaba desconsolada. «Las autoridades cubanas exigen $10.000 dólares para que el cuerpo sea trasladado a Estados Unidos».

Cibercuba.com, por su parte, enfocó el final del actor de esta manera, bajo el título «Autoridades cubanas esperaban despedir con todos los honores a Reynaldo Miravalles»:

El cuerpo del célebre actor cubano Reynaldo Miravalles sería enterrado con todos los honores en Cuba, pero su familia decidió repatriarlo hacia Estados Unidos, donde residía desde 1994. 
Para comenzar el proceso de repatriación el hijo del actor inició una campaña con el objetivo de recaudar 10.000 dólares para cubrir todos los trámites del proceso.
«Son momentos muy difíciles para nuestra familia, pero tenemos que comunicar que Reynaldo Miravalles falleció hace apenas unas horas en la Ciudad de La Habana, Cuba, a donde fue llevado en contra de su voluntad. Yo sabía que no debía ser, pero mi madre insistió, lamentablemente tuvo una recaída que no pudo superar, y ahora los funcionarios del Ministerio De Cultura nos hacen saber que la única forma para que el cadáver de mi padre regrese a los EUA es pagando la suma de $10,000. 00. De lo contrario solo nos envían sus cenizas», publicó en las redes sociales el hijo del veterano actor, fallecido este lunes en La Habana a los 93 años. 
Miravalles, quien regresó a La Habana en 2013 después de 18 años para filmar la cinta «Esther en alguna parte», se encontraba junto a su esposa de visita en la capital cubana, donde se agravó su estado de salud y fue ingresado en dos ocasiones hasta su fallecimiento.
(…)
El funcionario afirmó que «a falta de una terapia de salud consecuente con el estado en que se encontraba, vuelve a ingresar esta vez en el Hospital Fajardo, directo a terapia». 
En la instalación —indicó— tanto el Ministerio de Cultura (Mincult) como su familia recibieron «los partes médicos con la exactitud y frecuencia requerida».
Agregó López que, en el momento de peor pronóstico de la enfermedad, los familiares del actor quisieron regresarlo a Estados Unidos, pero «los médicos consideraron que no era factible el traslado por peligrar su vida».
(…)
López apuntó además que el tratamiento en los hospitales del querido actor fue, «por supuesto, totalmente gratuito».
Cuando la familia tomó la decisión de trasladar al cadáver hacia la Miami, Cuba puso todos los medios a su disposición, comentó López.
(…)
En 2013 años el realizador cubano Ian Padrón propuso al actor para el Premio Nacional de Cine, pero hasta hoy las autoridades del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos no se han pronunciado sobre esa posibilidad. 

El 1ro de noviembre de 2016, Prensa Latina publicaba esta nota:

Se ha ido, sin embargo, sin recibir un premio que se merecía más que nadie, el Premio Nacional de Cine, aunque ganar ese premio nunca le causó noches de insomnio, porque sabía que era querido y respetado tanto por el público como por sus compañeros.
Mientras vivía con su familia en los Estados Unidos durante una década, los viajes de Miravalles a su tierra natal se hicieron más frecuentes, porque siempre dejó en claro que podía vivir en cualquier parte del mundo, pero su patria era Cuba.
De hecho, nació aquí y murió aquí, aunque vivirá para siempre en los tantos personajes que forman parte del imaginario popular y de la educación sentimental de generaciones de cubanos que hoy lloran a un auténtico titán de la cultura nacional.

Miravalles a través de otros

A raíz de la muerte de Reynaldo Miravalles, varias reconocidas personas vinculadas al arte y los medios de difusión hablaron sobre el actor. Abajo he dejado los enlaces a los que puede irse para leer esos artículos:

José María Vitier:

http://www.cubadebate.cu/opinion/2016/11/01/sobre-reynaldo-miravalles/

Tomás Gutiérrez Alea (Titón):

https://cinecubanolapupilainsomne.wordpress.com/2010/08/03/titon-sobre-reynaldo-miravalles/

Camilo Venegas:

https://elfogonerovenegas.blogspot.com/2016/11/reynaldo-miravalles-cara.html

Gerardo Chijona y Lilo Vilaplana conversan con Rosa Tania Valdés de Martí Noticias:

https://www.radiotelevisionmarti.com/a/cuba-cine-reynaldo-miravalles-fallecimiento/132765.html

Alexis Valdés:

https://www.cibercuba.com/noticias/2016-11-01-u146802-alexis-valdes-habla-reynaldo-miravalles-quien-llama-justicia-rey

El siguiente enlace te llevará a un buen artículo que recoge las opiniones de muchos que hablan sobre cómo lo recuerdan:

https://elcineescortar.com/2016/11/01/reynaldo-miravalles-cara/

Entrevistas

Por supuesto que no son todas las que habrá concedido —de hecho, no creo que haya manera nunca de dar con aquella de la revista Bohemia donde dijo que Marlon Brando era, para él, el mejor actor—, pero aquí les dejo algunas entrevistas que encontré durante la investigación.

Con Elizabeth Mirabal para la revista Surco Sur. La puedes leer en el punto 7 del Apéndice si utilizas el enlace que te dejo a continuación: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/8102.

Con Ariadna Ruiz Alamanza, publicada en oncubanews.com. https://oncubanews.com/cultura/cine/yo-soy-una-sola-cosa-actor/

Con Carlos Eduardo Maristany Castro para cubanartnewsarchive.org. La traducción del artículo en inglés lo puedes leer en el punto 8 del Apéndice si utilizas este enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/8102.

Con Armando López para cubaencuentro.com.

https://www.cubaencuentro.com/entrevistas/articulos/he-dejado-en-cuba-la-mitad-del-corazon-153773/(page)/2

Con Charly Morales Valido publicada en oncubanews.com. La traducción del original en inglés la puedes leer en el punto 9 del Apéndice si sigues este enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/8102.

Con Alexis Valdés en la televisión de Miami.

Con Jaime Bayly en la televisión de Miami.

Reynaldo Miravalles celebró su 90 cumpleaños con Tony Cortes en Punto Final dando una entrevista exclusiva al periodista de Newsweek En Español, Santiago Baltasar Martin, en el segmento Gente de Verdad.

Cuando Miravalles viajó a La Habana en 2013 para el estreno de su más reciente película «Esther en alguna parte», en el encuentro que este sostuvo con el pelotero Javier Méndez y los músicos Israel Rojas y Yoel Martínez, del dúo Buena Fe, un grupo de reporteros de OnCuba fue invitado también:

Premios y reconocimientos

La lista oficial incluye:

El Premio Coral para Miravalles pareció ser una demostración de reconocimiento a la grandeza de un actor. Charly Morales lo vio así al expresarlo en oncubanews.com:

Lo vi en el lobby de Chaplin, impecable en su traje gris y repartiendo sonrisas a diestra y siniestra, sospeché que Reinaldo Miravalles se robaría el espectáculo en la noche de los Corales del 35 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, y tenía razón: Coral de Honor por ser, sin duda, la mayor leyenda viva en acción en Cuba.
Me acerqué a él hace aproximadamente medio año, cuando hablamos en su casa junto con el dúo Buena Fe y el beisbolista Javier Méndez, y tuvo la amabilidad de ocultar el hecho de que no se acordaba de mí, pero resumió en una palabra cómo se sentía esta noche: «Cheverísimo…»
Posó con quien se le pidió y se refugió en la sala, en una ventana donde encontró paz porque todos se le acercaban para saludarlo y abasto con una dosis de la sonrisa más expresiva del cine cubano.
En una noche de premios que comenzó tarde y brilló por las numerosas ausencias —incluso los encargados de entregar los premios fueron un no show—, Miravalles fue el momento más emotivo. Cuando Laura de la Uz anunció un interino para entregar un Coral de Honor, no necesitó decir el nombre para que el público se levantara a animar a los legendarios Melesio Capote, Cheíto León o Domingo Carmona.
Con los brazos en alto, repitió el paseo triunfal que hace medio año realizó en el estreno de «Esther en alguna parte», película de Gerardo Chijona que marcó su regreso al cine cubano después de 19 años, con monstruos actores como Enrique Molina y Daysi Granados, que acaban de entregar el galardón esta noche.
El reconocimiento sin preámbulo —merecido— parece un preámbulo para darle el Premio Nacional de Cine que muchos consideran que se merece, pero el actor no lo espera, entre otras cosas porque lleva mucho tiempo viviendo fuera de Cuba, por razones familiares.
De todos modos, el otro ganador del Coral de Honor de este año fue Juan Padrón, que tiene en su colección dos premios nacionales: Cine (2008) y Humor (2004), gracias a su prolífica herencia de vampiros, cavernícolas y mambises hilarantes y brillantes.  
El resto de la velada destaca la inesperada cosecha de la película uruguaya «El lugar del hijo», dos premios de «La Habana Boccaccerías» de Arturo Sotto, y el Gran Coral para «Heli», un sombrío retrato de la violencia en México, tema recurrente pero siempre duro.
Así que el primer Festival del Nuevo Cine Latinoamericano terminó sin su fundador Alfredo Guevara, cuyo rigor organizativo se echó de menos casi tanto como su chaqueta sobre el hombro, pero lo que parecía un sueño, como dijo Iván Giroud, resultó ser cierto: 533 largometrajes proyectados en 741 proyecciones en 11 días, lo que si no un récord, es un buen promedio…

También radiorebelde.cu se hizo eco de este evento a través de una nota internacional publicada en inglés:

El actor cubano Reynaldo Miravalles recibió el Coral de Honor en el 35 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, que otorgó sus premios este domingo durante su sesión de clausura en el cine Charles Chaplin de La Habana. Miravalles recibió la distinción de la reconocida actriz Daysi Granados como un reconocimiento por parte de las instituciones cinematográficas cubanas a la destacada labor del actor en el mundo del cine. El experimentado actor, que ha trabajado en casi todas las películas cubanas importantes, reside en la ciudad estadounidense de Miami y regresó a las pantallas de cine cubanas en 2012 en el largometraje «Esther en alguna parte», en el que comparte su actuación con Daysi Granados, Enrique Molina y Eslinda Nuñez. Miravalles dijo recientemente al sitio web Cubadebate que dondequiera que viva, Cuba siempre es su país mientras que él siempre preferirá el cine cubano, porque son las películas hechas en su tierra natal. El Festival, que se llevó a cabo del 5 al 15 de diciembre, también otorgó otro Coral de Honor al fabricante de dibujos animados cubano Juan Padrón, quien creó personajes populares, como Elpidio Valdés y Vampiros en La Habana.

No obstante, al parecer a Miravalles le quedó un importante premio por recibir que desató polémica y peticiones por parte de la gente del medio artístico: el Premio Nacional de Cine que otorgan anualmente las autoridades culturales cubanas.

Lena Campos publicó esta nota en inglés en cubaheadlines.com en febrero del 2013:

El cineasta Ian Padrón propuso este martes la concesión del Premio Nacional de Cine al actor cubano Reynaldo Miravalles, residente de Miami desde 1994 y actualmente de visita en la isla, informó el sitio web Café Fuerte. En una carta abierta, Padrón cuestionó que Miravalles, de 90 años, nunca haya recibido la más alta distinción otorgada a figuras del cine cubano por las autoridades culturales de la isla por el simple hecho de vivir fuera de Cuba. «Si queremos una Cuba “con todos y para el bien de todos”, honremos a quienes forman parte de la madre Ceiba de nuestra cultura. Abracemos a todos los cubanos de buena voluntad, donde vivan y como piensen», escribió Padrón. Según la nota, en pocas horas, la propuesta fue respaldada por numerosos artistas cubanos de dentro y fuera del país. Miravalles se encuentra actualmente en La Habana, donde asistió al estreno de la película «Esther en alguna parte», de Gerardo Chijona, el pasado 20 de febrero en el Cine Chaplin, donde fue recibido por una ovación en el abarrotado teatro.

Detalles de la controversia y los textos de las cartas de Ian Padrón y Jorge Dalton puedes leerlos en el punto 10 del Apéndice si usas el siguiente enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/8102.

Al parecer, esta historia no tuvo el final que muchos deseaban, y Havana Times se hizo eco de ello mediante esta nota en inglés en havanatimes.org:

HAVANA TIMES — El jurado que anualmente otorga el codiciado Premio Nacional de Cine terminó por ignorar la solicitud del cineasta Ian Padrón de entregar el premio al actor cubanoamericano Reinaldo Miravalles.
Sin embargo, el nuevo Premio Nacional fue para una película recordada por la destacada actuación de Miravalles en uno de los papeles principales, junto a Sergio Corrieri.
El Premio Nacional de Cine fue entregado este jueves a Manuel Pérez, director de «El Hombre de Maisinicú» (1973), por su «lealtad y aportes a la cultura cinematográfica» de la isla, informaron los medios.
Pérez comenzó como asistente de los galardonados José Massip y Tomás Gutiérrez Alea, mientras que su propio trabajo incluye 31 ediciones del Noticiero ICAIC y la película «Páginas del diario de Mauricio» (2006).

Afortunadamente, Reynaldo Miravalles tuvo más que el amor de sus admiradores entre los espectadores. En el enlace que te dejo continuación, podrás ver el homenaje que se le hizo en el I FESTIVAL INTERNACIONAL CINE CUBANO “FICCU“ en Múnich: http://ficcu.com/archivo/Miravalles.html.

También la UNEAC llegó a hacerle un homenaje bastante «familiar»:


Ya sabemos que, interrogado de cómo le hubiese gustado que le recordaran, Miravalles dijo que, con su trabajo, pero que, llegado el momento, no importaba mucho: «Después que me muera, ¡se acabó la ola!»

¿Tú crees, Miravalles?

¡NO SE PIERDAN ESTO!

Reynaldo Miravalles jamás podrá saber de este homenaje que un humilde admirador de su trabajo y, después de esta investigación, de su persona, le ha dedicado, ni tampoco que una de las fotos que nunca descargo de mi celular es esta, la que me concedió sin conocerme. Por fortuna, ha sido uno de esos pocos momentos de haber estado en el lugar correcto en el momento correcto que se me han dado en la vida; el actor era paciente de nuestro Ramón Castellanos, y yo trabajaba a la sazón en su consulta. ¡Cuántas cosas no quise haberle dicho a Miravalles en ese instante! O haber tenido una conversación sobre su grandeza como actor. Pero, aunque no lo crean, su humildad y disposición me apabullaron y me emocionaron (todavía, ahora, me sucede). De todas formas, para mi beneplácito, la instantánea quedó grabada en el tiempo, como concesión de la buena ventura para que tuviera mi momento junto a nuestro Marlon Brando.

Reynaldo Miravalles: al más grande de la actuación cubana, mi Oscar personal (III).

«Ya no hay historias para viejos»

Wilfredo Cancio Isla publicó en cafefuerte.com que «tras la tormenta de “Alicia en el pueblo de Maravillas” (1991), de Daniel Díaz Torres, y en pleno apogeo del llamado “período especial”, Miravalles abandonó la isla y se radicó en 1994 en Miami, donde ya vivía su hijo. “La situación ‘ambiental’ de Cuba era bien dura”, recordó (Miravalles). “Mi aspiración al salir de Cuba, con unos cuantos años ya, era vivir y trabajar en una situación menos conflictiva y lo he logrado… he podido hacer cine en Venezuela, en Canadá, en España y Estados Unidos, y estoy vivo”».

Aunque Martinoticias.com también publicó que «desde 1994 residía en Miami, adonde llegó tras la polémica que levantó en la isla el filme «Alicia en el pueblo de Maravillas»», las fuentes biográficas no citan la participación de Miravalles en esa película como el motivo de su partida de Cuba, sino la exhortación de su hijo de ir a vivir con él a Miami. Supongo que la necesidad que el padre tenía por su hijo y la situación caótica del país durante el «período especial» hayan sido los verdaderos motivos de la emigración.

El cine fuera de Cuba:

Estando en Miami en 1997, Miravalles obtiene un papel en un capítulo en la telenovela «Aguamarina» de la cadena televisiva Telemundo, que fue dirigida por José Antonio Ferrara y Yaky Ortega.

Nuestro actor estrella vuelve a trabajar en coproducciones en 2003, ahora con la particularidad de hacerlo hablando en inglés.

Una de ellas fue Dreaming of Julia (Cuba Libre), la que en Estados Unidos fue estrenada como «Sangre de Cuba». La película, producida por Estados Unidos, Alemania, y República Dominicana, está clasificada como comedia dramática, y fue dirigida por Juan Gerard. Es una historia sobre Cuba en idioma extranjero. Reynaldo encarna al personaje de Waldo.

Cabe destacar que en este filme trabajaron figuras de renombre internacional como Harvey Keitel y Gael García Bernal.

El misterio Galíndez

De hecho, Miravalles trabaja de nuevo junto a Keitel —y a otra actriz de fama, Saffron Burrows— en el otro filme de ese año en el cual estuvo: «El Misterio Galíndez», producida por España, Reino Unido, Italia, Portugal, Cuba, y Francia. Este trabajo conjunto fue dirigido por Gerardo Herrero y está basado en la novela «Galíndez» de Manuel Vázquez Montalbán. Miravalles aquí interpreta a Don Angelito.

En mi investigación no pude establecer cuál de las dos películas en inglés se hizo primero, pero la que logró formar «revuelo periodístico» fue esta, pues suscitó preguntas en entrevistas concedidas por Reynaldo Miravalles. Aquí les traje unos ejemplos.

Charly Morales Valido escribió en un artículo para oncubanews.com en 2013:

Precisamente, la identidad cubana de sus discursos distingue a Miravalles (…) el veterano actor aseguró a OnCuba que nunca acepta un papel si sus líneas no son creíbles. Con un desafiante «¡ja!», recuerda cuando se metió en una pelea con los productores de «El misterio Galíndez» (…) porque las conversaciones eran «llamativas».
«Tengo una regla de que cuando el guion no me convence, no lo hago. Esas discusiones iniciales fueron muy densas, y discutí con los españoles. Además, querían filmar en inglés y me negué porque mi dicción no sería creíble. Tomé el guion y lo hice cubano, y cuando los españoles lo leyeron, se volvieron locos. Y así fue», dijo.
Aun así, aunque tenía más de 80 años y casi seis décadas como actor, Miravalles buscó para esa película un profesor de inglés y pasó un mes y dos días durmiendo solo una hora diaria, perfeccionando su pronunciación. Eso es rigor…

Wilfredo Cancio Isla, también en 2013, relató lo siguiente en cafefuerte.com:

Una de sus experiencias cinematográficas más retadoras en el exilio fue interpretando un agente de la CIA en el filme «El misterio Galíndez» (2003), junto a los actores Saffron Burrows y Harvey Keitel.
«Yo acepté el papel que me dio Gerardo Herrero y me fui a Canadá a ensayar con Saffron Burrows, confiando en el inglés que sabía, pero cuando me escucharon allí no me entendieron ni papa… Eso obligó a cambiar las escenas con ella al español, pero tuve que hacer de todas maneras escenas en inglés, y a los 80 años tuve que ponerme a estudiar y practicar fonética con un asistente cubanoamericano».

Fue la gran prueba de Miravalles. El asistente le grabó todos los diálogos en que participaba y vinieron interminables horas de estudio y repetición, quitándoselas al sueño. Cuando llegó el momento de la filmación, el personaje tenía una pronunciación perfecta.

En la entrevista de Elizabeth Mirabal (EM) a Reynaldo Miravalles (RM), se encuentra este pasaje:

EM: ¿Qué podría revelarnos de su experiencia en «El misterio Galíndez»? ¿Le fue bien compartiendo la escena con Harvey Keitel?
RM: Esa película está hecha en inglés y español. Gerardo Herrero, el director, vino aquí para buscar un actor cubano de unos setenta años que supiera inglés, pero no lo encontró. Le pusieron unos rushes —el término castellano es «copión»—, me vio y dijo que yo era el actor que quería. Le dijeron: «Pero ese no está aquí». Livia, una productora, le dio el teléfono de mi hija y él me llamó desde España. Me preguntó si sabía inglés y le dije que sí, pensando que realmente sabía. Fui a Canadá a ensayar con la actriz Saffron Burrows, y cuando me escucharon, una asistente de dirección inglesa aseguró que no me entendía una palabra. Se me cayó la cara de vergüenza. Ante esa catástrofe, Herrero decidió que, si yo era cubano y hablaba español, y la protagonista hablaba en el mismo idioma con los dominicanos, ella podía hacerlo también en mi caso. Cambió al español las escenas con Burrows y eso me ayudó. Pero luego, los españoles me tradujeron todos esos fragmentos con su sintaxis. Y eso no daba naturalidad, porque soy cubano, no español y mis acentuaciones son distintas. Le dije al director: «Esto que tú me has dado aquí es un caldo gallego. Voy a respetar palabra por palabra los diálogos, pero las frases las voy a fabricar yo como cubano». Él me lo permitió, me senté con la esposa de mi hijo en la computadora y comencé a dictarle. Cuando llegó mi parte en inglés,
me pusieron un coach de acento. Yo sabía pronunciar, pero mal. Es una lengua con sutilezas, con conexiones necesarias. Se habla en bloques de sonido y yo no lo hacía así. Fui para Miami. Faltaban quince días para la próxima prueba, y le pedí a un amigo que me consiguiera un profesor de fonética. Me propuso a un muchacho cubano, actor también, que marchó de niño a los Estados Unidos y que se dedicaba a eso. Escuchó mis parlamentos y me advirtió que «ni malanga» me iban a entender si hablaba así. Me grabó todos los diálogos, y me aseguró que, si me los aprendía, no tendría ningún problema. Dormía menos de tres horas al día. Escuchaba la grabación, la practicaba sin cesar. Cuando el profesor me escuchó, le pareció bien. Entonces fue que respiré. El día de la prueba, se sentaron conmigo el director, la asistente de dirección y el coach de acento. Empecé a hablar y cuando miré a la asistente, estaba boquiabierta. Repetía: «Perfecto, perfecto». Después, muchos calificaban a mi personaje como un success (éxito). Llevaron la película a San Sebastián, donde no me conocía nadie. Al día siguiente del estreno, ABC, el periódico más popular de Madrid, decía: «A veces esta película tiene timbres mágicos y se debe a un desconocido y extraordinario actor con años para regalar, posiblemente cubano, que coge las escenas de arriba abajo y las maneja como un yoyó para que uno se agarre a la butaca disfrutándola». Otra fue: «Muy bien los actores latinoamericanos, pero un ineludible Oscar para Don Angelito de Reynaldo Miravalles». El director, en broma, se hacía el molesto: «Coño, pero todos los éxitos son para ti». «¿Qué quieres que haga?», le contestaba. Harvey Keitel me consideró mucho. Cuando salíamos en San Sebastián, todos los fotógrafos iban hacia él, por supuesto, y siempre me llamaba a su lado y me abrazaba. Creo que ese personaje fue bien aceptado, porque soy un poquito más estudioso que otros actores. Vamos a decir que más preocupado. Muchos creen que saber decir el texto es suficiente. Las emociones tienen diferentes matices, y si las analizas, el papel sale mejor. Pero hay quienes no lo hacen. Por eso no impactan.
Cuando vio que el diario ABC se refería a usted como a un actor desconocido, teniendo una extensa filmografía, ¿se sintió mal?
En absoluto. No tienen por qué conocerme. Yo sé que he hecho cuarenta películas en Cuba, pero ellos no las habían visto. Allá se exhiben filmes cubanos sólo en festivales.

Personalmente, no sabría si darme al asombro o a la indignación tras leer estas líneas de la entrevista. Mas, es cierto: a los profesionales del tercer mundo se nos borran los años de experiencia obtenidos antes de pisar el primer mundo no más lo pisamos. En el caso de la cultura, he visto que mucho depende de a cuál árbol el artista se arrime para que una buena sombra lo cobije. Sin mencionar nombres, muy probable que todos conozcamos algunos con muchos menos logros y calidad que Reynaldo Miravalles, que han obtenido reconocimiento fuera de la Isla.

Miravalles trabaja una vez más con el director Rolando Díaz en la película «Cercanía» del 2008, en el papel de Heriberto, un cubano de 78 años que llega a Miami desde La Habana invitado por su hijo, un balsero al que no ve desde hace 10 años. El sitio contactomagazine.com publicó sobre ella:

Con mucha pasión y muchas dificultades para su distribución, el director de cine Rolando Díaz filmó en Miami el largometraje Cercanía, una cinta sobre la relación de un padre con su hijo, la lucha por la supervivencia de los exiliados cubanos y los eternos y universales sobresaltos del amor. Residente en Canarias, España, Díaz filmó esta película motivado por su experiencia en el sur de Florida, y porque creyó firmemente que se la debía a sus millones de coterráneos radicados en Miami, Cuba y el resto del mundo.

Según un artículo del 2016 de Martinoticias.com, Miravalles regresó a la isla en el 2010 para el estreno de esa película.

Cuestionado por Elizabeth Mirabal sobre qué le inspiró a protagonizar «Cercanía», el actor contestó:

«Se hizo a muy bajo costo, pero me gustó la historia que contaba. Filmábamos durante doce horas todos los días. Cuando único descansábamos era el domingo, y terminamos en mes y medio. A los cubanos les gusta la película. Recrea una situación muy propia de los viejos en Estados Unidos. A los ancianos se les relega. La mayoría de la gente mayor va y tiene que hacer locuras para poder subsistir. Tengo situaciones muy graciosas y algunas que lo son menos. Ahora, soy toda la película, no por el éxito, sino porque aparezco desde el principio hasta el final, siempre estoy en escena, y eso no es muy beneficioso. El espectador se cansa de esa imagen que se repite. La película tiene noventa y tres llamados, y solo no estoy en tres. Rolando y yo somos íntimos amigos, trabajé con él en su primera película “Los pájaros tirándole a la escopeta” y estoy aquí precisamente porque sé que se va a proyectar “Cercanía” y quizás con mi presencia puedo ayudarlo en algo. Así veo a mis hijas, a mis nietos y bisnietos».

Esther en alguna parte

En una de las muchas entrevistas que dio Miravalles, afirmó que, si bien emigró a Estados Unidos hace varios años, dejó «la mitad de su corazón en Cuba».

Acorde a la misma publicación del 2016 de Martinoticias.com, «tras 20 años sin hacer una película en Cuba, (Miravalles) viajó a La Habana en 2012 para el rodaje de «Esther en alguna parte« (2013), bajo la dirección de Gerardo Chijona». Esta fue una coproducción cubano-peruana rodada en Cuba, basada en la novela homónima de Eliseo Alberto.

Siendo este su último trabajo, Miravalles interpreta a Lino Catalá y trabaja junto a otro de los inmensos —ya no digo grandes— actores cubanos: Enrique Molina, de quien también escribí y publiqué un artículo en este blog.

«Si tú no vives en tu país, no hay un estilo de producción para que te seleccionen. Para esta película, no hay mucha gente que tenga la edad que necesita para salir en ella. Los viejos trabajan en el cine porque abren la puerta y solo dicen: “el señor no está”, y cierran la puerta. Los argumentos para viejos no existen en el cine. No para mí, que tengo ya muchos años y ahorita voy a tener un siglo. Actores famosísimos del cine americano no ponen la cara ahora en el cine. Lo que ponen es dinero para que hagan las películas, pero sus caras no se ponen más. ¡Já, já, já! »

«Y, además, para hacer una película, el argumento tiene que estar bueno. Si me ofrecen una película que no esté bien el argumento… ni aquí, ni allá. No la hago tranquilamente. Aquí, no quiero especificar, me han ofrecido películas. Pero las películas que no me interesen, no las hago, porque me parece que es perder prestigio».

«Chijona encontró a un actor que tiene la edad que necesita tener el personaje de esta película, y me invitó a que yo viniera a Cuba. Lo primero que yo le dije fue: me tienes que dar el guion, para yo saber si el guion me conviene. No la economía, sino el guion. Entonces me dieron dos guiones que eran demasiado amplios, y les dije que no. Después me trajeron otra versión. A mí me pareció que era una cosa agradable, y acepté venir a hacerla.»

A raíz de su muerte, Prensa Latina News Agency publicó en el sitio en.escambray.cu el 1 de noviembre de 2016:

«Ya no hay historias para viejos», me confesó sin amargura Reynaldo Miravalles en la lluviosa tarde de bienvenida a Prensa Latina en su casa de El Vedado habanero, la misma casa donde falleció el lunes a los 93 años.
«Nadie va al cine a ver a las personas mayores, ni siquiera los estadounidenses. Esa película fue hecha para nosotros, y agradezco a Chijona por haberme tenido en cuenta», me dijo el actor sin saber cómo sería bienvenida la película.
En ese momento, había sido noticia por su regreso a Cuba para actuar en una película centrada precisamente en los adultos mayores, la última película que protagonizó a lo largo de su vasta carrera. Interpretó al personaje de 90 años que Concibió Gerardo Chijona pensando siempre en él, en su carisma y en esa expresividad de gestos cada vez más rara y valiosa.
«Esther en Alguna Parte» fue su reencuentro con el cine cubano.

Wilfredo Cancio Isla lo recordaba así en su artículo del 2013 para cafefuerte.com:

Fue otra batalla por la naturalidad de su personaje, porque Miravalles devolvió dos versiones del guion, inconforme con el tono de irrealidad de los diálogos.
«Entre Enrique Molina y yo trabajamos muy bien, nos sentimos muy cómodos con los diálogos, que son como duelos verbales entre él y yo», comentó. «Si me decidí a hacerla es porque se trata de una película que no tiene una pizca de política, no me interesa la política ni quiero molestar a nadie…; es una película de emociones y sentimientos».

En lo particular, disfruté mucho viendo esta película, que no es de los géneros que más me gustan y busco hoy día. Pero un buen drama con grandes actuaciones «bien valen una misa». Con independencia que Miravalles es mi número 1 en la actuación cubana, siempre hay que quitarse el sombrero con Enrique Molina, que no en balde es mi actor cubano no. 2. Y aquí, sin duda, lleva el mayor peso actoral.

Me he sentido muy complacido de reconectarme con el cine de mi país a través de estos artículos escritos para honrar a Miravalles. He tenido la oportunidad también de ver grandes actrices, aunque en esta historia tengan papeles pequeños. Les digo: RECOMIENDO ver esta película y a los talentos excelsos que hay en ella.

(en el punto 6 del Apéndice encontrarás la valoración de Vancouver Latin America Film Festival sobre esta película; puedes utilizar este enlace que te dejo: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/8102)

Según Prensa Latina:

El éxito fue total, más allá de la calidad de la historia y la realización, porque tocó fibras sentimentales de una nación que creció adorando al actor que interpretó a dos personajes memorables como Melesio Capote y el ranchero Domingo Carmona.
La noche del estreno recibió una ovación de pie en el Teatro Chaplin de La Habana como el gran campeón que fue, y al año siguiente, en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, recibió el Premio Coral Honorífico por su contribución a la cultura cubana.
Esa tarde habló sobre el campesino Melesio y cómo estaba concibiendo el personaje mientras se rodaba la película en la Cordillera del Escambray, sobre su pasión por el equipo de béisbol Almendares que más tarde se convirtió en Industriales, y sobre el placer de sentirse un ser humano normal, un cubano humilde.
Conocido por su versatilidad, señaló que cada personaje encarna un conflicto, una actitud que el actor debe desentrañar y que es el caso de «Esther en Alguna Parte». La película estaba tan bien escrita que le fue fácil aprender el guion, la conversación fluye.

Charly Morales Valido lo describió así en su artículo de 2013 para oncubanews.com:

El día del estreno de Esther en alguna parte, Reinaldo Miravalles entró en Chaplin impulsado por un tsunami de fans: impecable en su traje negro, sabía que era la estrella de la noche. Antes de que comenzara la exhibición, los focos se centraron en las últimas filas, y saludó a la multitud con puños, como un boxeador veterano después de noquear a una vida que lo había vencido con fuerza en sus rondas finales. Y el público le dio una ovación de pie, vítores como solo los campeones reciben… Porque Miravalles es sin duda un campeón de la muestra, con algunos de los papeles más memorables de la historia del cine cubano.

Reynaldo Miravalles recibe el Premio Coral Honorífico de manos de otra gran actriz, Daisy Granados, quien también participara en «Esther en alguna parte».


Esta parte termina aquí, pero no la historia sobre nuestro querido actor. Espera la 4ta parte, donde tengo una sorpresa que mostrarles. Gracias por leer, y si compartes, me sigues y/o comentas.

Reynaldo Miravalles: al más grande de la actuación cubana, mi Oscar personal (II).

Durante el rodaje de «Historias de la revolución», Miravalles iba a verse actuar en las proyecciones de las tomas diarias aún sin editar. Mientras lo hacía, el director de fotografía de la película, Otello Martelli, uno de los patriarcas del neorrealismo italiano, lo felicitó por su interpretación. Como lo recuerda el actor:

«De pronto, me tocaron por detrás y era Martelli (foto) para decirme: “Muy buena su representación”, pero en italiano: “Molto bene”. Me quedé caga’o, como decimos los cubanos. Me asusté con el elogio, porque si él lo decía era que había dado en el clavo. Si ese hombre me daba ese criterio, pues era feliz.».

Esta revelación tiene una versión con otro giro según la cuenta Armando López en cubaencuentro.com, pues el autor escribe que Miravalles dijo: «Cuando exhibieron los primeros rushes —filmaciones sin editar— de “Historias de la Revolución” en el cine La Rampa, alguien me tocó por la espalda; era Otelo Martelli, el director de fotografía del filme, quien me dijo: ‘Lo felicito, muy buena su representación’. Y se me salió un ¡Ahhhhhh! de satisfacción, porque un elogio del fotógrafo de La Strada, de Fellini, era mucho más que un premio. Yo nunca me había visto actuar. Había hecho mucha televisión, pero entonces no existía el vídeo, sólo se hacían unas peliculitas llamadas kinescopios para los dueños de las emisoras. “Historias de la revolución” me hizo pasar mi examen de actuación. Me aprobé a mí mismo».

Como quiera que haya sido, las palabras de Martelli fueron como una bendición que lo reafirmaría en el ejercicio de la naturalidad, un don que acompañó desde entonces a Miravalles en el arte de la actuación.

El motor impulsor de este procedimiento está explicado de dos maneras diferentes por dos fuentes distintas.

Wilfredo Cansio lo cuenta así en su artículo: «Todo surgió, el día en que fue a ver la película italiana “Ladrón de bicicletas”, de Vittorio de Sica, en un cine de la calle Consulado, en La Habana. Miravalles dijo: “Me fui con un amigo a ver una película italiana y era «Ladrón de bicicletas» y fue cuando descubrí la forma en que yo quería actuar…, el juego de la conversación de los italianos, la frescura de la expresión, hablar como hablaban las personas, no como los artistas. Eso marcó para siempre mi trabajo y empecé a hablar con la mayor naturalidad posible, sin artistaje”».

Ladrón de bicicletas de 1948.

Elizabeth Mirabal, por su parte, al preguntarle a Miravalles «¿Por qué le impactó tanto “El limpiabotas”?», dice que el actor respondió: «Era un aficionado. Dudaba, porque los actores de la radio me sonaban falsos. No me parecían seres humanos, sino muñequitos. Pero ignoraba los argumentos para defender ese criterio. A fin de cuentas, era un desconocido. La calle Consulado estaba llena de distribuidoras de cine y siempre había alguna que otra salita de exhibición».

«Un amigo me invitó un día a ver una película llamada “El limpiabotas”, de Vittorio de Sica, uno de los creadores del neorrealismo italiano. Descubrí cómo aquella gente circulaba dentro de la pantalla con naturalidad, como auténticas personas. Y me dije: “Ahí está la razón. He ahí lo que buscaba.” Ese fue mi punto de partida para actuar”».

El limpiabotas de 1946.

Cuando llegó «Las doce sillas», Titón le propuso a Miravalles un personaje bueno, pero también muy corto. El actor le dijo al director que tenía que darle alggran o mejor, porque ya había hecho tres escenitas de esas. Además, pagaban mal. Titón le dió a Miravalles el protagónico junto con Enrique Santiesteban y eso fue una emoción para el actor.

En el cine (continuación)

En los ’80, Miravalles se entrega al diseño de personajes populares y contemporáneos, más en sintonía con la realidad de esos años. También concurre a los estudios de la Televisión Cubana en varias oportunidades como invitado en espacios humorísticos y telenovelas.

La primera actuación en cine de Miravalles que se cita en esta década es la de Polvo rojo, de 1981, bajo la dirección de Jesús Díaz. Aquí encarna otro personaje negativo, al ser el representante extranjero, prepotente, de una compañía nacionalizada.

En 1982 Miravalles vuelve a ser dirigido por Littín en la cinta «Alsino y el cóndor», en la cual interpreta a Don Nazario, el pajarero. Esta película fue realizada por Cuba, Nicaragua, México y Costa Rica.

Reynaldo vuelve a actuar en otra coproducción en 1983, cuando lo hace en la cinta «El señor presidente» de Manuel Octavio Gómez, basada en la novela de igual título del Premio Nobel de Literatura Miguel Ángel Asturias. En ella el actor cubano interpreta al Fiscal.

En 1984, Miravalles tiene uno de los protagónicos en una de las comedias más populares de esos años: la película de Rolando Díaz, «Los pájaros tirándole a la escopeta», una crítica picaresca a ciertos estigmas dentro de la sociedad cubana contemporánea.

Miravalles interpretó a un hombre maduro, chofer de ómnibus, quien es la típica semblanza de un machista cubano y que entabla un romance con la madre del novio de su hija.

Esta película fue pródigamente premiada en festivales nacionales e internacionales.

En 1985 a Miravalles se le adjudica haber trabajado en varias producciones.

Una fue «El corazón sobre la tierra» del director Constante «Rapi» Diego (abajo, a la derecha), en la cual interpreta a un campesino serrano que, ante la muerte de su hijo combatiente, retoma la idea de fundar una cooperativa campesina en el corazón de la Sierra Maestra.

Otra fue la coproducción sueco-cubana Svindlande affärer («Asombroso negocio»), dirigida por Peter Schildt y  Janne Loffe Carlsson. En ella, Miravalles tiene el papel de un jefe de policía cubano.

De izquierda a derecha: Un anuncio impreso de la película, Schildt y Carlsson.

(más información sobre esta película la hallarás en el punto 4 del Apéndice si sigues este enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/8102)

Una tercera fue la colombiana «Tiempo de morir» del director Jorge Alí Triana; nuestro actor interpreta aquí a Casildo.

Probablemente, algunos recordarán la versión mexicana de 1965 que vimos en Cuba.

En 1987 Miravalles regresó al género de la comedia con su personaje de Pedro Quijano —Pedro Cero por Ciento—, en «De tal Pedro tal astilla» del director Luis Felipe Bernaza, una suerte de recreación en tono humorístico de la obra shakesperiana Romeo y Julieta, pero en el campo cubano.

Este papel le mereció a Miravalles un Premio Caracol —galardón ofrecido por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba— a la mejor actuación masculina.

De izquierda a derecha: Un anuncio publicitario de la película; el director; una escena con Miravalles.

De este mismo año es «Cubagua», una coproducción de Cuba, Panamá y Venezuela, dirigida por Michael New e inspirada en la novela de Enrique Bernardo Núñez. La historia es un viaje iniciático a través de los tiempos en que los acontecimientos de las diferentes épocas se refieren a una misma realidad.

Uno de los guionistas fue Luis Rogelio Nogueras (Wichy), de quien, quizás, recuerden la novela «Y si muero mañana», que se hizo tan famosa entre nosotros cuando estudiábamos en la Lenin.

Al centro, la novela que inspiró la película y su escritor. Le siguen nuestro Wichy y su popular novela de acción y espionaje.

Miravalles interpreta a los personajes Stakelum, Carballo y Diego de Ordaz.

En 1988 llega «Vals de la Habana Vieja», la cual nos trae las situaciones que puede desatar ese imprescindible por alcanzar y tener adamante en la sociedad cubana que es celebrar los quince años de una adolescente. Miravalles vuelve a trabajar con el director Luis Felipe Bernaza, ahora en el papel de Epifanio, un proyeccionista de cine venido a menos.

En 1989 participa en un drama dirigido por Emilio Oscar Alcalde: «El encanto del regreso».  

Sinopsis: El mayor del ejército cubano, Roberto Hernández, regresa de una misión internacionalista para encontrar una situación familiar diferente a la que había dejado. Él trata de confrontar eso, pero es solo un simple reflejo de lo que está sucediendo en el país.

Una escena de la película que muestra a todas sus estrellas.

(en el punto 5 del Apéndice he incluido el artículo publicado por Juan Antonio García Borrero sobre esta película; sigue el siguiente enlace: https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/8102)

En 1991, al comienzo de uno de los períodos más difíciles en términos económicos y políticos para Cuba, Miravalles participó en una de las películas más polémicas del cine cubano: la comedia de humor negro  «Alicia en el pueblo de Maravillas» del director Daniel Díaz Torres, en la que encarnó al líder, de tintes diabólicos, de un remoto pueblo cubano al que son «deportadas» las personas que han sido degradadas de sus cargos.

Miravalles proyecta acertadamente las características de un tipo de funcionario taimado y manipulador que presiona para impedir que una joven graduada como instructora de teatro, ponga en práctica una obra de crítica social.

Una fuente indicó que el crítico cubano Juan Antonio García Borrero tenía pensado incluirla en un libro con el título tentativo de «Diez películas que estremecieron a Cuba». Sin haber podido dar con tal libro, sí encontré que la incluyó en la lista de un artículo publicado en su blog cinecubanolapupilainsomne.wordpress.com.

Miravalles vuelve a trabajar bajo la dirección de Constante «Rapi» Diego en 1992 cuando actúa en «Mascaró, el cazador americano», por lo cual recibió el Premio Coral a la mejor actuación masculina en el marco del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

El guion está basado en la novela de igual título escrita por Haroldo Conti.

En 1994 Miravalles participa en la película colombiana «El reino de los cielos» bajo la dirección de Patricia Cardoso (foto).

Sinopsis: Bernabé es un hombre mayor, casi ciego, que trabaja como aguatero, es decir trayendo el agua a su pueblo. Debe decidir si se opera de las cataratas. Cuando recupera la visión, después de cincuenta años sin ver, comienzan sus dificultades. Basada en una historia de la vida real.

Entre otros premios, en 1995 esta película fue merecedora de un Premio Óscar Estudiantil por Mejor Película en el Festival de Cine Óscar Estudiantil, en Los Ángeles, California. Fue así la primera película hablada en español ganadora de un Óscar en tal categoría.

Miravalles vuelve a actuar bajo la dirección de Daniel Díaz Torres en la película «Quiéreme y verás» de 1994.

Una sinopsis cuenta que tres individuos intentan asaltar un banco en La Habana Vieja, el 31 de diciembre de 1958 pero una demora imprevista frustra el gran golpe. 35 años después, en La Habana de los 90, un nuevo incidente despertará la pasión aventurera de estos tres amigos que sienten renacer sus viejas ilusiones perdidas. Divertida comedia de cine negro a ritmo de bolero.

De 1994 es también «El encanto de la luna llena», un corto de Benito Zambrano, coproducción Cuba-España.

Sinopsis: En una noche tranquila, mientras suenan unos viejos boleros, un grupo de singulares personajes viven una historia de amor, de sueños y de muerte. Y todo transcurre bajo el encanto plateado de la luna llena.

En 1995, Reynaldo Miravalles emigra a Estados Unidos, y eso marcaría un importante cambio en su vida y carrera.

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