40 años del asesinato de John Lennon: La muerte del talento y las ideas. I – Los sucesos del fatídico día (3).

«No quiero morir, y no quiero que me lastimen físicamente. Pero, si revientan el mundo…, todos nos libramos de nuestro dolor entonces, olvídalo, ¡no más problemas!” — Rolling Stone, 1971

11:00 p.m. – Los médicos tratan de salvar a Lennon

Unos minutos antes de las 11:00 p.m., Moran llega al Hospital Roosevelt con Lennon en su coche patrulla. Moran carga a Lennon en la espalda y luego lo coloca en una camilla, exigiendo un médico para una víctima de múltiples heridas de bala; ya el personal de trauma los estaba esperando.

Lennon ya había perdido el 80% de su sangre a su llegada.

El personal de enfermería que recibe a Lennon se percata que no tiene presión arterial, ni pulso, ni respira; no da ningún tipo de respuesta, no hay signos vitales. Lennon es llevado sin dilación a un quirófano.

De vuelta en Dakota, Cullen y Spiro ponen a Chapman en su auto y lo llevan a la comisaría 20. Mientras manejan a la estación, Cullen se dirige a Chapman: «¿Estás loco? ¡Acabas de tirar toda tu vida!».

Chapman dice algo que Cullen nunca olvidará. «Hay una pequeña persona dentro de mí, y una persona grande, y esta noche, la persona pequeña ganó».

Mientras tanto, Frauenberger y Palma llevan a Yoko al hospital.

Frauenberger recordaba de Yoko: «Estaba en shock. Ella no estaba histérica. Estaba traumatizada. Ella seguía preguntando si iba a estar bien y tratamos de tranquilizarla, pero yo sabía que era serio».

En el área de espera del hospital, Ono le pide al oficial Palma un cuarto para poder llamar a alguien. Llama a su amigo, el ejecutivo discográfico David Geffen, quien corre al hospital.

Palma narraba: «Ella dejó el teléfono y la llevé a un cuarto trasero en el hospital. Me quedé con ella durante media hora mientras trabajaban en él (Lennon)».

Palma trata de calmarla mientras ella procesa lo que está sucediendo. A medida que los médicos y enfermeras tratan a Lennon, pronto se enfrentan al peor resultado.

Moran contaba: «Yoko entró. Ella era muy, muy tranquila, muy solemne. Iban a dejarla en la sala de espera, y decidimos ponerla en una de las habitaciones que estaban vacías en la parte de atrás, y me quedé con ella durante cinco, diez minutos. Dije: “Tiene los mejores médicos”».

Dentro del quirófano, el equipo de cirujanos, médicos y enfermeras despoja a Lennon de su chaqueta de cuero con forro de piel, su camisa roja y pantalones de mezclilla.

Versión de David Halleran:

David Halleran, entonces cirujano general de 29 años, le dijo a InsideEdition.com: «En aquellos días teníamos beepers. Me llamaron y me dijeron: “Tenemos una herida de bala en el pecho”. Nunca dijeron que era Lennon».

Mas, Halleran sospecha que algo está mal, porque: «Llegó en un coche de policía. Eso fue diferente».

«Fue como en una molotera de melé (scrum) de rugby: alguien cortaba la ropa, otro le tomaba el pulso; otro le abría el pecho».

En ese momento, Lennon ha perdido tanta sangre que ya no tiene pulso.

Halleran sostiene el corazón de Lennon; lo bombea, lo masajea. Todavía no sabe de quién es ese corazón en sus manos.

«Alguien dijo: “Se parece a John Lennon. Otra persona revisó su billetera y encontró su tarjeta de crédito AmEx de oro. Tenía fotos en el bolsillo de su abrigo».

«Parecía que no estábamos logrando nada. No lográbamos restablecer su pulso, no recuperábamos la presión arterial, no veíamos respuesta de las pupilas. Ya se nos había ido».

«Quería esconderme bajo una roca. No me sentí bien. Sólo quería irme a casa».

Halleran ratificó que él y su equipo hicieron todo lo posible para salvar a Lennon.

«Haces esto por cualquiera. Trajeron a un paciente mortalmente herido, y tú lo aceptas. Ojalá hubiésemos tenido un mejor resultado».

Versión de Stephan Lynn:

El Dr. Stephan Lynn, Director de Servicios de Urgencia del Hospital Roosevelt, contó que él y un equipo de siete médicos en traumatismos trataron de salvar a Lennon, recurriendo a masajes directos al corazón y transfusión de sangre.

Dijo que fue llamado de vuelta al hospital esa noche, que había dejado a las 10:30 p.m., y estaba viendo el comercial antes de las noticias de las 11 en punto, así que probablemente eran las 10:57.

«Recibí una llamada del departamento de emergencias», recordaba Lynn. «Las enfermeras recibieron una llamada de la policía de que estaban trayendo a un individuo con una herida de bala en el pecho. Salí corriendo, conseguí un taxi y llegué al hospital antes que él».

«Uno de nuestros cirujanos cardiovasculares, Richard Marks, vivía cerca del Dakota y estaba aparcando su auto. Vio lo que estaba pasando al otro lado de la calle, y simplemente decidió dar la vuelta y volver (al hospital)».

«No sabía exactamente lo que sucedía. A través de las puertas vi que dos agentes de policía entraron. Llevaban un cuerpo sin vida sobre sus hombros. Pero estábamos listos».

«Posicionamos el cuerpo delante de nosotros en una camilla en la sala de reanimación. Estaba claro que había tres heridas de bala en la parte superior del pecho izquierdo y otra en el brazo izquierdo. También quedó claro que no había circulación, ni abundancia de sangre».

«Al principio no sabíamos que era John Lennon. Como parte de nuestra rutina normal obtuvimos su identificación de su ropa y decía: John Lennon. Las enfermeras decían: “No se parece a John Lennon, no puede ser”.

«Un empleado del departamento de emergencias sacó su billetera de su bolsillo. Había una tarjeta de identificación de John Lennon. Y tenía una gran cantidad de dinero en efectivo en su billetera. Cuando Yoko Ono entró, estuvimos cien por ciento seguros de a quién teníamos. La llevaron —a Yoko— al otro extremo del departamento de emergencias. Nunca la trajeron a la habitación donde lo trataron».

«Para darle cualquier oportunidad de sobrevivir, necesitábamos hacer una toracotomía de emergencia. Así que hicimos una incisión en el lado izquierdo del pecho y separamos las costillas, y encontramos una gran cantidad de sangre.

«Buscamos una lesión en el corazón o en los vasos sanguíneos. Pero lo que descubrimos fue que todos los vasos sanguíneos principales que salían del corazón fueron destruidos. No había forma de que pudiéramos repararlos».

«Literalmente sostuve su corazón en mi mano derecha lo masajeé para tratar de reanimarlo y realizamos transfusión de sangre. Tenía la esperanza de que, quizás, al restablecer cierta circulación de sangre, lográramos hacer funcionar al corazón, pero ese no fue el caso.

Cada vez que bombeaba, la mayoría de lo que bombeaba salía por todos los agujeros. Fue totalmente ineficaz, era imposible reanimarlo. Así que, cerca de las 11:15, John Lennon fue declarado muerto».

«Si él —Lennon— hubiera sido baleado de esta manera en el medio del quirófano con todo un equipo de cirujanos listos para trabajar en él…, todavía no habría sobrevivido a sus heridas».

Lo innegable

En resumen, tres de las cuatro balas que golpearon la espalda de Lennon atravesaron su cuerpo y salieron por el pecho, mientras que la cuarta se alojó en la aorta al lado del corazón. Una de las balas que salió del pecho se desvió y alojó en la parte superior del brazo izquierdo. Casi todas ellas habrían sido fatales por sí mismas, porque cada bala había roto las arterias vitales alrededor del corazón.

A Lennon le habían disparado cuatro veces a corta distancia con balas de punta hueca y sus órganos afectados, en particular su pulmón izquierdo y los vasos sanguíneos principales por encima de su corazón, fueron prácticamente destruidos con los impactos.

Como pueden entender, la información sobre quién operó e intentó resucitar a Lennon es incierta.

Muchos informes atribuyen a Stephan Lynn la realización de la cirugía de Lennon. En 2005, Lynn recordó haber sido la única persona que masajeó el corazón de Lennon e intentó resucitarlo durante 20 minutos, que otros dos médicos estaban presentes, y que los tres juntos declararon la muerte de Lennon.

Por el contrario, en 1990, Richard Marks declaró que operó a Lennon, administró una transfusión de sangre masiva y proporcionó masaje cardíaco en vano. Luego, cerró el cuerpo con suturas.

En 2015, el cirujano David Halleran discutió los relatos de Marks y Lynn, afirmando que los dos médicos «no hicieron nada». Halleran también declaró que no se dio cuenta de a quién estaba operando al comienzo, y que Lynn solo vino a ayudarlo cuando se enteró de que era Lennon. En ese momento, Halleran era un residente de cirugía general de tercer año en el Hospital Roosevelt.

Todo parece indicar que cada uno quería asegurar su fama para afianzar su carrera futura a costa del genio que, de todas formas, no fue salvado por ninguno.

Lo cierto sí fue que, más tarde, en una conferencia de prensa improvisada en el Hospital Roosevelt el Dr. Lynn dijo: «Lennon nunca tuvo oportunidad después del primer disparo. Sufrió heridas en sus hombros, pecho y espalda, siete en total, producidas por cinco balas».

Tras la noticia del deceso de Lennon en el hospital

Volviendo a las incongruencias, unos reportes indican que Lennon fue declarado muerto a la llegada a las 11:15 p.m., pero también se ha informado que la hora de su muerte fue las 11:07 p.m. Como curiosidad, los testigos señalaron que la canción de los Beatles All My Loving se escuchaba por el sistema de audio del hospital en el momento en que Lennon fue declarado muerto.

Palma recuerda el momento en que un médico entró en la sala para entregar la devastadora noticia a Yoko, que se vio superada por la emoción.

El doctor Lynn le informa que el personal médico no pudo reanimar a su marido. Ono estalla en histeria.

Lynn dijo en una entrevista de 2005 con el Washington Post: «Ella se negó a aceptar o creer eso. Durante cinco minutos, ella repetía entre sollozos: “No, no es verdad. Estás mintiendo. No puede ser verdad. No me estás diciendo la verdad. No puede estar muerto, si simplemente estaba vivo. Estás mintiendo. No. ¡Dime que no es verdad!”.

Para seguir con las incongruencias, Lynn dijo que Ono luego se tiró al suelo y comenzó a golpear su cabeza contra él, pero se calmó cuando una enfermera le dio el anillo de bodas de Lennon. Su relato, empero, fue discutido por dos de las enfermeras que estaban allí.

En una entrevista de 2015, Yoko negó haber golpeado su cabeza en un piso de concreto y declaró que su principal preocupación en ese momento era mantener la calma y cuidar de su hijo Sean.

Después de recuperar su compostura, Ono le pide a Lynn que espere para anunciar públicamente la noticia para poder decírselo a Sean.

Según Lynn: «Me dijo: “Mi hijo Sean está en casa, y no quiero que se entere de la muerte de su padre por un anuncio en la televisión”. Así que, hicimos los arreglos para sacar el cuerpo de John Lennon del hospital, porque este era el tipo de caso que iría a la Oficina del Médico Forense en Jefe de la Ciudad de Nueva York.

«Hicimos los arreglos para permitir que Yoko saliera del departamento de emergencias, pero cuando su auto se detuvo en la entrada, toda la prensa y todo el mundo en la escena apareció por una esquina, y literalmente no pudimos empujar la puerta abierta».

«Había una entrada de admisión más abajo en la calle 58, hacia la parte trasera del hospital, que tenía una doble entrada donde se podía cerrar la puerta exterior o la puerta interior, o ambas».

«Ellos parquearon, cerraron las puertas exteriores, y luego abrieron la puerta interior, y pusimos su cuerpo —el de Lennon— en la ambulancia de la morgue. En realidad, había otro cuerpo allí en ese momento. No tengo ni idea (de quién era)».

«Luego cerramos la puerta interior y abrimos la puerta exterior. La policía había acordonado por completo la calle 58, y no había tráfico ni gente en la calle. Y el vehículo del médico forense se fue».

Joe Demaria, fotógrafo del New York Post, quien atrapó a Yoko y Geffen saliendo del Roosevelt, recuerda: «Estábamos por ahí fuera de la sala de emergencias. Había susurros, y mucha policía. Recibí una pista de que Yoko saldría por una puerta lateral.

«Retrocedí y me escabullé por la calle 58. Me detuve en la primera puerta. Estaba a unos 10, 15 pies de distancia. Había un auto aparcado allí. No estuve ni 15 minutos; dos personas salieron antes que ella. Entonces salió, mirando muy solemne, no dijo una palabra. (Geffen) se aferraba a ella».

De vuelta en la entrada principal, el doctor Lynn enfrenta a un grupo de periodistas:

«Hice el anuncio en lo que entonces era el vestíbulo al hospital», contó Lynn. «Había una pequeña escalera de unos tres o cuatro escalones que conducía hasta la oficina de admisiones».

«Me paré en la parte superior de los escalones, y lo primero que vi fue unas 200 ó 300 personas con micrófonos, en su mayoría de radio, y algunas cámaras de televisión, todas apuntando en mi dirección».

«Bajé la cabeza y puse las manos a un lado para dar a entender que tenía algo que decir y que se callaran. Annie Leibovitz me tomó una foto. Probablemente soy el único médico que ha estado en la revista Rolling Stone».

Frauenberger y Palma llevan a Geffen y a Yoko —quien está sombría y tranquila— de vuelta al Dakota, donde los dolientes y la prensa han inundado la calle. Los dos oficiales llaman a otros colegas adicionales al edificio para controlar la multitud.

Lennon es llevado a la morgue de la ciudad en el 520 de la Primera Avenida para una autopsia.

La causa de la muerte fue reportada en su certificado de defunción como «shock hipovolémico, causado por la pérdida de más del 80% del volumen sanguíneo debido a múltiples heridas de bala a través del hombro y el pecho izquierdos, daño al pulmón izquierdo, la arteria subclavia izquierda, la aorta y el arco aórtico».

Según el informe, incluso con tratamiento médico rápido, ninguna persona podría haber vivido por más de unos minutos con múltiples heridas de bala que afecten todas las arterias y venas principales alrededor del corazón.

“Tenemos que darle gracias a Dios o a lo que sea que esté arriba, por el hecho que todos sobrevivimos. Todos sobrevivimos a Vietnam o Watergate o a la tremenda turbulencia que es el mundo. El mapa completo está cambiando y nos dirigimos a un futuro desconocido, pero aún todos estamos allí y mientras haya vida habrá esperanza.”

Este no es el final de esta historia. Más noticias interesantes vendrán en próximas entregas.

40 años del asesinato de John Lennon: La muerte del talento y las ideas. I – Los sucesos del fatídico día (2).

«Naciste con dolor. El dolor es lo que somos la mayor parte del tiempo, y creo que cuanto más grande es el dolor, más se busca a Dios». — Rolling Stone, 1971

Seguimos con este homenaje por el 40 aniversario del asesinato de John Lennon. Si te perdiste la primera entrega, puedes navegar por la página para encontrarla, o seguir este enlace:

https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/2657

10:35 p.m. – En camino al Dakota

Los Lennon viajan en su limusina, que los lleva hasta la Octava Avenida, sigue por Columbus Circle, continúa hacia el norte a lo largo de Central Park West, y luego hace izquierda en 72nd Street. Chapman sigue merodeando frente al edificio, donde ha entablado una conversación con el portero José Sanjenís Perdomo, expolicía batistiano, agente de la CIA y exmiembro de la Brigada 2506.

10:48 p.m. – Llegada y asesinato

Los Lennon llegan al Dakota. John había decidido no salir a cenar para poder estar en casa a tiempo y darle las buenas noches a su hijo, antes de ir al restaurante Stage Deli con su esposa. En una versión de los hechos, Lennon decide sin más salir de la limusina en la calle 72 en lugar de conducir al patio del Dakota, más seguro.

Jim Moran, oficial de la policía de Nueva York en un turno de 4 a medianoche en el Upper West Side esa noche, sin embargo, explicó el motivo de esta forma: «Cuando John y Yoko llegaron de vuelta (…) había un coche aparcado allí, así que no podían pasar por la entrada. Se aparcaron en la calle y se bajaron del coche».

Chapman está parado en las sombras junto al arco de la entrada del edificio. Los Lennon pasan frente a Chapman: Cuando Ono pasa, Chapman mueve su cabeza a manera de saludo, y la mujer hace lo mismo. Al pasar, Lennon, mira brevemente a Chapman y parece reconocerlo de antes.

Segundos más tarde, Chapman saca un revólver Charter Arms calibre 38 de un bolsillo de su abrigo, apunta directamente al centro de la espalda de Lennon y dispara cinco balas de punta hueca en rápida sucesión, desde una distancia de unos nueve o diez pies, alrededor de 3 metros.

Chapman falla el primer disparo; la bala pasa sobre la cabeza de Lennon y se estrella contra una ventana. Los próximos dos disparos dan en la espalda y el costado izquierdo del cantante. Las últimas balas penetran por el hombro izquierdo, perforan el pulmón y la arteria subclavia izquierda; las balas le ocasionan siete orificios en su cuerpo, atraviesan su pecho. Una bala rebotó del hombro izquierdo hacia el pecho, cortando la aorta y la tráquea. 

Chapman, en silencio, observa a Lennon subir los seis escalones de la entrada. El cantante accede al vestíbulo y musita con la boca ensangrentada: «Me dispararon»; cae al suelo, y con él los casetes de las grabaciones hechas en Record Plant, que se esparcen por el suelo. Yoko entra gritando: «¡Le dispararon a John!».

Perdomo corre hacia adentro y le dice al conserje Jay Hastings que el atacante había lanzado su arma al pavimento. Hastings comienza a hacer un torniquete, pero al abrir la camisa manchada de sangre de Lennon y darse cuenta de la gravedad de las múltiples lesiones del músico, le cubre el pecho con su chaqueta de uniforme, le quita las gafas ensangrentadas, y activa la alarma de NYPD.

Yoko sostiene a John, quien musita: «Ayúdame». Hastings le susurra al cantante: «Está bien, John, vas a estar bien».

«Fue algo muy repentino», dijo Yoko a Inside Edition en 1997. «Fue tan repentino que fue muy difícil para mí».

Chapman se quita el abrigo y el sombrero para recibir la llegada de la policía, a fin de demostrar que no llevaba armas ocultas, y permanece de pie en la calle 72 West. Bajo el abrigo lleva una camiseta promocional del álbum de 1978, Hermit of Mink Hollow, de Todd Rundgren.

Perdomo patea el arma homicida hacia lejos del asesino y le espeta: «¿Sabes lo que has hecho?». A lo cual aquel responde: «Sí. Le disparé a John Lennon».

10:50 p.m. – La respuesta a la emergencia

Los oficiales Steven Spiro y Peter Cullen son los primeros policías del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) en llegar a la escena; estaban en la calle 72 y Broadway cuando escucharon un reporte de disparos contra el Dakota.

Spiro rememoraba: «Cuando recibimos la llamada, unos 5 minutos pasadas las 11, algo así, dijeron: «Disparos, 1 West 72nd Street. Estábamos en Broadway y la 72».

Cullen le contó a InsideEdition.com: «Cuando recibimos la llamada, pensamos que eran fuegos artificiales en Central Park y no disparos, porque también era Año Nuevo chino».

Los oficiales llegan unos dos minutos más tarde. Encuentran varios coches, y una multitud. Según Cullen: «Siempre había como cinco, seis, diez personas, porque sabían que podían obtener firmas de John y Yoko. Pero nunca tuvieron ningún problema; era una multitud tranquila».

Spiro recordaba: «Salimos del auto y corrimos al edificio, y miramos en el arco. Aquí está este tipo, con las manos en alto. Había dejado caer el arma, que la había pateado el portero. Se había quitado todas sus prendas exteriores».

Cullen rememoraba: «Lennon ya estaba en el vestíbulo y la gente estaba a su alrededor. Todo el mundo estaba petrificado».

Lennon sangra por la boca y el pecho, pero increíblemente, tiene pulso. Los oficiales le apuntan a Hastings, gritándole: «Levanta las manos». Pero Perdomo les rectifica: «Ese no…, él trabaja aquí. Aquel es el tipo». Chapman, quien está parado con mucha calma en la calle 72 Oeste.

Luego, informaron que Chapman había tirado el revólver al suelo y estaba sosteniendo un libro de bolsillo, The Catcher in the Rye (El guardián entre el centeno), de J. D. Salinger. Más tarde, se supo que el asesino había escrito en el libro: «Para Holden Caulfield —protagonista de la novela—. De Holden Caulfield. Esta es mi declaración».

Dijo Spiro: «Pensé que había un robo. No sabía cuántos tipos había allí. Agarré a este y lo hice caminar conmigo en derredor. Vi los agujeros en el cristal del vestíbulo, y luego a mi derecha, José, el portero, a quien conozco trabajando allí durante años, dice, “No, él es el único”.

Así que me dije “genial, OK”. Lo tiro contra la pared, y entonces José me grita: “Le disparó a John Lennon”. Y yo dije, “Tú, ¿qué?”».

Los oficiales Herb Frauenberger y Tony Palma llegan en ese momento, y ven a Hastings atendiendo a Lennon.

«Cuando escuchas algo en el Dakota, hay algo serio», dijo Frauenberger. «Estuvimos allí en menos de un minuto y llegamos con las armas listas».

Cullen valoró el suceso con esta frase: «El resto de la noche fue Bedlam (referencia al hospital psiquiátrico londinense)».

Al principio, los policías no se dan cuenta de quién es la víctima. Palma recuerda haber oído a una mujer gritar: Giré la cabeza y algo en mi mente dijo: “Conozco a este tipo”. Lo habíamos visto antes; era una figura connotada en Nueva York. Entonces, el portero dijo: “Este es John Lennon”. Y aquello me golpeó como una tonelada de ladrillos».

Entretanto, Spiro prepara las esposas y le pega la nariz al asesino contra la pared para que no vea nada. Así, le recita la Advertencia Miranda mientras lo esposa. Chapman no hizo ningún intento de huir ni resistirse al arresto.

Otro auto policía con los oficiales Bill Gamble y Jim Moran llega a la escena.

Moran recordaba: «Había otros patrulleros allí, y mi compañero Bill y yo atravesamos el arco y subimos los escalones; alguien dijo que un hombre había sido baleado. Dijimos que lo llevaríamos al hospital».

Los policías llaman a una ambulancia primero, y el despachador de radio les dice que estaría allí en 10 minutos. Al darse cuenta de la magnitud de las lesiones de Lennon, los policías deciden que no pueden esperar tanto.

Palma dijo luego: «Si ves a alguien sangrando así, no quieres dejarlo ahí». Tenían que trabajar rápido. «Lo tratamos como si le hubiesen disparado a un policía».

Spiro recordaba: «Giro a mi derecha, y veo a John Lennon siendo llevado fuera del edificio, boca arriba, en hombros. Vi la sangre saliendo de su boca. “Dios mío, este tipo se está ahogando en su propia sangre, está herido en los pulmones”».

Spiro pone a Chapman en el asiento trasero de su coche patrulla, donde Chapman le confiesa a Spiro: «Actué solo». A pesar de que el policía no se lo preguntara.

Palma y Frauenberger deciden trasladar a Lennon en el patrullero de Moran y Gamble, así que lo colocan en el asiento trasero.

Frauenberger contó: «(Gamble y Moran) llamaron por radio que tenían una herida de bala y les dije: “No digan que es John Lennon, no queremos un zoológico en el hospital”».

Lo llevan de urgencia al Hospital Roosevelt en West 59th Street.

Según los informes, Moran preguntó: «¿Eres John Lennon?», a lo que Lennon asintió y respondió: «Sí». Según otro relato del oficial Bill Gamble, Lennon sacudió un poco la cabeza e intentó hablar, pero solo escucharon un gorgoteo, y perdió el conocimiento poco después.

Los oficiales tratan de sentar a Yoko junto a Lennon, pero estaba demasiado apretado. Por tanto, deciden ponerla en otro auto e irse volando a Columbus Avenue.

James Sullivan, el jefe de detectives del NYPD, declararía para la prensa: «Arrestamos a Mark David Chapman, de la calle 55 South Kukui, K-U-K-U-I, Hawaii, por el homicidio de John Lennon. Ellos salieron del auto, de la limusina, y entraron en la zona del arco del Dakota».

«El señor Chapman se acercó por detrás de él y le llamó: “señor Lennon”, y luego, en una postura de combate —posición Weaver para disparar con arma de fuego corta—, vació el revólver calibre 38 de Charter Arms que tenía con él, y alcanzó a John Lennon».

Las audiencias judiciales posteriores y las entrevistas con testigos no incluyeron ni «Mr. Lennon» ni la descripción de «postura de combate». Chapman ha dicho que no recordaba haber llamado a Lennon antes de disparar, y que Lennon no se dio vuelta. En una entrevista de 1992 con Barbara Walters sí afirmó haber asumido una «postura de combate».

Esto no termina aquí. Espera la tercera entrega.

40 años del asesinato de John Lennon: La muerte del talento y las ideas. I – Los sucesos del fatídico día (1).

«Soy cínico sobre la sociedad, la política, los periódicos, el gobierno. Pero no soy cínico con la vida, el amor, la bondad, la muerte. Es por eso por lo que realmente no quiero que me etiqueten como un cínico». —​ Look, 1966

En 1971, un fanático de John Lennon había estado rondando la casa, según se cuenta, hasta viviendo en los jardines —donde fue encontrado, durmiendo— de Tittenhurst Park en Inglaterra, con el fin de conversar con el cantante. Cesare Curtis Claudio tenía la firme convicción que las canciones de Lennon estaban dirigidas a las personas que las escuchaban, con algún mensaje implícito en ellas.

Claudio había estado enviándole cartas a Lennon, la mayoría de las cuales habían sido contestadas por el equipo de apoyo del compositor, insistiendo en que quería conocerlo en persona.

El día que lo atraparon en el jardín, el equipo de Lennon quiso llamar a la policía, pero John dijo: «No lo maltraten». En su lugar, Lennon salió a conversar con Claudio porque, como comenta su esposa Yoko Ono en el documental Imagine, «él (Lennon) siempre se había sentido responsable por esa gente…, porque ellos eran el resultado de sus canciones».

Con mucha paciencia y tacto, John trató de disuadir al joven de su error:

«No confundas las canciones con tu propia vida (…) Quiero decir, pueden tener relevancia para tu propia vida, pero muchas cosas la tienen (…) Así que nos conocimos, ya sabes, sólo soy una persona. Escribo canciones».

Claudio citó algunos versos de (Dig A Pony) All I Want Is You y Lennon le aclaró: «Sólo me estaba divirtiendo con las palabras. Fue literalmente una canción sin sentido (…) Quiero decir…, Dylan hace eso, sólo toma palabras y las junta, y ves si tienen algún significado. Algunas la tienen, otras no».

Un poco confundido, Curtis pregunta si Lennon no estaba pensando en nadie cuando escribió las canciones, a lo que el cantante respondió: «¿Cómo podría estarlo? ¿Cómo podría estar pensando en ti, hombre? (…) Estoy pensando en mí, y en el mejor de los casos, en Yoko, si es una canción de amor (…) Estoy cantando sobre mí y mi vida, y si eso es relevante para la vida de otras personas, pues, está bien».

Sin más argumento ante lo que parece haberle decepcionado, Curtis queda en silencio. John, compasivo y conciliador, le pregunta si tiene hambre y, dirigiéndose a sus acompañantes, dice: «Vamos a darle algo de comer».

8 de diciembre de 1980

Este día, Lennon fue herido de muerte frente a su casa en Nueva York, por el fanático religioso Mark David Chapman.

Sólo dos meses antes, el 9 de octubre, Lennon había celebrado su 40 cumpleaños con su esposa y su hijo Sean, quien casualmente comparte el mismo día de cumpleaños. La ocasión fue trascendental para Lennon, ya que Ono había sorprendido tanto a su marido como a su hijo con un mensaje escrito sobre el edificio cooperativo de apartamentos en Manhattan: «Feliz Cumpleaños John & Sean. Los ama, Yoko».

En noviembre, John y Yoko habían lanzado el proyecto colaborativo Double Fantasy, y sólo semanas antes de su trágica muerte, Lennon se había alegrado con la noticia de que el disco ya era de oro.

En una entrevista con Rolling Stone el 5 de diciembre —apenas tres días antes de ser asesinado—, Lennon había compartido algunas palabras proféticas de sabiduría: «Dale una oportunidad a la paz, no a disparar a la gente por la paz. Todo lo que necesitamos es amor. Yo lo creo».

Lennon estaba de buen humor esa mañana. Estas fueron sus últimas horas aquel fatídico día.

9 a.m. – Buen despertar

John y Yoko salen de casa y desayunan en el Café La Fortuna, en la calle 71 Oeste, donde son asiduos. Luego, John decide cortarse el pelo en una barbería del Upper West Side, y de allí la pareja regresa a su extenso apartamento de 34 habitaciones en el edificio Dakota —o Dakota Apartments—, donde viven.

11 a.m. – Sesión de portada de la revista Rolling Stone

La fotógrafa de la revista Rolling Stone, Annie Leibovitz, llega al apartamento de Lennon para una sesión de fotos. Leibovitz les había prometido una foto de los dos juntos para la portada de la revista.

La fotógrafa había tomado varias fotos de John Lennon solo y una sería la escogida para estar en la portada, porque como ella dijera: «Nadie la quería —a Yoko— en la portada». John le dijo: «Escucha, sé que quieren ponerme solo en la portada, pero realmente quiero que Yoko esté conmigo. Es muy importante».

Finalmente, Leibovitz accede y quiere tomar una fotografía de Lennon y Ono juntos, desnudos, pero Yoko aduce que se siente incómoda con desnudarse. Ella toma una sola instantánea Polaroid de la pareja con Ono vestida de negro, acostada sobre su espalda, y Lennon desnudo, besando y abrazando a su esposa en una posición fetal.

Al mirar la fotografía, los tres saben que han creado algo profundo. Impresionados con la imagen, la pareja le dice a Leibovitz: «Has capturado nuestra relación, exactamente».

Después de tomar las fotos, Leibovitz deja el apartamento a las 3:30 p.m.

12 p.m. – Paul Goresh tiene una pequeña charla con Chapman en las afueras del apartamento de Lennon

Paul Goresh, fotógrafo aficionado, amigo de Lennon, quien también fue considerado su «fotógrafo oficial, no oficial», tiene una pequeña charla en la acera del Dakota con un extraño que había encontrado allí minutos antes: Chapman, quien tiene una copia del Double Fantasy, le dice a Goresh que es de Hawái y está esperando la salida de Lennon del edificio con la esperanza de que firme su álbum.

12:40 p.m. – Entrevista con RKO

Después de la sesión de fotos, Lennon da lo que sería su última entrevista, al DJ de San Francisco, Dave Sholin, para un programa musical que se transmitiría en la red de radio RKO Radio de esa ciudad.

Los empleados llegan al Dakota a entrevistar a Lennon para promover Double Fantasy, el último álbum de estudio de la pareja. Lennon les recibe sonriente, da un saltito en el aire y dice: «Bueno, aquí estoy, amigos, ¡el espectáculo está listo para comenzar!».

Dave Sholin, reportero de la cadena de RKO, recordaba: «Hicimos la entrevista en el Dakota. Pasamos, probablemente, de 1 de la tarde a alrededor de las 4:15, o algo así, juntos en su apartamento. Yoko estaba en una silla, y John en otra. Llevaba pantalones vaqueros y un suéter oscuro».

«Entras —al apartamento— y te quitas los zapatos. Había nubes pintadas en el techo. Y yo estaba en este increíble espacio con, ya sabes, estas dos personas increíbles que tenían mucho que decir y querían hablar ese día. Esta fue la única entrevista que estaban dando a la radio, y yo estaba produciendo el especial».

John habla con franqueza sobre el enfoque revolucionario perdido de la década de 1960 y su defensa de la paz mundial y el feminismo: «Tal vez en los años 60 éramos ingenuos, como niños, y más tarde todos volvimos a nuestras habitaciones y dijimos: “No conseguimos un maravilloso mundo de flores y paz… El mundo es un lugar horrible, desagradable, porque no nos dio todo por lo que lloramos” ¿Verdad? Llorar por ello no fue suficiente».

«Realmente quería hablar de los últimos años, sus puntos de vista sobre la vida, el amor, la política, el mundo en general, lo que sucedió en esos años, y su relación con Sean». «(Lennon) Resplandecía de entusiasmo con todo lo que pasaba en su vida. Sentía como que eso era todo; había pasado la página y estaba empezando otro capítulo. Dijo: “Estoy listo para empezar de nuevo y poner esto en marcha. ¿Quién sabe qué va a pasar después?”».

Cuando la entrevista llega a su fin, Lennon comenta: «Considero que mi trabajo no terminará hasta que muera y esté enterrado, y espero que sea por mucho, mucho tiempo».

Durante la entrevista, su hijo Sean, acompañado por la niñera Helen Seaman, regresa a casa después de pasar tiempo en Long Island.

Sholin rememoraba: «John estaba afuera cuando salimos a guardar el equipo, las cosas de audio. Estábamos parados en los escalones inferiores frente a la entrada del Dakota. Nuestro coche estaba a la vuelta de la esquina, y luego apareció».

«John estuvo ahí afuera esperando unos buenos 10 minutos. No sé si nadie había llamado a su auto, o cuándo apareció. John me preguntó: “¿Adónde vas?” Dije que iba a JFK, y me dijo: “¿Puedes llevarnos?” Yoko estaba allí o llegó en cuestión de segundos. Ciertamente fue rápido».

«Había un par de personas al otro lado de la calle esperando ver a John. Entonces un hombre vino por un autógrafo. Tenía que ser Mark David Chapman. En el camino, John habló de su relación con todos los Beatles y su gusto musical. Yo tenía un vuelo a las 6 de la tarde, al que por poco no llego.»

5 p.m. – En el estudio de Record Plant

Lennon y Ono salen del Dakota para una sesión de grabación en Record Plant Studios. Mientras caminan hacia la limusina que compartirían con el equipo de RKO Radio, son rodeados por varias personas que buscan autógrafos; entre estas, Chapman. Era habitual que los fanáticos esperaran fuera del Dakota para conocer a Lennon y pedir su autógrafo.

A Lennon le gustaba complacer, con autógrafos o fotos, a cualquier fan que hubiera estado esperando por largo tiempo para conocerlo, afirmando durante una entrevista del 6 de diciembre de 1980 con Andy Peebles de BBC Radio: «La gente viene y pide autógrafos, o dice “Hola”, pero no te molestan». 

En silencio, Chapman le entrega a Lennon su copia del disco Double Fantasy y el músico lo firma. ​Tras hacerlo, Lennon cortésmente le pregunta: «¿Es todo lo que quieres?», y Chapman asiente. El fotógrafo Paul Goresh toma una foto del encuentro.

Cuando llegan comienzan a trabajar con el productor Jack Douglas en su nueva canción, la letra de la cual más tarde resultaría ser una extraña profecía:

Caminar sobre hielo delgado / Estoy pagando el precio / Por tirar los dados al aire / ¿Por qué debemos aprenderlo de la manera difícil / Y jugar el juego de la vida con tu corazón? … Puedo llorar algún día / Pero las lágrimas se secarán de cualquier manera / Y cuando nuestros corazones regresen a las cenizas / Será sólo una historia / Será sólo una historia.

Lennon toca una pieza de guitarra para la pista, su última grabación musical, antes de que la pareja salga del estudio.

Steve Marcantonio, asistente de ingeniero de grabación en la planta, que estaba terminando una semana de trabajo con John y Yoko en el sencillo Walking on Thin Ice, recuerda: «Él y Yoko vinieron en algún momento a primera hora de la noche para escuchar la mezcla final».

Sam Ginsberg, ingeniero en la planta, dijo: «Recuerdo que David Geffen —el productor de John y Yoko— vino y dijo: “(Double Fantasy) se ha vuelto oro”. Walking on Thin Ice iba a ser el siguiente sencillo. Y John estaba feliz de que fuera a ser el sencillo de Yoko, en lugar del suyo propio».

«Acabamos de terminar de mezclar esa canción, y se fueron. Lo único que me quedó en la mente fue John diciendo: “Tengo hambre. ¿Deberíamos parar en Wolf’s por una hamburguesa? Dijo, entonces —una manera de decir inglesa—: “Si me la comiera, iría directamente a mi rodilla”, lo que significa que se estaba muriendo de hambre. Él no compró esa hamburguesa».

Esta historia continúa. Espera las próximas entregas.

19 años de la muerte de George Harrison: «el callado». Un diamante que brilló dentro y fuera de la mejor banda de rock de la Historia. (V).

«La muerte es tan solo cuando se te cae el traje que llevas y te pones otro. Puede que no lo veas a ese nivel, pero está bien. No te preocupes».

Sucesos de una vida no tan cotidiana

Su modesta mansión:

La canción Crackerbox Palace trata sobre su mansión de 120 habitaciones en una finca de 66 acres. 

En medio del disfrute de su éxito en solitario, Harrison compró Friar Park, una extraña mansión británica construida en el siglo XIX. En línea con la tradición del yoga hindú, Harrison se convirtió en un vegetariano devoto a la edad de 22 años en 1965, y en un jardinero apasionado.

Según su exesposa Pattie, no permitía que ni la carne ni el pescado fueran traídos a su casa.

Esta casa, incluía un considerable terreno lleno de exuberantes flores, plantas y arroyos, cuyo mantenimiento se confió a diez trabajadores. Él y Pattie disfrutaron caminando por los jardines de cuentos de hadas y acogieron a muchos visitantes famosos.

La mayor alegría de George era la jardinería, la cual veía como un escape del estrés de la vida, e incluso dedicó su autobiografía I, Me, Mine «a los jardineros de todo el mundo». Él afirmó haber plantado 10.000 árboles en su vida.

Harrison bromista:

Una vez le jugó una broma a Phil Collins por este no haber sido acreditado en All Things Must Pass.

Collins tocó la batería de conga en las sesiones de grabación, que apenas son audibles en la mezcla final. Como disculpa, Harrison le envió a Collins una versión de la canción que él afirmaba mostraba su apagada batería.  Collins más tarde le dijo a Entertaiment Weekly: «Recibí una cinta de George de la canción que toqué con las congas bastante fuerte. Pensé: “Dios mío, esto suena terrible”.

De hecho, fue una broma de Harrison. Había grabado al percusionista Ray Cooper, y le había dicho: “Toca mal. Voy a grabarlo y a enviárselo a Phil”. No podía creer que un Beatle realmente hubiese pasado tanto tiempo en una broma para mí».

Pirata:

En una ocasión interpretó su canción The Pirate Song en la televisión en completo atuendo pirata.  Hizo un cameo como el pirata Bob en el especial de Navidad de 1975 de la serie de televisión Rutland Weekend de Eric Idle.

Estelares:

Los científicos querían enviar una de las canciones más queridas de Harrison a los confines más externos de la galaxia. El asteroide que lleva el nombre de George Harrison fue descubierto el 9 de marzo de 1984.

El siguiente diagrama muestra  la órbita de (4149) Harrison en relación con los planetas principales en el sistema solar interno. El sol es la estrella amarilla en el centro de la imagen. Las órbitas azules representan, a una distancia creciente del centro, los planetas principales Mercurio, Venus, Tierra, Marte y Júpiter. Necesitarás un telescopio para ver este planeta menor ya que su brillo máximo es de unos 1/3168 del brillo de los objetos más débiles que se pueden ver a simple vista.

Locuras de roqueros:

En un momento de la década de 1970, George Harrison estaba en una fiesta cuando fue abordado por nada menos que John Bonham, el baterista de Led Zeppelin. Bonham era un admirador de Harrison, y quería que le tomaran una foto con él.

Harrison estuvo de acuerdo, pero sospechó que Bonham quería jugarle una mala pasada, así que se le adelantó: Harrison golpeó primero, rompiendo un pedazo de pastel en la cabeza de Bonham, quien lo tomó con calma, riéndose, mientras arrojaba a Harrison a la piscina.

Un fanático súperfamoso:

Frank Sinatra era un fan de George Harrison.

Despistado:

En un concierto de Pink Floyd en Detroit en 1994, George fue detrás del escenario y habló con un hombre que él creía que era Steve O’Rourke, el mánager del grupo, para su vergüenza descubrió que era Nick Mason, el baterista.

Ahorrativo:

Mientras que algunos artistas no parecen aferrarse a su dinero, George Harrison no era uno de ellos. En el momento de su muerte, su patrimonio era más de 100 millones de libras esterlinas. Podemos imaginar que la financiación de Time Bandits y Life of Brian ciertamente contribuyó a esa suma. Lo que sí podemos afirmar es que a Harrison no volvió a morderlo el perro de Apple.

Aportes en el cine

Richard Lester, quien dirigiera las dos primeras películas de los Beatles —A Hard Day’s Night de 1964,

y Help!de 1965—,

afirmó que Harrison era «el mejor actor Beatle. Según él, en A Hard Day’s Night, George «clavaba cada línea».

No obstante, hay quien ha dicho que Ringo era el actor dentro de la banda.

En 1971, George Harrison comenzó a financiar y producir películas, comenzando con el documental de Ravi Shankar, titulado Raga. Harrison se hizo profesional en 1978 al formar su propia productora titulada HandMade Films. Harrison a menudo hacía cameos en estas películas e incluso grababa música para sus bandas sonoras también.

Aunque no lo creas, hay que agradecerle a Harrison por lo que es una de las mejores películas de Monty Python. En caso de que esa frase no signifique nada para ti, la compañía de comedia británica Monty Python pasó la década del 70 haciendo un exitoso programa de televisión en el Reino Unido, seguido por su película Monty Python and the Holy Grail.

En 1979, esperaban hacer otra película, esta vez parodiando el período de tiempo en el que el profeta Jesucristo vivió, llamada Monty Python’s Life of Brian. Naturalmente, esto fue considerado demasiado blasfemo para la mayoría de los productores, pero Harrison estaba muy interesado en ver esa película.

Cuando Monty Python no pudo obtener el dinero para su película, Harrison sin ayuda recaudó 4 millones de dólares para que los usaran, dando una razón muy clara: «Quiero ir a verla (la película)». Como Eric Idle más tarde bromeó: «¡Fue lo máximo que alguien se haya gastado en una entrada de cine!»

Los fans de Life of Brian podrían haber notado que Harrison, además de financiar la película, también hace un cameo. Interpreta al señor Papadopolous, quien tan solo sacude la mano y dice «¡Ullo!».

Irónicamente, más tarde se reveló que en realidad no usaron la voz de Harrison, pues su grabación original no era utilizable. Así que, el miembro de Monty Python, Michael Palin, procedió a imitar la voz y el acento de Harrison por la única línea que aquel tenía.

En 1981, Harrison fue productor ejecutivo de la película de aventuras de fantasía Time Bandits de Terry Gilliam. Además de tener un exmiembro de Monty Python en la silla del director, la película también contó con John Cleese y Michael Palin.

Como antes con Life of Brian, nadie estaba dispuesto a financiar la película, lo que llevó a Harrison a hipotecar su edificio de oficinas para recaudar dinero.

La película resultó ser un gran éxito para todos los involucrados, recaudando más de 40 millones de dólares con un presupuesto de 5 millones. De esta manera, Time Bandits no sólo fue una empresa altamente rentable para Harrison como su productor ejecutivo, sino que la película también incluyó una canción de él titulada Dream Away.

Como se sabe, esta es una de sus canciones más recordadas, pero los fans de la música de Harrison se frustraron cuando este tardó tres años enteros antes de ponerla en un álbum: el Gone Troppo que, a pesar de la presencia de la amada pista, tuvo una recepción mediocre.

Músico excepcional

Llamar a Harrison un músico talentoso es subvalorar lo versátil que fue en su vida, específicamente cuando se trataba de instrumentos. Le encantaba la música oriental y los instrumentos inusuales. Aparte de sus habilidades con la guitarra —acústica y eléctrica—, George Harrison podía tocar no menos de 26 instrumentos:

De cuerdas: sitar, cuatro, bajo, bajo arp, violín, tampura, dobro, swarmandal, autoarpa, ukelele, mandolina,

De teclas: órgano, piano, sintetizador moog,

De viento: armónica,

De percusión: tabla, tabla Tarang (o Loh Tarang), claves, tambor africano, tumbadora, timbales, marimba, glockenspiel, vibráfono, xilófono

George tocó el violín en All You Need is Love. Eso fue el 14 de junio de 1967, cuando los Beatles comenzaron a grabar la canción en el Olympic Sound Studios en Barnes, Londres. El grupo grabó algunas voces y tocó instrumentos poco convencionales, como Lennon en clavecín, McCartney el contrabajo, y Harrison… ya sabemos.

El guitarrista aprendió el sitar del músico indio Ravi Shankar. Aunque una vez leí que Shankar no consideraba que Harrison hubiese aprendido a tocar el instrumento a plenitud.

Harrison utilizó y le sacó mucho sonido a una técnica de tocar la guitarra llamada slide, tanto a finales de Beatles como durante su carrera solista.  

El slide o bottleneck es una técnica de guitarra en la cual se toca una nota, y luego se desliza el dedo a otro traste, hacia arriba o abajo del diapasón. Esta técnica es utilizada para producir sonidos evocativos, llorosos, melancólicos o chillones. 

Harrison llegó a perfeccionarla a tal punto, que se convirtió, según Eric Clapton y Jeff Lynne, en el mejor guitarrista slide de todos los tiempos.

Homenajes y reconocimientos

Los Beatles fueron galardonados con una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood por grabar en 7080 Hollywood Boulevard en Hollywood, California.

El 20 de enero de 1988, Harrison fue incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll como miembro de The Beatles.

En 2002, en el primer aniversario de su muerte, se celebró el Concierto para George en el Royal Albert Hall.

Por su impacto en el cine y la cultura pop en general, Harrison recibió una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood el 14 de abril de 2009.

El documental titulado George Harrison: Living in the Material World, dirigido por Martin Scorsese, fue lanzado en octubre de 2011.

Harrison fue honrado póstumamente con el Grammy Lifetime Achievement Award de The Recording Academy en los Premios Grammy en febrero de 2015.

Últimos trabajos

Su último álbum fue un disco gemelo de 1992, Live in Japan, con su viejo amigo Eric Clapton en la guitarra.

Hizo su última grabación, A Horse to Water —que coescribió con su hijo—, en su casa, el 1 de octubre, con el presentador de televisión británico y teclista Jools Holland.

Si yo hubiera sido guitarrista, esto es lo que mi guitarra hubiese hecho por la muerte de George.

19 años de la muerte de George Harrison: «el callado». Un diamante que brilló dentro y fuera de la mejor banda de rock de la Historia. (IV).

«Toco la guitarra, escribo algunas canciones, hago algunas películas, pero nada de eso realmente me define. El yo real es otra cosa».

Si estás aquí, pero no has visto las entregas anteriores, te las recomiendo. Usa estos enlaces o navega por las entradas de la página:

https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/2395

https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/2433

https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/2481

También un alma sublime

A mediados de la década del 60, Harrison abrazó el misticismo indio y ayudó a ampliar los horizontes de sus compañeros Beatles, así como de su audiencia occidental, incorporando instrumentación india en su música.

Incluso en 1966, en el apogeo de la fama de los Beatles, Harrison ya estaba girando hacia una dirección diferente cuando se trataba de música. El año anterior, Harrison había sido introducido a la música de Ravi Shankar, afamado músico indio.

Harrison más tarde describió a Shankar como la primera persona que no trató de impresionarlo, pero también fue la primera persona en impresionarlo genuinamente como resultado. Él mismo le llamó «mi nueva alma gemela en la música».

Ambos colaborarían en numerosas ocasiones en sus vidas.

El primero entre los primeros

Harrison fue el primer Beatle en pisar los Estados Unidos, antes del famoso 7 de febrero de 1964 en el aeropuerto Internacional John F. Kennedy. Lo hizo para visitar a su hermana Louise, quien estaba casada y vivía en Benton, Illinois.

El 28 de septiembre de 1963, George terminó en un escenario musical con una banda conocida como Four Vests para un espectáculo en el salón Veterans of Foreign Wars en Eldorado, Illinois.

Con esta actuación, Harrison se convirtió también en el primer Beatle que lo hiciera en los Estados Unidos.

De igual manera, él fue el primer Beatle en lanzar un álbum en solitario, lo cual sucedió el 1 de noviembre de 1968 con el Wonderwall Music, también el primer LP emitido por su nuevo sello, Apple Records.

Cuando se trata de las carreras post-Beatles, pocas personas tienden a recordar que fue, de hecho, Harrison, quien primero encabezó las listas de sencillos y álbumes después de la ruptura. Esto se logró con su álbum triple All Things Must Pass, lanzado en 1971, editado con material que Harrison no pudo sacar con los Beatles.

El álbum pasó semanas en primer lugar, al igual que su sencillo principal, My Sweet Lord.

Phil Spector, al escuchar por primera vez la acumulación de canciones de Harrison a principios de 1970, dijo: «Me había dicho que “tenía unas cuantas cancioncillas para que las escuchara”. ¡Era interminable! Cientos de canciones, y cada una era mejor que el resto. Él tenía toda esa emoción acumulada cuando la liberó conmigo».

Irónicamente, George fue el primer Beatle en hacer una gira en solitario. Fue su gira Dark Horse de 1974 para promover su álbum homónimo.

Un éxito controversial

My Sweet Lord, que fue lanzado como sencillo, y se convirtió en el más vendido de 1971 en el Reino Unido y En Estados Unidos, se volvió sorprendentemente controvertido.

Harrison originalmente le dio la canción a su compañero artista de Apple Records, Billy Preston, para grabar; esta versión, que Harrison coprodujo, apareció en el álbum Encouraging Words de Preston en septiembre de 1970.

Harrison escribió esta canción en alabanza al dios hindú Krishna, mientras pretendía que la letra fuera una llamada a abandonar el sectarismo religioso a través de su mezcla de la palabra hebrea «aleluya» con cantos de Hare Krishna y la oración védica.

Aunque no había nada malo en su mensaje espiritual, algunos se preguntaban si la canción no era tan original. Su melodía era casi idéntica a la de He’s So Fine del grupo de chicas de los años sesenta, The Chiffons, y el editor de esa canción demandó a Harrison por violación de derechos de autor.

Harrison dijo que su canción no tenía que ver con la de Ronnie Mack, sino que había usado el himno cristiano Oh, Happy Day —sin derechos de autor— como su inspiración para la melodía. Sin embargo, Harrison fue declarado culpable de «plagio inconsciente». Aunque la corte también falló algo en favor del cantante, quien terminó siendo dueño de ambas canciones.

Durante la extensa porción de daños y perjuicios de la demanda estadounidense, la balanza se inclinó hacia Harrison, cuando ABKCO Industries de Allen Klein compró los derechos de autor de He’s So Fine, y con ello todas las reclamaciones de litigio,  después de lo cual Klein procedió a negociar la venta de la canción a Harrison.

El 19 de febrero de 1981, el tribunal decidió que, debido a la duplicidad de Klein en el caso, Harrison sólo tendría que pagar a ABKCO 587,000 dólares en lugar de los 1.6 millones demandados, y también recibiría los derechos de He’s So Fine (587,000 fue la cantidad que Klein había pagado a Bright Tunes por la canción en 1978).

El tribunal dictaminó que las acciones de Klein habían violado el deber fiduciario adeudado a Harrison, un deber que continuó «incluso después de que la relación principal-agente terminara».

Su This Song de 1975 fue una mirada satírica a la demanda, y para la reedición de All Things Must Pass grabó My Sweet Lord (2000), una versión que evita las similitudes melódicas con He’s So Fine.

My Sweet Lord ha sido cantada en diferentes versiones por muchos intérpretes musicales. Se ubicó en el puesto 460 en la lista de Rolling Stone de «las 500 mejores canciones de todos los tiempos» en 2004, y el número 270 en una lista similar publicada por la NME (New Musical Express) en 2014. Ese mismo año, fue incluida en el Salón de la Fama del Grammy.

La canción alcanzó el número uno en Gran Bretaña por segunda vez cuando fue relanzada en enero de 2002, dos meses después de la muerte de Harrison.

Proyectos benéficos

Se dice que George inventó el concierto benéfico de una megaestrella de rock con un evento que ha sido ampliamente reconocido como el modelo para otros eventos de caridad de rock como Live Aid y Farm Aid.

Después de enterarse de la difícil situación de los refugiados bangladeshíes que habían pasado por una guerra y un ciclón, en un intento por recaudar fondos de ayuda, Harrison organizó el Concierto para Bangladesh con el músico indio Ravi Shankar, un precursor para conciertos benéficos posteriores, y reclutó a amigos como Eric Clapton, Bob Dylan, Ringo Starr, Billy Preston, Badfinger y Leon Russell para tocar juntos en dos espectáculos benéficos a plena capacidad en el Madison Square Garden el 1 de agosto de 1971.

The Concert for Bangladesh, así como la película y la banda sonora producida sobre el evento, recaudaron más de 12 millones de dólares en 1985. Los beneficios de ese evento siguen yendo al Fondo George Harrison, organizado por UNICEF.

Harrison también actuó en Heartbeat ’86, un concierto para recaudar dinero para una organización benéfica hospitalaria, y en el concierto benéfico Prince’s Trust en 1987.

En 1990 estableció el Angel Appeal rumano para proporcionar apoyo a los niños huérfanos en Rumanía, y reunió un álbum de grabaciones raras de colegas estadounidenses y británicos —Nobody’s Child: Romanian Angel Appeal— en nombre de la apelación.

Nuevo proyecto musical

Mientras que sus esfuerzos en solitario fueron un poco más débiles a lo largo de la década de 1980, Harrison también redescubrió la alegría de la colaboración. Harrison comenzó a hablar de hacer un álbum con sus amigos dentro de la industria de la música. Al reunir a Tom Petty, Bob Dylan, Roy Orbison y Jeff Lynne, formó el supergrupo más grande de la historia con los Travelling Wilburys.

Wilbury era un término de argot que Harrison usó para “We’ll enter ‘em in the mix” («los ponemos en la mezcla»), un descriptor para eliminar errores e imperfecciones menores durante las grabaciones. Cuando el sello discográfico le pidió al supergrupo un nombre, Harrison sugirió a los Trembling Wilburys.  Pero el colectivo decidió que The Traveling Wilburys era mejor.  

El éxito de sus giras y álbumes fue tal que Harrison y Petty experimentaron el resurgimiento de sus carreras.

A pesar del increíble potencial del supergrupo de Harrison, los Travelling Wilburys solo estuvieron activos entre 1988 y 1990, y lanzaron dos álbumes: Volumen 1 y Volumen 3. Roy Orbison estuvo únicamente en el primero, pues murió el mismo año que ese disco fue lanzado.

Espera la última entrega de este homenaje y no te lo pierdas.

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