Desde que se lanzó la primera bomba nuclear en Hiroshima, comenzó otra —y nueva— etapa en la Historia de la humanidad: la carrera por las armas nucleares. La tensión internacional que esto desató fue llamada «Guerra Fría». La doctrina concebida por John von Neumann de la destrucción mutua asegurada definió la vida durante toda esa etapa y, asimismo, evitó que pasáramos, quizás, a la última del ser humano antes de regresar al Paleolítico —como se ha predicho— con la Tercera Guerra Mundial: la de los misiles atómicos, la que traería el holocausto nuclear.
Pues, dentro de toda esa locura, la casualidad —¿o causalidad?— hizo que se dieran situaciones que nos pusieran, real e inmediatamente, al borde de la guerra atómica. No obstante, la mesura e inteligencia de ciertos protagonistas de esos sucesos evitaron poner a la humanidad de rodillas ante su desaparición como sociedad (y quién sabe si existencial, total). Aquí les voy a contar sobre uno de ellos.
Comienzos y hasta 1961

Vasili Alexándrovich Arjipóv (en la foto) nació el 30 de enero de 1926 en el seno de una familia campesina de la cortijada Zvarkóva, en el distrito de Kuróvski —hoy asentamiento rural Dorojóvskoye del distrito de Oréjovo-Zúevski—, en la óblast de Moscú, cuando todavía a ese gran territorio se le llamaba República Socialista Federativa Soviética de Rusia, como parte de la ya ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
Sus padres fueron Alexánder Nikoláevich Arjipóv (1889-1960), y María Nikoláevna Kozirióva (1901-1970).
A los 9 años se graduó de la escuela en el pueblo de Kliazma, distrito de Pushkínski, también en la óblast de Moscú. Se graduó de 9 clases en el pueblo de Kliazma, distrito de Pushkin, región de Moscú.
En 1942 ingresó en el 10º grado de la Escuela Especial Naval de Leningrado —la ciudad bajo el nombre de San Petersburgo hoy—, que fue evacuada a la óblast de Omsk, y en diciembre de 1942 pasó a la Escuela Naval Superior del Pacífico «Stepán Ósipovich Makárov» para un curso preparatorio.




De izquierda a derecha: Vasili durante su etapa de estudiante; Escuela Especial Naval de Leningrado; Escuela Naval Superior del Pacífico; Stepán Makárov.
Después de graduarse de la universidad, en 1945 logró participar en las hostilidades contra Japón en dragaminas de la Flota del Pacífico —soviética, vale aclarar— como cadete de respaldo del comandante de la BCh-1 (Boieváya Chast; en los conceptos básicos de la organización del barco, junto con el servicio, es la principal unidad organizativa de la tripulación de los buques de la Armada soviética y rusa, que está a cargo del combate y los medios técnicos para cierto tipo de armas o equipos diseñados para realizar ciertas tareas en combate o vida cotidiana. Acorde a esto, la responsabilidad de Vasili se clasifica como «piloto de altura o piloto» y, modernamente, oficial de navegación o navegante).
Tras terminarse la Segunda Guerra Mundial, junto con el tercer año de la escuela, fue transferido a la Escuela Naval Superior del Caspio (en la foto) en Bakú, de la que se graduó en 1947.

En 1951 se graduó de las clases especiales más altas de oficiales de buceo en el departamento de minas y torpedos, y en 1953 en el departamento de comando.

Vasili se casó con la profesora Olga Grigórievna en 1952, y en el mismo año tuvieron una hija, Elena.
En diciembre de 1961, fue nombrado Jefe de Estado Mayor de la 69ª Brigada de Submarinos de la Flota del Norte, estacionada en Saida Guba, una localidad rural habitada dentro de la jurisdicción administrativa de la formación administrativa-territorial cerrada de Alexándrovsk —hoy Poliárni— en el óblast de Murmansk, en Rusia.
Accidente K-19
En julio de 1961, Arjipóv fue nombrado comandante adjunto —o sea, un comandante de respaldo—y, por lo tanto, oficial ejecutivo del nuevo submarino de misiles balísticos del proyecto 658 —«clase Hotel K-19» en la clasificación OTAN—, el primer submarino nuclear soviético.

Después de unos días de realizar ejercicios en la costa sureste de Groenlandia, específicamente el 4 de julio, cerca de la isla de Jan Mayen en el Atlántico Norte (ver la foto), el equipo del departamento del reactor encontró una fuga radiactiva extrema en el sistema de refrigeración del reactor nuclear de la nave, que hizo fallar las bombas de refrigeración; el fallo de tal sistema amenazó con fundir el reactor y provocar una explosión atómica.


Sin sistemas de respaldo, el capitán de segundo rango —este rango fue utilizado por la Flota Marítima Militar rusa y las de varios estados socialistas, equivalente a Teniente coronel en ejércitos y fuerzas aéreas— Nikolái Vladímirovich Zatéyev (en la foto) ordenó a los siete miembros de la tripulación de ingenieros que encontraran una solución para evitar la fusión nuclear.
Esto requirió que los hombres trabajaran en altos niveles de radiación durante períodos prolongados. Finalmente, idearon un sistema de refrigeración secundaria y pudieron evitar una fusión del reactor.
Las comunicaciones por radio también se vieron afectadas porque otro accidente había dañado el sistema de radio de largo alcance, por lo que la tripulación no pudo hacer contacto con Moscú y solicitar asistencia.
En medio de la búsqueda de solución, surgió un conflicto a bordo de la embarcación: varios oficiales se opusieron a Zatéyev y exigieron que el submarino fuese hundido, y que la tripulación desembarcara en la isla Jan Mayen. En esta situación, el comandante se vio obligado a tomar medidas decisivas para evitar un posible motín.
Nikolái le ordenó al comandante del BCh-2, el teniente capitán Mujin, echar al mar todas las armas pequeñas a bordo, excepto por cinco pistolas: para él mismo, el primer oficial Yenin, el capitán del 2do rango Andriéyev, el capitán Mujin, y Vasili, quien abogó por el mantenimiento de la disciplina militar a bordo.
Durante los siguientes dos años, los equipos de reparación retiraron y reemplazaron los reactores dañados. El proceso de reparación contaminó el entorno cercano, en una zona dentro de los 700 metros —2,300 pies— y el equipo de reparación. La Armada soviética arrojó el compartimiento radiactivo original en el mar de Kara. Algunas fuentes mencionan que el K-19 regresó a la flota con el apodo de «la Hiroshima flotante».
Estos eventos, por cierto, inspiraron el guion para la película estadounidense K-19: The Widowmaker.




De izquierda a derecha: Anuncio publicitario de la película; Harrison Ford y Liam Neeson en escenas de la película; cara y reverso del Premio Nobel de la Paz.
El capitán del submarino fue nominado para el Premio Nobel de la Paz en 2006.
Después de 1962
En noviembre de 1964, fue nombrado comandante de la 69ª Brigada de Submarinos. Luego comandó la 37ª División de Submarinos.
En 1968 se graduó de los cursos académicos de los oficiales de la Marina.
Hasta diciembre de 1975, sirvió en puestos de oficial desde comandante de submarino BCh-1 hasta comandante de división de submarinos en las flotas del Mar Negro, Mar del Norte y Mar Báltico.
Ascendido ese mes al rango de Contraalmirante, Vasili fue nombrado jefe de la Escuela Naval Superior del Caspio «Serguéi Mirónovich Kírov» (en la foto) —hoy Academia Naval Superior de Azerbaiyán—, cargo que ocupó hasta noviembre de 1985.


Kírov y la escuela naval que lleva su nombre.
El 10 de febrero de 1981, fue ascendido al rango de Vicealmirante.
Después de su retiro, vivió en el pueblo turístico de Kupavna —microdistrito de la ciudad de Zhelieznodorózhny, desde 2004 renombrada Balashija— en la óblast de Moscú, y fue presidente del consejo de veteranos de la ciudad.
Participación en el evento que lo hizo históricamente famoso
Varias fuentes afirman —y se puede concordar con ellas— que la Crisis de Octubre —para los cubanos, Crisis de los Misiles para los estadounidenses, y Crisis del Caribe para la Unión Soviética y Rusia— de 1962 es considerada el período más peligroso de la Guerra Fría entre la URSS y los Estados Unidos.
El enfrentamiento entre las dos superpotencias llegó a un punto crítico cuando la cúpula estadounidense inició un bloqueo naval a Cuba con el fin de obligar a la URSS a retirar del territorio cubano los misiles balísticos de mediano alcance R-12 Dviná y R-14 Usováya allí estacionados.


La situación se intensificó hasta el límite, y cualquier incidente armado podría servir de pretexto para iniciar una guerra nuclear.

Mapa de América del Norte que muestra el alcance completo de los misiles nucleares soviéticos instalados en Cuba, utilizado durante las reuniones secretas sobre la crisis cubana (archivo de la CIA – Biblioteca y Museo Presidencial John F. Kennedy, Boston).
El 1 de octubre de 1962, como parte de la Operación Anádir, en el más estricto secreto, cuatro submarinos diésel-eléctricos del proyecto 641 —clasificados como Foxtrots por la OTAN— de la Brigada 69 de la Flota del Norte, fueron enviados a las costas de Cuba.
La brigada partió desde Poliárni hacia el Mar de Barents. Cada submarino estaba cargado con 22 torpedos de combate, incluido uno con carga nuclear con una capacidad de 15 kilotones.
Vasíli Arjipóv participó en la campaña en el submarino B-59 como capitán de 2º rango que, según explica una fuente, era como un jefe de personal de la brigada, una muy alta posición a bordo. El B-59 debía proteger a los barcos soviéticos con armas nucleares que iban a Cuba.

El comando no recibió instrucciones claras sobre la posibilidad de usar armas atómicas.

En la víspera de su partida, Arjipóv verificó específicamente con el Comandante en Jefe Adjunto de la Marina, el Almirante Vitali Alekséyevich Fokin (en la foto), quien dijo: «No está claro, camarada almirante, por qué tomamos armas atómicas».
Tampoco Fokin pudo responder a cuándo y cómo debía usarse la ojiva nuclear, pero el Jefe de Estado Mayor de la Flota del Norte dijo que «el arma podría usarse en caso de un ataque al barco que le causara daños —como un agujero en el casco— o por orden especial de Moscú».
Pero Moscú no se puso en contacto con los comandantes de submarinos durante dos semanas, para no poner a los barcos estadounidenses sobre su pista. Además, los barcos antisubmarinos estadounidenses tenían sonares activos, cuyos poderosos impulsos bloqueaban las comunicaciones. Los comandantes de los submarinos no sabían nada acerca de cómo se estaba desarrollando la crisis de los misiles cubanos.
Como último recurso, el comandante de cada submarino podría dar la orden de usar armas nucleares sin el consentimiento del centro. Sin embargo, el lanzamiento de un torpedo con una ojiva nuclear sólo podía tener lugar con el consentimiento mutuo del comandante del submarino y su oficial político. Ambos tenían las llaves del gatillo. Solo se podía desbloquear conectándolos, después de lo cual la señal ingresaría al compartimiento de torpedos.
En el B-59, esas personas eran el comandante del submarino, Capitán de Segundo Rango Valentin Grigórievich Savítsky (en la foto), y el comandante adjunto de asuntos políticos Ivan Semiónovich Masliennikóv. Sin embargo, en este B-59 el superior a bordo no era su comandante, sino el jefe de personal de la brigada submarina, el propio Vasili, quien tenía derecho de veto.

Buques de guerra y aviones estadounidenses patrullaban el Océano Atlántico en aquel momento frente a la costa cubana para detectar submarinos de un enemigo potencial. Los submarinos soviéticos, por tanto, se vieron obligados a moverse bajo el agua.
El 27 de octubre de 1962, un grupo de 11 destructores —un participante soviético en el suceso contó que el especialista hidro-acústico del submarino había detectado 14 naves en persecución del B-59— de la Armada de los Estados Unidos, liderados por el portaaviones USS Randolph, descubrió un submarino soviético cerca de Cuba que navegaba en aguas internacionales.

En una acción de prepotencia a la que nos tiene acostumbrados el país norteamericano, pero en extremo irresponsable dadas las circunstancias, la cuadrilla persiguió al submarino soviético hasta que, finalmente, logró rodearlo.
Para obligarlo a subir a la superficie, los estadounidenses comenzaron a arrojar cargas explosivas al agua, de las que, según dice una fuente, Moscú fue informado. Pero los atacantes no sabían que Moscú en ese momento no tenía conexión con sus submarinos.
Y tampoco sabían que había armas nucleares a bordo de ellos.
No te desconectes de esta historia, porque lo mejor viene en la segunda parte. Hállala debajo:
Entretanto, ¿conocías este suceso? ¿Conoces algo sobre la «Crisis de octubre» o «Crisis de los misiles» (según quien use la frase, Cuba o EE. UU.)? ¿Te parece que algo así pudo, de veras, haber terminado en una confrontación nuclear entre las superpotencias del mundo?
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