
En las memorias de Streisand, My Name Is Barbra, la legendaria artista dice que abandonó las reglas de etiqueta cuando conoció al presidente John F. Kennedy (JFK) en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.
(en la foto: programa de la velada)


Al reflexionar sobre el memorable encuentro en el libro, Streisand explica que Kennedy le pidió que cantara en el prestigioso evento después de verla en The Dinah Shore Chevy Show —una serie televisiva de variedades estadounidense presentada por Dinah Shore (en la foto), y transmitida por NBC desde octubre de 1956 hasta mayo de 1963—, solo unos días antes.


Barbra actuando en el mencionado espectáculo (foto hecha por Popsie Randolph), y el elenco de este.
Y Barbra escribe: «A estas alturas ya debes saber que puedo ser notablemente indiferente sobre muchas cosas, pero esto fue emocionante, incluso para mí».
La «Cena Anual de Corresponsales de Prensa» es una reunión de los miembros de la asociación mencionada, o sea, el cuerpo de prensa que trabaja diariamente informando noticias sobre el presidente de los Estados Unidos. Para aquella noche Mervyn «Merv» Griffin (abajo, foto a la izquierda) hizo arreglos a fin de que Barbra actuara. Griffin le dijo a Larry King: «Llevé a Streisand conmigo y a un par de personas, e hicimos un espectáculo».

El espectáculo de variedades se realizó en el gran Sheraton Hall del hotel Sheraton-Park.
El programa del espectáculo se aseguró de agradecer a «la gerencia de Basin Street East —un notable club nocturno neoyorquino de la década del ‘60 ubicado en el entonces Shelton Towers Hotel— por hacer posible la aparición de la señorita Streisand esta noche»: Streisand estaba en medio de su actuación allí y se fue una noche a fin de hacerlo para el presidente.
Con ropa de su propio diseño, un vestido gris estilo Imperio, Streisand, entonces de 21 años, cantó cuatro canciones, acompañada por una orquesta dirigida por su arreglista musical Peter Daniels.




De izquierda a derecha: el mencionado club; Barbra actuando en él; vestido que Barbra Streisand usó en la cena, el cual se vendió en una subasta en 2004 por 7.200 dólares; Peter Daniels.
Aunque Variety
informó que sus canciones fueron: Cry Me A River,
When The Sun Comes Out
y Happy Days Are Here Again,
con la cual cerró —lo cual suma 3—, diciendo que realmente sentía alegría por tener a JFK en la Casa Blanca. Y su actuación lo reflejó.
Después de la cena, los artistas hicieron fila para conocer a Kennedy, a quien un equipo de protocolo les recordó que debían saludarlo rápidamente y seguir adelante sin pedirle autógrafos. Pero, Barbra rememora aquel momento así:

| Cuando JFK llegó a mí, me dijo que tenía una voz hermosa y me preguntó: «¿Cuánto tiempo llevas cantando?» Le dije: «Más o menos desde que usted ha sido presidente». Él se rio, y luego hice exactamente lo que nos dijeron que no hiciéramos. Le pregunté si podía firmar una tarjeta de la cena para mi madre. Cuando me la devolvió, le dije: «Eres un muñeco». |
Barbra escribe: «Supongo que algunas personas se sorprendieron un poco al escucharme decírselo al presidente. Con franqueza, simplemente se me escapó». Pero añade que pensó con cariño en Kennedy, a quien comparó con una «estrella de rock» pues hoy, 60 años después, ella se mantiene firme en su rápido cumplido al presidente al explicar que, a sus ojos, realmente era un muñeco con un brillo que capturó el afecto de la gente.
En cuanto a la tarjeta firmada… también escribe la diva que terminó perdiéndola, incluso antes de llegar a casa, pero que todavía tiene el vestido usado esa noche.

Aquella cena, por cierto, sería la última del presidente Kennedy. Seis meses después, el 22 de noviembre, fue asesinado mientras hacía campaña para la reelección en Dallas, Texas, dejando al mundo conmocionado por la repentina pérdida del presidente electo más joven de la nación.
En 2013, la propia Barbra recordaba así aquel fatídico suceso:
| Acababa de ir a recoger la primera pieza seria de joyería antigua que compré en mi vida: una hermosa gargantilla eduardiana. Era mucho dinero para mí (750 dólares), pero estaba haciendo Funny Girl en Broadway, así que podía permitírmelo. En la tienda, nos enteramos de que el presidente había muerto. Estaba tan aturdida y devastada que me subí a un taxi para irme a casa. Yendo por Central Park, de repente pasé junto a Elliott Gould…, mi esposo en ese momento…, sentado en un banco. ¿Cómo llegó allí? Fue como salido de un sueño. Detuve el taxi, y nos abrazamos. Nunca pude usar ese collar. |
Décadas más tarde, en 2008, el Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas le otorgó a Streisand el Premio Kennedy Center —Kennedy Center Honors—, el cual recibió en la Casa Blanca de manos del entonces presidente George W. Bush.
También el entonces presidente, pero del centro, Stephen A. Schwarzman, declaró: «La carrera pionera de Barbra Streisand en la música, el teatro, el cine y la televisión es uno de los espectáculos más emocionantes de nuestra cultura».



Y ustedes, lectores, ¿también hubiesen roto el protocolo y le hubiesen pedido un autógrafo al presidente Kennedy? Déjenme saber en los comentarios.
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