José Martí, el Apóstol cubano, escribió: «Hay sobre la Tierra más flores que serpientes». Este pensamiento se ajusta bien al tema que sugiere el título de este artículo. Siguiendo esta lógica, habría en el mundo más amantes que odiadores, y más gente querida que odiada. En mi opinión, esto se aplica mejor a los pueblos, a la gente común, que a los gobiernos de Estados y a la oligarquía que llena sus puestos.
El título también sugiere que esto va de las administraciones de EE. UU. y aquí vale delinear las expresiones, pues casi siempre se tiende a generalizar, pero no todos los individuos de un pueblo odian a todos los de otro, ni todos los habitantes de una nación odian a todos los de otra.
Si «amar» suena muy fuerte, pues digamos que se «quiere» y «respeta» a quienes, en una nación, crean, trabajan, forjan una patria, y respetan a los demás seres humanos, foráneos, que hacen lo mismo. El planeta es una casa común, solamente dividida en cuartos o secciones. Y dentro de EE. UU. hay esas personas que crean, construyen, hacen arte, forman una familia, consolidan la economía, defienden la patria y los derechos ciudadanos y la democracia.
Por eso, no debe «odiarse a los EE. UU.». Pero sus administraciones, su oligarquía, sus cabilderos son harina de otro costal.
Personalmente, nunca he dicho que los gobiernos estadounidenses eran o han sido amados. Incluso cuando cargaba contra el socialismo cubano —porque la concepción del sistema no tiene la culpa—, los mal autodenominados «comunistas», la dictadura castrista apañadora de la élite descarada, y me tragaba indiscriminada y alegremente las «bondades del capitalismo» —sin haberlo vivido—, sabía que ese país norteamericano no era amado ni respetado, sino temido.
Aunque hay de todo en la viña del señor, claro. Habrá miles entre los pueblos del planeta que hayan caído redonditos ante el poder blando del imperio. Y lo amen, porque se creen todo lo que les han dicho. Porque se tragan la propaganda como lo hice yo por años de estudiante y adultez joven. O porque, muy dentro, su alma se siente feliz viviendo bajo la ley de la selva.
Mas, sus gobiernos, es muy probable que tiemblen ante los EE. UU. Y como dice el refrán ruso: «Más vale ver una vez, que oír cien».
Los pendejos del mundo les temen a las administraciones estadounidenses, no las aman. Los «cautos», lo mismo. Los débiles, ni hablar. Los dictadores de derecha hablen el idioma que hablen, se defecan ante ellas y/o las aprovechan. Los primeros, sobre todo latinoamericanos, si les abren los ojos (no hace falta gritarles); los segundos, como las petromonarquías, si les permitan ahogar a sus pueblos con autocracias.
Los europeos no tienen liga: son esclavos. No pueden hacer otra cosa.
Los fuertes y poseedores de armas nucleares no les temen, pero no las aman. Ni siquiera Israel; los judíos (asquenazis) sionistas las utilizan y chantajean, pero no las aman. Sobre todo, si el Mossad y los archivos Epstein están de por medio.
He visto el siguiente video que voy a compartir, en el cual se da una información que no será «del gusto de los americanos», según cantaba Pietro.

Alán Barroso Arrufat (Santa Eulalia de Ronsana, Barcelona, 30 de septiembre de 1997) es un politólogo, activista y divulgador político español. Está presente en la escena política y mediática española, aportando análisis y perspectivas sobre diversos temas de actualidad. Se graduó en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Barcelona y posteriormente cursó Estudios Avanzados en Comunicación Política en la Universidad Complutense de Madrid.
(más información en el enlace dejado en el nombre)
La descripción del video nos informa:
En apenas 18 meses, Donald Trump ha conseguido lo que ningún rival de Estados Unidos había logrado en décadas: convertir a la primera potencia del mundo en el país más detestado del planeta. No es una opinión, son datos. Gallup, Brand Finance, Pew Research… todos los grandes medidores de reputación internacional apuntan en la misma dirección: el mundo le está dando la espalda a Washington a una velocidad sin precedentes históricos. Y lo más revelador de todo es lo que está pasando con China. Pekín no ha lanzado ninguna campaña de imagen, no ha gastado un dólar en propaganda internacional, no ha hecho absolutamente nada. Solo ha esperado, con paciencia, a que Trump se encargue solito de destruir 70 años de poder blando construido ladrillo a ladrillo desde el Plan Marshall. Los aliados históricos de la OTAN aprueban ahora a China y a Estados Unidos prácticamente igual. En el sudeste asiático, por primera vez, la balanza se inclina hacia Pekín. En Europa, la confianza en la Unión Europea alcanza máximos desde 2007 porque todo el mundo tiene miedo de depender de un Washington completamente descontrolado. Eso es lo que explico en este vídeo: la diferencia entre poder duro y poder blando, y por qué Trump está destruyendo el único activo que China no podía comprar ni replicar.

El tono más oscuro lo lleva el país «más odiado»; la escala desciende con la caída en intensidad del tono (véase la escala). La fuente es occidental, así que se entiende el sesgo de la tendencia presentada.
En el perfil de LinkedIn de Brand Finance Plc se explica:
| Es la principal consultora independiente mundial en valoración de marcas. Asesoramos a organizaciones con una marca fuerte sobre cómo maximizar su valor mediante la gestión eficaz de marcas y activos intangibles. Fundada en 1996, Brand Finance ha realizado miles de valoraciones de negocios, marcas y activos intangibles de marca por valor de billones de dólares. Los servicios de Brand Finance apoyan una variedad de necesidades empresariales: • Valoraciones técnicas para fines contables, fiscales y legales • Valoraciones en apoyo de transacciones comerciales (adquisiciones, desinversiones, licencias y consorcios) que involucran diferentes formas de propiedad intelectual • Valoraciones como parte de un mandato más amplio para ofrecer una estrategia de marketing basada en el valor y el seguimiento, cerrando así la brecha entre marketing y finanzas Entre nuestros clientes se encuentran propietarios de marcas internacionales, autoridades fiscales, abogados de propiedad intelectual (PI), profesionales del marketing y bancos de inversión. Nuestro trabajo es frecuentemente revisado por pares por las cuatro grandes prácticas de auditoría y nuestros informes también han sido aceptados por varios organismos reguladores, incluido el Panel de Adquisiciones del Reino Unido. Brand Finance tiene su sede en Londres y cuenta con una red de oficinas internacionales en más de 20 países de todo el mundo. |
Acorde a la IA de Google:
El «efecto Trump» se refiere al profundo y a menudo disruptivo impacto del estilo político y las políticas de Donald Trump sobre el comercio global, las alianzas y las normas internas. Se caracteriza por el nacionalismo económico, una política exterior impredecible y el desafío a los órdenes internacionales establecidos, lo que conduce a una mayor volatilidad del mercado.
| Aspectos clave del efecto en su segundo mandato (a fecha 2025-2026) incluyen: Choques comerciales globales: La implementación de aranceles agresivos (por ejemplo, aranceles del «día de la liberación») provocó una retirada global de la inversión extranjera directa, forzando la reestructuración de las cadenas de valor globales y provocando disputas comerciales con aliados. Política exterior y seguridad: Un alejamiento de las alianzas tradicionales, especialmente hacia socios de la OTAN y europeos, reduciendo la confianza en el orden internacional liderado por Estados Unidos. Energía y clima: Su administración ha acelerado la transición energética en Europa mediante un renovado enfoque en la independencia energética, mientras simultáneamente está distorsionando los mercados energéticos. Volatilidad económica: El sector manufacturero enfrentó una presión a la baja sobre el empleo debido a las políticas comerciales, y los entornos corporativos se caracterizaron por la incertidumbre, la aceleración de los mandatos de regreso a la oficina y la adopción de la IA. Normas políticas: Su estilo de comunicación y sus políticas históricamente han envalentonado la retórica populista y polarizado el discurso público. El efecto ha actuado como catalizador para un «reinicio radical» de las relaciones internacionales, obligando a las naciones a diversificar sus cadenas de suministro y fortalecer estrategias económicas o de seguridad independientes. |
Al preguntarle a la IA de Google sobre el tema que nos ocupa, este servicio en línea con sesgo derechista —porque sus programadores son del mundo occidental y trabajan para él—, me contestó:
No existe ningún dato oficial «registrado» o absoluto que clasifique a Estados Unidos como el país más odiado del mundo, ya que el odio es subjetivo y no una métrica medida por organismos internacionales.
Sin embargo, basándose en encuestas de opinión pública globales, métricas de reputación internacional e informes analíticos de 2025 y principios de 2026, Estados Unidos es citado frecuentemente como uno de los países más rechazados, situándose a menudo junto a China y Rusia.
| Datos y tendencias clave (2025-2026): Reputación en declive: Un estudio de 2025 indicó que la aprobación global del liderazgo estadounidense cayó del 39% en 2024 al 31% en 2025, alcanzando un máximo histórico de desaprobación. China supera a Estados Unidos: Los datos de principios de 2025 y 2026 sugieren que, en muchas encuestas globales, China ha superado a Estados Unidos en favorabilidad, con más personas a nivel mundial que ven la influencia de China como positiva en comparación con EE. UU. Diferencias regionales: Estados Unidos suele ser visto favorablemente en países como Israel, Nigeria y Kenia, pero tiene muy poca popularidad en países como Turquía, partes de Oriente Medio y entre ciertos aliados occidentales. Factores influyentes: Las percepciones negativas están impulsadas en gran medida por intervenciones militares extranjeras, políticas económicas y alianzas geopolíticas. Contexto importante: Aunque Estados Unidos enfrenta una desaprobación significativa en ciertas regiones, no es considerado universalmente como el «más odiado» en todas las encuestas. Otras naciones, como Israel (debido a conflictos regionales), Corea del Norte (por aislamiento) y China (por sus políticas asertivas), frecuentemente intercambian lugares con Estados Unidos en el ranking de «los más rechazados» según la población encuestada y los acontecimientos actuales. |
La información sobre World Population Review (WPR) encontrada en la página worldpopulationreview.com, nos informa que:
![]() El comienzo: WPR comenzó en 2013 como un blog centrado en temas demográficos, pero sin los datos poblacionales completos que definen el sitio hoy en día. La versión inicial era sencilla: entradas de blog que discutían tendencias poblacionales y problemas demográficos, antes de empezar a incorporar conjuntos de datos reales. A pesar de sus inicios básicos, el sitio alcanzó un millón de visitas en ese primer año, lo que reveló un interés público significativo en comprender las tendencias demográficas, incluso en formato de blog. Esta respuesta temprana ayudó a moldear nuestra eventual transición hacia convertirnos en un recurso poblacional basado en datos. Crecimiento a lo largo del tiempo: La evolución del sitio estuvo impulsada por una visión clara: los lectores querían datos poblacionales fiables y actualizados a los que pudieran acceder y entender fácilmente. Comenzamos a incorporar conjuntos de datos de forma sistemática, construir pipelines de datos y desarrollar herramientas de visualización. Este cambio de entradas de blog a datos completos transformó World Population Review en una referencia fiable, creciendo de un millón a más de 100 millones de visitas anuales. En el camino, nos expandimos más allá de las estadísticas de población para cubrir economía, geografía y tendencias sociales, siempre ancladas en datos sólidos. Mirando hacia adelante: Nuestro enfoque sigue siendo ampliar lo que hace valioso World Population Review: datos fiables y accesibles. Estamos desarrollando nuevas visualizaciones interactivas para ayudar a los usuarios a comprender mejor las tendencias demográficas, incorporando conjuntos de datos adicionales más allá de las estadísticas poblacionales y mejorando continuamente la usabilidad del sitio. Estas mejoras ayudarán a nuestra creciente audiencia de investigadores, estudiantes y mentes curiosas a comprender mejor los números que moldean nuestro mundo. |
Centro de Investigaciones Pew, Financial Times (FT), Reuters,


Estrecho de Ormuz (crédito a: Jacques Descloitres, MODIS Land Rapid Response Team, NASA/GSFC – Sacada de: http://visibleearth.nasa.gov/view_rec.php?id=2363).
Desconozco la data que se habrá usado para generar el mapa presentado arriba. Casi siempre, se basan en encuestas o estudios de diferente índole social. Que también depende en qué países se hayan realizado. Si esto fuera a sacarse por millones de personas en diversos países, no creo yo que en toda África, Asia y América Latina puedan contarse suficientes «odiadores» como para darle a China el primer lugar. Ni a Rusia el tercero. Incluso cuando haya personas que no opinen o no tengan opinión al respecto.
De hecho, hay millones en el propio Occidente que no odian ni a Rusia ni a China, pero no les pasa igual cuando se trata de EE. UU. Mas, en fin, esto también es narrativa y se maneja en interés del bloque que la domina.
¿Usted qué cree? ¿Sí existe el odio a los pueblos o únicamente a los gobiernos? ¿Es correcta la estadística o está hecha acorde al sesgo de quienes la preparan?
Hágase leer en los comentarios.
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