
Casi todo el mundo sabe que The Beatles tomaron al mundo por asalto desde que aterrizaron en el aeropuerto internacional John F. Kennedy de Nueva York ante una multitud calculada en 3000 personas, y luego irrumpieron en el hogar de setenta millones de televidentes —la audiencia televisiva más grande de Estados Unidos, a decir del servicio Nielsen rating de la compañía Nielsen Media Research— a través del programa The Ed Sullivan Show.

De aquel suceso se dijo, incluso, que se había reflejado en el índice de criminalidad más bajo de la nación. A partir de ahí, leyenda, historia, y música que trasciende y trascenderá los siglos de cultura humana.
¿Un renacimiento?
¿Qué pasa con Queen en nuestros días? El impulso a escribir esta modesta reflexión sobre otro fenómeno de idolatría masiva fue el coro de estudiantes que cantaron Bohemian Rhapsody en el programa . Sin embargo, ellos han sido tan solo un componente más de este mosaico de ¿«nuevos fans»? del grupo inglés, porque hoy se sobran las interpretaciones de canciones de Queen en internet, concursos, programas televisivos, etc., etc.
Hasta yo mismo me he visto movido a conocer más de Marc Martel —cuya voz es sorprendentemente similar a la de Freddie y fue utilizada en la banda sonora del filme—, de quien no sabía nada hasta unos meses atrás, aunque, según he averiguado, era parte de Queen Extravaganza, a quienes nunca he ido a ver. Claro, y para no ser injusto, este joven no solo tiene talento, sino que posee una profunda percepción del arte y el sentir de Freddie, lo cual le adiciona valor emocional como artista (recomiendo verlo en este video):
El detonante de todo esto ha sido, por supuesto, la película Bohemian Rhapsody, centrada, mayormente, en la figura de Freddie Mercury más que en la banda per se, y la exitosa gira de Queen + Adam Lambert. Por eso es del tipo biográfica, pero hecha con Freddie en mente en lugar de Queen.

Un guion que, por demás —y no para mi gusto—, fue escrito siguiendo las pautas de la famosa «ruta del héroe» y no observando la realidad que vivieron el cantante y sus compañeros de banda. Por cumplir el patrón establecido por Hollywood, la película parece un melodrama que no compite con la vida real del cantante ni del grupo.


Un proyecto que ha levantado ronchas…
El proyecto fue un sufrimiento desde que se habló de él por primera vez en 2010.
Lo que más resalta —y de lo cual se ha hecho eco mucha gente que escribe para internet— son las imprecisiones, el evidente «desfase» que la película tiene con la vida real. Como la forma en que Freddie se une a Brian May y Roger Taylor en Smile, pues Freddie no era un completo desconocido para el guitarrista y el baterista.
Con la verdad, el público —sobre todo el joven y no seguidores o desconocedores de Queen— hubiera sabido que Freddie no les cayó del cielo con su voz como varita mágica, sino que ya la estaba «puliendo» en otras bandas que no tuvieron éxito, como Ibex.
Incluso, ellos habían sido compañeros de piso, Freddie era amigo de Timothy «Tim» John Staffell, y aquellos dos no aceptaron a Freddie en el grupo hasta después de la salida de Staffell, aunque ya Freddie había insistido con anterioridad en hacerlo.
(en la foto: Brian May (izquierda) y Tim Staffell)

Nos muestran a un Freddie entre desconcertado y frustrado con la rotura del soporte del micrófono en la primera presentación que hace con Smile. Pero eso fue un accidente que le ocurrió en una presentación con Ibex —y no en la primera con aquel grupo, tampoco.

John Deacon no estaba en ese momento en Smile, porque pasaron tres bajistas antes que llegara él. Tampoco la primera presentación de Queen fue en aquel lugar usado por Smile, sino en un poco concurrido acto benéfico de la Cruz Roja en Cornwall en mayo de 1970, y el primer número fue Stone Cold Crazy, que ya Freddie había cantado antes, no Keep Yourself Alive, la cual Brian May no compone hasta 1970. Tampoco Freddie violaba las letras de su amigo tal como se sugiere en la película.


Aunque entendemos que el personaje Ray Foster representa a un productor escéptico y poco receptivo a un trabajo completamente nuevo en el mercado del rock como lo fue, sin dudas, A Night At The Opera, el verdadero jefe de EMI, Roy Featherstone, a quien se tomó como patrón para este personaje, era fanático del trabajo de Queen.
(en la foto: la portada oficial del disco)


Por cierto, eso deja fuera la necesidad de la banda de vender la vieja van que tenían, porque no sucedió así. Y más: incluso Elton John y el mismísimo John Deacon no aprobaban un número tan largo como Bohemian Rhapsody.
Tras este personaje aparece John Reid (en la foto), de inmediato, que tampoco fue así. Para colmo, en la película parece ser quien consigue el primer tour de la banda en los Estados Unidos en 1974, en una de cuyas presentaciones cantan Fat Bottomed Girls. ¡Alaba’o!


Queen ya había tocado en los Estados Unidos, incluso abriendo para otro grupo conocido, antes que John Reid apareciese. Y Fat Bottomed Girls… ¡no fue escrita e incluida en un disco hasta el Jazz de 1978!
(en la foto: carátula del disco)
Interesante aquí hubiese sido haber mostrado que esa canción —escrita por May dada su pasión por las «culonas»— fue como la hermana de otra, Bicycle Race —escrita por Freddie—, a propósito de observar la decimoctava etapa del Tour de France que pasaba por el municipio de Montreux, Suiza, cuando ellos estaban grabando, precisamente, el álbum arriba mencionado en Mountain Studios.
Más interesante aún: Queen hizo un video con 65 modelos desnudas montando bicicleta en el Wimbledon Greyhound Stadium, y la compañía a quienes ellos les rentaron las bicicletas pidió que compraran los sillines cuando se enteraron para qué la banda las había usado. Más tarde, en el concierto dado en el Madison Square Garden, Queen repitió un poco de esta dosis, aunque hasta los afiches de propaganda y la cubierta del sencillo habían sido censuradas.

Algo interesante y significativo que el guion pudo haber considerado, y que precedió al Jazz, fue la necesidad de Queen de regresar a sus raíces ante el empuje del punk liderado entonces por Sex Pistols (en la foto).
Hubo ahí un cambio marcado en el estilo de la banda, si recordamos el tono de discos predecesores como A Night At The Opera y A Day At The Races. Eso hubiera permitido mostrar otra faceta de la personalidad de Freddie a través del famoso encuentro entre Freddie y Simon John Ritchie —conocido como Sid Vicious— de Sex Pistols durante el tiempo que ambas bandas estuvieron usando Wessex Sound Studios para grabar.



Según contó Peter “Ratty” Hince —un roadie de Queen, es decir, uno de los miembros de su equipo acompañante—, Sid entró al estudio de Queen a mofarse de Freddie al preguntarle «si ya había tenido éxito llevando el ballet a las masas», a lo que Freddie respondió: «Estamos haciendo lo que podemos, darling», y lo sacó del estudio empujándolo de las solapas.
¿A ustedes no les hubiera gustado haber visto eso en la película?
A propósito de lo mencionado en el párrafo anterior, Queen estaba grabando News Of The World, de 1977, que es donde aparece We Will Rock You, escrita por May. ¿De dónde, entonces, salió el bigotazo de Freddie con el cual llega al estudio cuando May está presentando su idea de una nueva canción? Una prueba irrefutable de ello pueden verlo en el video oficial de esta canción:
En lo que a mí respecta, no recuerdo haber visto una foto de Freddie con bigote hasta después de la salida de The Game en 1980 (¿se acuerdan? Con los jackets de cuero y pelados, siendo Brian May el único con pelo largo).


Por cierto, la película da una explicación del motivo que Brian tuvo para escribir la canción, pero con falta de exactitud. Es verdad que May compuso una canción para que fuese cantada por la multitud, de lo cual salió la combinación We Will Rock You-We Are the Champions, pero la inspiración vino del cierre de un concierto en el Bingley Hall de Stafford, Inglaterra, durante el A Day at the Races Tour: de salida del escenario la multitud, en lugar de aplaudir y gritar, comenzó a cantar You’ll Never Walk Alone, una tonada del musical Carousel de Rodgers y Hammerstein de 1945, que ya solía usarse por la fanaticada del fútbol al terminarse un partido.

La banda quedó tan gratamente conmocionada con esto, que regresaron al escenario y crearon luego la archifamosa dupleta musical. Como dato curioso, quizás hubiese valido la pena mencionar, al menos, que Mercury ya había tenido la idea de hacer una canción «de masas» al escribir In The Lap Of The Gods, pero no salió como esperaba.
Queen interpreta In The Lap Of The Gods en el concierto en el Hammersmith Odeon, Londres, el 24 de diciembre de 1975.
¿No hubiese servido ese pasaje para escribir una escena verdaderamente conmovedora y reveladora de la conexión de Queen con su público?
Y ya que llegamos a los ’80 —que fue cuando Freddie cambió su look al bigotazo mencionado—, hablemos de otro momento de torsión en la carrera del grupo y de la película. Freddie sí estaba persiguiendo nuevos sonidos, más bailables, más pop, lo cual no era del gusto de May ni Taylor, pero sí de Deacon.
Taylor consideraba que con el disco y el funk «su batería no sonaba», y May era rockero de corazón. The Game introdujo los sintetizadores, no antes usados por Queen. Esta línea retorna con el Hot Space bajo el empuje de Paul Prenter y el apoyo de Deacon, donde incluso utilizan la batería eléctrica.


Carátula del disco y Prenter junto a Freddie.
Recuerden que para el The Game, Deacon escribe uno de los éxitos de Queen: Another One Bites The Dust, también considerado uno de los riffs en bajo —instrumento— más famosos del rock.
Sin embargo, esto no fue motivo para que Freddie, desleal y ambicioso, empujara al grupo por el precipicio como lo presentan en aquella escena donde Taylor dice: «Acabas de matar a Queen», y Freddie responde «Bueno, dale un beso de mi parte un día. Quizás despierte». ¡Ay, por favor, Hollywood y esas frasecitas de la cocina de la industria tan imposibles de vadear! Mas, con esa escena, se transmite una imagen de Freddie que nada tuvo que ver con la realidad.
Tampoco Freddie despidió a John Reid a cajas destempladas como lo hace en la película. Reid estaba enfrascado en la carrera —y la relación— de Elton John, así que dejó lo de Queen.
¿Algo curioso que la película debió haber presentado como otra característica de Freddie? La manera en que convenció a Reid de trabajar con Queen: después que Reid dejara plantado a Freddie en una cita para hablar al respecto, Freddie se le apareció en la casa y le apedreó una ventana. Reid recordaba eso entre risas años después en un documental. Y ambos sabían que el otro era homosexual, según contó Reid.
Regresando. Lo cierto es que TODOS los integrantes de la banda estuvieron de acuerdo en eso de tomarse un respiro de lo que habían estado haciendo por años (¿recuerdan la línea de May en la misma escena: album, tour, album, tour?). El primero en hacer un álbum en solitario fue Roger Taylor, y detrás le siguieron los demás.
En un artículo que leí en una revista cuando estudiaba mi carrera, Freddie dijo sobre los barruntos de una separación a raíz del The Game: «¿Para qué matar la gallina de los huevos de oro?». Freddie nunca fue motivo de disgusto en la banda por temor a una separación, ni mucho menos por dedicarle tiempo a un disco en solitario.
Que tampoco fue motivo para que Queen dejara de tocar por años antes de «reunirse» para hacerlo en Live Aid. ¡Ay, mamá! Otro galletazo que nos dio el guion. Esa «escenita» se supone que haya «sucedido» en 1983 —que la banda sí decidió parar los conciertos en vivo y dedicarse a los proyectos en solitario—, pero en 1984 sale The Works, de donde es I Want to Break Free, cuyo video —una parodia al serial televisivo Coronation Street— por controversial fue vetada por MTV. Y eso sí fue un acierto de la película.
Este video fue bien recreado en la película.

Muy a nuestro pesar, ya el «viaje del héroe» (¿recuerdan que lo mencioné al comienzo?) tenía que llevar a nuestro protagonista a la «cueva más profunda», que es la grabación de Mr. Bad Guy (la carátula, en la foto) en el Musicland Studios de Múnich, Alemania.
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