Últimos derroteros

«No hemos aprendido nada del pasado. Como antes, seguimos estando en las barricadas opuestas» (Stanisláv Petróv al guardabosques Chris Wilkinson en el Minuteman Missile National Historic Site).
Si has llegado en este momento a esta investigación, aquí te dejo el enlace al comienzo:
Retiro:
Después del incidente, Stanisláv Petróv fue relegado a un puesto inferior por desacatar las normas, y el error fue ocultado por el gobierno de la URSS. Unos dicen que «se jubiló anticipadamente» y otros que «renunció en 1984». Como haya sido, él enfatizó que «no fue expulsado» del ejército, como a veces afirman fuentes occidentales, y no alcanzó el rango de coronel.
De hecho, varias fuentes explican que esto sucedió por razones puramente personales, pues su esposa cayó gravemente enferma y él decidió abandonar el servicio, aunque otras aseguran que Petróv ya no veía ningún prospecto en el servicio. En la película «El hombre que salvó al mundo», él le aclara a Galina que su salida del ejército no tuvo que ver con resentimientos hacia este —al menos en aquel momento—, sino por el agravamiento de «Raia», como él llamaba a su esposa.
Lo que haya sido, los «historiadores» aseguran que Stanisláv sufrió una crisis nerviosa tras su salida del ejército, y hasta hay quien le atribuye haber padecido de trastorno por estrés postraumático.
Junto con su familia, entonces, se estableció en Friázino, cerca de Moscú, donde recibió un apartamento como parte de los beneficios que daba el ejército a los retirados.

En este punto regresan las ya conocidas y contradictorias versiones propias de los informadores en internet. Hay fuentes que dicen que se convirtió en ingeniero senior en el instituto de investigación que había creado el sistema de alerta temprana, mientras otras lo colocan durante algún tiempo en el suroeste de Moscú como un simple guardia de seguridad.
Puede que haya hecho ambas cosas, aunque no me consta.
Vida cotidiana en medio de la fama:
Petróv ya no era un total desconocido cuando Peter Anthony se encontró por primera vez con él en 2004, en —a decir del danés— «un pequeño y escuálido bloque de apartamentos a 90 minutos de Moscú». En aquellos años, Stanisláv recibía visitas de reporteros, al parecer de poca monta, que «tenían entrevistas de dos horas con él y se iban», como le dijo Peter a Alexéi Pivovárov para su canal de YouTube, Riedáktsia.

De hecho, Peter se enteró de su existencia al leer un artículo en un periódico, y eso le hizo pensar en la forma que lo hiciera Schumacher años atrás. Así que se fue a Rusia a buscarlo con la idea de hacer un material fílmico sobre él.
Anthony le contó a Alexéi que llegó allí por un camino de tierra que continuaba al final de la carretera asfaltada. A pesar del frío invierno afuera, había transeúntes que caminaban descalzos en la nieve.



De izquierda a derecha: fotos tomadas por el equipo de Riedáktsia de Marinka, una de las calles, y el edificio en el que estaba el apartamento de Petróv; fachada del edificio (foto de Schumacher).
Una fuente cita al realizador danés diciendo que «la escalera del apartamento apestaba a orina de perro. En la sala de estar, un fregadero en desuso estaba junto a muebles rotos. Era el apartamento de un vagabundo, con un pequeño armario en el que estaba colgado un uniforme azul de desfile decorado con medallas, y un cajón con una pila de cartas de admiradores de escolares estadounidenses, incluida la de Kevin Costner agradeciéndole por lo que había hecho. El propio coronel, sin afeitar, posiblemente estaba un poco borracho, y con aspecto de no haber comido en días».


Stanisláv en Friázino y su uniforme con medallas.
Otro artículo del 2004 criticaba:
| Todo lo que queda de la vida pública de Stanisláv Petróv es un paquete de tarjetas de visita de periodistas y varias carpetas con artículos sobre sí mismo: alemán, británico, estadounidense, lo que sea. |


Izquierda: frente del sobre de la carta de Kevin Costner a Stanisláv. Derecha: cartas como estas llegadas del extranjero, Petróv las acumulaba en su casa.
Lo cual, visto con otros ojos, podría ser una denuncia. De igual manera, no me suena a búsqueda de solución o ayuda, sino a hacer leña del árbol caído, similar a lo que hicieron los periódicos que informaron sobre la muerte de Marilyn Monroe, lo cual Elton John expresó en su canción Candle in the Wind, al decir: «Todo lo que los periódicos tenían que decir era que Marilyn había sido encontrada desnuda».



Marilyn, Elton y la carátula del sencillo de la mencionada canción.
Las apreciaciones arriba mencionadas, en realidad, no fueron expresadas por Anthony (en la foto) en el documental de Alexéi, aunque este último sí comentó en sus explicaciones que Stanisláv se tornó introvertido, vivía bastante aislado sin apenas hablar ni con sus vecinos de ala en el edificio porque no quería relacionarse con ellos, y tampoco lo hizo con excompañeros que habían servido en el ejército con él.


También, mantenía el apartamento en malas condiciones, al que dos fuentes lo calificaron de «pequeño, o de dos pequeñas habitaciones».
(en la foto: Stanisláv en su apartamento en 2011- tomada por Xavier Durand).
Y, por supuesto, vivía de una pensión, como le correspondería a cualquier jubilado. Las dos fuentes citadas en la oración arriba la pusieron en el valor de 200 dólares, pero otra en 55 para la época, aunque el cálculo hecho por el Dr. Ensel después de conocerlo fue de 600 euros. Una fuente más le adjudicó un retiro de 5000 rublos mensuales, especificando que hacían menos de 200 dólares para aquel tiempo.
Oficialmente, en el documental de Alexéi se menciona que su pensión era de 1000 rublos.
El colmo de esta pobreza despampanante que le adjudicaban la hallé en este artículo que afirmaba:
| Dependiente casi por completo de una pensión estatal, se vio reducido en un momento dado a cultivar papas fuera de su edificio de apartamentos para alimentar a su familia. Durante un tiempo, hizo sopa hirviendo agua con un cinturón de cuero para darle sabor. |
¡Por favor! ¿No habrán sacado eso de la genialísima película de Charles Chaplin «La quimera del oro»?



De izquierda a derecha: Chaplin; un anuncio publicitario de la película (su nombre en inglés es The Gold Rush, o «la fiebre del oro»); escena de la película en que el protagonista se come su zapato tras hervirlo.
Nada tan espeluznante fue revelado ni en la película de Peter ni en el documental de Alexéi. Sé que la Rusia de Borís Yéltsin (en la foto) fue un desastre para la nación y el pueblo, pero dudo que se haya llegado a un extremo que parece sacado de una novela o guion de futuro apocalíptico.

Pero en fin…
Según contaba Schumacher para Riedáktsia, las llamadas que le hacía a Stanisláv eran a casa de la vecina, pues el exmilitar soviético ni tenía teléfono en casa por no poder pagarlo.
Ninguna de las fuentes menciona si las entrevistas le dieron alguna ganancia monetaria, ya no fama o reconocimiento.
Un artículo de mayo del 2004, contaba:
| Recientemente, Petróv tuvo que pasar varios meses en cama, en casa: sus piernas se hincharon tanto que no podía caminar. El único médico local que hace visitas a domicilio es un médico de cabecera, pero Petróv necesita un especialista cardiovascular que debe pagar, mientras que la pensión de Petróv es su única fuente de ingresos: la suya y la de su hijo. El desempleo es un gran problema en la pequeña ciudad: su hijo, un programador, no puede conseguir un trabajo en la empresa de la industria de defensa de Friázino (prácticamente no hay otra industria allí, y no puede mudarse a otro lugar ya que tiene que cuidar a su padre). Mientras tanto, el coronel no puede conseguir un trabajo barriendo las calles, aunque no le habría importado. Stanisláv Petróv ni siquiera acudió a las urnas debido a sus malas piernas, ni en diciembre de 2003 ni en marzo de 2004, aunque había querido. «¿Por quién ibas a votar?» «Pregunta divertida: Putin, por supuesto. Está trabajando duro para Rusia, y amo a mi país», explica el teniente coronel. En seis meses cumplirá 65 años. |
Esta información no pude corroborarla con otras fuentes, lo cual no significa que no sea creíble. Sin embargo, como ya sabemos, Petróv comenzó en 2004 sus viajes para recibir premios y dinero, conocer personalidades, y actuar en la película de Peter.
En 2016, cuando el Dr. Ensel lo visita en su casa, se lleva esta impresión que plasmó en un escrito que le envió a Schumacher (noten su opinión sobre Peter Anthony y su película):
| Cuando el taxi se detuvo frente a un edificio residencial alto en la calle «60 Años de la URSS», él ya estaba parado frente a la entrada, sosteniendo una bolsa de compras. Regresaba justo del quiosco donde nos compró agua mineral. Vi a un anciano delgado con el rostro pálido, ya un poco inestable sobre sus pies y obviamente con mala vista. Como me dijo más tarde, recientemente se había sometido a una operación infructuosa para extirpar una catarata. Tenía miedo de esta reunión. Sabía que su creciente fama no le hacía ningún bien. De todos sus visitantes, solo unos pocos se mostraron desinteresados. Así, un director danés utilizó cínicamente su historia como una verdadera mina de oro. Petróv se volvió verdaderamente desconfiado. Nos instalamos en la cocina, lo que no me sorprendió demasiado: para muchos rusos, especialmente los ancianos, es difícil llevar un hogar, esto es claramente visible. Traté de concentrarme lo mejor que pude y, haciendo caso omiso del desorden que había en la cocina, me quedé mirando sus hermosos y desvaídos ojos azules. Su relato duró alrededor de una hora, y yo, sentado entre los viejos y desgastados muebles de plástico de la cocina, vi frente a mí a un hombre amable, inteligente, sensual y educado, con una voz poderosa y profunda. La despedida fue amistosa y cálida. |
La gran pérdida:
El motivo del retiro anticipado de Petróv para cuidar a su esposa Raisa, que tenía cáncer —acorde a una fuente: «un tumor cerebral que le había durado por 30 años»—, parece acertado. La situación en el hogar no era muy propicia para continuar el servicio, pues ella estaba postrada en cama.
Y también parece ser la razón por la que se mudaron fuera de Moscú, lo cual reflejó un artículo que puso: «Le dieron un apartamento, pero no un terreno para construir una dacha donde su esposa enferma pudiera tomar un poco de aire fresco».

Raisa murió el 19 de mayo de 1997, dejando a su viudo con sus hijos Dimitri y Yelena.
Muerte:
En mayo de 2015, un artículo informaba:
El coronel Petróv aún no ha visto «El hombre que salvó al mundo», pero sus condiciones de vida han mejorado enormemente gracias a una serie de premios de Alemania (el Premio Alemán de los Medios en 2011, el Premio de la Paz de Dresde en 2013) y ocasionales paquetes de dinero en efectivo que le enviaron, a través de un reparador, los cineastas. «No confía en los bancos», dice Anthony. «Ha tenido una vida difícil. Ahora tiene 75 años. Con altas y bajas. Tiene días buenos y días malos. Pero ahora han comenzado a celebrarlo en Rusia. Antes, la mayoría de los rusos no sabían que existía». The Man Who Saved the World está en lanzamiento en el Reino Unido ahora. |




Petróv con sus premios.
Karl Schumacher intentó ponerse en contacto con él por teléfono a principios de septiembre de 1997 para desearle un feliz cumpleaños. En cambio, le respondió el hijo del militar retirado, Dimitri Petróv, quien dijo que su padre había muerto en mayo. Karl lo puso así en su red social:

En la primera oración de su mensaje,Schumacher anuncia que «Stanisláv Yevgrafóvich Petróv murió». La última oración pertenece al mensaje que el hijo de Stanisláv le escribió a Karl para ponerle al corriente: «Buenas noches, estimado Sr. Schumacher, soy el hijo de Stanisláv Petróv, Dimitri, mi padre murió el 19 de mayo de 2017».
El coronel Petróv murió en su propio apartamento a los 77 años el 19 de mayo de 2017. No pude corroborar si la fecha de deceso de Raisa estaba incorrecta, o esto fue otra de esas coincidencias inexplicables del universo.
Una fuente altisonante lo presentó de esta manera: «Petróv se sometió a una cirugía intestinal de emergencia, pero una anestesia de cuatro horas alteró por completo su sistema nervioso y espiritual. Deliraba, luchaba contra las visiones, caía en trance».
Sin embargo, la razón real parece haber sido neumonía hipostática, pues es la que más se cita. Al parecer, su hijo Dimitri se había tomado unas vacaciones para cuidar a su padre enfermo.


Aunque alguien ha escrito que el periodista Dimitri Albiértovich Lijánov (en la foto) había informado sobre la muerte de Stanisláv en su cuenta de Facebook el 23 de mayo, ninguno de los medios escribió sobre su muerte entonces, sino solo cuatro meses después,
al hacerlo en septiembre, citando que la novedad había visto la luz «cuando viejos camaradas comenzaron a llamarlo para felicitarlo por su cumpleaños y escucharon esta terrible noticia de su hijo», como escribió Rossíiskaya Gaziéta —«La gaceta rusa»— ese mes.
(en la foto: un número del periódico citado)

Jakob Staberg, el productor de The Man Who Saved the World, dijo en una entrevista telefónica ese septiembre que había tratado de contactar a Petróv por teléfono y correo electrónico durante las últimas semanas, con la esperanza de discutir el lanzamiento de la película en Rusia, programado para febrero, y que no había pensado mucho en la demora porque el coronel Petróv viajaba a menudo.
Apenas enterado, Schumacher puso un obituario en el WAZ Rhein-Ruhr.


Izquierda: Schumacher escribió bajo la presentación en negrita de su nota: «Acabo de enterarme que Stanisláv Petróv murió el 19 de mayo de 2017». Derecha: un número del periódico mencionado.
Un nuevo ensayo sobre Petróv fue publicado en la revista Ródina —«Patria»— en agosto, que se afirma fue republicado el 14 de septiembre por el periódico alemán WAZ, el cual informaba que Petróv había muerto en su apartamento en los suburbios de Moscú.
El 16 de septiembre, la publicación en línea letona en ruso Meduza escribió sobre esto, y el 18 de septiembre, salieron publicaciones en The New York Times y la BBC.



De izquierda a derecha: un número de Ródina de 1907; logotipo de Meduza; un número del The New York Times.
Algunas fuentes occidentales cierran este capítulo de Stanisláv diciendo que «el hombre que salvó al mundo murió solo, pues hasta el hijo ese día estaba trabajando (…) fue enterrado en la tumba lejana de un cementerio ordinario de la ciudad, sin un saludo de despedida ni los sonidos de la banda de un batallón militar».
In memoriam:
El Dr. Leo Ensel, quien conoció a Petróv a través de Schumacher, le envió a este último un extenso obituario titulado «La muerte solitaria del hombre que salvó al mundo». En él, el doctor escribió (los enlaces fueron añadidos por mí):
| Había tomado casi diez años para que la noticia de su fracaso que salvó vidas se filtrara gradualmente en el mundo. Y luego pasaron otros años antes de que recibiera lentamente al menos una fracción del reconocimiento que merece: en el otoño de 1983, el exteniente coronel del ejército soviético Stanisláv Petróv muy probablemente había evitado una Tercera Guerra Mundial al tomar una decisión solitaria y valiente, salvando la vida de millones, incluso miles de millones de personas. (…) En 2010, cuando escuché por primera vez sobre Stanisláv Petróv y los eventos del 26 de septiembre de 1983, tuve que sentarme. Después de que finalmente volví a mí mismo, y me di cuenta de lo que realmente había sucedido y de lo que le debía a este hombre junto con todo el mundo, las siguientes preguntas pasaron por mi cabeza: ¿Por qué este hombre no recibe el Premio Nobel de la Paz? ¿Por qué esta historia no está en los libros de lectura de todos los niños del mundo? Como ejemplo de advertencia de lo lejos que la humanidad ya había llegado con su carrera armamentista. Y como un ejemplo alentador de coraje humano y coraje moral. (…) En los últimos diez años de su vida, hubo un cierto reconocimiento tardío. Recibió invitaciones a Nueva York, Europa Occidental y, especialmente a menudo, a Alemania. Y algunos premios no solo estaban asociados con el honor, sino afortunadamente también con el dinero. Y, sin embargo, me parece, permaneció al mismo tiempo como el hombre solitario en la polvorienta cocina sin usar de su apartamento prefabricado, a 50 kilómetros del centro de Moscú, del Kremlin. |

El Dr. Leo Ensel es un investigador de conflictos alemán y formador intercultural con un enfoque en «El espacio postsoviético y Europa Central y Oriental». Autor de una serie de estudios sobre la percepción mutua de rusos y alemanes, sus publicaciones incluyen «Miedo y rearme nuclear» y ha escrito sobre la psicología social de la reunificación, y estudios sobre imágenes de Alemania en el espacio postsoviético. En el Nuevo Conflicto Oeste-Este, su principal preocupación es la superación de las falsas narrativas, la desescalada y la reconstrucción de la confianza.
En mayo de 2013, se puso en contacto con Stanisláv. Le envió una carta de agradecimiento junto con un hermoso reloj de pulsera y dinero. Un poco más tarde, Ensel recibió un correo muy amistoso de parte de Petróv. Finalmente, en el verano de 2016, el doctor visitó a Stanisláv en su apartamento en Friázino.

El compositor y conductor de orquesta de música clásica Pierre-Dominique Ponnelle (en la foto) compuso una oda para órgano que tituló «Oda a Stanisláv Yevgráfovich», sobre la cual dijo —refiriéndose a Petróv—:
| Se necesita mucho coraje, arriesgas tu existencia, a veces tu vida, para desafiar órdenes y regulaciones. ¡Oh, si más personas hubieran tenido este coraje en el curso de la historia! Stanisláv Yevgrafóvich Petróv, el hombre que salvó al mundo, es un verdadero «héroe de nuestro tiempo» para mí. Se merecía el Premio Nobel de la Paz. Todos le debemos una infinita deuda de gratitud. |
En este archivo de audio puedes escuchar la composición, tocada por el intérprete – organista KMD Michael Grill.
(en la foto: Kirchenmusikdirektor —en español: director musical de iglesia—, Michael Grill, en la Iglesia del Redentor, Múnich – foto particular).


Rex Wayne Tillerson (en la foto), siendo secretario de Estado de Estados Unidos, se tomó un momento en el Consejo de Seguridad de la ONU el 22 de septiembre de 2017 durante una reunión del Consejo sobre la no proliferación nuclear, para recordar a Petróv con estas palabras:
| Esta misma semana, el mundo se enteró del fallecimiento de una figura poco conocida, pero importante en la historia de la Guerra Fría. Su nombre era Stanisláv Petróv y a veces se le conoce como el hombre que salvó al mundo. |
El 19 de mayo de 2019, en honor y memoria de Stanisláv, se develaron placas conmemorativas en el pequeño parque en Vestische Straße 137 en 46117 Oberhausen-Osterfeld. Karl y otros oradores dieron discursos tras una introducción musical.
Tiempo después, con motivo del 90 cumpleaños de Mijaíl Gorbachóv, el 2 de marzo de 2021, la WAZ conmemoró una vez más la instalación de las placas en honor de Stanisláv Petróv en Oberhausen. Como lo muestra la foto del periódico, a la ceremonia acudieron los hijos de Stanisláv.


El anuncio en el periódico de las placas conmemorativas a Petróv en un parque de Oberhausen: Karl y los hijos de Stanisláv se ven en la foto. Schumacher junto a las placas, años después (presumiblemente durante la filmación del documental de Riedáktsia).
El 18 de enero de 2021, George Roger Waters, músico de rock británico y uno de los fundadores de Pink Floyd, publicó una nueva versión de la canción The Gunner’s Dream de Pink Floyd de 1983, que dedicó a Stanisláv Petróv. Así lo escribió Roger Waters en su cuenta de Facebook:


Pink Floyd en su gloria, y Roger Waters actual.
| Last night I watched the 2013 Documentary film «The Man Who Saved The World” The man’s name is Stanislav Petrov. The year before Stanislav saved the World In the year 1982 I wrote a song “The Gunner’s Dream” It’s weird to think that had Stanislav not been In the right place at the right time None of us would be alive No one under the age of 37 Would have have been born at all. It is acknowledged by all but the cretins amongst us That nuclear arms have no value It is also acknowledged that They are a ticking bomb And we ignore them at our peril Accidents happen The Stanislavs of this world are a rare breed. We’ve been extraordinarily lucky. If I ruled the world, I would heed the words of the wise I would get rid of nuclear weapons First thing tomorrow morning. On Dr. King’s name day. Of course no-one can rule the world The world cannot be ruled It can only be loved and respected and shared. If we’re still here in the morning So here is a new recording and video of «The Gunner’s Dream» As a gift from me and my lovely band and our friends To you With our love R. | Anoche vi el documental de 2013 «El hombre que salvó al mundo». El hombre se llama Stanisláv Petróv. El año antes de que Stanisláv salvara el mundo En el año 1982 escribí una canción «El sueño del artillero» Es extraño pensar que si Stanisláv no hubiera estado En el lugar adecuado en el momento adecuado Ninguno de nosotros estaría vivo Nadie menor de 37 años Habría nacido. Es reconocido por todos, excepto por los cretinos entre nosotros Que las armas nucleares no tienen ningún valor También se reconoce que Son una bomba de tiempo Y los ignoramos por nuestra cuenta y riesgo Los accidentes ocurren Los Stanisláv de este mundo son una raza rara. Hemos tenido una suerte extraordinaria. Si yo gobernara el mundo, escucharía las palabras de los sabios Me desharía de las armas nucleares Mañana a primera hora de la mañana. En el onomástico del Dr. King. Por supuesto, nadie puede gobernar el mundo El mundo no puede ser gobernado Solo puede ser amado, respetado y compartido. Si todavía estamos aquí por la mañana Así que aquí hay una nueva grabación y video de «El sueño del artillero» Como un regalo mío y de mi encantadora banda y de nuestros amigos A ti Con nuestro amor R. |
A sugerencia de Schumacher, el poeta Eberhard Kirchhoff escribió un poema para Stanisláv Petróv titulado «Ese pequeño momento», el cual se presentaría al público en 3 idiomas —alemán, inglés y ruso— en otra placa en el parque en Vestische Straße en Oberhausen-Osterfeld.



El poema en 3 idiomas: alemán, inglés y ruso.

Una piedra conmemorativa a Stanisláv Petróv en Varsovia, Polonia, en la que se lee: «Para Stanisláv Yevgráfovich Petróv (1939-2017), un oficial soviético cuyo coraje en 1983 salvó al mundo del cataclismo de la guerra nuclear; (él) se arriesgó en nombre de la humanidad».
Al final de este capítulo tendría que convenir con las fuentes occidentales que afirmaron: «Petróv fue más conocido en el extranjero que en su país». Pero, ¿crees que su situación fue tan depauperante como la de Chaplin en la película sobre la fiebre del oro? Déjame tu opinión en los comentarios sobre esto, o cualquier otra cosa, como la coincidencia en las fechas de deceso de Stanisláv y su Raia. Si alguien pudiera aclarar eso, lo agradecería.
Pero no te despegues, porque el cierre viene en la próxima entrega.
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