Probablemente los mortales que nunca estaremos en las élites muramos sin saber, en realidad, cuántas veces hemos estado al borde de una catástrofe planetaria por culpa de alguien que haya podido «apretar ese botón rojo» y nos haya podido sumir en una guerra nuclear. Los mortales prescindibles dependemos de la información en los medios existentes para ello, y estos también están limitados por las verdades «clasificadas» que permanecen ocultas y las «tijeras de la censura» de los dueños mediáticos.

No obstante, Wikipedia, «La enciclopedia libre», lista casi una veintena de casos clasificados como close call, el término que se utiliza para «un incidente que podría haber llevado al menos a una detonación o explosión nuclear involuntaria, pero no lo hizo». No pude encontrar el equivalente oficial en español, pero es lo que para nosotros los hispanoparlantes significa «salvarse por un pelo» o «tomar una decisión difícil».
Ambos significados, por cierto, se cumplen en el caso del incidente que voy a contarles en este trabajo. Es uno de esos casos que, enhorabuena, han salido a la luz para permitirnos agradecer a seres comunes, pero extraordinarios, el que hayan actuado como seres humanos de verdad interesados en que este planeta, el único que nos consta tener vida en el universo, no haya tenido que reiniciar su historia.
Lo que les traigo es sobre uno de esos seres.
(si utilizas el enlace a continuación, podrás conocer sobre otro salvador soviético anterior, quien también evitó se desatara la guerra nuclear:
Vida antes del incidente

En toda la información biográfica sobre este hombre, hay ciertos puntos que son comunes, y también datos citados por una sola fuente, lo que no necesariamente la hace confiable o creíble.
Todas, empero, coinciden en que su nombre completo fue Stanisláv Yevgráfovich Petróv, y que nació el 7 de septiembre de 1939. Hay quien sitúa este evento en la ciudad de Vladivostók, otro par de fuentes lo hace en Chernígovka, Primórski Krai —o también Kamchátskii Krai; Krai de Primorie—, un poblado al norte de esta ciudad, y otras diferentes afirman que sucedió en la base aérea cerca del pueblo.


Izquierda: Centro de Vladivostók y la Bahía del Cuerno de Oro. Derecha: El edificio administrativo del pueblo de Chernígovka.
Haya sido donde fuera en realidad, el lugar estaba localizado en la entonces República Socialista Federativa Soviética de Rusia de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) o, simplemente, Unión Soviética. La Segunda Guerra Mundial tenía apenas una semana de iniciada.

Su madre fue enfermera, y de su padre no se da una versión exacta. Todas las fuentes coinciden en que fue piloto de combate de la citada guerra, pero hay una que lo califica como «un ingeniero de aviación que voló aviones de combate durante la guerra». De esta manera, no me queda claro si su servicio de piloto fue por ser ingeniero piloto —con el estudio necesario en su carrera para volar, que ya no es lo mismo—, o voluntario, como parte de una preparación circunstancial y específica por su participación en el conflicto.

Otra parte contradictoria en la biografía de Petróv —que hasta controversial puede ser— es su próxima etapa en la vida. Hay quien la presenta como que «tres generaciones de hombres en su familia hicieron una carrera militar, y el joven decidió seguir sus pasos». Por lo menos, del padre sí sé que la hizo.
Sin embargo, otras fuentes ponen esto en entredicho al afirmar que «cuando su madre quedó embarazada de un segundo hijo, sus padres decidieron que no podían mantener a una familia de cuatro y lo inscribieron en una academia militar».
Versiones distintas, aún más ácidas, afirman que «el joven Stanisláv creció con la sensibilidad de un artista y reacio a ser soldado», pero que fue «obligado a alistarse cuando era adolescente por padres abusivos, ansiosos por deshacerse de él (…) y (así, este) se inscribió en la escuela técnica de la Fuerza Aérea Soviética».



Una foto de Stanisláv al comenzar sus estudios. Dos fotos del instituto en el que estuvo.
Cualquiera haya sido el motivo, el punto de inflexión común es que el joven Stanisláv ingresó en una academia militar que, indistintamente, han llamado Academia de Ingeniería de Aviación Militar de Kiev, Colegio Radiotécnico Superior de Ingeniería de Kiev, y Escuela Superior de Ingeniería de Radio de Kiev.



Izquierda: Vista del patio de armas de la Unidad Militar 03340, 916ª Unidad de Ingeniería de Radio. Centro: Edificio 5 de la Academia de Ingeniería de Aviación Militar de Kíev. Derecha: Stanisláv fotografiado en el área del colegio.
Al menos, todos concuerdan que fue en esa mencionada ciudad ucraniana, y vinculado a la Fuerza Aérea Soviética.
(Probablemente el nombre de la institución sea el primero en la lista de arriba y, dentro de ella, exista el colegio o escuela de ingenieros de radio).
Se indica que Stanisláv se graduó en sistemas de radar de larga distancia en 1970, y muy poco después se unió a las Tropas de Defensa Aérea soviéticas, que le asignó a la instalación de investigación que supervisaba el desarrollo del nuevo sistema de alerta temprana de misiles antibalísticos satelitales, destinado a detectar ataques con misiles balísticos desde países de la OTAN; las fuentes concuerdan que Stanisláv era un gran ingeniero.



Petróv graduado; la foto del centro pertenece a su álbum de graduación.
Esta primera misión parece haber sucedido en un puesto en el Lejano Oriente, donde también se le atribuye el que haya conocido a su futura esposa Raisa,



quien trabajaba como operadora de cine en una base militar en la Península de Kamchatka.


Izquierda y centro: Ubicación de la península de Kamchatka en un mapamundi; y foto satelital de la península (Foto de Jeff Schmaltz – NASA Earth Observatory – Observatorio de la Tierra de la NASA). Derecha: Petróv en el servicio militar.

Después de esto, se indica que su rápido ascenso a través de las filas lo llevó en 1972 a servir en el puesto de mando Siérpujov-15 (en la foto), a 100 km de Moscú. Sus deberes allí incluían monitorear el buen funcionamiento de los satélites en el sistema de alerta de ataques con misiles.




Petróv en Siérpujov-15, del cual hay una foto desde cierta altura, una aérea, y una satelital.
¿De qué vamos a contar?
Del «Incidente del equinoccio de otoño», la falsa alarma del sistema de alerta de ataque con misiles el 26 de septiembre de 1983, durante la Guerra Fría, en el que un radar nuclear del sistema Oko informó del lanzamiento de un misil balístico intercontinental (ICBM) LGM-30 Minuteman con cuatro misiles más detrás, desde bases en los Estados Unidos.


El sistema de alerta temprana soviético/ruso consiste en:
- el primer escalón (cósmico): un grupo de naves espaciales diseñadas para detectar lanzamientos de alcance medio desde cualquier parte del planeta;
- el segundo escalón: una red de detección de largo alcance de radar terrestre (hasta 6000km), incluido el radar de defensa de misiles de Moscú.
Los satélites del sistema de advertencia que se encuentran en órbita espacial monitorean continuamente la superficie de la Tierra, registran el lanzamiento de cada ICBM, utilizando la antorcha por él emitida, mediante una matriz infrarroja con baja sensibilidad e inmediatamente transmiten información a la estación de comando de Alerta —o Advertencia— de Ataque con Misiles (SPRN).

El escalón satelital del sistema de alerta de ataque con misiles se puso en funcionamiento en 1982. Los satélites, que estaban en una órbita altamente elíptica, observaban las áreas de base de los misiles estadounidenses en un ángulo tal que estaban en el borde del disco visible de la Tierra.
Esto permitía detectar el lanzamiento de cohetes en el contexto del espacio oscuro y así determinar el hecho de lanzar por trabajo de radiación infrarroja. Tal configuración fue elegida para reducir la probabilidad de que los sensores del satélite estuviesen expuestos por la luz solar reflejada por las nubes o la nieve.
Si se recibía notificación por parte de los sistemas de alerta temprana de que se habían detectado misiles entrantes, la estrategia de la Unión Soviética era un contraataque nuclear inmediato contra los Estados Unidos, dentro de la doctrina de la destrucción mutua asegurada.
El sistema calificaba un lanzamiento único, grupal o masivo de misiles como «un lanzamiento». La presencia de un objetivo debía confirmarse por un equipo de detección de radar sobre el horizonte. Después de recibir la confirmación, se encendían marcadores rojos en el «maletín nuclear» o Cheguet del Presidente de Rusia —o, entonces, Secretario General del Comité Central del PCUS—, el Ministro de Defensa y el Jefe del Estado Mayor.

«Maleta nuclear». El maletín diplomático incluye un panel de un sistema de control portátil para el arsenal nuclear de Rusia. Este es del comienzo de la década del ‘90. Esta maleta fue trasladada al museo por la Administración del presidente de la Federación Rusa en 2014. Museo Boris Yeltsin del Centro Presidencial Boris Yeltsin, Ekaterimburgo, Rusia (Stanislav Kozlóvski. Trabajo propio).
En el caso de una decisión de los líderes del país de lanzar un ataque nuclear de represalia, el comandante en jefe de las fuerzas de misiles transmitía una orden a través de un sistema de comunicación automática a un silo de lanzamiento, poseedor de una versión codificada del ataque de represalia y un cifrado para desbloquear los disparadores.
Los comandantes de los complejos de lanzamiento, entonces, abrirían simultáneamente las cajas fuertes con tarjetas perforadas de los programas con dos llaves y las ingresarían en el sistema de navegación del misil balístico. Después de eso, todo lo que quedaba era presionar el botón de inicio.

El presidente Vladímir Vladímirovich Putin recibiendo, el 31 de diciembre de 1999, el «maletín nuclear» con los códigos de control del arsenal atómico ruso (Kremlin.ru).
Aunque he redactado toda esa secuencia en pasado, teniendo en cuenta a la historia que se refiere, es probable que el procedimiento de entonces no difiera mucho o nada del actual.
El incidente se produjo en un momento de graves tensiones en las relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. En diciembre de 1979, la OTAN desplegó 108 misiles atómicos Pershing II en Europa Occidental que podían alcanzar objetivos en Ucrania, Bielorrusia y Lituania en 10 minutos, así como misiles de crucero BGM-109 GLCM con cabezas nucleares capaces de llegar a Moscú.


Ya en 1946, las potencias occidentales intentaron obtener información militar organizando vuelos cerca de territorios soviéticos y de sus aliados del este. Estos vuelos fueron parte del Programa de Reconocimiento Aerotransportado en Tiempos de Paz —PARPRO, por su nombre en inglés Peacetime Airborne Reconnaissance Program—. Tales vuelos en la periferia de la URSS eran perfectamente legales y podían llevarse a cabo bajo la autoridad del comandante del teatro.


PARPRO 1 (izquierda): Vuelos secretos de reconocimiento sobre la Unión Soviética. Estados Unidos realizó vuelos de reconocimiento aéreo sobre Siberia, Stalingrado —ahora Volgogrado—, Múrmansk, Irkúrtsk, Novosibirsk, Vladivostók y Stávropol. Estos sobrevuelos fueron relativamente fáciles ya que las ubicaciones estaban cerca de la frontera. PARPRO 2 (derecha): En la noche del 17 de abril de 1952, en absoluto silencio de radio, tres RB-45C repintados con los colores de la RAF —Royal Air Force— despegaron de Sculthorpe, fueron reabastecidos de combustible y entraron en la Unión Soviética simultáneamente por diferentes lugares.

Sin embargo, una fuente afirma que la Unión Soviética defendió vigorosamente su espacio aéreo y muchos aviones PARPRO fueron derribados. Unos pocos se desviaron sobre territorio soviético, mientras que todos los demás fueron derribados sobre aguas internacionales (este último dato sería discutible).
(en la foto: un North American B-45 Tornado)
A mediados de febrero de 1981, los Estados Unidos lanzaron una campaña de operaciones psicológicas contra la Unión Soviética, incluyendo operaciones navales clandestinas y vuelos de bombarderos atómicos hacia el espacio aéreo soviético que viraban en el último momento, en ocasiones varias veces por semana. También habían iniciado los preparativos para las gigantescas maniobras militares Able Archer 83 —«Arquero Capaz»—, que simulaban un ataque a la nación soviética.
El 8 de marzo de 1983, hablando ante la Asociación Nacional Evangélica estadounidense —NAE, por National Association of Evangelicals— en Orlando, Florida, el entonces presidente estadouniense, Ronald Reagan, en ese tono irrespetuoso y prepotente tan característico de esas administraciones, llamó a la Unión Soviética un «imperio del mal».

Este presidente comenzó una acumulación masiva de todos los sectores del ejército estadounidense, incluidas sus armas nucleares estratégicas, e inició el despliegue de misiles nucleares de corto y mediano alcance en Europa. En marzo de 1983, anunció el programa de «guerra de las galaxias» —le llamó, literalmente, con el título de la película Star Wars—, la Iniciativa de Defensa Estratégica, diseñada para derribar ojivas soviéticas en camino hacia o ya sobre los Estados Unidos.
Una fuente añade que el 4 de abril, en el área de Malak Kuril Ridge, 6 aviones de ataque estadounidenses LTV A-7 Corsair II ingresaron al espacio aéreo de la URSS a una profundidad de 2 a 30 kilómetros y llevaron a cabo bombardeos condicionales en el territorio de la isla de Zilióni —en las islas Kuriles—, también haciendo varias amenazas de ataque a objetivos terrestres.


Izquierda: LTV A-7 Corsair II. Derecha: Mapa político de las Islas Kuriles, un archipiélago volcánico que forma parte del óblast de Sajalín en el Lejano Oriente ruso; se extiende desde Hokkaidō, Japón, hasta la península de Kamchatka en Rusia; bajo administración rusa.
Por respuesta, la URSS puso en marcha la operación RYAN —por Rakiétno-Yádernoe napadiénie—para prepararse contra un ataque atómico por sorpresa.
En este contexto de tensión extrema también se suscitan incidentes dudosos que pondrían a pensar incluso a las mentes menos suspicaces o inteligentes, conozcan o no de geopolítica.
Sólo tres semanas antes los militares soviéticos habían derribado un avión de pasajeros surcoreano, el Boeing 747-200 del Vuelo 007 de Korean Air, que violó dos veces el espacio aéreo soviético, al desviarse 500 kilómetros de su ruta de vuelo normal, y que no respondió a los pases de advertencia de los caza-interceptores soviéticos Su-15, según establecen las regulaciones internacionales para este tipo de incidente.


Izquierda: ruta seguida por el Vuelo 007 de Korean Air, real –actual– y planeado –intended-. Derecha: Sujói Su-15 (código OTAN: Flagon) armado con misiles R-98MR.
En lugar de condenar la violación deliberada e irresponsable de los pilotos que les costó la vida a todos a bordo, al pistolero de la Casa Blanca su cerebro le dio solamente para envenenar más su discurso al tildar la acción de «un crimen contra la humanidad que nunca debe ser olvidado» y «un acto de barbarie». Paja en el ojo ajeno.
Bruce Gentry Blair, experto en estrategias nucleares de la Guerra Fría y expresidente del Instituto de Seguridad Mundial en Washington, D.C., dijo que la relación entre Estados Unidos y la Unión Soviética en ese momento «se había deteriorado hasta el punto de que la Unión Soviética como sistema —no solo el Kremlin, no solo el líder soviético Yuri Andrópov, no solo la KGB— sino como sistema, se orientó a esperar un ataque y tomar represalias muy rápidamente. Era una situación muy tensa y propensa a errores y accidentes. La falsa alarma que ocurrió durante la supervisión de Petróv no pudo haber llegado en una etapa más peligrosa e intensa en las relaciones entre EE. UU. y la Unión Soviética».


En una entrevista transmitida en la televisión estadounidense, Blair dijo que «los rusos (soviéticos) vieron en Estados Unidos a un gobierno preparado para un primer ataque, encabezado por un presidente (Ronald Reagan) capaz de ordenar un primer ataque». En cuanto al incidente con Petróv, dijo: «Creo que esto es lo más cerca que hemos llegado a una guerra nuclear accidental».
La escena protagonista fue Siérpujov-15 —también: asentamiento de tipo urbano o guarnición de Kurilóvo, unidad militar 03340, unidad militar 10205, unidad militar 22251—, una antigua ciudad militar cerrada de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa, cerca de Kurílovo, en el óblast de Kaluga, hasta 2019 asignada al distrito Serpujóvski en el óblast de Moscú. Más tarde pasó a formar parte del distrito Zhukóvski en el óblast de Kaluga como parte del pueblo Márinki.



Izquierda: el nombre de la parada se mantenía hasta 2022 al menos. Centro: detrás de este muro se extendía el área donde estaba la base de observación satelital. Derecha: entrada a la zona restringida; a varios kilómetros se hallaba la base.
Esta es la ubicación del centro de control occidental para los satélites Oko de Rusia, los cuales dan una alerta temprana de lanzamientos de misiles balísticos, principalmente desde la parte continental de los Estados Unidos. El sitio es parte del Centro Principal del SPRN, que se refiere a la defensa estratégica junto con los sistemas de defensa antimisiles, control del espacio exterior y defensa antiespacial.

La información de aquí se procesa en el centro de las Fuerzas de Defensa Aeroespacial de Rusia en Solnechnogórsk, que puede usarse, junto con un radar de alerta temprana como el 77Я6 «Воронеж» —o, simplemente, Varónezh—, para el lanzamiento en advertencia del sistema de misiles antibalísticos A-135. Una instalación similar se encuentra en Pivan-1 en el Lejano Oriente ruso.


Dos instalaciones de radar Varónezh.
Siérpujov-15 es un nombre en clave que sigue la práctica establecida para nombrar ciudades cerradas e instalaciones militares. En este caso, se le puso el nombre de la ciudad más cercana, que está a unos 35 kilómetros —22 millas— de distancia.
No dejes de seguir este trabajo, porque en la parte que viene va a ganar en intensidad. Como dicen en las películas: «Esto no es un ensayo. ES LA REALIDAD».
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