
Otra crítica proviene de premiar a personas «populares» y no reconocer debidamente actuaciones descollantes, o por ignorar trabajos que demostraron con el tiempo ser más populares y renombrados que los premiados en su momento, y hasta por reconocer «la carrera» de un artista en un único premio que representa toda una carrera.
Al respecto recuerdo el indiscutible caso de Henry Fonda con cincuenta años de carrera en Hollywood. Ya como el actor parecía estar cerca del final de su vida, en 1980 le dan el Academy Honorary Award (Premio Honorario de la Academia u Oscar Honorífico) que es, como se menciona en este párrafo, un reconocimiento a la carrera artística. Ese tan merecido Oscar por actuación en una película no se lo otorgaron sino en 1981 por On Golden Pond (en el mundo hispano «En el estanque dorado» o «En la laguna dorada»), cuando ya estaba tan enfermo que ni pudo ir a la ceremonia a recibir el premio; su hija Jane Fonda lo hizo por él.



De izquierda a derecha: Henry, su hija Jane y un anuncio publicitario de la película.

Henry murió en 1982. Me da vergüenza ajena. Un actor que hasta recibió un Premio Grammy en la categoría de Best Spoken Word Album («Mejor álbum narrado») por una colaboración con otros actores en la grabación de Great American Documents («Grandes documentos americanos»; la portada del disco en la foto), que ocupa el #6 en la «Lista de las 25 grandes leyendas masculinas del cine». Supongo que, a alguien, finalmente, se le removió la conciencia y le dio por pensar la metida de pata que habían hecho.
Con el desarrollo tecnológico y las novedades en hacer televisión, los estatutos de la Academia volvieron a ser motivo de protesta por lo que se le ha llamado «el reconocimiento de películas de descarga continua (streaming)». Eso sucedió después que Netflix trasmitiera Roma y esta ganara varios premios en 2019.



De izquierda a derecha: logotipo de Netflix; anuncio publicitario de Roma; Steven Spielberg.
Steven Spielberg fue uno de los que le pidió a la Junta de Gobernadores que excluyeran las películas en competencia de este tipo de servicio, pues esas compañías televisivas podían emplear más recursos y mostrar las películas más temprano que el resto de los productores de las otras propuestas nominadas. ¿Cómo concluyó la historia? Con la intervención del Departamento de Justicia, la Academia decidió dejar las cosas como estaban.
Pero no todo lo relacionado a la Academia y las premiaciones es punitivo. Tampoco yo soy un detractor de las películas hollywoodenses porque mucho que las he disfrutado y disfruto todavía. Como ejemplo a una de esas cosas que pienso han sido acertadas, les muestro esta lista de premiados:
- Que recibieron el Premio Honorario de la Academia:
1927/1928 – Charlie Chaplin: por actuar, escribir, dirigir y producir The Circus («El circo») en 1928.



1934 – Shirley Temple: por su contribución excepcional al cine en 1934.
1938 – Judy Garland: por su excepcional desempeño como joven actriz en 1937.
1940 – Walt Disney, William Garity, John N. A. Hawkins, y RCA Manufacturing Company: por su excepcional contribución al uso avanzado del sonido en el cine con la película Fantasia.




1952 – 20th Century-Fox Film Corporation: en reconocimiento a su imaginación, teatralidad y la visión de futuro al introducir la revolucionaria invención del CinemaScope.
1954 – Greta Garbo por sus inolvidables actuaciones en el cine.
1959 – Buster Keaton: por su talento único que permitió llevar comedias inmortales a la pantalla.
1970 – Orson Welles: por su arte y versatilidad superlativos en la creación de películas.



1971 – Charles Chaplin: por el incalculable efecto que ha logrado al hacer del cine un arte de este siglo.
1972 – Edward G. Robinson: por haber logrado grandeza en sus actuaciones, en el patrocinio del arte y en su dedicación como ciudadano.
1973 – Groucho Marx: en reconocimiento a su brillante creatividad y los incomparables logros de los hermanos Marx en la comedia cinematográfica.
1978 – Lord Laurence Olivier: por todo su trabajo, por los logros únicos obtenidos en toda su carrera, y la contribución al séptimo arte.



1980 – Henry Fonda: al actor consumado, en reconocimiento a sus brillantes logros y duradera contribución al cine.
1985 – Paul Newman: en reconocimiento a sus memorables actuaciones, y por su integridad personal y dedicación a su trabajo.
1989 – Akira Kurosawa: por sus logros cinematográficos, que han inspirado, deleitado, enriquecido y entretenido a la audiencia mundial, y ha influenciado a realizadores de todo el mundo.
1990 – Sophia Loren: uno de esos tesoros genuinos del cine, quien, en una carrera rica de actuaciones memorables, ha añadido un lustre permanente a nuestra forma de arte.



1992 – Federico Fellini: en reconocimiento a sus logros cinematográficos, los cuales han emocionado y entretenido a la audiencia mundial.
1995 – Kirk Douglas: por 50 años de fuerza creativa y moral en la comunidad del cine.
(si sigues el enlace a continuación podrás leer el artículo que escribí sobre este actor por su fallecimiento: https://elabrevaderojm.com/2020/02/07/tu-eres-espartaco/)



1998 – Elia Kazan: en apreciación a una larga, distinguida e incomparable carrera que ha influenciado la esencia de la realización cinematográfica a través de la creación de obras maestras.
Les recuerdo que Elia Kazan fue cofundador del Actors Studio en 1947 e introdujo el Method Acting («El método»), que les permitió a 21 actores ser nominados para el premio y a nueve de ellos llevárselo a casa. Él mismo dirigió películas exitosas y aclamadas: A Streetcar Named Desire («Un tranvía llamado deseo»,1951), On the Waterfront (en el mundo hispano «Nido de ratas» o «La ley del silencio», 1954), y East of Eden («Al este del paraíso»,1955).



2001 – Sir Sidney Poitier: en reconocimiento a sus sobresalientes logros como artista y ser humano.
2001 – Robert Redford: al actor, director, productor y creador de Sundance Institute, una inspiración a los realizadores independientes e innovadores de todo el mundo.
2006 – Ennio Morricone: en reconocimiento a sus magníficas y multifacéticas contribuciones al arte de la música en el cine.



2. Que recibieron el Premio de Logros Especiales:
1988 – Richard Williams: dirección del animado Who Framed Roger Rabbit («¿Quién engañó a Roger Rabbit?»).
3. Jóvenes talentos premiados:




1999 – Haley Joel Osment (11 años): The Sixth Sense («El sexto sentido»). Fue nominado como mejor actor secundario. Aunque no ganó el premio, es famoso por decir uno de esos bocadillos icónicos en el cine norteamericano: »I see dead people.»
1979 – Justin Henry (8 años): Kramer vs Kramer (1979). Fue nominado como mejor actor secundario. Aunque no ganó el premio, impuso la marca de ser el nominado más joven en cualquier categoría, la cual no ha sido superada.





1955 – Sal Mineo (17 años): Rebel Without a Cause («Rebelde sin causa»). Fue nominado como mejor actor secundario. La escena de su personaje en manos del de James Dean fue muy aclamada.
En esta lista está, asimismo, Anna Paquin, quien con 11 años recibió el premio a la mejor actuación secundaria por The Piano (1993), escogida entre una muy buena lista de nominadas, como lo fue Holly Hunter. Eso, antes que se convirtiera en la Rogue de X-Man.
Y también está Brandon De Wilde, quien con 11 años fue nominado como mejor actor secundario por su papel en Shane («Shane, el desconocido», 1953). Una carita inocente y refrescante en el viejo Oeste.





Las películas hollywoodenses nos transmiten todo tipo de sensaciones mientras las vemos. Algunas son joyas de arte y otras no sirven ni para los perros. Han actuado en ellas actores y actrices de altos quilates y otros merecedores de la «Frambuesa de oro». Pero la nominación y otorgamiento de premios deja que desear en muchas ocasiones.
Como la que mencioné al principio, cuando favorecieron al «actor del momento», Russell Crowe, en detrimento de Geoffrey Rush. ¿En serio? Siempre he considerado —y no he sido yo el único— que se premia una actuación memorable, de esas como las de F. Murray Abraham y Tom Hulce en la Amadeus de Miloš Forman.




O la de Sally Field en Steel Magnolias («Magnolias de acero»), la de Meryl Streep en Sophie’s Choice («La decisión de Sofía»), o la de Glenn Close en Dangerous Liaisons («Amistades peligrosas»).






Russell Crowe, no obstante, sí lo mereció por su papel en A Beautiful Mind («Una mente maravillosa»), pero no había comparación entre su general romano y el conde de Sade que interpretó Rush. Y ya a Tom Hanks no le iban a dar otro (pero estuvo nominado ese año).
Eso me recuerda, a propósito de actrices, cuando a Cher le regalaron el Oscar por su actuación en Moonstruck («Hechizo de luna») y las críticas llovieron. Ella se defendió diciendo que «también se podía premiar una “buena” actuación natural». ¡Qué caradura eres Cher! En una temporada en que competía contra Meryl Streep, Glenn Close y Holly Hunter.




No tengo nada en su contra tampoco, pero bueno es lo bueno… Sí le aplaudo esa gira de conciertos en los que está promoviendo su último disco con la música de ABBA —a propósito de su participación en una película que lleva por nombre el de una canción de ellos—, unos monstruos musicales del mundo de quienes en Estados Unidos solamente se conocía Dancing Queen antes que proyectaran Mamma Mia! ¡Madre mía!






Y de la misma manera me siento con los movimientos que la Academia hace en su lista de las 100 mejores películas, por primera vez creada en 1998. ¿Mis dudas? Que ciertas películas —como: The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring o The Sixth Sense— hayan sido añadidas en la renovación de la lista en 2007 mientras otras —como: The Birth of a Nation, Amadeus, Rebel Without a Cause, Close Encounters of the Third Kind, Wuthering Heights, y Guess Who’s Coming to Dinner— fueron borradas.
Considero que la trilogía de «El señor de los anillos» es una joya desde el punto de vista de la realización cinematográfica y la disfruté mucho, pero también creo que para hacer el corte de las 100 mejores hay que gozar de muchas otras cualidades. Lo mismo pienso de la película de Bruce Willis y Haley Joel Osment, con perdón de M. Night Shyamalan, a quien considero un director y guionista excepcional (creo que he visto todas sus películas). A propósito del director mencionado: hubiese estado más de acuerdo con The Village o The Happening, incluso con Signs.




Y ni hablar de la inclusión de Toy Story para desplazar a Fantasia. Sin comentarios, la verdad. Tampoco entiendo la supremacía que pueda tener Snow White and the Seven Dwarfs («Blancanieves y los siete enanitos») sobre Fantasía para que la primera se quede y la segunda se vaya.


En fin…, el mar. Como escribiera el poeta.
Sobre las decisiones en las premiaciones y las listas no nos toca de otra sino «hacer de tripas, corazón» si creemos que ha habido una injusticia o una pifia. Nos molestamos como espectadores y amantes del séptimo arte, del bueno, no del montón. No obstante, al fin y al cabo, las cosas seguirán su curso, aunque cierta cantidad de personas mostremos inconformidad. Y, para ser sinceros, como decíamos en Cuba: «ellos son blancos, y se entienden».
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