19 años de la muerte de George Harrison: «el callado». Un diamante que brilló dentro y fuera de la mejor banda de rock de la Historia. (II).

Aunque la primera parte de este homenaje a George Harrison se refirió a su deceso, quería compartir con ustedes detalles que expresan cómo esos amargos momentos estuvieron salpicados de alegría. La primera parte la puedes ver con este enlace:

https://wordpress.com/post/elabrevaderojm.com/2395

Sin embargo, mi verdadero objetivo está en compartir otros sucesos sobre la vida de George Harrison que pudieran ser o no conocidas para quien lea esto. Parafraseando al capitán Nathan Algreen en su escena final con el emperador japonés Meiji sobre su amigo el samurai Lord Katsumoto Moritsugu en la película The Last Samurai: «Mejor hablar de cómo vivió su vida».

Así que lo haremos con pequeños e interesantes sucesos de ella.

Infancia pobre

Puede sonar trillado, pero no se miente al decir que muchas personalidades que marcaron el siglo XX con su quehacer, no nacieron en cuna de oro. George Harrison fue uno de ellos.

Los Harrison eran de clase trabajadora: el padre, Harold Hargreaves Harrison, era un conductor de autobús que había trabajado como mayordomo de un barco en la White Star Line; la madre, Louise Harrison, era una asistente de tienda de una familia católica con raíces irlandesas.

George dejó la escuela a los 16 años y trabajó durante varios meses como aprendiz de electricista en Blacklers, una tienda departamental local, como parte del plan que tenía el padre de empujar a sus hijos hacia una futura empresa, como una unidad familiar, ya que uno de los hermanos de Harrison era jardinero y el otro mecánico.

Harrison, sin embargo, nunca tuvo ningún interés en ser electricista, y estaba decidido a ser un músico sin importar lo que pasara.

Aunque los proletarios no tenían mucho lujo en sus vidas, siempre encontraron tiempo para la música. En la radio de casa se escuchaba pop, jazz y melodías indias. Una persona que nunca desaprobó la verdadera pasión de Harrison fue su madre. Ella misma era una amante fanática de la música y era conocida por cantar en voz alta mientras estaba en la casa.

Curiosamente, tenemos que agradecerle a Louise el interés de Harrison en la escena musical de la India. Durante el tiempo que estuvo embarazada de Harrison, Louise escuchaba con frecuencia música de sitar que se podía escuchar en Radio India.

Con todo, los padres de George lograron ahorrar para comprarle una guitarra, lo cual ayudó al chico tímido y más pequeño a sobresalir entre otros tres hermanos: en 1956, le compraron a George una guitarra acústica plana holandesa de Egmond que, según Harold, costaba 3,10 libras esterlinas.

Durante los años escolares de Harrison en el Instituto de Liverpool, se consternó al descubrir que las guitarras no eran una opción para él tocar en su clase de música. Además, Harrison más tarde reflejó que la escuela era menos acerca de enseñar música y más sobre asustar a los estudiantes con su disciplina rígida.

(Eso me hace pensar la verdad que llevaba Roger Waters al escribir Another Brick in the Wall para el álbum The Wall de Pink Floyd).

De niño, George era considerado un maestro en el juego de Monopolio y coleccionaba fotos de pilotos de carreras y sus coches; a los 12 años había asistido a su primera carrera, el Gran Premio de Gran Bretaña de 1955 en Aintree. De adulto, Harrison continuó siendo un entusiasta de los coches.

Al parecer, el cáncer fue una indeseada constante en la familia Harrison. Louise murió por esa enfermedad en 1970. George escribió la canción Deep Blue en su honor.

Su padre, Harry Harrison, también murió de cáncer en 1978. La noche del fallecimiento de su padre, Harrison creyó haber visto su espíritu en la casa.

Por cierto, durante mucho tiempo, George Harrison y su familia celebraron su cumpleaños el 25 de febrero de 1943. Sin embargo, para sorpresa de Harrison, más tarde se enteró a través de su registro de nacimiento que en realidad había nacido antes de la medianoche del 24.

Eran tan jóvenes

La tenacidad de George en la guitarra propició comenzar una amistad con otro chico que montaba el mismo autobús hacia el Instituto de Liverpool: Paul McCartney. El amor por la música les unió tanto, que Paul le sugirió a George unirse a su banda, aunque esa no era decisión de él.

En 1958, John Lennon dirigía uno de los grupos de skiffle —un género popular en Gran Bretaña en los años 60—, más calientes de Liverpool, conocido como los Quarrymen, y no estaba movido a admitir a un mozalbete de quince años en la alineación. ¡Era dos años más joven que el resto!

En la primera audición para el grupo, Harrison fue despedido inicialmente por Lennon, pero Paul McCartney insistió en que este le diera otra oportunidad a su amigo.

John accedió a darle otra audición a George. Al final, ni siquiera el cínico Lennon podía negar el talento del jovencito, quien convenció al jefe de la banda con la destreza con que tocaba los acordes de canciones de moda.

Así que George pasó a ser el miembro más joven del grupo.  

No obstante, la edad sí le jugó una mala pasada a Harrison: las autoridades alemanas lo deportaron porque era demasiado joven para entrar en la mayoría de los clubes alemanes.

Derrotero musical

Las primeras influencias musicales de Harrison incluyeron a Cab Calloway, George Formby, Django Reinhardt, «Hoagy» Carmichael, Chet Atkins, Chuck Berry, Carl Perkins y Lonnie Donegan.

Mas, a principios de 1956, tuvo una epifanía: mientras montaba en bicicleta, escuchó el Heartbreak Hotel de Elvis Presley que provenía desde una casa cercana, y la canción despertó su interés en el rock and roll.  

A menudo se sentaba en la parte posterior de la clase dibujando guitarras en sus libros escolares, y más tarde comentó: «Estaba metido de lleno en las guitarras».

Harrison citó a Slim Whitman como otra influencia temprana: «La primera persona que vi tocando una guitarra fue a Slim Whitman, ya sea una foto de él en una revista o en vivo en la televisión. Las guitarras, definitivamente, me cautivaban».

Pisando el largo y tortuoso camino

En los primeros días de la carrera de los Beatles, Harrison acompañó al resto de la banda a Hamburgo, Alemania septentrional. A pesar del hecho de que Harrison era menor de edad en ese momento, actuaron en bares sórdidos como una banda de la casa.

Durante el apogeo de la Beatlemanía, Harrison introdujo una nueva palabra de argot en el idioma inglés. En la película de 1964 A Hard Day’s Night, Harrison dice la palabra grotty. Este argot es una forma abreviada de la palabra «grotesco», utilizada por Harrison para criticar artículos de ropa.

GROTTY DEAD!

Para gran consternación de Harrison —John Lennon afirmó que Harrison se encogía cada vez que tenía que decirlo en la película—, su palabra prendió y todavía se utiliza ocasionalmente hasta el día de hoy.

Hablando de esos primeros días actuando en Hamburgo, vale la pena señalar que Harrison y el resto de los Beatles no ganaban mucho dinero con esta empresa, hasta el punto de que todos compartían la misma habitación pequeña, durmiendo en literas.

Esto se hizo especialmente incómodo cuando Harrison, entonces de 17 años, perdió su virginidad con una prostituta alemanaque terminó de hacer el amoritación…, mientras los otros Beatles dormían en literas junto a él. Harrison dijo una vez que desconocía sobre la presencia de los demás quienes, al parecer, guardaron silencio y miraron hacia otro lado durante el acto, pero después que Harrison concluyó aplaudieron y aplaudieron.

Mucho se ha hablado del aporte musical de Harrison a los Beatles y, no obstante, lo eclipsado que el dúo Lennon-McCartney lo tuvo durante aquellos años en lo que a canciones incluidas en álbumes se refirió. No obstante, George fue coautor de las dos primeras canciones grabadas de los Beatles.

En 1958, en su primera sesión de grabación, The Quarrymen tocaron la canción de Paul McCartney-George Harrison In Spite of All the Danger.

En su siguiente sesión de grabación temprana en 1960, la banda tocó un instrumental de John Lennon-George Harrison llamado Cry for a Shadow.

La primera canción que George Harrison escribió por su cuenta fue mientras se alojaba en el Palace Court Hotel en Bournemouth, Inglaterra en 1963. Estaba enfermo en ese momento, y se sentía particularmente gruñón como resultado. En consecuencia, la canción que escribió se tituló Don’t Bother Me. Pero Harrison tuvo que esperar hasta el segundo álbum, With the Beatles, para que su número fuese incluido.

Aun así, su impacto fue imposible de dudar; casi todos los álbumes de los Beatles lanzados después de 1965 contenían al menos dos canciones escritas por Harrison.

Para añadir algo más a esto, se dice que, en la última reunión de la banda, Lennon propuso incluir en cada disco la misma cantidad de canciones escritas por él mismo, Harrison y McCartney, con dos canciones asignadas a Ringo. Pero a eso no llegaron.

Llegó un momento en la vida de Harrison en la que se fascinó con la música y la cultura indias, lo cual empujó el sonido de los Beatles en otra dirección. Y como con todo lo que hicieron ellos, los imitadores aparecieron en abundancia: después de que Harrison tocara un solo de sitar en la Norwegian Wood de Lennon, y comenzara a escribir sus propias canciones basadas en motivos indios, docenas de bandas de rock, desde los Rolling Stones hasta Jefferson Airplane, adoptaron el sitar, y el raga rock floreció brevemente.

George también llevó una variedad de aparatos electrónicos a las sesiones de grabación del grupo, que iban desde un simple pedal de volumen —utilizado en Yes It Is y I Need You—, al sintetizador Moog, que tocó en Abbey Road.

Él desdibujó la línea en dispositivos que, en su opinión, condujeron a la mecanización de la música rock, y más tarde habló con desdén sobre las máquinas de batería, los muestreadores y los instrumentos impulsados por computadora. Cuando lanzó su álbum Cloud Nine en 1987, hizo énfasis en describirlo como «música real, hecha por músicos reales que tocan instrumentos reales».

Esta interesante información sobre la vida de este excelso músico continúa en la parte tres. ¡No te la pierdas!

Publicado por jmhernandezgonzalez

Cubano por nacimiento y corazón. Amigo de quien se lo merece, porque nada comparable con el amor a la familia como la lealtad a un buen amigo. ¿Escritor? Solamente sé que escribir para mí es más que multiplicarme en la inmensidad del tiempo y el espacio dando campanazos de imaginación.

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