11 de septiembre de 1973, un día infame en la Historia: golpe de estado contra Salvador Allende (I).

Por esa fecha yo estaba esperando la celebración de mi décimo cumpleaños. Entonces, aparece esta nefasta noticia: Allende muere en La Moneda. Por supuesto que no recuerdo si fue la televisión y la radio las que primero lo hicieron saber —lo más probable—, porque en mi memoria lo que más fuertemente se arraigaron fueron las imágenes del periódico Granma y la revista Bohemia:

el odio, el humo, la destrucción, los asesinos, el monstruo, y Salvador Guillermo Allende Gossens, el presidente elegido constitucionalmente, con su AK-47, defendiendo su presidencia legítima, la Constitución y la libertad de los chilenos.

Les parezca ridículo o no, hubo hasta dudas de cómo calificar el golpe, pues partidarios y detractores discrepaban en cuanto a su clasificación: los primeros lo han calificado de «pronunciamiento militar», mientras los últimos rechazan esta clasificación. La explicación que, en mi opinión, lo clarifica, aparece en el artículo de Alicel Belmar Rojas, «Estado de Derecho: ¿Cuándo se vulneró?», que fue mostrada en la guía titulada «¿Golpe militar o pronunciamiento?» (Proyecto Enlaces MINEDUC en conjunto con la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso):

Visión Nº 2: Golpe militar

(…) de ninguna forma, conforme a la doctrina del derecho más puro, corresponde a las Fuerzas Armadas y de Orden la restauración de las instituciones que aseguran un Estado con los requisitos y condiciones que conforme a las instituciones políticas son inherentes a la democracia. Uno de ellos es el plebiscito que se ha asegurado, con documentación y testimonios fidedignos (…) al «pronunciamiento militar» se le llama, no por ser más peyorativo sino más preciso: «Golpe de Estado». Precisamente es en este, donde se impone un «Gobierno de Facto» que se aleja, por doctrina y praxis, de un verdadero Estado de Derecho. Si en el gobierno de Salvador Allende existía un claro debilitamiento y deterioro grave de las instituciones, fue en el gobierno de la Junta Militar y luego en el de Augusto Pinochet en donde efectivamente, se pone término a un Estado de Derecho. Los fundamentos están en el Derecho Constitucional, en el Positivo y, especialmente, en el Derecho Comparado.

El presidente constitucional de Chile.

Salvador Allende estaba fuertemente comprometido con el proyecto del Frente Popular —al que los socialistas se integraron tras un Congreso general realizado en 1936—, y pronto se convirtió en presidente de esta organización en Valparaíso.

(Foto: Allende en su uniforme de militante socialista)

Sus enemigos dentro del Partido Socialista —al que pertenecía desde que fuera cofundador en 1933— intentaron alejarlo de la vida política, para lo cual, en las elecciones de 1961 lo enviaron a la circunscripción de Aconcagua y Valparaíso, donde era difícil que ganara ya que los votos de la izquierda los controlaba Jaime Barros, comunista y médico de los pobres, que ocupaba el escaño. Allende triunfó al sobrepasar a su compañero y le dio suficientes votos para que ambos salieran electos.

Lo mandaron después, en los comicios de 1969, a otro «matadero electoral»: Chiloé, Aysén y Magallanes, donde nadie le atribuyó ninguna oportunidad, pero resultó fácilmente elegido. ​

Así, se convirtió en el símbolo nacional del socialismo moderado, llegando a ejercer desde 1966 como presidente del Senado, de una forma tan ecuánime que, cuando lo abandonó, le rindió un homenaje el diario El Mercurio, de tendencia conservadora (que luego conspiró para su muerte).

Allende se postuló por primera vez a la Presidencia de Chile en 1952, pero con la escisión de un sector del socialismo que apoyó a Carlos Ibáñez del Campo y la proscripción del comunismo obtuvo muy pocos votos.

En la elección presidencial de septiembre de 1958, se presentó nuevamente como candidato de la alianza socialista-comunista FRAP (Frente de Acción Popular), y lo derrota la participación de un candidato populista, Antonio Zamorano, que le habría quitado votos de sectores populares.

(Foto: «Tren de la victoria» de la campaña de 1958)

Tuvo una tercera vez en la elección de septiembre de 1964, nuevamente representando al FRAP, que devino en una competencia entre Allende y Eduardo Frei Montalva. Por temor a que triunfara Allende, el electorado de derecha se volcó hacia Frei en lugar de al radical Julio Durán, que era su candidato inicial, por lo cual volvió a perder.

Tras quedar en primer lugar en la elección del 4 de septiembre de 1970 —con lo que se llamó «primera mayoría relativa»—, Allende fue elegido, en definitiva, presidente por el Congreso el 24 de octubre.

Premisas del golpe militar:

La propuesta de Allende y la Unidad Popular era transformar a Chile en un régimen socialista, siguiendo un curso distinto al de otros países, a lo que se le ha llamado «vía chilena al socialismo, con sabor a empanadas y vino tinto».

Esta «nueva vía al socialismo», por medios pacíficos y democráticos, tuvo inicialmente el visto bueno de gran parte de la Democracia Cristiana (DC), que no solo apoyó la elección de Allende en el Congreso en 1970, sino que también, en su anterior gobierno, ya había sentado las bases para procesos de cambios históricos como la reforma agraria o la nacionalización del cobre.

(La foto, precisamente, muestra a Allende en Rancagua en un acto por la nacionalización del cobre)

El apoyo inicial a este modelo —que se reflejó en el 49% de los votos en las elecciones municipales de 1971— se fue perdiendo por el deterioro de la situación económica, debido a la poca feliz medida de imprimir más dinero sin respaldo, lo que produjo un exceso del circulante y, como consecuencia, un incremento en la inflación.

No hay sobreviviente de aquellos días que no identifique las últimas semanas antes del golpe de Pinochet como una progresión hacia la tragedia.

El propio resultado de las elecciones.

La guerra para derrocar al legítimamente elegido y constitucional presidente de Chile comenzó desde la declaración del ganador en las elecciones de 1970. Debido a que ningún candidato alcanzó la mayoría absoluta en la votación popular, le correspondió al Congreso Pleno determinar quién sería el presidente, entre las dos primeras mayorías relativas, el 24 de octubre de 1970.

El triunfo de Allende les planteó a las fuerzas opositoras dos alternativas: se respaldaba a la primera mayoría relativa en el Congreso —como tradicionalmente se había hecho en Chile—, o se trataba de impedir que «el candidato marxista» asumiera el gobierno.

Para la derecha, la opción consistía en que no se respetara la tradición en el Congreso Pleno, de modo tal que, con sus votos más los de la DC, éste eligiese a Jorge Alessandri Rodríguez (en la foto), candidato del Partido Nacional, quien había alcanzado la segunda mayoría.

Su teoría era que Alessandri renunciaría sin asumir y se convocaría a una nueva elección presidencial, en que se presentaría Frei, y vencería con los votos de ambos sectores. La DC no aceptó la fórmula, y en este partido se impuso la tesis de Tomic: reconocer el triunfo de Allende a cambio de un Estatuto de Garantías, el cual posteriormente resultó aprobado como reforma a la Constitución en 1971.

El «tanquetazo».

Este fue un intento de golpe de Estado ocurrido el 29 de junio de 1973. La sublevación fue liderada por el teniente coronel Roberto Souper, del Regimiento Blindado N.º 2, y se le denominó «Tanquetazo» porque en la intentona se usaron primordialmente tanques y carros de combate pesados.

A principios de junio de ese año, se decía que el alto mando de las Fuerzas Armadas de Chile había perdido toda confianza en el gobierno de Allende. Para el resto del mundo, la victoria de Allende supuso un alejamiento de Chile de los postulados de Estados Unidos, en plena Guerra Fría, que lideraba el bloque capitalista. Desde entonces, este país intentó por diversos medios la caída del gobierno de la Unidad Popular, apoyando a la oposición.

Durante la mañana, Allende se dirigió al país desde su residencia presidencial en la avenida Tomás Moro de Las Condes. A las 9:30, el presidente anunció por cadena radial su decisión de defender el gobierno constitucional contra un golpe de estado con estas palabras:

Un sector sedicioso se ha levantado. Es un pequeño grupo de militares facciosos que rompen con la tradición de lealtad. El Blindado Nº 2 dispara contra La Moneda. La guardia de palacio hace frente. Prats tomó las disposiciones necesarias. Llamo al pueblo para que tome las industrias, pero no para ser victimados. Que el pueblo salga a la calle, pero no para ser ametrallado. Que lo hagan con prudencia con cuanto elemento tengan en sus manos. Si llega la hora, armas tendrá el pueblo. Pero yo confío en las Fuerzas Armadas leales al gobierno.

Allende posteriormente se instalaría en la Dirección General de Carabineros, desde donde impartiría órdenes.

El levantamiento militar fue sofocado con éxito por los soldados leales al comandante en jefe del EjércitoCarlos Prats, aunque dejó como saldo 22 muertos —entre civiles y militares— y contribuiría a profundizar la crisis al interior del gobierno de Allende. De hecho, algunos han llamado a esta insurrección como «la antesala del golpe de estado del 11 de septiembre».

Asesinato del general Schneider.

Para evitar la llegada de Allende a la presidencia, el General de Brigada Roberto Viaux —líder del «tacnazo»—, junto a miembros de Patria y Libertad planearon el secuestro del Comandante en Jefe del Ejército, René Schneider (en la foto), con el fin de provocar la intervención de las fuerzas armadas y evitar la sesión del Congreso Pleno.

La Doctrina Schneider, encarnada por el general chileno, permitió la elección de Salvador Allende como presidente de Chile, y era el principal obstáculo ideológico para un golpe de Estado militar contra él. Esta era un principio de apego al orden constitucional, respeto de la voluntad ciudadana y no intervención en política por parte del Ejército de Chile.

El 19 de octubre de 1970, un grupo de hombres equipados con granadas de gas lacrimógeno intentó secuestrar a Schneider a la salida de una cena oficial. La tentativa falló porque el General abandonó el recinto en su automóvil privado y no en el vehículo oficial previsto por los hombres de Viaux.

El segundo intento de secuestro se realizó a las 8 de la mañana del 22 de octubre de 1970, cuando el automóvil oficial de Schneider fue bloqueado por cuatro vehículos en la esquina de Avenida Américo Vespucio con Martín de Zamora, y un grupo de jóvenes rodeó el del General, destrozando con martillos los cristales traseros y la puerta lateral trasera.

Al percatarse de que Schneider tomaba su arma para defenderse, los secuestradores le dispararon, impactándolo con tres balas, y luego huyeron. El cabo-chófer, Leopoldo Mauna Morales, al ver desangrándose a su superior, lo llevó al Hospital Militar, pero debido a su gravísimo estado, el general sufrió un paro cardíaco y falleció el 25 de octubre.

Fragmento del documental «Salvador Allende».

El periodista John Dinges (en la foto) escribió en el 2002: «(…) el ex Secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger ha sido requerido por tribunales en Francia, Argentina y Chile para declarar como testigo en casos de violaciones a los derechos humanos en el Cono Sur, además de una querella criminal en Chile por la “Operación Cóndor”».

«En Estados Unidos, se le cuestiona o acusa de complicidad por su rol en matanzas, crímenes y golpes de Estado desde Asia a Suramérica. Sin embargo, hay un solo crimen en que las huellas de Kissinger (en la foto) han quedado estampadas sin lugar a dudas: el asesinato del Comandante en Jefe del Ejército chileno, general René Schneider».

Violencia en las calles

La violencia, desatada por grupos radicales de seguidores y detractores del gobierno, como el Movimiento de Izquieda Revolucionaria en la extrema izquierda o Patria y Libertad en la extrema derecha, provocó un clima de confrontación, que se fue expandiendo a todos los ámbitos de la sociedad, llegando incluso a los sectores de élite de esta, que siempre se habían encontrado al margen de las convulsiones sociales, económicas y políticas del país.

Los enfrentamientos callejeros entre estos grupos daban como resultado heridos de diversa consideración y hasta la muerte de algunas personas.

Además, se desataron enfrentamientos de grupos políticos y sindicatos contra efectivos de Carabineros, entre los que destacan los enfrentamientos de los mineros de El Teniente (en la foto, parte de esa área minera) en Santiago, el 15 de junio de 1973, que terminó con la muerte del obrero Milton Da Silva, además de 64 heridos y más de 100 detenidos.

Grupos de ultraderecha surgidos al alero del Partido Nacional, junto al movimiento Patria y Libertad, intentaron por diferentes medios violentos terminar con el gobierno, siendo apoyados y financiados por la CIA, que también conspiraba para terminar con el gobierno de la Unidad Popular.

En 1973, una vez que los métodos democráticos para deponer a Allende fracasaron, intensificaron su campaña de atentados terroristas con bombas y ataques para desestabilizar al gobierno.

Entre las acciones de estos grupos figura el asesinato del comandante de la Armada Arturo Araya Peeters, edecán naval del Presidente Allende; diversos ataques a torres de alta tensión y oleoductos; el asesinato de militantes de izquierda; y varios atentados a embajadas —como las de Cuba y la Unión Soviética—, sedes de partidos políticos de izquierda y radioemisoras.

El 14 de mayo de 1973 fueron allanados varios locales de Patria y Libertad, encontrándose numeroso armamento y explosivos, luego del llamado de su líder Roberto Thieme, desde Argentina, a desencadenar una guerra civil.

Renuncia del general Prats.

Allende llamó nuevamente a los uniformados a integrar el llamado Gabinete de Seguridad Nacional y Prats asumió el Ministerio de Defensa el 9 de agosto de 1973. Los militares golpistas se enfurecieron por la vuelta de Prats al Gobierno.

El 21 de agosto, una manifestación de esposas de generales se produjo frente a su casa para protestar por la actuación de Prats en el Gobierno, a la cual se suman oficiales de civil y uno uniformado. Al ser deshecha la manifestación por Carabineros, ésta se vuelve a organizar con más fuerza.

Tanto los ministros de Allende como Augusto Pinochet, considerado el «segundo» de Prats, llegan al lugar, pero todos son abucheados. A raíz de este hecho, Prats solicita a sus generales que confirmen públicamente su lealtad hacia él, a lo que la mayoría se niega.

Ante estos hechos, el 23 de agosto de 1973, Prats renuncia a la comandancia en jefe y a su cargo de ministro de Defensa, y le recomienda al presidente que el cargo sea ocupado por Augusto Pinochet Ugarte, quien tenía una hoja de vida estimada como limpia, siendo caracterizado como un soldado profesional y apolítico.

Después del golpe de Estado, advertido de que grupos descontrolados le buscaban para asesinarlo, Prats huyó a Argentina la madrugada del 15 de septiembre. El viernes 28 de septiembre de 1974, el estadounidense Michael Townley, agente de la CIA al servicio de la DINA, prepara un coche bomba que mataría, el 30 de ese mes, al general y a su esposa Sofía Cuthbert.

El Congreso declara el grave quebrantamiento del orden constitucional y legal de la República.

El 22 de agosto la Cámara de Diputados en la cual la oposición tenía mayoría, aprueba un texto en el que señala la existencia de un grave quebrantamiento del Orden Constitucional y legal de la República, causada por la negativa del ejecutivo a promulgar la reforma constitucional de las tres áreas de la economía, a pesar de haber sido aprobadas por el Congreso, y actuando en contra de la constitución. ​

Existía un solo camino: la acusación constitucional, según el procedimiento expresamente contemplado por la Constitución Política del Estado, mas este procedimiento nunca se llevó a cabo.

Marinos antigolpistas.

Un grupo de cabos, sargentos, suboficiales, marineros y personal civil —sin participación de oficiales— intentaron parar el golpe de Estado en marcha al interior de la Armada, denunciándolo a las autoridades y llegando a la toma de barcos y detención de los oficiales para alertar al país sobre la subversión en desarrollo, y galvanizar así a la opinión pública en defensa del gobierno.

Algunos marinos se reúnen con Carlos Altamirano Orrego (en la foto), secretario general del Partido Socialista, para advertirle de los intentos golpistas, y aquellos involucrados fueron luego los primeros procesados por la Armada. Altamirano lanza el discurso que le ha hecho fama, catalogado de incendiario por los sectores favorables al golpe.

En este discurso reivindica su derecho a recibir informes de cualquiera que denuncie conspiraciones y declara: «Si se intenta un golpe, Chile será un segundo “Vietnam heroico”».

Por su parte, la Corte Suprema determina resolver a la petición de desafuero de Altamirano —pedida por la Armada—, el día 11 de septiembre.

Prensa chilena hacia 1973.

Los medios de comunicación masivos desempeñaron un papel fundamental en cuanto a la formación de criterio de la población. Prensa, radio y televisión apoyaron abierta y directamente a la derecha e izquierda chilenas polarizando las diferencias entre ambos sectores.

Además, manipularon la información con tal de cumplir cualquiera de sus dos fines: desacreditar las acciones y la figura del mandatario chileno o bien, reconocer sus méritos y engrandecer sus esfuerzos por establecer el socialismo como forma de gobierno.

Durante las campañas presidenciales de 1970, la prensa de derecha, por ejemplo, comenzó una campaña publicitaria contra la coalición de la Unidad Popular que tenía como objetivo desacreditar al socialismo y despertar el miedo entre la población chilena.

Una vez que Allende asumió la presidencia, la noticia sirvió como pretexto para defender los intereses de la burguesía, que se encargó de decidir cuáles noticias debían tener una circulación preferencial y manejaron constantemente la ironía, el ridículo, el apodo ofensivo y el insulto.

Incluso, documentos desclasificados de la CIA revelan que el gobierno estadounidense financió periódicos y revistas de derecha en perjuicio del gobierno de Allende.

Sin embargo, la llegada de Allende a la presidencia también favoreció el surgimiento y crecimiento de diversas publicaciones de izquierda cuyo objetivo principal fue apoyar la propuesta socialista del nuevo mandatario. Entre estos se encuentran: las revistas Ramona y Punto Final.

Asesinato del edecán naval del presidente Allende.

El 27 de julio de 1973 militantes del grupo fascista Patria y Libertad asesinan al edecán naval del presidente Allende, comandante Arturo Araya Peeters (en la foto). Con la bala que mató al edecán sumaron seis los disparos hechos en dirección al balcón del segundo piso de su casa, que miraba directo al norte, hacia avenida Providencia.

Un total de 32 miembros de Patria y Libertad, cuyo fundador era Pablo Rodríguez Grez, fueron detenidos y procesados por la Fiscalía Naval, pero todos quedaron libres tras algunos tirones de orejas.

Solo uno de ellos, Guillermo Claverie, luego de haber estado un tiempo prófugo, resultó condenado a tres años y un día de prisión como autor material del crimen, pena que tampoco cumplió ya que, al final, todos los conspiradores fueron indultados en 1981 por Pinochet, con el pretexto cínico «por servicios prestados a la Patria». Guillermo no solo no cumplió cárcel, sino que fue indultado por José Toribio Merino.

El entonces teniente del SINDaniel Guimpert Corvalán, junto con el capitán del Servicio de Inteligencia de Carabineros (SICAR) Germán Esquivel Caballero —quien más tarde participaría en múltiples «desapariciones» cometidas por el Comando Conjunto y el SICAR—, realizaron uno de los aspectos más sucios y cobardes del complot desestabilizador.

​Al otro día del asesinato, estos dos terroristas recorrieron diversas comisarías buscando un «chivo expiatorio» a quién cargarle el crimen.​ El elegido fue un preso por ebriedad,  mecánico de SEAM CORFO, nombrado José Luis Riquelme Bascuñán, que portaba un carnet de militante del Partido Radical, integrante de la Unidad Popular.

Como eso no era muy convincente, ni bastaba para completar sus planes, fabricaron un carné del Partido Socialista e interrogaron privadamente al hombre quien, tras ser sometido a salvajes torturas, se auto inculpó de haber participado en el asesinato con un grupo del GAP (Grupo de Amigos Personales) y cubanos dirigidos por BrunoDomingo Blanco Tarrés—, uno de los jefes de esa guardia de Salvador Allende.

Al día siguiente, los medios opositores y diversos políticos, entre los que destacaron los senadores derechistas Víctor García Garzena y Fernando Ochagavía, junto al diputado demócratacristiano Claudio Orrego Vicuña y al director del diario demócratacristiano La Prensa, Jorge Navarrete, iniciaron una campaña de injurias y acusaciones contra el gobierno de la UP y la representación cubana en Chile. ​

Con esta mezcla de odio, traición, inconstitucionalidad, mentiras, metidas en esa caldera de presión calentada por la insidia, la intolerancia y la intromisión de las garras extranjeras que era Chile en 1973, el futuro aniquilador de chilenos, besando las manos del amo, viola la Constitución y da el golpe de estado.

Sigue leyendo sobre estos acontecimientos con diferente visión en la próxima entrega.

Publicado por jmhernandezgonzalez

Cubano por nacimiento y corazón. Amigo de quien se lo merece, porque nada comparable con el amor a la familia como la lealtad a un buen amigo. ¿Escritor? Solamente sé que escribir para mí es más que multiplicarme en la inmensidad del tiempo y el espacio dando campanazos de imaginación.

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