Sean Connery: Una estrella de cine que trascendió más allá de James Bond (II).

Continúo con mi modesto homenaje a un gigante de la actuación: Sir Sean Connery.

Más que un espía encantador, un actor imposible de encasillar

Ansioso por probarse a sí mismo como un actor real, Sean Connery dejó a Bond atrás para desafíos más grandes. Connery podría haber pasado el resto de su vida como 007, pero prefirió ser él mismo en su lugar. Dejó de ser Bond, James Bond —esa frase icónica que él acuñó en la cultura popular desde su primera aparición como el espía británico—, para convertirse en Connery, Sean Connery, desde que, a mediados de los setenta, comenzó a interpretar papeles de pícaros de mediana edad. Dejó de usar su peluca 007, pero incrementó su carisma, tal como Pauline Kael describió en cierta ocasión: «Si la calvicie alguna vez necesitó redención, él se la dio para siempre».

David Fear de Rolling Stone lista diez películas esenciales del actor británico:

1962. Dr. No

Está basada en la novela homónima escrita por Ian Fleming, y es la primera de la serie de películas de James Bond. Aunque es el primero de los libros Bond en ser llevado al cine, Dr. No no era la primera de las novelas de Fleming. La novela debut del personaje fue Casino Royale

Dr. No fue producida con un bajo presupuesto y fue un éxito financiero. Mientras que la reacción crítica al tiempo de su lanzamiento fue mixta, con el tiempo la película recibió una reputación como una de las mejores de la serie.

1974. Zardoz

En el siglo 23, la humanidad se divide en clases bajas, que habitan en tierras baldías, y una aristocracia que domina a través de una gigantesca cabeza de piedra voladora llamada Zardoz. Connery interpreta a Zed, uno de los «exterminadores» que mantienen a los plebeyos a raya; después de esconderse en el cráneo de mamut e infiltrarse en el mundo de los futuros patricios, Zed eventualmente se radicaliza y ayuda a liderar una rebelión. La película se considera ser un clásico cursi de culto y un punto de referencia de la ciencia ficción funky de los años 70.

1975. The Man Who Would Be King

La película está basada en el cuento homónimo de 1888, escrito por Rudyard Kipling. Fue dirigida por John Huston, y sigue a Daniel Dravot (Connery) y Peachy Carnahan (Michael Caine, ya amigo íntimo del escocés), dos exsoldados que viven en la India bajo el dominio británico, que comienzan a sentir que el país es demasiado pequeño para ellos. Se dirigen a Kafiristan y se convierten en reyes en una tierra donde ningún hombre blanco ha pisado desde Alexander. Ahí comienzan los problemas.

La película fue nominada a cuatro premios de la Academia, y es también considerada como la despedida de Huston de los años dorados de las grandes producciones épicas.

1976. Robin and Marian

Una de las películas más subestimadas en la filmografía de Connery, la versión de Richard Lester a la leyenda de Robin Hood, presenta uno de los mejores giros de la estrella. Su Robin de Locksley ya no es un joven héroe que roba a los ricos para darle a los pobres, sino a un hombre de mediana edad que regresa al bosque de Sherwood con cicatrices de batalla y viejas cuentas que saldar. Va en busca de su amor perdido, Maid Marian (Audrey Hepburn), quien se ha convertido en una monja en su ausencia.

Mientras tanto, el Sheriff de Nottingham (Robert Shaw) y sus cohortes quieren ver a su antiguo enemigo con la cabeza en una pica. Es una actuación perfecta de león maduro y una especie de coda de primera para los fans de la historia del príncipe de los ladrones.

Las escenas entre Connery y Hepburn sugieren una química genuina entre los dos, así como un profundo sentido del arrepentimiento; su discurso sobre participar en una de las campañas del rey Ricardo durante las Cruzadas («Era mi rey») es para la historia.

1981. Time Bandits

El papel de Connery en la fantasía de Terry Gilliam es pequeño pero muy memorable: es el rey Agamenón, el regente de la mitología griega que participó en la Guerra de Troya. También es una de las figuras históricas más amigables que el joven héroe de la película, Kevin, se encuentra en viajes temporales, haciendo amistad con el muchacho después de que este le ayuda a matar a un oponente.

Connery hace mucho con el poco tiempo de pantalla que tiene, dejándote con la sensación de que este rey de buen corazón es una buena figura paterna sustituta para el niño. Por cierto, para este personaje el director había dicho que quería «alguien parecido a Sean Connery, o similar». Connery quedó encantado con el personaje y pidió el papel.

1987. The Untouchables

La película de Brian de Palma, inspirada en la novela homónima, se desarrolla durante la Ley seca de la década del 20 en Chicago: el agente federal Eliot Ness (Kevin  Costner) se propone detener a Al Capone (Robert De Niro). Elige a cuatro hombres para luchar contra el gánster y su imperio. La película fue nominada a tres premios de la Academia adicionales.

Connery ganó un merecido Oscar —como actor de reparto— por su papel como Jimmy Malone, el policía rudo que instruye a Eliot Ness en el arte de luchar contra los gángsteres de Chicago. En otras manos, esto podría haber sido simplemente un buen papel de mentor; dado a Connery, sin embargo, este hombre se convierte en una fuerza de la naturaleza. Y la forma en que profundiza en el diálogo es un sueño hecho realidad.

1989. Indiana Jones and the Last Crusade

Indiana Jones (Harrison Ford) se entera de que su padre, Henry Jones Sr. (Connery), un erudito del Santo Grial, ha desaparecido mientras está en una búsqueda para encontrar el artefacto antiguo y se dispone a encontrarlos a ambos. La película fue nominada a tres Oscar y ganó a los mejores efectos de sonido.

La decisión de Steven Spielberg de elegir a Connery como el profesor Henry Jones en la tercera película de Indiana Jones fue la mejor tomada, pues hay transmite la sensación de estar viendo a dos iconos de la cultura pop teniendo el momento de sus vidas, actuando uno contra el otro. Aunque Connery había rechazado originalmente el papel, terminó haciendo un montón de investigación sobre qué tipo de profesor Henry sería. Y la clave de toda la película es el rejuego infinito del padre y el hijo, incluso cuando se unen con un objetivo común.

1989. The Hunt for Red October

En noviembre de 1984, la Unión Soviética crea un nuevo submarino nuclear que funciona silenciosamente bajo el agua. El objetivo del capitán es llevar el submarino a los Estados Unidos para evitar que los rusos lo usen para iniciar una guerra. Connery protagoniza la película como Marko Ramius, el comandante del citado submarino. La película, dirigida por John McTiernan, fue nominada a tres Oscar, ganando a los mejores efectos.

Si las novelas de Tom Clancy sobre el analista de la CIA Jack Ryan se hubiesen llevado al cine veinte años antes, Connery podría haber sido escogido para interpretar al héroe. En cambio, Alec Baldwin era mejor opción en el momento y la estrella de cine escocesa asumió el papel del malo.

No por gusto es la cara de Connery la que está en el cartel promocional. Baldwin declaró al respecto: «Recuerdo haberlo visto por primera vez y pensé: “Este tipo va a secuestrar un submarino nuclear, ¿dónde está el fervor en este personaje?” Entonces, a medida que avanzaba la película, me di cuenta: Oh, no, esto es perfecto. La mayoría de la gente tendría a este tipo caminando en su camarote, o retorciéndose las manos. ¡Pero él está bebiendo té! Es genial».

1996. The Rock

Stanley Goodspeed (Nicolas Cage), un bioquímico que trabaja para el FBI descubre que la isla de Alcatraz en la bahía de San Francisco ha sido tomada como rehén por un general estadounidense que amenaza con enviar misiles a San Francisco a menos que se cumplan sus demandas. Él se une con la única persona que puede mostrarle el interior de la prisión, un prisionero llamado John Patrick Mason (Connery), quien escapó de Alcatraz tres décadas antes. La película ganó un Oscar al mejor sonido.

Welcome to the Rock! La película de acción de Michael Bay es, como la mayoría de sus éxitos de taquilla, una gran cantidad de sonido y furia sin parar. Pero tiene dos elementos salvadores: el maravilloso y extraño experto en armas químicas de Nick Cage, y la mera presencia de Sean Connery.

2000. Finding Forrester

Saliendo de una nominación al Oscar para Good Will Hunting, el director independiente Gus Van Sant procedió a asumir la historia de un anciano solitario que vive recluido en un apartamento de su barrio, quien resulta ser William Forrester, el misterioso ganador del Premio Pullitzer que lleva desaparecido varias décadas, que ayuda a un joven escritor afroamericano (Rob Brown) a encontrar su potencial.

Aunque la película no está basada en una historia real, los críticos de cine han comparado al personaje de Connery con el escritor de la vida real J. D. Salinger, y el propio actor reconoció más tarde que la inspiración para su papel fue, de hecho, Salinger.

Connery agrega una serie de capas adicionales y algo muy necesario de rigurosidad y valor al escritor de edad avanzada. La estrella se retiraría unos años después de tomar este papel.

¡No te pierdas la conclusión de este homenaje en la parte III!

Publicado por jmhernandezgonzalez

Cubano por nacimiento y corazón. Amigo de quien se lo merece, porque nada comparable con el amor a la familia como la lealtad a un buen amigo. ¿Escritor? Solamente sé que escribir para mí es más que multiplicarme en la inmensidad del tiempo y el espacio dando campanazos de imaginación.

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