40 años del asesinato de John Lennon: La muerte del talento y las ideas. I – Los sucesos del fatídico día (1).

«Soy cínico sobre la sociedad, la política, los periódicos, el gobierno. Pero no soy cínico con la vida, el amor, la bondad, la muerte. Es por eso por lo que realmente no quiero que me etiqueten como un cínico». —​ Look, 1966

En 1971, un fanático de John Lennon había estado rondando la casa, según se cuenta, hasta viviendo en los jardines —donde fue encontrado, durmiendo— de Tittenhurst Park en Inglaterra, con el fin de conversar con el cantante. Cesare Curtis Claudio tenía la firme convicción que las canciones de Lennon estaban dirigidas a las personas que las escuchaban, con algún mensaje implícito en ellas.

Claudio había estado enviándole cartas a Lennon, la mayoría de las cuales habían sido contestadas por el equipo de apoyo del compositor, insistiendo en que quería conocerlo en persona.

El día que lo atraparon en el jardín, el equipo de Lennon quiso llamar a la policía, pero John dijo: «No lo maltraten». En su lugar, Lennon salió a conversar con Claudio porque, como comenta su esposa Yoko Ono en el documental Imagine, «él (Lennon) siempre se había sentido responsable por esa gente…, porque ellos eran el resultado de sus canciones».

Con mucha paciencia y tacto, John trató de disuadir al joven de su error:

«No confundas las canciones con tu propia vida (…) Quiero decir, pueden tener relevancia para tu propia vida, pero muchas cosas la tienen (…) Así que nos conocimos, ya sabes, sólo soy una persona. Escribo canciones».

Claudio citó algunos versos de (Dig A Pony) All I Want Is You y Lennon le aclaró: «Sólo me estaba divirtiendo con las palabras. Fue literalmente una canción sin sentido (…) Quiero decir…, Dylan hace eso, sólo toma palabras y las junta, y ves si tienen algún significado. Algunas la tienen, otras no».

Un poco confundido, Curtis pregunta si Lennon no estaba pensando en nadie cuando escribió las canciones, a lo que el cantante respondió: «¿Cómo podría estarlo? ¿Cómo podría estar pensando en ti, hombre? (…) Estoy pensando en mí, y en el mejor de los casos, en Yoko, si es una canción de amor (…) Estoy cantando sobre mí y mi vida, y si eso es relevante para la vida de otras personas, pues, está bien».

Sin más argumento ante lo que parece haberle decepcionado, Curtis queda en silencio. John, compasivo y conciliador, le pregunta si tiene hambre y, dirigiéndose a sus acompañantes, dice: «Vamos a darle algo de comer».

8 de diciembre de 1980

Este día, Lennon fue herido de muerte frente a su casa en Nueva York, por el fanático religioso Mark David Chapman.

Sólo dos meses antes, el 9 de octubre, Lennon había celebrado su 40 cumpleaños con su esposa y su hijo Sean, quien casualmente comparte el mismo día de cumpleaños. La ocasión fue trascendental para Lennon, ya que Ono había sorprendido tanto a su marido como a su hijo con un mensaje escrito sobre el edificio cooperativo de apartamentos en Manhattan: «Feliz Cumpleaños John & Sean. Los ama, Yoko».

En noviembre, John y Yoko habían lanzado el proyecto colaborativo Double Fantasy, y sólo semanas antes de su trágica muerte, Lennon se había alegrado con la noticia de que el disco ya era de oro.

En una entrevista con Rolling Stone el 5 de diciembre —apenas tres días antes de ser asesinado—, Lennon había compartido algunas palabras proféticas de sabiduría: «Dale una oportunidad a la paz, no a disparar a la gente por la paz. Todo lo que necesitamos es amor. Yo lo creo».

Lennon estaba de buen humor esa mañana. Estas fueron sus últimas horas aquel fatídico día.

9 a.m. – Buen despertar

John y Yoko salen de casa y desayunan en el Café La Fortuna, en la calle 71 Oeste, donde son asiduos. Luego, John decide cortarse el pelo en una barbería del Upper West Side, y de allí la pareja regresa a su extenso apartamento de 34 habitaciones en el edificio Dakota —o Dakota Apartments—, donde viven.

11 a.m. – Sesión de portada de la revista Rolling Stone

La fotógrafa de la revista Rolling Stone, Annie Leibovitz, llega al apartamento de Lennon para una sesión de fotos. Leibovitz les había prometido una foto de los dos juntos para la portada de la revista.

La fotógrafa había tomado varias fotos de John Lennon solo y una sería la escogida para estar en la portada, porque como ella dijera: «Nadie la quería —a Yoko— en la portada». John le dijo: «Escucha, sé que quieren ponerme solo en la portada, pero realmente quiero que Yoko esté conmigo. Es muy importante».

Finalmente, Leibovitz accede y quiere tomar una fotografía de Lennon y Ono juntos, desnudos, pero Yoko aduce que se siente incómoda con desnudarse. Ella toma una sola instantánea Polaroid de la pareja con Ono vestida de negro, acostada sobre su espalda, y Lennon desnudo, besando y abrazando a su esposa en una posición fetal.

Al mirar la fotografía, los tres saben que han creado algo profundo. Impresionados con la imagen, la pareja le dice a Leibovitz: «Has capturado nuestra relación, exactamente».

Después de tomar las fotos, Leibovitz deja el apartamento a las 3:30 p.m.

12 p.m. – Paul Goresh tiene una pequeña charla con Chapman en las afueras del apartamento de Lennon

Paul Goresh, fotógrafo aficionado, amigo de Lennon, quien también fue considerado su «fotógrafo oficial, no oficial», tiene una pequeña charla en la acera del Dakota con un extraño que había encontrado allí minutos antes: Chapman, quien tiene una copia del Double Fantasy, le dice a Goresh que es de Hawái y está esperando la salida de Lennon del edificio con la esperanza de que firme su álbum.

12:40 p.m. – Entrevista con RKO

Después de la sesión de fotos, Lennon da lo que sería su última entrevista, al DJ de San Francisco, Dave Sholin, para un programa musical que se transmitiría en la red de radio RKO Radio de esa ciudad.

Los empleados llegan al Dakota a entrevistar a Lennon para promover Double Fantasy, el último álbum de estudio de la pareja. Lennon les recibe sonriente, da un saltito en el aire y dice: «Bueno, aquí estoy, amigos, ¡el espectáculo está listo para comenzar!».

Dave Sholin, reportero de la cadena de RKO, recordaba: «Hicimos la entrevista en el Dakota. Pasamos, probablemente, de 1 de la tarde a alrededor de las 4:15, o algo así, juntos en su apartamento. Yoko estaba en una silla, y John en otra. Llevaba pantalones vaqueros y un suéter oscuro».

«Entras —al apartamento— y te quitas los zapatos. Había nubes pintadas en el techo. Y yo estaba en este increíble espacio con, ya sabes, estas dos personas increíbles que tenían mucho que decir y querían hablar ese día. Esta fue la única entrevista que estaban dando a la radio, y yo estaba produciendo el especial».

John habla con franqueza sobre el enfoque revolucionario perdido de la década de 1960 y su defensa de la paz mundial y el feminismo: «Tal vez en los años 60 éramos ingenuos, como niños, y más tarde todos volvimos a nuestras habitaciones y dijimos: “No conseguimos un maravilloso mundo de flores y paz… El mundo es un lugar horrible, desagradable, porque no nos dio todo por lo que lloramos” ¿Verdad? Llorar por ello no fue suficiente».

«Realmente quería hablar de los últimos años, sus puntos de vista sobre la vida, el amor, la política, el mundo en general, lo que sucedió en esos años, y su relación con Sean». «(Lennon) Resplandecía de entusiasmo con todo lo que pasaba en su vida. Sentía como que eso era todo; había pasado la página y estaba empezando otro capítulo. Dijo: “Estoy listo para empezar de nuevo y poner esto en marcha. ¿Quién sabe qué va a pasar después?”».

Cuando la entrevista llega a su fin, Lennon comenta: «Considero que mi trabajo no terminará hasta que muera y esté enterrado, y espero que sea por mucho, mucho tiempo».

Durante la entrevista, su hijo Sean, acompañado por la niñera Helen Seaman, regresa a casa después de pasar tiempo en Long Island.

Sholin rememoraba: «John estaba afuera cuando salimos a guardar el equipo, las cosas de audio. Estábamos parados en los escalones inferiores frente a la entrada del Dakota. Nuestro coche estaba a la vuelta de la esquina, y luego apareció».

«John estuvo ahí afuera esperando unos buenos 10 minutos. No sé si nadie había llamado a su auto, o cuándo apareció. John me preguntó: “¿Adónde vas?” Dije que iba a JFK, y me dijo: “¿Puedes llevarnos?” Yoko estaba allí o llegó en cuestión de segundos. Ciertamente fue rápido».

«Había un par de personas al otro lado de la calle esperando ver a John. Entonces un hombre vino por un autógrafo. Tenía que ser Mark David Chapman. En el camino, John habló de su relación con todos los Beatles y su gusto musical. Yo tenía un vuelo a las 6 de la tarde, al que por poco no llego.»

5 p.m. – En el estudio de Record Plant

Lennon y Ono salen del Dakota para una sesión de grabación en Record Plant Studios. Mientras caminan hacia la limusina que compartirían con el equipo de RKO Radio, son rodeados por varias personas que buscan autógrafos; entre estas, Chapman. Era habitual que los fanáticos esperaran fuera del Dakota para conocer a Lennon y pedir su autógrafo.

A Lennon le gustaba complacer, con autógrafos o fotos, a cualquier fan que hubiera estado esperando por largo tiempo para conocerlo, afirmando durante una entrevista del 6 de diciembre de 1980 con Andy Peebles de BBC Radio: «La gente viene y pide autógrafos, o dice “Hola”, pero no te molestan». 

En silencio, Chapman le entrega a Lennon su copia del disco Double Fantasy y el músico lo firma. ​Tras hacerlo, Lennon cortésmente le pregunta: «¿Es todo lo que quieres?», y Chapman asiente. El fotógrafo Paul Goresh toma una foto del encuentro.

Cuando llegan comienzan a trabajar con el productor Jack Douglas en su nueva canción, la letra de la cual más tarde resultaría ser una extraña profecía:

Caminar sobre hielo delgado / Estoy pagando el precio / Por tirar los dados al aire / ¿Por qué debemos aprenderlo de la manera difícil / Y jugar el juego de la vida con tu corazón? … Puedo llorar algún día / Pero las lágrimas se secarán de cualquier manera / Y cuando nuestros corazones regresen a las cenizas / Será sólo una historia / Será sólo una historia.

Lennon toca una pieza de guitarra para la pista, su última grabación musical, antes de que la pareja salga del estudio.

Steve Marcantonio, asistente de ingeniero de grabación en la planta, que estaba terminando una semana de trabajo con John y Yoko en el sencillo Walking on Thin Ice, recuerda: «Él y Yoko vinieron en algún momento a primera hora de la noche para escuchar la mezcla final».

Sam Ginsberg, ingeniero en la planta, dijo: «Recuerdo que David Geffen —el productor de John y Yoko— vino y dijo: “(Double Fantasy) se ha vuelto oro”. Walking on Thin Ice iba a ser el siguiente sencillo. Y John estaba feliz de que fuera a ser el sencillo de Yoko, en lugar del suyo propio».

«Acabamos de terminar de mezclar esa canción, y se fueron. Lo único que me quedó en la mente fue John diciendo: “Tengo hambre. ¿Deberíamos parar en Wolf’s por una hamburguesa? Dijo, entonces —una manera de decir inglesa—: “Si me la comiera, iría directamente a mi rodilla”, lo que significa que se estaba muriendo de hambre. Él no compró esa hamburguesa».

Esta historia continúa. Espera las próximas entregas.

Publicado por jmhernandezgonzalez

Cubano por nacimiento y corazón. Amigo de quien se lo merece, porque nada comparable con el amor a la familia como la lealtad a un buen amigo. ¿Escritor? Solamente sé que escribir para mí es más que multiplicarme en la inmensidad del tiempo y el espacio dando campanazos de imaginación.

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